miércoles, 15 de noviembre de 2017

La leyenda de Fatumeh. Gunnar Ekelöf (1907 - 1968)


Daniel Merriam

"Tu imagen está en mis ojos
y en mi boca tu nombre.
Moras en mi corazón
¿pero dónde te escondes?
                                        Ibn Arabi
 

Daniel Merrian


Gunnar Ekelöf (Estocolmo, 1907 - Sigtuna, 1968) publicó el primero de sus libros de su Diván (El Diván del Príncipe de Emgión, 1965), estaba a punto de cumplir sesenta años. Era probablemente el poeta más admirado de su generación y había conseguido alcanzar, por fin, un poco de esabilidad.
  En los dos años sguientes, Ekelöf completó la publicación de su trilogía Diván con La leyenda de Fatumeh (1966) y Guía al Averno (1967). 

 Gunnar Ekelöf nació el 15 de septiembre de 1907 en el seno de una familia de la alta burguesía: era hijo de un banquero. Su padre murió cuando Gunnar aún no había cumplido los diez años y el segundo matrimonio  de su madre, casi inmediato, enfrió la relación entre la madre y el hijo para siempre. Después del bachillerato, en Ekelöf nace un ansia de nomadismo...Primero viaja a Londres para estudiar en la Escuela de Estudios Orientales, pero el ambiente dogmático lo deprime y vuelve a Suecia. después intenta ir a la India, conocer Oriente, hasta piensa en montar una granja en Kenia... pero los viajes se ven frustrados por una enfermedad y una pesada convalecencia durante la cual descubre al místico sufí Ibn Arabi (un murciano del siglo XII) y su obra El intérprete de los Deseos, que se convertirá en su libro de cabecera.
 A finales de los años veinte Ekelöf consigue salir de Suecia. Llega a París, con la finalidad de estudiar música, en plena eclosión de la vanguardia surrealista. (Carlos Pardo)
 

Daniel Merriam

La leyenda de Fatumeh es una colección de breves composiciones de amor. . Cada poema es una cuenta de un collar (Nazm) o de un rosario (Tesbih), con sus piezas de engarce tituladas "Cabeza de serpiente". En total son veintinueve cuentas por sección (un número primo, indivisible si no es por sí mismo y por uno), engarzadas y rematadas con sendos broches que resaltan su continuidad. En este senido, La leyenda de Fatumeh es cíclica ("es interminable: / Comienza donde acaba) y podemos recorrerla, como las cuentas de un rosario no necesariamente religioso, para entretener el tiempo, una y otra vez. (Carlos Pardo)


Daniel Merriam



Autor: Gunnar Ekelöf
Título original: Sagan om Fatumeh

Traducción: Francisco J. Uriz
Prólogo: Carlos Pardo
Ilustraciones: Natalio Bayo

Nórdica Libros, S.L. 
Edición 2011
Nº de páginas 134
Edición bilingüe
 



 
Daniel Merriam


domingo, 5 de noviembre de 2017

El rinoceronte. Eugéne Ionesco (1909 - 1994)



Quien de verdad sabe de qué habla no encuentra razones para levantar la voz.
                                                                     Leonardo da Vinci

Fotografía: James Haskins

Albert Durero. Rinoceronte

El teatro de Ionesco es la realización de un anhelo colectivo fundado en el desparpajo de su ruptura lógica, en la huída inexorable desde lo natural visible, elementos que están en la base misma de su comicidad. Esto le permite formular con gran lucidez sus concepciones básicas: el humor es libertad; la imaginación no es arbitraria, es reveladora; nada más racional que la imaginación, lo irracional es la vida.
 Es indudable que una pieza como El rinoceronte representa la concreción deslumbrante de tan original teoría del teatro.


El rinoceronte, escrita por Eugéne Ionesco en 1959, es una fábula dramática acerca de la propagación y aceptación social del totalitarismo. La acción transcurre en una pequeña ciudad de provincias francesa donde un buen día aparece un rinoceronte perturbando la tranquila y burguesa vida de la comunidad y generando, como si de una epidemia se tratara, un efecto de contagio consistente en la transformación de las personas en hermosos y robustos paquidermos.

