lunes, 31 de diciembre de 2012

Fausto. Las afinidades electivas. Goethe (1749 - 1832)




Cierto día, temprano, cuando el empeño se adornó con impaciencia.
La musa siguió la corriente del río, 
hasta un rincón apartado y tranquilo.
Rápida y sonora fluía
la cambiante superficie distorsionada.
Hacia su figura encantadora que huía 
entonces la diosa abandonó la era.
Sin embargo, el arroyo la llamó burlándose;
¿No veras entonces la verdad de mi claro espejo?
Pero ella corría lejos, cerca del Oceáno;
En su figura el regocijo alababa
adornando delicadamente su guirnalda.
                   
                                                                    J. W. von Goethe



Goethe y Schiller


Johann Wolfgang Goethe (Frankfurt del Main, 1749-Weimar, 1832) es el canon de las letras alemanas y una de las máximas figuras de la cultura universal. Fue poeta, dramaturgo, novelista y filósofo, autor de una obra enciclopédica ( cuarenta volúmenes editados aún en vida del autor, y que sólo representaron parte de su trabajo).
 
 De familia burguesa, se licenció en derecho y en 1776 fue llamado a la corte de Weimar, donde ocupó diversos cargos de responsabilidad llegando a ser ministro. Figura máxima del romanticismo europeo y principal promotor del Sturm und Drang, evolucionó sin embargo hacia un clasicismo de extremada pureza. Su obra maestra Fausto, símbolo del ser humano y de su eterno afán por el conocimiento y el poder, una pieza clave de la literatura occidental.


Goethe y Schiller
Weimar

 
                                 
Las afinidades electivas es la obra más enigmática de Goethe. Quizá no sea tan admirable como el Fausto ni tan decisiva como Poesía y verdad ni tan influyente como el Werther, pero es la que deja en el lector un aroma indefinible de misterio y perplejidad.
 
Podría decirse que Eduardo y Carlota formaban una pareja ideal. Se habían gustado desde niños, ambos eran ricos, de elevada clase social y refinada educación, y cumplían los requisitos que la sociedad establece para el matrimonio perfecto, hasta el punto de que un mediador casamentero como Mittler, solucionador profesional del menor conflicto de familia, podía considerar una pérdida de tiempo pasar una tarde con ellos.



Autor: Johann Wolfgang Goethe
Título de la edición original: Die Wahlverwandtschaften

Traducción del alemán: José María Valverde
Prólogo: Rafael Argullol

Diseño: Winfried Bährle
Ilustración: Assemblee dans un parc de Antoine Watteua

Nº de Páginas: 341
Editado por Círculo de Lectores, S.A. 



sábado, 29 de diciembre de 2012

Durero (1471 - 1528)






Albrecht Dürer, el artista alemán más importante del Renacimiento y uno de los más grandes de todos los tiempos. Nació en Nuremberg el 21 de mayo de 1471, hijo de Albrecht llamado el Viejo -para distinguirlo de su célebre hijo- y de Bárbara Holper, el tercero de su larga serie de dieciocho vástagos. Sólo tres de ellos, sin embargo llegaron a la edad madura, varones los tres: Albrecht, Endres y Hans, que será también pintor y morirá en Cracovia, donde era pintor de corte del rey Segismundo I de Polonia.

El padre de Durero no era originario de Nuermberg sino que había llegado a esta ciudad a los veintiocho años, tras un largo período de formación durante el cual había viajado por Alemania y por la región de Flandes: procedía de la lejana Hungría.
                                                                                                           
Siempre es conveniente recordar que fue un hombre eminentemente preocupado por el hecho de enfrentarse con los retos que estética y técnicamente se le planteaban; no en vano este formidable autor del Renacimiento en Alemania se debatió entre la antigua y prestigiosa tradición gótica bajomedieval de su país y las nuevas corrientes que llegaban de la Italia del Quattrocento y del primer Cinquecento.J.J. Luna
                                                                                   



La exposición se articula a través de ocho grandes apartados:

I. Introspección y aprendizaje. Partiendo de su autorretrato, se muestra la visión que tenía de si mismo y su proyección exterior, así como los años de formación y su primer viaje a Italia, donde pudo conocer la obra de los maestros del Quattrocento.

