lunes, 30 de noviembre de 2015

El Juego de Rol. Mouse Guard




La vida de los ratones consiste en una lucha continua por la supervivencia, ya que el clima, la naturaleza y el resto de animales son despiadados y salvajes. Pero los ratones son un pueblo valiente. ¡Aunque todo el mundo se enfrente a ellos no se darán por vencidos! Han reclamado como suyos los Territorios de los Ratones: una red de ciudades, pueblos y aldeas dónde los ratones pueden medrar y prosperar, a pesar de todo lo que se interpone en su camino.
 
 









 Un grupo de generosos héroes hace esto posible. Conocidos como la Guardia, estos intrépidos ratones abren sendas en la naturaleza, escoltan a viajeros entre ciudad y ciudad y protegen los asentamientos de los ratones de los depredadores y la furia de los elementos.









En el Juego de Rol de Mouse Guard,tu serás uno de ellos. Está basado en la serie de comics y novelas gráficas Mouse Guard. Este juego contiene todo lo que los jugadores necesitan saber sobre el mundo de la Guardia, incluyendo las reglas para crear patrullas y embarcarse en misiones en los asediados Territorios.










El juego es apto para todas las edades, y usa una versión simplificada del sistema de reglas Burning Wheel obra de Luke Crane.
Este libro incluye nuevos dibujos de David Petersen y extenso material de ambientación sobre los Territorios de los Ratones.




 



















Saxon








sábado, 28 de noviembre de 2015

Mis amigas las truchas. Miguel Delibes (1920 - 2010)


Albacete, río Mundo

Apertura en el Rudrón
(...) Cambiar la escopeta por la caña en cuanto apunta marzo es un hábito cada día más extendido en este país. Somos muchos los que consideramos a la trucha, por su bravura y rapidez, como la perdiz de río y, en consecuencia, aprovechamos la feliz circunstancia de las vedas gualdrapeadas para cambiar de objetivo: el pájaro por el pez. Empero, el mes que separa la caza de la perdiz de la pesca de la trucha, sedentariza al cazador-pescador, le enerva, de tal modo que llegado el momento del tránsito le cuesta romper la inercia... (Pág. 11)

Descuido en el Órbigo
(...) Yo no soy de esa clase de pescadores que gustan de llegar y besar el santo. A mi me agrada trajinar a los peces, a cucharilla si es temprano y con la pluma a partir del mediodía. Esas cebas ciegas en que el agua de las tablas parece que hierve no me satisfacen. A uno le apetece, en esto como en la caza, trabajar la cesta, lo que equivale a una ceba moderada que nos permite enganchar una trucha aquí y otra trescientos metros más abajo. Una entrada discreta, sostenida durante cuatro o cinco horas constituye para mí el ideal: el río no regala nada pero tampoco es la terca cerrazón de ayer donde la trucha, empozada, no brincaba sino cada cuarto de hora y no para comer sino para bañarse...(Pág. 14)

 
Albacete, río Mundo

El cupo en Nájera
¿Que por qué se mueren las truchas unos meses y otros meses no? Muy sencillo: la fermentación de los vertimientos que subyacen en el lecho únicamente entran en actividad cuando las aguas se agitan por mor de una crecida. Ésta parece una explicación plausible de las contaminaciones intermitentes que se vienen advirtiendo en este río. Es elemental que si aspiramos a defender la Naturaleza de los embates del progreso tecnológico, habrá que tener en cuenta el problema de los residuos y el de la manera de deshacerse de ellos...(Pág.19)


Cares

Táctica de provocación
Los ríos trucheros, durante el estío, apenas si responden a la mosca seca, al grillo o al saltamontes -para los muy hábiles- y pare usted de contar. En estos meses, el cucharillero ha de conformarse con los dos crepúsculos y dedicar el resto del tiempo, a observar las evoluciones del pez ante el artilugio brillante. Y aun con todo, en las horas en que las truchas se mueven, uno se distraerá más con las ilusiones que con las realidades, esto es, con las truchas que amagan que con las que en realidad muerden. A estas alturas de temporada, raro es el animal que no está escaldado o que no descubra el engaño y al pescador dada la claridad de los días y de las aguas...(Pág.38)




Primavera en el Bierzo
Fin de semana en el Bierzo. La excursión con la disculpa de la trucha, ha resultado fundamentalmente contemplativa. Parece mentira que uno pueda salir de la paramera castellana desnuda o a medio vestir y encontrarse, en plena montaña, un valle cubierto de un verde tierno y un fronda de palpitante eclosión. El Bierzo es un privilegio climatológico; un enclave mediterráneo en la ardua montaña leonesa. La cosa, en principio, puede parecer contradictoria, pero si consideramos la escasa altitud del fondo de la cazuela y sus defensas orográficas -brillantes aún por los hielos- empieza a hacerse admisible.
La comarca es de una feracidad sorprendente. De Ponferrada a Villafranca, pasando por Cacabelos, los campos, de tierra rojiza, fuerte, ofrecen un punto de incipiente madurez, matizado, bellísimo...(Pág. 168)


