sábado, 30 de noviembre de 2013

Remedios contra el Amor. Ovidio



 Angelo di Cosimo di Mariano Broncino
Madonna con bambino
Sala de la Apoteosis. Galería Colonna 
 

Palacios Vaticanos

Publio Ovidio Nasón, según los eruditos, Ovidio (43 a. C.) habría superado ya los cuarenta años cuando compuso, entre los años 2 a. C. y 1 d.C., su poema Remedia amoris, un conjunto de 407 dísticos elegíacos y, por tanto, 814 versos -entre hexámetros y pentámetros- destinado a paliar los efectos devastadores del amor. Yo creo que, en el fondo, lo que pretendía Ovidio en sus Remedia era consolarse de otros efectos devastadores, los de la edad, pues a partir de los cuarenta no estaba ya en disposición de competir con garantías de éxito en la conquista del puer o de la puella objetos de deseo, sino de refugiarse en otros menesteres como la caza, los viajes o las faenas agrícolas. 
 



 Para olvidarse de que la alegre juventud se ha ido para siempre, recomienda asimismo no evocarla mediante el trasiego de vino, ni leyendo poemas eróticos, ni siquiera amorosos, porque esas lecturas avivan la ansiedad y alientan la insatisfacción del amor, cada vez más huidizo a partir de un momento de la vida (...)

Museos Vaticanos, Roma. Italia

(...) que no hagas el más mínimo caso a Ovidio y que te limites a disfrutar con los 814 versos de sus Remedia amoris, sin tomarte en serio sus advertencias ni hacer uso de sus antídotos. La gloria y el infierno del amor hay que vivirlos en plenitud, sin fármacos, a pelo, como mandan los cánones que rigen el universo del humano. No pienses que las formulas ovidianas van a acabar con tu sufrimiento. piensa, a cambio, que están ahí para aliviarlo a golpe de belleza: para eso sirve la literatura.

                                                                                Luis Alberto de Cuenca
                                                                     De la Real Academia de la Historia




Leyó Amor el título de este libro en la etiqueta y luego dijo: "Guerras contra mí, ya lo veo, guerras contra mí se preparan". "cuídate de acusarme de tal crimen a mí, a este poeta tuyo, Cupido, que tantas veces llevó los estandartes que tú como jefe le encomendaste (...) 
 


Exhortación
Acudid, galanes desengañados, a mis lecciones, vosotros que en amor del todo fracasasteis. Aprended a curaros de quién os enseñó amores: una misma mano será la que os ponga la llaga y el remedio. La tierra cría hierbas medicinales pero también nocivas, y a la vera de la ortiga muchas veces está la rosa. El astil del Pelio, que otrora al descendiente de Hércules en combate le hiciera la llaga, la llaga luego le remedia.(...)



    Miguel Ángel Buonarroti
La creación de Adán (detalle), 1510
Ciudad del Vaticano, Palacios Vaticanos
Capilla Sixtina 
  









viernes, 29 de noviembre de 2013

La muerta enamorada. Théophile Gautier (1811 - 1872)



La muerta enamorada sigue alzándose hoy como la obra maestra de su autor y como uno de los relatos de vampiros más apasionantes de la historia de la literatura. Publicada treinta y seis años antes que Carmilla de Sheridan Le Fanu, aparece aquí por primera vez el mito de la muerta que logra sortear la frialdad de la tumba alimentándose con la sangre de su amante.
En esta ocasión, la afortunada víctima es un joven cura rural que olvida los hábitos entre los brazos de la bella Clarimonde. Con ella vivirá en un tórrido paraíso carnal que cada día lo acercará más a las puertas del infierno.