II. Recreación de la Naturaleza. La fascinación de Durero por la representación de las plantas, animales y paisajes le llevó a recrearla con el mayor realismo posible pero también desde una óptica intelectual. Sus estudios, con valor autónomo como obra de arte, le servirán también  para composiciones en otros medios.

III. El arte de la estampa. La maestría técnica y conceptual de Durero llegó a cotas hasta entonces nunca alcanzadas, convirtiendo sus estampas en obras maestras equiparables a las de cualquier otra técnica artística, y en vehículo de  difusión del pensamiento humanista.

IV. Imágenes de devoción. Con sus entalladuras (grabados en madera) consiguió crear modelos de representación iconográfica, expresión de una nueva religiosidad y portadores de nuevos valores morales que alcanzaron una extraordinaria difusión.

V. Desnudo y proporción. El estudio y representación del desnudo atrajo a Durero durante toda su vida, y a él dedicará una buena parte de su actividad. Su obra reúne casi todas las posibilidades de representación del desnudo que se le brindaban al artista en los primeros años del siglo XVI, tanto en el ámbito religioso como el profano.

VI. Dibujo y pintura. El proceso creativo de Durero se caracteriza por el extremado rigor de sus planteamientos, en los que encontraba necesario analizar con minuciosidad las diferentes facetas presentes en la obra de arte.

VII. Retratos. En ellos se aprecia su pericia como retratista, capaz de captar por igual la apariencia exterior y el carácter del retrato. Breves apuntes a pluma, minuciosos dibujos a punta de plata o a carboncillo, entalladuras de gran formato y óleos sobre tabla, conforman un panorama formalmente muy diverso pero sin embargo de gran coherencia interna, revelada por una forma de mostrar la efigie, del retrato de expresión contenida.

VIII. Imperio y reforma. En el último ámbito de la exposición se muestra tanto su trabajo al servicio del emperador Maximiliano I como las imágenes religiosas en las que puso de manifiesto su evolución desde el Catolicismo a los postulados de la Reforma.

Príncipes etruscos. Entre Oriente y Occidente.






La exposición reúne una selección de ciento setenta obras procedentes del Musée du Louvre de París y de los principales museos arqueológicos italianos, entre ellos el Museo Archeologico Nazionale Etrusco di Villa Giulia, los Musei Capitolini di Rome y el Musei Gregoriano Etrusco di la Ciudad del Vaticano.



El misterio etrusco
  
Ya en la Antigüedad el historiador griego Heródoto afirmaba que se trataba de un pueblo oriental que había emigrado desde Asia Menor y se había establecido en la Toscana.
 
Asentados a principios del primer milenio a.C en el amplio territorio de la Italia central tirrena delimitado por los ríos Tiber y Arno, y muy rico en recursos naturales, los etruscos llegaron a ocupar, en el momento de máxima expansión, grandes áreas del valle del Po, hasta el Adrático, y parte de la Campanía costera.

Incluso Roma estuvo sometida a la influencia política y cultural de Etruria bajo la dinastía etrusca de los Tarquinos, que reinaría en Roma entre el final del siglo VII a.C y el último decenio del siglo VI a.C.




El nacimiento de las aristocracias
 
El largo y complejo proceso que llevó al establecimiento de la realidad étnica y territorial que hoy llamamos Etruria dio lugar en el siglo VIII a.C. a un ordenamiento de la sociedad etrusca basado en la diferenciación económica.




La época de los príncipes
 
Entre la segunda mitad del siglo VIII y principios del VI a.C. el período llamado "orientalizante", nace y se consolida el poder de los príncipes. El aprovechamiento cada vez más "moderno" y eficiente de sus yacimientos mineros atraería a griegos y fenicios, interesados en establecer contactos e intercambios entre el mundo oriental y el occidental.