Coto de Villafeliz, León
 


Autor: Miguel Delibes
Título: Mis amigas las truchas (Del block de notas de un pescador de ribera)

Ediciones Destino
Colección: Áncora y Delfín (Volumen 523)

Edición: Diciembre 1977
Nº Páginas187


  

Me percaté entonces de que la alegría es un estado del alma y no una cualidad de las cosas.
                                                                                                                              Miguel Delibes





jueves, 26 de noviembre de 2015

La joven durmiente y el huso. Neil Gaiman



Neil Gaiman
Ilustraciones de 
Chris Riddell
  
La Joven Durmiente
y el  Huso




Era el reino más próximo al de la soberana, a vuelo de pájaro, pero ni tan siquiera los pájaros lo sobrevolaban. Las altas montañas trazaban entre ambos reinos una frontera que disuadía por igual a pájaros y a personas, que consideraban imposible cruzarlas...(Pág. 10)




La reina se despertó temprano aquella mañana




Los enanos fueron y lo vieron con sus propios ojos

 
No abundan los nombres en este relato



 El castillo del bosque de Acaire era un edificio compacto y gris, recubierto de rosales trepadores. Estos descendían hasta el interior del foso y llegaban casi hasta la torre más alta. Cada año los rosales crecían un poco más: los que tapizaban los muros de piedra del castillo no eran sino enredaderas muertas de tallos marchitos, con añosas espinas afiladas como cuchillos. Casi cinco metros más allá, las plantas reverdecían cuajadas de rosas en flor. los rosales trepadores, tanto los vivos como los muertos, formaban un esqueleto marrón, con salpicaduras de color que rompían la solidez grisácea de los muros...(Pág.30)






Autor: Neil Gaiman
Título original: The Sleeper and the Spindle

Ilustraciones: Chris Riddell
Editorial: Bloomsbury

Edición: 2013
Nº de Páginas: 68



 
 Autor: Neil Gaiman
Ilustraciones: Chris Riddell
Título en español: La joven durmiente y el Huso
Editorial: Salamandra, S.A
Traducción del inglés: Mónica Faerna García-Bermejo
Edición 2015
Nº de Páginas: 68




Era una de esas brujas de los 
bosques, condenada a la 
marginación mil años atrás.
una mala persona
maldijo a la pequeña el día que
nació, para que, cuando la joven
cumpliera dieciocho años, al pincharla
con un huso en el dedo se durmiera
para siempre.



 En "La  joven durmiente y el huso" es entremezcla dos historias la reina Blanacanieves y la Bella Durmiente, en esta historia de Gaiman el beso que despierta a la princesa dormida no es el de un príncipe, sino el de una joven reina. No es una historia de amor, pero si de coraje, determinación, tragedia desconcertante y terror. 

Aquí nadie espera que aparezca un joven príncipe montado en su fiel corcel y dispuesto a arreglar las cosas. Si una joven reina quiere demostrarse a sí misma que puede ser una heroína, rescatar a una princesa es una ocasión perfecta...

Este cuento de hadas está urdido con un hilo de magia negra que gira sinuosamente, arrojando apasionantes brillos y reflejos que sorprenderán a los lectores. 
 

"Pobre no es el hombre cuyos sueños no se han realizado,
sino aquel que no sueña".
                                                                            Marie von Ebner-Eschenbach



 

martes, 24 de noviembre de 2015

Dama, Dama.


Toros de Costitx. Bronce. Cultura postalayótica. Siglos V-III a.C.
Toros de Costitx. Santuario de Predio de Son Corró (Costitx, Mallorca). Realizados en función a la cera perdida y huecos en el interior, los detalles se trazaron en frío. Orejas y cuernos se fundieron por separado y se unieron a la cabeza mediante remaches. Los ojos, en algunos casos, estaban rellenos de pasta vítrea. Se interpretan como la representación de una divinidad más que como elementos de culto al toro.


La cultura Talayólica (900-123 a.C.)

Las islas baleares muestran desarrollos culturales diferentes a lo largo de la prehistoria y Protohistoria. Mientras en Mallorca y Menorca se desarrolló la cultura talayólica (I milenio a.C.), Ibiza y Formentera fueron áreas relevantes de colonización fenicia y cartaginesa.
La Edad del Bronce (1700-900 a.C.) se caracterizó por el desarrollo de la arquitectura megalítica, con las navetas como tipo de vivienda.
La cultura talayólica tuvo una primera etapa (Talayólico I, 900-500 a.C.) caracterizada por la construcción de monumentos en forma de torre y de defensas en algunos poblados, además de santuarios que perduraron hasta época romana. En los rituales funerarios se practicó tanto la cremación como la inhumación. Son frecuentes los objetos de hierro y marfil, y los collares de fayenza, procedentes del comercio fenicio.
La segunda fases (Talayótico II, 500-123 a.C.) está marcada por la aparición de la cerámica a torno y la consolidación de la arquitectura religiosa (santuarios y taulas). La presencia púnica se reafirma con la fundación en el siglo IV a.C., de factorías como Na Guardis por gentes ebusitanas.
La conquista romana (123 a.C.), no supuso una ruptura del periodo talayótico, que continuó hasta el cambio de Era.

