domingo, 22 de octubre de 2017

Alphonse Mucha




El palacio del Marqués de Gaviria es un edificio palaciego del siglo XIX situado en la calle Arenal de Madrid. Manuel Gaviria y Douza, Marqués de Gaviria y Conde de Buena Esperanza, fue un financiero que hizo fortuna con la Bolsa y decidió dejar su casa en la calle Mayor para vivir de un modo más elegante en la paralela calle Arenal. Para ello, en 1846 encargó al arquitecto Aníbal Álvarez Bouquel (1806-1870) la construcción de un palacio de estilo clasicista e influencias italianizantes.
 


 
 


 
El palacio fue inaugurado en 1851 con un baile presidido por la reina Isabel II. A la planta noble del palacio se accede por una escalinata. El principal componente decorativo son los estucos, técnica muy elaborada que permite calidades similares a los mármoles.
 


 

Varios techos poseen pinturas de Joaquín Espalter, el pintor palaciego de moda en la época isabelina. escayolas, grandes espejos y lámparas de bronce completan la decoración.








Retrato de Jaroslava, hija de Mucha

Mucha realizó numerosos retratos de su familia, su mujer Maruŝka y sus dos hijos, Jaroslava y Jirí, quienes también posaron como modelos para otras muchas de sus obras. Maruŝka (Marie) Chytilová (1882-1959) era estudiante de arte en Praga cuando conoció a Mucha, 22 años más joven que él, en París, en 1903. El artista le daba clases de dibujo y no tardó en fraguarse una relación romántica entre ellos. Se casaron en Praga en 1906 y Mucha le diseñó un collar como regalo de boda. Su hija Jaroslava nació en 1909, le siguió su hijo Jirí en 1915, cuando Mucha tenía 54 años.
 

Cartón para Hamlet, 1899

Estudio para Médée

Mucha, nació en los años de máxima difusión del movimiento de resurgimiento nacional checo, fue un firme defensor del proyecto de una Checoslovaquía independiente. En Ivanĉice, su ciudad natal, el adolescente Mucha puso su talento artístico al servicio de la causa política, ilustrando el diario satírico local y decorando los auditorios. el patriotismo fue la fuerza espirítual natural que marcó toda su vida y la producción artística del pintor checo. A finales de la década de 1880, mientras estudiaba arte en Múnich y París, Mucha se convirtió en una figura destacada de las comunidades checas y eslavas de dichas ciudades. La conciencia nacionalista encontró la forma de emerger a través de los temas recurrentes de su arte: identidad checa, paneslavismo y amor por la patria y la familia.
 Mucha llegó a París en otoño de 1887. A la sazón, la capital francesa se encontraba en pleno boom económico y el optimismo y el bienestar propios de la situación favorecían el desarrollo de las artes. Los estudiantes y artistas llegaban en tropel desde los cuatro rincones del mundo para instarse en la capital mundial del arte, dando vida a un gran número de comunidades étnicas. Mucha no fue una excepción: organizó casi de inmediato un club para estudiantes eslavos (Lada) y, acto seguido, pasó a formar parte de la comunidad checa (Beseda), de la que luego sería presidente.

 Gracias al apoyo económico del conde Eduard Khuen-Belasi (1847-1896), el pintor recibió dos años de formación artística en París, primero en la Académie Julian y luego en la Académie Colarossi.
 


 
 



La actriz parisina Sarah Bernhardt fue el personaje más influyente en la vida artística de Mucha.  Su primer cartel para ella, Gismonda, fue el que le hizo famoso, y el checo creció como hombre y como artista durante su colaboración profesional y su amistad con la personalidad teatral más importante de la época conocida como "la divina Sarah".

 Mucha estaba familiarizado con la imagen de Bernhardt en el escenario por su trabajo para una revista teatral, pero no fue hasta finales de 1894 cuando conoció a la gran actriz en persona. Luego Mucha le entregó su diseño para el cartel de Gismonda, que le habían encargado, por pura casualidad, en Navidad. Su vida cambió en cuanto la actriz vió el diseño. Según sus memorias, dijo: "¡Ah! ¡Qué bonito! Desde ahora vas a trabajar para mí, no te vas a separar de mí. Ya te quiero".

 Gismonda apareció por todo París la mañana del 1 de enero de 1895 y obtuvo un éxito instantáneo. Fiel a su palabra, Bernhardt ofreció a Mucha un contrato de seis años para crear diseños para escenarios y vestuario, además de carteles. Con ese contrato, Mucha elaboró otros seis carteles para las producciones de Bernhardt, entre ellos los de La dame aux Camélias y Lorenzaccio. Mucha diseñó todos esos carteles siguiendo los mismos principios aplicados a Gismonda. El uso de un formato estrecho y alargado en el que solo aparecía la actriz, de pie, en una especie de nicho elevado, como una santa.






