miércoles, 28 de septiembre de 2016

El niño en la cima de la montaña. John Boyne


Jardín Tropical. Estación de Atocha. Madrid.



Título original: The Boy at the Top of the Mountain
Autor: John Boyne

Traducción del inglés: Patricia Antón de vez
Publicaciones y Ediciones Salamandra, S.A

Edición: 2016
Nº de Páginas: 251 
 



 De padre alemán y madre francesa, Pierrot ha tenido una infancia no muy distinta de la de cualquier niño de su época. Sin embargo, nos hallamos en París, corre el año 1935 y la guerra que se avecina trastocará el destino de millones de personas.
 

 





(...) Ya no pensaba en su madre tanto como antes, aunque su padre aparecía en ocasiones en sus sueños, siempre de uniforme y a menudo con un rifle colgado al hombro. También se había vuelto menos cumplidor en sus respuestas a Anshel, quien ahora firmaba todas las cartas dirigidas al Berghof con el símbolo que había sugerido Pierrot, el del zorro, en lugar de con su nombre. Cada día que pasaba sin que hubiera escrito, Pierrot se sentía culpable por fallar a su amigo...(Pág. 126)
 


   
 


CICCP.Calle Almagro, 42. Madrid

 (...) La guerra llevaba en marcha más de un año y la vida en el Berghof había cambiado considerablemente. El Führer pasaba menos tiempo en el Obersalzberg, y cuando iba solía encerrarse en su estudio con sus generales de más rango, los lideres de la Gestapo, la Schutzstaffel y la Wehrmancht. Aunque Hitler seguía encontrando tiempo para hablar con Pierrot...(Pág. 163)
 








(...) -Nunca finjas que no sabías lo que estaba pasando aquí. Tienes ojos y oídos. Y estuviste en esa habitación muchas veces, tomando notas. Lo oíste todo. Lo viste todo. lo sabías todo. Y sabes también de qué cosas eres responsable.-Titubeó, pero era necesario decirlo-. Las muertes que cargas a tu conciencia. Aún eres joven, sólo tienes dieciséis años, te queda mucha vida por delante para llegar a aceptar tu complicidad en estas cuestiones. Pero nunca te convenzas de que no lo sabías.-Le soltó la mano-. Ése sería el peor crimen de todos...(Pág. 229)
 

lunes, 26 de septiembre de 2016

G. Mahler. Auditorio Nacional de Música de Madrid










Gustav Mahler nació el 7 de julio de 1860 en el seno de una familia de pequeños comerciantes judíos instalada en Bohemia y Moravia, actual República Checa, desde hacia varias generaciones. es el segundo de los catorce hijos del matrimonio formado por Bernhard Mahler y María Hermann.

 Durante toda su carrera, Gustav Mahler fue más apreciado como director de orquesta que como compositor. Responsable de teatros tan importantes como la Ópera Imperial de Viena, se ganó un gran prestigio como director de orquesta.
 
 Gustav Mahler falleció en Viena el 18 de mayo de 1911.
 

 



 
 La canción del lamento
Das klagende lied

1. Cuento del bosque
Erase una reina orgullosa
adorable sin medida:
pero ningun caballero era de su agrado,
ella a todos quería odiar.
¡Oh dolor! ¡Oh tú, deliciosa mujer! 
¿Para quién florece tu dulce cuerpo?

En el bosque había una flor roja,
ah, tan bella como la reina;
el caballero que encontrara la flor.
 







2. El trovador
Der spielmann
Junto al sauce, en la fría floresta,
donde aletean grajos y cuervos,
yace un rubio caballero,
sepultado bajo hojas y flores.
¡Allí, donde el aire es suave y perfumado,
como si un llanto atravesara el viento!
¡Oh dolor, dolor!

Un juglar atravesaba aquel camino
cuando vio brillar un huesecillo,
lo recogió, como si fuera una caña,
quiso con él tallarse una flauta...


 

 
 

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Miren Aguirre. Frente a frente






"Es curioso advertir que, en toda crisis, siempre aparece una frase incongruente que insiste en acudir en nuestro auxilio. Es el castigo de vivir en una vieja civilización, con una libretita de frases." Virginia Woolf "Las olas"
 









Un hombre camina por la playa, atento, se encorva con todas sus emociones y conocimientos puestos en su mirada, obsesionado, recoge piedras de su alrededor, las mira, las toma entre sus dedos y las remira, después las tira donde estaban, rara vez guarda una en su mochila, él es un buscador de piedras.
 

Jangzhou - Montaña 17, 2003. Acrílico sobre lona
 






Traslada las piedras a su casa o al estudio donde trabaja, las limpia y abrillanta, dejándolas en reposo en cualquier rincón, dispuestas para una nueva selección. Después de un tiempo de meditación elige una, la nombra y presenta, fabricando para ella una base de madera tallada (daiza); acabada su tarea la ubica y acompaña junto a un bonsái y una caligrafía.

Este elogio a la naturaleza es, sin duda, una obra de arte (Suiseki), y el buscador que la significa, un artista por el simple hecho de escoger, nombrar y entronizar una piedra. J. Noain


 




Pensamiento, pensamiento.
 Tú me traes a mal traer.
Tú me traes a mi cabeza
cosas que no pueden ser.
 



Piensa que cada día es, por sí solo, una vida.
                                                      Séneca
 






domingo, 18 de septiembre de 2016