 Considerada por muchos autores como una de las obras cumbres del teatro del absurdo. (Ernesto Caballero)
 

Salvador Dalí. Rinoceronte

El lógico: El miedo es irracional. La razón está obligada a vencerlo. (Acto I. Pág.27)




Autor: Eugéne Ionesco
Título original: Le rhinocéros

Traducido por: María Martínez Sierra 
Nº de pág. 208
Edición 2005

Editorial Losada, S.A.
Clásicos Losada Nº454 




viernes, 3 de noviembre de 2017

Carlos III Majestad y Ornato


Adonna Khare

No puedo mirar detenidamente a un mono sin hacerme luego mortificantes reflexiones.
                                   William Congreve

Adonna Khare

Madrid

Calle Mayor, Madrid

Fiesta de la trashumancia





Una maravillosa sorpresa camino de la exposición

Las protagonistas en la Cañada Real de Madrid

Hay están ellas en la Puerta del Sol de Madrid







Un agradable paseo lleno de contranstes y...

Llegamos a nuestro destino, la Catedral de la Almudena y el Palacio Real



Saleta de porcelana del Palacio Real

La saleta de porcelana tiene paredes y techo completamente recubiertos de placas de porcelana. decorada entre 1765 y 1770, es obra de la primera etapa de la Real Fábrica del Buen Retiro, la de mayor esplendor, y se atribuye a José Gricci, Genaro Boltri y Juan Bautista de la Torre.






Ilustración, reformismo, obras públicas, expansión del comercio, de los caminos y correos, de la Armada y de los dominios americanos, junto al papel destacado en la política europea son algunos de los elementos asociados al nombre de Carlos III, reinante en España entre 1759 y 1788,y antes en Nápoles donde promovió las excavaciones de Pompeya y Herculano.
 La buena fama que siempre ha disfrutado este soberano corresponde a sus méritos, pero también a una buena gestión de su imagen mediante la protección de las artes, instrumentos que sirven para expresar la majestad de España. En sus residencias, el rey y su real familia aparecen en un entorno que no sólo impresiona por su magnificencia, sino que transmite al espectador, tanto al de entonces como al de ahora, una serie de contenidos positivos sobre la monarquía. Es adorno, pero cargado de significados además de refinado y rico.
 Nacido en 1716 en Madrid, unos meses después de que muriese su bisabuelo Luis XIV, y muerto en 1788 poco antes de que estallase la Revolución Francesa, Carlos III ofrece la imagen perfecta del soberano paternal del siglo XVIII español, amante del bien público y de las artes, o, para decirlo en expresión de sus contemporáneos, "el Trajano que hoy rige España".


Carlos III y los talleres reales

El impresionante retrato de carlos III en toda su magestad realizado por Mengs y regalado por el monarca al rey de Dinamarca preside esta sala en la que se despliegan las artes decorativas producidas en los talleres reales, así como el excepcional conjunto de las horas del día, pintado también por Mengs.
 El diseñador veneciano Mattia Gasparini había realizado en Portici obras de un estilo rococó chinesco muy del gusto de la reina maría Amalia. En Madrid, recibió el encargo de revestir con una ornamentación magnífica y unitaria la Cámara del soberano y sus inmediatos tres despachos, o "gabinetes de maderas de indias", cuyos panelados de madera eran de rica marquetería con bronces dorados.
 En la Cámara -conocida como "Salón de Gasparini"- los asientos y espejos son de la misma lujosa ebanistería, y están tapizados, al igual que las paredes, con riquísimo bordado de seda e hilo metálico. No menos ornamentales resultan los suelos de mármoles y los techos de escayola.
 El conjunto constituye una de las obras maestras del rococó europeo, aunque su realización a partir de 1760 resulte tardía en comparación con sus modelos de Luis XV. Gasparini organizó y dirigió un taller de ebanistas alemanes y otro de bordadores, cuyas actividades se prolongaron durante el reinado de Carlos IV ya bajo las pautas estilísticas de Ferroni, quien empezó siendo broncista a las órdenes de Gasparini y acabó por sucederle como "adornista" en 1774.
 


Carlos III en Nápoles

Carlos III es uno de los más destacados soberanos de la Europa de la Ilustración no solo por su reinado en España desde 1759 a 1788, sino por su trayectoria vital previa en Italia a partir de 1731 y, sobre todo, como rey de Nápoles y Sicilia entre 1734 y 1759.
 Carlos, hijo mayor de Felipe V y su segunda esposa Isabel de Farnesio, nació el 20 de enero de 1716 en el Álcazar de Madrid, cuyo solar ocupa hoy el Palacio Real. Por parte materna heredaba los derechos dinásticos sobre los ducados de Parma y Piacenza y, sobre el gran ducado de Toscana. En 1731, pasó a ocupar aquellos ducados en nombre de su madre. Finalmente, Felipe V, en su largo y complejo enfrentamiento con el emperador Carlos VI, conquistó para su hijo Carlos el reino de Nápoles en 1734. 
 Las excavaciones de Pompeya y Herculano, la construcción y decoración de diversos sitios reales y palacios -entre ellos Caserta- y un amplio programa de obras públicas, esenciales en la cultura europea el siglo XVIII, se inserta en una reforma ilustrada de aquellos renovados reinos italianos, que transformaran por completo la fisonomía urbana de la capital napolitana.