Tenía una expresividad y una nobleza clásicas
[...] y también estaba esa magía especial de
sus gestos [...]. cada rasgo de su cara, cada
movimiento de su ropa, estaba profundamente
condicionado por una necesidad espirítual. 


Lámpara "Princesse Lointaine", 1900


jueves, 19 de octubre de 2017

La gaviota. Antón P. Chéjov (1860-1904)



Si la educación te parece cara, prueba con la ignorancia.
                                         Lema de la Federación de Enseñantes belga.

 

La gaviota

Antón P. Chéjov revolucionó, en su corta vida y con apenas media docena de obras, la historia del teatro. Chéjov escribió también numerosos cuentos y varias novelas cortas, de calidad equiparable a sus obras de teatro. la escritura nunca llegó a arrancarle de lo que él siempre consideró su verdadera profesión. Era médico y su actividad como tal influyó decisivamente en su estilo literario.
 

 
Autor: Antón P. Chéjov
Título original: Chaika

Traducción: Manuel de la Escalera
Prólogo: Álvaro del Amo
Nº de pág. 96

Colección Milenium
Biblioteca El Mundo
Unidad Editorial,S.A.



Han pasado dos años. Uno de los salones de la casa de Sorin, transformado por Konstantin Trepliov en estudio. A derecha y a izquierda, puertas que conducen a las habitaciones interiores. En el centro, puerta de cristales que conduce a la terraza. Además del mobiliario habitual de la sala, en el rincón de la derecha hay una mesa escritorio. A la izquierda, un diván turco y un armario con libros. Más libros aparecen abandonados sobre el borde de las ventanas y las sillas. Anochece. La habitación está iluminada por una lámpara de mesa con pantalla. Se oye silbar un fuerte viento entre los árboles y en la chimenea. Resuena el golpeteo del cayado del guarda que recorre el jardín. Entran Masha y Medviedenko. (Acto IV)



sábado, 14 de octubre de 2017

Los diarios de Adán y Eva. Mark Twain



El arte de la guerra consiste en ordenar las fuerzas de tal modo que no puedan huír. 
                                                  Anatole France


 


Autor: Mark Twain
Título: Los diarios de Adán y Eva
Traducción: Patricia Willson
Ilustraciones: Francisco Meléndez
editorial: Libros del Zorro Rojo
Nº de pág. 70


 

Martes
 Ahora se apareció con una serpiente. Los otros animales están contentos, pues ella siempre estaba experimentando con ellos y molestándolos; y yo estoy contento, porque la serpiente habla, y eso me permite tomar un respiro...(Pág. 17)

Martes
 Toda la mañana estuve atareada mejorando el lugar; y adrede me mantuve lejos de él, con la esperanza de que se sintiera solo y volviera.
  Al mediodía hice un alto y me tomé un descanso, me paseé junto a las abejas y las mariposas y me regocijé entre las flores, esas bellas criaturas que captan del cielo la sonrisa de Dios y la reflejan. Recogí varias y con ellas hice coronas y guirnaldas y me adorné con ellas mientras comía mi almuerzo -manzanas por supuesto-; luego me senté a la sombra y esperé. Pero él no volvió. (Pág. 47) 


Adán:
"Dondequiera que ella estuviese,
allí estaba el Edén". 


  

Los diarios de Adán y Eva, aparecidos entre 1893 y 1905, derivan de su preocupación por la Biblia, "esa vieja galería de curiosidades". A lo lago de su vida, Mark Twain pasó gradualmente de la ironía al pesimismo, luego a la amargura y a la misantropía; el humor y la lucidez nunca lo abandonaron. en 1909 comentó "Yo nací con el cometa Halley en 1835. El próximo año volverá y espero fervorosamente irme con él. Si así o fuera, sería la mayor desilusión de mi vida. Estoy convencido de que el Todopoderoso lo ha pensado:"Estos dos monstruos han llegado juntos, que se vayan juntos". 

miércoles, 11 de octubre de 2017

Norman Foster. Futuros Comunes




La cultura se construye sobre la base sólida del patrimonio heredado, al que añade nuevos estratos de interpretación y creación. Eugenio d'Ors aseguraba que sólo hay originalidad verdadera cuando se está dentro de una tradición: "todo lo que no es tradición es plagio", como reza su aforismo grabado en la fachada del Casón del Buen Retiro. Exactamente enfrente, la ampliación del Museo del Prado al Salón de Reinos añade al edificio del siglo XVII un pórtico de bronce que reinterpreta en el lenguaje de nuestro tiempo el proyectado  por Juan de Villanueva para la obra neoclásica del Paseo del Prado; de forma no muy distinta ha como se tradujo la Maison Carrée de Nîmes al idioma contemporáneo en el Carré d'Art diseñado hace décadas. En ambos proyectos, el clasicismo esencial de la propuesta se refuerza con la regeneración de la ciudad histórica a través de la creación de ámbitos peatonales de intenso uso comunitario, escenarios privilejiados del diálogo entre el patrimonio y presente.
 