Franz Xaver Winterhalter
Madame Rimsky-Korsakov,1864
Musée d'Orsay


Pierres-Jules- Théophile Gautier (Tarbes, 1811 - París 1872) es uno de los grandes escritores franceses, dotado especialmente para la literatura fantástica. Poeta, dramaturgo, novelista y periodista, desde muy joven mostró su admiración por E.T.A. Hoffmann y fue amigo de Gérard de Nerval, Honoré de Balzac y Victor Hugo.
Su primera vocación fue la pintura que abandonó por la poesía. de joven merodeo por los ambientes bohemios parisienses donde se aficionó al consumo de hachís.
Muy pronto demostró un afán viajero que lo llevaría a visitar -muchas veces en calidad de reportero- países como España, Italia, Rusia, Turquía, Egipto o Argelia.
En 1865 fue admitido en el exclusivo circulo de la princesa Matilde Bonaparte, prima de Napoleón II y nieta de Napoleón, y en tres ocasiones le cerraron las puertas de acceso a la Academia Francesa.
Entre sus obras destacan Arria Marcela (1831), Mademoiselle de Maupin (1835), La muerta enamorada (1836), Esmaltes y camafeos (1852), Avatar y Jettatura (ambas de 1857), La novela de la momia (1858), El capitán Francasse (1863), Espirita (1866). 
 

Charles-Alexandre Giron, (1850 - 1914)
La parisina 1883
Petit Palais, París 



(...) Llegado el día, marché a la iglesia con un paso tan ligero que parecía flotar en el aire o tener alas en la espalda. Me creía un ángel, y me asombraba de la fisonomía sombría y preocupada de mis compañeros, porque eramos varios. (...)

Aquella perfección de formas, aunque purificada y santificada por la sombra de la muerte, me turbaba demasiado; aquel reposo se confundía con el sueño. Olvidé que había ido allí por un oficio fúnebre, e imaginé que era un joven esposo entrando en la alcoba de la desposada que oculta su rostro por pudor y no quiere dejarse ver.(...)

Los mochuelos posados en los cipreses, sorprendidos por el brillo de la linterna, vinieron a azotar fuertemente el vidrio con sus alas empolvadas, arrojando gemidos lastimeros; los zorros aullaban a lo lejos, y mil ruidos siniestros se desprendían del silencio. (...)


 Pierre-Eugéne Clairin (1897 - 1980)
Sarah Bernhardt, 1876




Autor: Théophile Gautier
Título original: La morte amoureuse,1836

De la traducción: J.R.B
Revisión de la traducción: Luis Alberto de Cuenca



Edición y prólogo: Luis Alberto de Cuenca

Edita: Rey Lear S.L.

Ilustración de cubierta: Sol ardiente de junio (1895) F. Lighton

Nº Páginas: 78


 


domingo, 24 de noviembre de 2013

El Surrealismo y el Sueño.



El Surrealismo y el Sueño

PALACIO DE VILLAHERMOSA

MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA

Paseo del Prado, 8


Paul Delvaux. Mujer en una gruta, 1936

La consideración surrealista del sueño tiene unos rasgos específicos que la diferencian de otros enfoques. Es verdad que, a partir de diversos antecedentes -la literatura romántica, la simbolista, y aportaciones específicas de la psiquiatría y la psicología en el siglo XIX- el impulso decisivo para los planteamientos y elaboraciones surrealistas entorno al sueño provienen de Sigmund Freud y de su gran obra La interpretación de los sueños (1900). Pero los surrealistas no se limitan a ser meros seguidores de Freud. Para ellos, el sueño es lo que podríamos llamar la otra mitad de la vida, un plano de experiencia diferente al de la vida consciente, cuyo conocimiento y liberación incide de modo especial en el enriquecimiento y ampliación del psiquismo, que constituye su objetivo principal.

En el surrealismo, el sueño deja de ser considerado como un vacío, un mero agujero de la consciencia, para ser entendido como "el otro polo", más o menos latente o no completamente explicito, del psiquismo. Lo "real" se amplía en lo "surreal", cuya manifestación más consciente por su continuidad e intensidad, sería el sueño.
 

Rousseau "El Aduanero". Una tarde de carnaval, 1886

 
Leonora Carrington. El Templo de la Palabra, 1957

Es importante también destacar la importancia del carácter visual del sueño. Y, en relación con ello, no concebir de manera ingenua o reductiva la vía por la que el sueño se hace presente en el universo plástico surrealista. En este sentido, me parece fundamental tener presente el punto de vista de Max Erns quien, con extraordinaria lucidez, en "¿Qué es el surrealismo?", un texto escrito en 1934, rechaza la ingenua y tópica afirmación, demasiado habitual incluso hoy mismo, de que los artistas surrealistas "copian" sus sueños en sus obras. Representar plásticamente un sueño no significa sin más copiarlo, la utilización de los materiales oníricos en las artes demanda un proceso de transcripción, de elaboración secundaria de los mismos.