Lorenzo Tiepolo. Guitarrista y mujer joven, 1775


Los tipos populares de Lorenzo tiepolo

Los doce pasteles que se exponen del menor de los hijos de Giambattista Tiepolo se encuentran entre las obras más diestras y originales de todo el siglo XVIII. No expuestas al público en conjunto desde 1946, en este mismo Palacio Real, Lorenzo Tiepolo supo reflejar en ellas con eficacia y verismo una variedad de tipos populares del Madrid de la época, vendedores, militares, gente del pueblo llano y alguno, al parecer, en posición más desahogada si atendemos a la indumentaria y los accesorios.
 De acuerdo con la cronología propuesta en esta exposición, su autor aumentaría progresivamente el número de las figuras obligándose con ello a crear planos sucesivos hacia el fondo de la composición y reduciendo el espacio existente entre sus integrantes, de forma que los localizados en los últimos planos se hacen visibles solo a través de un ojo que nos contempla. Todo ello condujo a una merma progresiva en la importancia de la narración, de la descripción antropológica o de la mera anécdota, en favor de silentes e intensas figuras que se ignoran entre sí.  
 

Lorenzo Tiepolo. La naranjera
(Detalle)







Dormitorio de Carlos III

La religiosidad del rey

Carlos III correspondió al título de "rey católico", otorgado en 1496 por el Papa Alejandro VI a los monarcas españoles, de manera manífiesta en su arte cortesano. Fernán-Núñez lo describe así: "Era prudente, religioso sin afectación ni superstición alguna, y el verle asistir a la misa, capilla y demás actos de religión, edificaba a todos y daba una idea de su fe y de la verdad de su religión. Si la fe pudiera verse con los ojos materiales, en ninguna ocasión se hacía más visible, y aún palpable, que cuando este respetable anciano tenía a sus nietos en sus brazos para que los bautizasen, pues era una representación viva de la bondad y convicción de las verdades religiosas que vemos representadas en la cara de los antiguos Patriarcas". Así se refleja en las diversas versiones que encargó a Meng de la Adoración de los pastores, tema que presidía su oratorio, cercano al dormitorio.
 La Imaculada Concepción constituye un tema central en el arte cortesano de Carlos III, que puso bajo los auspicios de esta advocación mariana tanto toda la Monarquía como la orden que fundó con su nombre para premiar "la virtud y el mérito".
 


  


(La primavera, detalle)

(La nevada, detalle)
Reales Fábricas

La magnificencia de Carlos III se muestra en las producciones de sus Reales Fábricas, tanto en la de porcelana, que creó en el Buen Retiro, como en las que fundara su padre que alcanzaron su apogeo durante su reinado: la de tapices en Madrid, y la de cristales en San Ildefonso (Segovia). En esta última se producían espejos "de un tamaño seguramente único en Europa" que sorprendía a los viajeros contemporáneos.
 La práctica de vestir los muros de las residencias invernales con tapices fijados a las paredes condujo a realizar series enteramente nuevas, hachas a propósito para cada habitación sobre modelos encargados a un único pintor. Cada sala ofrecía así un aspecto integrado, coherente y armónico. A tan gran producción correspondió una completa renovación estética cuyo máximo exponente fue Francisco de Goya.
 En esta sala se ha reconstruido la "pieza de comer" de Carlos III en El Pardo (también llamada de cenar, o de la conversación) para la que Goya realizó los cartones entre 1786 y 1788. La muerte del soberano supuso el cierre de aquel palacio y el traslado de sus tapices a San Lorenzo de El Escorial. 

sábado, 28 de octubre de 2017

Tu nombre me sabe a tango. L'Explose danza



Pasión, danza, sensualidad, elegancia, un repertorio de tangos de siempre (el día que me quieras, A media luz, Volver...) interpretados en directo por Quinteto Leopoldo Federico y todo ello ambientado en los arrabales del Buenos Aires de los años 50.


Y así, con este punto de partida, el aire del teatro se irá "llenando" poco a poco al ritmo de los músicos y bailarines que, en escena, con la elegancia luminosa de sus  movimientos cuerpo a cuerpo, contagian del arrebato y del fervor que siempre llevó consigo el tango.