 Por medio de estas relaciones comerciales llegan a Etruria los estilos y las costumbres de la fastuosa y refinada vida en las cortes orientales, pronto asimilados por las clases aristocráticas. Los príncipes etruscos emulan el ceremonial griego asociado al consumo del vino y al banquete y exhiben objetos de prestigio, especialmente valiosos, para hacer ostentación de su riqueza.
 



La civilización urbana
 
Un profundo cambio de carácter social se advierte en el territorio etrusco -y también en la Roma gobernada por los Tarquinios -entre el final del siglo VII y el comienzo del VI a.C. Las oligarquías nobles pierden poder a causa de una distribución más equitativa de la riqueza y la aparición de una nueva sociedad urbana formada por individuos libres, en cuyas manos se va concentrando la actividad artesanal y comercial.



Se construye una original arquitectura pública monumental y se erigen templos ricamente decorados con estatuas y elementos arquitectónicos en terracota. los etruscos fueron un pueblo particularmente entregado a las prácticas religiosas, entre las que destaca el arte de la adivinación a partir del examen de las vísceras de animales sacrificados o por el vuelo de los pájaros.
 
Son destacables los abundantes depósitos votivos hallados en los templos, con figuras de bronce, cerámicas etruscas e incluso magníficos vasos griegos.
 

Sarcófago etrusco con pareja de esposos


La ciudad de los muertos
 
Si algo caracteriza la civilización etrusca con sus necrópolis, fiel reflejo de las ciudades y moradas de los vivos. El culto a la muerte y la creencia en que el difunto subsistía en el mundo de ultratumba exigían decorar las tumbas con un ambiente doméstico y equiparlas con todo lo necesario para "habitar" en ellas.
 
La transformación social que se produce a partir del siglo VI a.C. se aprecia también en la necrópolis. En lugar de los grandes túmulos principescos del período orientalizante, ahora se extiende un nuevo tipo de tumba, con una o varias cámaras que acoge a los miembros de una misma familia noble, inhumados en grandes sarcófagos sobre los que se representa la figura del difunto reclinado: las mujeres vestidas  con suntuosos ropajes y los hombres, con mantos drapeados que dejan el busto al descubierto.
 


Tumba etrusca de los relieves,tipo túmulo del siglo IV a.C. descubierta en Cerviteri cuya disposición esta organizada en función de un plan urbanístico análogo al de una ciudad, con sus barrios, calles y plazuelas. Para asegurar al difunto una eternidad feliz, el sepulcro reproduce, el continente y el contenido, el ambiente que le rodea en esta vida.



Tarquinia tumba de los Leopardos, siglo V a.C. Los banquetes funerarios nos han trasmitido una imagen de los etruscos como la de un pueblo aficionado al lujo y a la buena vida, incluso más allá de la muerte.
 
La decoración de muchas de sus tumbas parece confirmar esa imagen sibarita. Es el caso, por ejemplo, de la llamada "Tumba de los Leopardos, de inicios del siglo V a.C. así llamada por los felinos que decoran la parte superior de sus muros.

Museo Capitolino. Roma


Musée del Louvre. París







viernes, 28 de diciembre de 2012

Mujercitas. Louisa May Alcott (1832 - 1888)


Louisa May Alcott
 

Louisa May Alcott nació en Germantown, Pensilvania el 29 de noviembre de 1832. Creció y vivió en Nueva Inglaterra. Trabajó como maestra, costurera, institutriz y escritora. En 1860 comenzó a escribir para la revista Atlantic Monthly.
 
Fue enfermera en el hospital de la Unión de Georgetown D.C. durante seis semanas entre 1882 y 1883. Una parte menos conocida de su obra, son las fogosas y apasionadas novelas y cuentos que escribió bajo el seudónimo de A.M. Barnard.
 