 

Divinidades púnicas

A partir del siglo VI a.C., en Cartago adquieren importancia los dioses Baal Hammon y Tanit, y su influencia se dejara sentir en la Ibiza púnica, donde hay constancia del culto a Tanit y evidencias de sacrificios en la cueva de Es Culleram desde el siglo IV hasta el II a.C. La ceremonia se completaba depositando exvotos de terracota, exclusivos de este santuario, de la divinidad allí venerada. Otras terracotas aparecen formando parte de los ajuares de enterramiento en la necrópolis de Puig des Molins.
 


Los ajuares de Puig des Molins (Ibiza)

Los ajuares se componen de objetos de uso personal: escarabeos, joyas, cuentas de collar o amuletos profilácticos, que se depositaban cerca del muerto. Junto a las manos suelen aparecer vasos de aceites: lécitos y ungüentarios cerámicos, recipientes de pasta vítrea para perfumes, espejos que se asocian a enterramientos femeninos y navajas de afeitar, que también acompañan a niños y mujeres.
Los huevos de avestruz siempre se disponían cerca de la cabecera del difunto. Las lucernas aparecen normalmente a la altura de la pelvis y, en ocasiones, entre las piernas a la altura de las rodillas. Los jarros suelen colocarse a los pies o en la cabeza. Otros se distribuyen en el recinto y las terracotas por lo general al fondo de la cámara. También aparecen cuchillos o útiles que aluden al oficio del difunto: moldes de alfarero o panadero, o útiles para reparar redes.
 
Dama de Ibiza. Arcilla. Siglos IV-III a.C.
Figura femenina que adelanta los brazos con las manos cerradas en actitud de oración. Profusamente decorada con motivos vegetales, tanto en la cabeza como en la túnica, destaca la efigie de Gorgona en esta última. realizada a molde, en su parte posterior presenta un hueco que permitiría sujetarla en posición vertical.
Se ha planteado si este tipo de figuras son simples ofrendas o representan a la divinidad. En concreto, la que aquí se muestra se ha identificado con la púnica Tanit, diosa de la fecundidad y del renacimiento, que recoge a los difuntos en la otra vida, aunque también se ha planteado que pudiese ser la propia difunta transformada en la divinidad.





Representaciones zoomorfas

Las estilizaciones de caballos, ciervos, jabalíes, aves, serpientes, peces u otros animales, a veces en perspectiva cenital, se identifican con los poderes que encarnan o se asocian a las divinidades.
Según el contexto se interpretan como símbolos funerarios, de regeneración o fecundidad, cuya finalidad es proteger a vivos y difuntos. Otras veces los animales representados son las víctimas de los sacrificios propiciatorios.

Collar de la "Sacerdotisa del Sol"
"Notabilísima singularidad de un collar que encontré en una sepultura y dentro de una urna cineraria: collar que armé denominándolo sideral por inducirme a la hipótesis de haber pertenecido a una sacerdotisa del culto del Sol, por los objetos que constituyen este único y admirable collar: pues lo componen cuatro ruedas que en la Antigüedad siempre representaron también al Sol, como los cuatro cuernos de la luna, la diosa Eaco de los celtíberos en sus cuatro fases y los cuatro cisnes del viaje nocturno del Sol en la barca que, tirada por un cisne que surcaba el Océano para aparecer todos los días por oriente.
Y los cuatro cisnes son de cuatro tamaños representados por ser más grandes y fuertes según la duración del viaje lo exigía, así el mayor condujera al Sol en el solsticio de invierno con sus noches más largas: el cisne que le sigue en tamaño al equinoccio de otoño, el cisne tercero al de primavera y el cisne más pequeño al solsticio de verano con sus noches más cortas, y por consiguiente de más breve navegación." Enrique de Aguilera y Gamboa, XVII Marqués de Cerralbo,1911.
 
Gran Dama Oferente
Dama Oferente. Piedra caliza. Cultura ibérica. Siglo III a.C. Santuario del Cerro de los Santos (Montealegre del Castillo, Albacete).  Escultura femenina labrada en bulto redondo, a tamaño casi natural, en actitud oferente. Va ataviada con una superposición de tres túnicas, la superior cerrada en el cuello con una fíbula tipo tipo La Téne y sobre ellas un pesado manto.
Ricamente enjoyada, símbolo de su estatus, lleva peinado de tirabuzones y un elevado postizo, rematado por rodetes que enmarcan el rostro.
Por su vestimenta y ornamentación se ha identificado con una mujer joven en su presentación a la divinidad, como parte de un rito de paso de edad.
 
Damas sedentes. Piedra caliza. Cultura ibérica. Siglo III a.C.
Damas sedentes. Santuario del Cerro de los Santos (Montealegre del Castillo, Albacete). Por su postura sentada se pueden identificar con mujeres de edad madura y rango social elevado. También con divinidades, a semejanza de las diosas orientales entronizadas.
 
Toro. Piedra caliza. Cultura ibérica. Finales del siglo V a.C. Osuna (Sevilla)
Sillar de esquina adosado a un monumento funerarío. Los toros tenían la función de proteger la tumba y también se vinculaban al sacrificio.