 
Salvador Dalí. La miel es más dulce que la sangre, 1941



sábado, 23 de noviembre de 2013

Japonismo.


 
Mujer entre la lluvia,1870
Kusakabe Kimbei. Biblioteca de Cataluña



La fascinación por el arte japonés

El japonismo, la atracción e influencia que ejerció el arte japonés en Occidente a partir de mediados del siglo XIX, es uno de los fenómenos artísticos y culturales más ricos y fructíferos de las relaciones entre Oriente y Occidente.
Nacido a partir de la apertura de los puertos de Japón durante la década de 1860, el japonismo se convertiría en uno de los ingredientes más importantes y esenciales de la modernidad artística de la Europa de la segunda mitad del ochocientos.


Imágenes del mundo flotanteI

"Vivir únicamente el momento presente entregarse completamente a la contemplación de la luna, la nieve, de la flor del cerezo, y la hoja de arce (...), no dejarse abatir por la pobreza y permitir que se trasluzca en el rostro, sino flotar a la deriva como una calabaza en el río: eso es lo que denominamos mundo flotante..." (Asai Ryoi, Leyendas del mundo flotante, 1665)
                    
Asai Ryoi escritor japonés de principios de la era Edo, era un monje budista de un templo de Kioto y está considerado uno de los mejores autores de kana-Zoshi, un tipo de literatura popular escrita con pocos o ningún Kanji, por lo que resulta accesible a casi todos.
 
Con la actitud de contemplación y gozo, los artistas japoneses representaban instantes de la vida en sus estampas...Y cuando los artistas europeos las descubrieron ¡se sintieron fascinados por ellos!


Alexandre de Riquer. Crisantemos, 1899

Las 200 piezas que se exponen, muchas de las cuales son inéditas y se muestran por vez primera, nos aproximan a una historia de descubrimientos y de intercambios que tiene sus orígenes más remotos en la llegada de los primeros misioneros durante el período Namban, hace cuatrocientos más de cuatrocientos años.

Las obras seleccionadas son el testimonio de una fascinación compartida, testimonio del descubrimiento de un arte, una estética, de una cultura y de una visión del mundo aparentemente distantes, pero que cautivaron a los artistas del cambio de siglo y entraron en diálogo, rico diálogo, con la sociedad de toda la época.
 

Alfred Stevens. La parisina japonesa, 1872


José Villegas Cordero. Juegos orientales, 1880


Hendrik Breitner, 1857 - 1923
Muchacha en un kimono blanco, 1894
Rijksmuseum, Amsterdam



Hendrik Breiner, había adquirido recientemente un estudio sobre el Lauriergracht Amsterdam (laurel canal) una de las zonas más bonitas de la ciudad. En 1892 el artista había visitado la exhibición: "Influencia del arte japonés en la Haya", el estilo que había inspirado anteriormente a Vincent van Gogh, entre otros, y había adquirido con entusiasmo varios kimonos. La muchacha del kimono es Geesje Kwak nació en Zaandam, en 1877 y posó como modelo para el pintor.


Geesje Kwak, 1877-1899

Siempre innovador Breitner hizo un amplio uso de la fotografía como herramienta. Geesje se muestra reflexiva posando, la mano en la barbilla. esta impresión en gelatina de plata nos ofrece quizás nuestra mirada más clara a la muchacha que inspiró al artista.
 