Su obra más conocida Little Women 1868,es un relato semiautobiográfico de su niñez junto a sus hermanas en Concord (Massachusette), lleno de humor, frescura, realismo y romanticismo ligado a la Naturaleza y a los valores tradicionales.



Mujercitas fue  publicada el 30 de septiembre de 1868. Más adelante publicó "Good Wives" ("Aquellas mujercitas") en 1869, y ("Little Men") (Hombrecitos") en 1871 y, Jo's Boy ("Los muchachos de Jo") 1886 completó la saga de la familia March.

Louise May Alcott falleció a consecuencia del envenenamiento por mercurio contraído durante su servicio en la Guerra Civil, el mismo día que su padre era enterrado 6 de marzo de 1888 en la ciudad de Boston.



Título original: Little Women: or Meg, Jo, Beth and Amy
Autora: Louisa may Alcott
Traducción: Tradutex

Revisión de la traducción: Ana pascual
Editorial: Ediciones Gaviota S.L
Ilustración: González Vicente

Prefacio: John Bunyan
nº Páginas: 302



I

El juego del peregrino

_Esta Navidad sin regalos bonitos no va a parecer Navidad -murmuró Jo, tumbada sobre la alfombra.
-¡Qué desgracia tan grande es ser pobre! -exclamó Meg mientras se miraba el vestido viejo que llevaba puesto...



La historia del zumo de uva

Érase una vez un granjero que plantó una pequeña semilla en su huerto, nació y se formó una vid que produjo mucha uva. Una mañana de octubre, cuando ya estaba madura, cortó un poco y la llevó al mercado donde un tendero la compró y la puso en venta.
 
Aquella misma mañana, una niña con sombrero marrón y vestido azul, la cara redondita y nariz achatada, fue y la compró para su madre. La llevó a su casa, la exprimió y puso a hervir el zumo en un gran puchero; luego mezcló parte parte del mismo con sal y mantequilla para comer; a la parte restante le añadió un cuarto de litro de leche, dos huevos, cuatro cucharadas de azúcar, frutos secos y algunas galletas; lo echó todo en un plato hondo y lo batió hasta que presentó un hermoso color dorado; al día siguiente constituyó la comida de una familia llamada March.T.Tupman

                                                                                          

Un desgraciado accidente

El viernes pasado nos sobresaltó  un ruido tremendo en el sótano seguido de gritos de socorro. Acudimos corriendo todos juntos a la bodega, donde descubrimos a nuestro querido presidente tendido en el suelo por haber tropezado y caído mientras buscaba unas maderas para quehaceres domésticos.

Nuestros ojos contemplaron una escena de descalabro total; en su caída, el señor Pickwick se bañó cabeza y hombros en una conducción de agua, volcó un barril de espuma sobre su vigoroso cuerpo y se rompió de mala manera el vestido.

Después de librarlo de tan peligrosa situación, se pudo comprobar que no sufrió grandes heridas de importancia, aunque sí algunas moraduras y podemos añadir, muy felices, que ahora está mejorando.Ed
                                                                                                       


La Jungfrau a Beth

El cielo te colme, querida Beth,
y guarde de todo mal,
 y te de esta Navidad,
alegría, salud y paz.

Flores olorosas
y dulce fruta
para nuestra hábil abeja,
armonías para el piano,
y a sus pies un alfombrado.

Mira el retrato de Joanna:
obra de otro Rafael,
con afán de haber logrado
con arte, su parecer.

Acepta el rúbeo lazo
para el rabo de la gata,
y de Meg la tarta helada,
fantástica como el Montblanch.

Sus autores han puesto
su cariño más profundo;
acepta la alpina imagen
que Laurie y Jo han moldeado.