Concebido como un foco cultural en el corazón de Nîmes, el Carré d'Art  integra en un solo volumen mediateca y galería de arte. El edificio, situado frente a la Maison Carrée, reinterpreta con un lenguaje contemporáneo el templo romano -construido en el siglo I a.C. -y se integra con respeto en el tejido histórico de la ciudad. Para evitar que el nuevo volumen supere la altura de los edificios circundantes, la mitad del programa se entierra e ilumina cenitalmente mediante un vastíbulo atravesado por ascensores y escaleras de vidrío. En la fachada principal, un gran dosel se apoya sobre cinco esbeltos soportes, creando una plaza pública sombreada que invita a los visitantes a entrar en el museo. La combinación de celosías mediterráneas con columnas de hormigón, colocadas a modo de pilastras en la fachada de vidrio,, consigue fundir con delicadeza lo vernáculo  y lo clásico.
 





Construido en el siglo XVII, el Salón de Reinos es uno de los pocos edificios que todavía se conservan del Palacio del Buen Retiro. El proyecto de rehabilitación, ganador de un concurso internacional, creará un nuevo foco cultural en el centro de Madrid y se unirá al conjunto de edificios del Museo del Prado, mejorando el ámbito urbano entre ellos y ampliando su espacio de exposición. La eliminación de los cuerpos añadidos durante el siglo XIX -la fachada sur y la cubierta- permite crear un atrío de triple altura y una sala multifuncional situada en el último nivel. Un pórtico de bronce enmarca un espacio público abierto, y una escalinata monumental conecta la planta baja con la calle. La propuesta incorpora también una estrategia urbana que plantea la peatonalización de la calle Felipe IV y la conexión con el Parque del Retiro para revitalizar así el espacio público y recuperar la identidad perdida de las diferentes piezas que formaban parte del palacio.






Situado en la región del Médoc Château Margaux es una de las bodegas más importantes del mundo. Desde que fue construida a principios del siglo XIX, la finca ha evolucionado para adaptarse a los cambios del proceso vinícola, hasta que en los últimos años los rápidos avances hicieron necesaria una renovación. El nuevo edificio hace frente al doble reto de cumplir requisitos técnicos muy exigentes y respetar el conjunto existente. La ampliación de su ala este sigue la línea de cornisa de los edificios históricos, equilibrando su composición. Una cubierta a dos aguas, revestida con tejas antiguas, camufla entre las construcciones tradicionales una estructura contempóranea de pilares de acero con forma de árbol. En su simplicidad, el edificio reinterpreta la lógica de las instalaciones industriales, fortaleciendo la relación entre el proceso de producción y la arquitectura.
 




Como parte de su formación los estudiantes de arquitectura de la Universidad de Manchester dibujaban edificios clásicos durante las vacaciones de verano. En lugar de obras históricas, como la mayor parte de sus compañeros, Norman Foster elegía como modelo construcciones agrarias, mostrando ya su interés por la arquitectura vernácula. En agosto de 1958 realizó una serie de dibujos de un molino en Bourne y un granero en Burwell, que le hicieron merecedor de un premio del RIBA. El verano siguiente dibujó un granero galés en Llanllechid y una casa de campo en Lancashire, incluyendo las huellas de los muros eliminados. Llenos de cotas y anotaciones, sus dibujos no sólo representan la apariencia externa del edificio sino que muestran el esfuerzo del estudiante por comprender la lógica inherente a los procesos constructivos. 






Construido para albergar la colección de arte donada por Ser Robert y Lady Sainsbury a la universidad de East Anglia, el Centro Sainsbury sitúa bajo el mismo techo una escuela de arte, salas de exposición, oficinas, laboratorios y un restaurante. El proyecto lleva al límite el concepto de flexibilidad con una envolvente única de doble piel que distribuye las instalaciones a lo largo del edificio. Esta cáscara equipada, formada por celosías tubulares de acero, contiene en su interior pequeñas zonas de servicio, de manera que el centro queda libre de obtáculos. Gracias a que la estructura es repetitiva y modular, los paneles de cerramiento se pueden intercambiar fácilmente, lo que permite sustituir las piezas deterioradas. El cuidadoso sistema de los diseños consigue crear una arquitectura lírica y noble a partir de productos y materiales industriales.


martes, 10 de octubre de 2017

El Rastro de Cascorro


Gran Vía de Madrid

Julián López, tejidos. Gran Vía, 27.













Teatro Calderon
























































En el nº 9 de la C/ de la Victoria se encuentra la taberna Alhambra, fundada en 1929.