miércoles, 18 de febrero de 2015

Ermita de San Antonio de la Florida. Madrid


Ermita de San Antonio de la Florida


La devoción  a San Antonio en la ribera del Manzanares

En otro tiempo la orilla izquierda del río Manzanares, a las afueras de la Puerta de San Vicente, era una agradable campiña muy concurrida por los madrileños los días de fiesta. Aquí se erigió en 1732 una ermita con una imagen de San Antonio de Padua, que pronto alcanzó gran gran devoción popular.
Su celebre romería del 13 de junio, donde acudían y aún acuden las jóvenes casaderas a pedirle un buen novio al  santo, es una de las tradiciones  más arraigadas en  Madrid.


 Río Manzanares.






Puente de la Reina Victoria (1908 - 1909)
 Curso medio del río Manzanares

Una ermita con historia

A lo largo del siglo XVIII, las reformas urbanas de la zona obligaron a derribar la ermita de San Antonio en dos ocasiones y construirla de nuevo en otro lugar. Así, la iglesia primitiva de Churriguera, fue sustituida por otra de Sabatini y ésta, a su vez, por una tercera que ya sería la definitiva.











El último traslado de la iglesia se originó a causa de las  obras del nuevo palacio de La Florida, una gran finca (hoy desaparecida), que daba nombre a la capilla y que había sido adquirida por Carlos IV. Por orden del rey, de 1792 a 1798 el arquitecto Felipe Fontana construyó la nueva ermita, y Francisco de Goya la decoró con magníficos frescos.



















 Para garantizar la conservación de sus pinturas, el edificio fue declarado Monumento Nacional en 1905 y más tarde, en 1928, se construyó a su lado una iglesia idéntica, para trasladar el culto y conservar la original como museo. Para entonces, esta capilla era además panteón conmemorativo del artista, pues en 1919 se habían trasladado aquí sus restos, traídos desde burdeos, donde  había muerto en 1828.














Pila de agua bendita


Francisco de Goya, nació en Fuendetodos (Zaragoza) en 1746 y murió en Burdeos en 1828, a los ochenta y dos años. A lo largo de su dilatada vida Goya, excepcionalmente creativo e innovador, se expresó con estilos muy distintos y cultivó todos los géneros, desde las escenas de costumbres hasta los retratos, pasando por la pintura religiosa, de historia, fantástica o los bodegones.



Sobre la pequeña planta de cruz griega y los muros apenas adornados con frontones y pilastras, por encima de la cornisa,  querubines y "ángelas" de gran belleza descorren cortinajes. En el ábside, se representa la Adoración de la Trinidad. Y más arriba, en la cúpula, alrededor de una barandilla fingida y con un fondo de paisajes del pueblo asisten al Milagro de San Antonio. Aquel en el que el Santo resucita a un hombre asesinado para que testifique la inocencia de su propio padre, acusado del crimen. El resultado es un conjunto original, con sorprendentes innovaciones técnicas, gran expresividad en gestos y figuras y un maravilloso tratamiento de la luz y del color.
 



Además de sus conocidas pinturas: La Duquesa de Alba, La familia de Carlos IV, Los fusilamientos de la Moncloa, Las Majas o las Pinturas Negras, Goya realizó magníficos dibujos y series de grabados, por los que es considerado junto a Durero y Rembrant uno de los mejores grabadores de todos los tiempos. A través de su extensa producción, fue un genial intérprete de la España de su época, especialmente a partir de la grave enfermedad que lo dejó sordo (1792) y que le hizo adoptar una visión del mundo más crítica.



En esta obra maestra Goya tuvo muy presente que estaba decorando uno de los templos más populares de Madrid, dedicado al patrón de las muchachas solteras y famoso por su verbena. Así se entiende el aire profano, festivo y madrileño, que se desprende de estas pinturas, en una mezcla mágica de arte y tradición.
 


El conjunto mural que decora este pequeño santuario dedicado a San Antonio, ademas de ser una de las obras maestras del pintor, constituye un antes y un después en su carrera. En el aparecen los elementos más típicamente goyescos utilizados hasta el momento en sus pinturas junto con los nuevos caminos que tomará su arte.


Milagro de San Antonio (cúpula)






 Los frescos de San Antonio de la Florida

La decoración al fresco que cubre la cúpula, bóvedas, ábside y pechinas, llena el espacio de vida , luz y color. El conjunto resulta sorprendente y muy original, por la interpretación personalísima que Goya hace del tema y las innovaciones técnicas que introduce.
Así, al contrario de lo que dictaba la tradición, el artista representa un episodio de la vida de San Antonio de Padua en la cúpula, lugar reservado visualmente para la escena celestial, que en este caso se sitúa con un coro de ángeles en las zonas bajas.
 











La ermita de San Antonio de la Florida situada en la antigua finca de la Florida es de pequeñas proporciones y fue diseñada dentro del gusto neoclásico. La fachada consta de un cuerpo principal con dos grandes pilastras dóricas y cornisas coronada por frontispicio triangular. A ambos lados se alzan dos cuerpos unidos por su parte posterior. En su interior destaca la cúpula con los frescos de Francisco de Goya. Con motivo del primer centenario de la muerte de Goya, el arquitecto Juan Moya construyó una iglesia gemela para el servicio parroquial, quedando la primitiva ermita como museo-panteón de Goya.









Desde 1987 el Ayuntamiento de Madrid tiene cedida la custodia de la ermita, con el asesoramiento de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y Patrimonio Nacional, dueño del monumento.

Entre 1987 y 2005 se han llevado a cabo tres campañas de restauración, en las que se realizó primero la rehabilitación completa del edificio y, después, la limpieza y consolidación de los frescos de Francisco de Goya.
 




San Antonio de Padua (1195 - 1231) monje agustino, en 1220 se convirtió en fraile franciscano. San Antonio de Padua es Doctor de la Iglesia Católica.





Francisco de Goya y Lucientes
La ermita de San Antonio de la Florida, 1788 
 





Ermita de San Antonio de la Florida
Glorieta de San Antonio de la Florida, 5
28008 Madrid. Entrada gratuita. 


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