                                                                    


La novela transcurre durante la Guerra de Secesión (1861-65), las cuatro hermanas March han de pasar de la adolescencia a la edad adulta bajo la escasez de dinero. La ausencia paterna, pues el padre se encuentra en el frente como médico. Junto a su madre y la vieja Ana vivirán unidas y felices, a pesar de todos los inconvenientes. Su felicidad aumenta cuando conocen a su vecino el joven Laurie.


Juntas conseguirán vencer sus defectos y problemas a través de lecciones que deben aprender por el camino más duro. Convirtiéndose así en todas unas mujercitas.







jueves, 27 de diciembre de 2012

Emily Dickinson (1830 - 1886)



                        
Vladimir Dimitrov. La niña de las manzanas

Museo Vladimir Dimitrov
                             
Pablo Picasso. La siesta, 1919
                   
Para cada estático instante
 tenemos que pagar con angustia
en aguda estremecida cuota
por el éxtasis.  
Por cada bien amada hora
penetrantes óbolos de años-
amargos debatidos centavos-
y cofres llenos de lágrimas.
                                                       Emily Dickinson

                                                                
Peder S. Kroyer. tarde en la playa de Skagen, 1899


Mi rio corre hacia ti
¡Mar azul! ¿Darás la bienvenida?
Mi rio espera respuesta-
mar se benigno-
te traeré arroyos
de rincones apartados
dime - mar - ¡me llevas!
                                                    Emily Dickinson

                                                    
Pablo Picasso. Rapto de las Sabinas, 1962-63


¡Tempestuosas noches - tempestuosas noches !
¡Si estuviera contigo
las tempestuosas noches serian
nuestro lujo!
Fútiles - los vientos -
para un corazón en un puerto -
dado con la brújula -
dado con el mapa -
remando en el Edén -
¡Ah! ¡El mar!
¡Ah! ¡Si pudiera morar - esta noche -
en ti.
                                       Emily Dickinson

                                            
Hugo Simberg. El ángel herido


¡Soy nadie! ¿Quien eres?
¿Eres - nadie - también?
¡Somos entonces un par!
No lo digas son capaces de descubrirnos - lo sabes.

¡Qué horrible - ser - alguien !
Qué impudicia - como una rana -
decir vuestro nombre - todo el santo día -
a un admirativo pantano.
                                                         Emily Dickinson

                                                                              
Edgar Degas. Pequeña danzarina de catorce años.


Esperar una hora - es mucho
si el amor está más allá -
esperar la eternidad - es poco -
si el amor nos recompensa al final.
                                                            Emily Dickinson

                                     
Nicolae Tonitza. La niña del forestal


Entre mi país - y los otros -
hay un mar
pero las flores - negocian entre nosotras -
como ministerios.
                                                          Emily Dickinson                                         

Jacek malczewski. Patria


Demasiado limitado es morir por ti,
un mero griego podría hacerlo .
El ser vivo es más costoso -
yo ofrezco aún eso -
morir, es, una bagatela, pasada,
pero vivir, incluye
un morir multiforme - sin
el alivio de estar muerto.
                                                 Emily Dickinson
                                

Jacek Malczewski. Autorretrato con jacintos


Algunos dicen
la palabra muere
al ser dicha
yo digo que empieza
a vivir
ese día.
                                       Emily Dickinson
                                                         

Janis Rozentals. Picnic, 1913



 


lunes, 24 de diciembre de 2012

El Retrato en el Siglo de Picasso. El Espejo y la Máscara.



Museo Thyssen-Bornemisza
 Paseo del Prado, 8.


Van Gogh. Joseph Roulin, abril 1888

El espejo y la máscara. El retrato en el siglo de Picasso trata de la supervivencia  y transformación del retrato en el arte de vanguardia entre 1890 y1990, un período que protagonizó un cambio radical en la concepción del arte.La crisis de identidad del hombre moderno y la crisis de confianza del arte en la verdad de sus imágenes influyeron de forma especial en el desarrollo del retrato.