   













viernes, 22 de noviembre de 2013

Cien años de soledad. G. García Márquez (1927-2014)



Los mitos siempre se refieren a los orígenes. Pero en sus fabulosos viajes hacia las selvas y los desiertos de lo remoto en busca de las secretas fuentes del hilo narrativo, suspenden el tiempo lineal y disuelven el espacio plano en el que se vive el presente -derogan las leyes que rigen el discurso de lo real- y configuran el futuro: convocan un destino que suele ser simétrico con los orígenes.
El libro del Génesis no sólo es el relato de la Creación; también es la condición de sus propias postrimerías: es el Origen del Apocalipsis.
Todo relato mítico, en palabras de Turner, narra "cómo se pobló el mundo despoblado, cómo se transformó el caos en cosmos,como los inmortales se hicieron mortales, cómo aparecieron las estaciones de un clima que carecía de ellas, cómo la unidad primigenia de la humanidad se escindió en pluralidad de tribus o naciones..."
Naturalmente, una narración que tiene como gran tema central el relato de los orígenes de una estirpe y su apocalipsis fatal -como es el caso de Cien años de soledad- se inscribe dentro de esta enorme tradición de rango sagrado, aunque su escritura -su estilo, su género, su lenguajes, su modernidad- procedan del discurso de lo profano.(...)
                                                                                                              Juan Cueto



 Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.(...)




 Gabriel García Márquez

La villa de Aracataca -provincia de Santa Marta, en la costa norte de Colombia- es un conglomerado de viejas mansiones en ruinas, yuyales invasores y reverberos de polvo, suspendida desde hace más de medio siglo en las postrimerías de una decadencia que no alcanza a encontrar su golpe de gracia, el último gesto que debería precipitarla definitivamente en el silencio. Modelo original de Macondo. Sus quince mil habitantes vivían hasta hace poco de las glorias de un pasado esplendor; ahora, del más preclaro de sus hijos, que les ha salido Premio Nobel.

García Márquez nació, en 1928. Durante 1925, Gabriel Eligio García  llegó a Aracataca desde Cartagena, ciudad en cuya facultad de medicina había interrumpido unos estudios que no podía costearse. resignado a un destino de funcionario público, ocupó plaza de telegrafista y en ese cargo se acomodó en la villa, poniendo sus románticos ojos en Luisa Márquez . Gabriel García Márquez  fue el primogénito de los dieciséis hijos que tuvieron. El niño se quedó a vivir con el abuelo, hasta los ocho años, y el niño fue a vivir con sus padres y sus numerosos hermanos. A los doce años, habiendo terminado la enseñanza primaria, es enviado a hacer el bachillerato a Bogotá...




Autor: Gabriel García Márquez
Título: Cien años de soledad

Introducción: Juan Cueto
Editorial: Circulo de Lectores
 
Nº Páginas: 310




jueves, 21 de noviembre de 2013

Shutter Island. Dennis Lehane



"Cuando uno lee sus novelas, piensa que los grandes -Chandler, Macdonald, Parker- están velando por él mientras escribe todas y cada una de sus páginas." Michael Connelly
 
                                                      

Dennis Lehane es autor, entre otras, de las novelas  Mystic River, Desapareció una noche y Plegarias en la noche. Con su primera novela, A Drink Before the Ward, ganó el Premio Shamus. nació en Dorchester, Massachussets.
 


 3 de mayo de 1993

Hace varios años que no veo la isla. La última vez fue desde el bote de un amigo, que tuvo la osadía de llegar hasta el extremo más alejado del puerto; la divisé a lo lejos, más allá de la parte resguardada, envuelta en la neblina veraniega, una desaliñada mancha de pintura que destacaba en el cielo.

 Hace más de veinte años que no pongo los pies en la isla; sin embargo, Emily afirma (algunas veces en broma, otras en serio) que no está muy segura de que jamás me haya marchado de allí. Una vez me dijo que para mí el tiempo es sólo una colección de puntos de libro que utilizo para avanzar y retroceder en el texto de mi vida, y así poder regresar una y otra vez a los acontecimientos que me marcaron, a los ojos de mis colegas más inteligentes, como si tuviera todas las características del típico melancólico.



Verano de 1954. El agente federal Teddy Daniels llega a Shutter Island, isla en la que está ubicado el hospital Ashecliffe, un centro penitenciario para enfermos mentales.
 
Junto con su compañero, Chuck Aule, se propone encontrar a una paciente desaparecida, una asesina llamada Rachel Solando.

                                                                                                                  




A veces somos menos infelices cuando
aquellos a los que amamos nos engañan, que
cuando no nos engañan.

                                                         F. La Rochefoucauld, Máximas