Por otra parte , dado que la fotografía asumió el papel de captar el fiel parecido de sus modelos y, forma simultánea, los artistas pusieron en entredicho la continuidad de las antiguas relaciones con sus patronos, podríamos pensar que el retrato era un género con los días contados. Pero, sin embargo, ha sido (y todavía continúa siendo) una fuerza vital para el arte moderno. No sólo comprobamos que prácticamente todos los artistas fundamentales del siglo XX experimentaron con el retrato, sino que muchos de ellos lo convirtieron en el tema primordial de su obra.




Museo Thyssen-Bornemisza

Ante el espejo

El recorrido de la exposición comienza en el cambio del siglo XIX al XX con los autorretratos de Van Gogh, Munch o Picasso, en los que el gesto narcisista de autoexploración frente al espejo se convierte en un medio esencial de experimentación. Estos creadores se presentan ante nosotros como verdaderas efigies del artista moderno, al tiempo que nos dan a conocer sus aspiraciones intelectuales y estéticas.

En el trascurso del siglo XX los autorretratos se multiplican al tiempo que se vuelven más imprecisos y menos íntimos. El artista, en ocasiones, exterioriza abiertamente sus emociones, pero la mayoría de las veces se disfraza adoptando todo tipo de identidades que responden a un doble deseo de definir y ocultar su propio yo.

Pablo Picasso. Gertrude Stein 1906


Gesto y expresión

Aunque desde siempre se sabía  que un gesto, una postura o un determinado movimiento o actitud poseían el potencial de comunicar un mensaje o un sentimiento individual, la necesidad de representar la psicología del retrato motivó un cambio radical en la expresión visual.

En la Viena de los primeros años del siglo, en los retratos introspectivos de Oskar Kokoschka y Egon Schiele. La distorsión de las formas y la exageración de los gestos se convierten en elementos esenciales para manifestar la convulsión interior a través del éxtasis expresionista.

Oskar Kokoschka. El caballero errante, 1915


Colores modernos

La utilización antinaturalista y simbólica del color como elemento expresivo del retrato, que llevo a cabo Van Gogh, influyó de manera decisiva en la transformación de este género por parte de los protagonistas de las tendencias expresionistas de los primeros años del siglo XX. Los retratos de Henri Matisse, Maurice de Vlaminck, Alexej von Jawlensky, Ernest Ludwig Kichner o Joan Miró proponen una solución innovadora para evocar la identidad del modelo a través de la simplificación formal y la violencia expresiva de los colores puros.

Edvard Munch. Entre el reloj y la cama, 1840-42

Máscaras de lo primitivo

Los retratos que realizó Paul Cézanne de su mujer Hortense y de los campesinos de su Aix natal, en los que el ser humano es despojado de toda elocuencia expresiva hasta convertirse en arquetipo, junto al sintetismo de Paul Guaguin, el primitivismo de Henri Rousseau y el arte primitivo influyeron de manera decisiva en la configuración del retrato de vanguardia. Durante los primeros años del siglo, el gesto iconoclasta de Picasso o Matisse, Modigliani o Derain, de sustituir premeditadamente los rasgos individuales de los rostros de los retratados por una máscara de facciones abstractas, abrió definitivamente el camino hacia la consolidación del retrato moderno.

Paul Cézanne. Madame Cézanne en un sillón amarillo, 1888-1890

Madame Cézanne en un sillón rojo

Picasso. Jersey amarillo, Dora Maar

Max Beckmann. Quappi con suéter rosa, 1932-34

Pablo Picasso. Arlequin con espejo, 1923
Sueño y pesadilla

El surrealismo experimentó distintas fórmulas para el género del retrato con las que pretendía sacar a la luz los impulsos interiores del ser humano que la civilización había reprimido. A través de algunos ejemplos de Joan Miró . pablo Picasso, Salvador Dalí, Giorgio de Chirico y Frida Kahlo nos aproximamos a unos personajes cargados de símbolos y metáforas.

Fundación Caja de Madrid. Pza. San Martín,1