A finales del siglo XV, 1492 se produce en España la Reconquista, con la rendición de Granada, y Melilla sostiene animado trafico con las costas de aquel reino, de donde llegan constantemente numerosos vencidos que no se avienen a permanecer bajo el dominio cristiano en las tierras que fueron el antiguo Reino Nazarí.
En octubre de 1493 el rey Boabdil, en unión de sus familiares y cortesanos, en una armada dirigida por Don Iñigo de Artieta, desembarcaban en Cazaza a 18 kms. de Melilla, una vez rendido su reino de Granada ante los ejércitos de los Reyes Católicos.
Razones políticas y estratégicas, el deseo de impedir en el futuro nuevas invasiones y acabar con la piratería que desde las costas africanas se practicaba contra el litoral sur de España, movieron a los Reyes Católicos a apoderarse en la costa norteafricana de cierto número de bases, que sirvieran como centinelas avanzadas de la seguridad nacional, y con este objeto enviaron emisarios al otro lado del mar para informar sobre la situación de aquellas costas, conocedores de que Melilla, por las continuas guerras sostenidas entre los reyes de Fez y de Tremecén, se hallaba despoblada.
Enterado el gobernador de Andalucía, Don Juan Alonso de Guzmán, tercer Duque de Medina Sidonia, de que los reyes abandonaban el propósito de conquistar Melilla, decidió tomar la empresa a su cargo, a cuyo efecto y obtenida la correspondiente autorización Real, comisionó a su comendador Don Pedro de Estopiñán y Virúes, para que pasara a explorar la península de Tres Forcas, cosa que realizó disfrazado de mercader en unión del maestro artillero Ramiro López.
Decidido el Duque a efectuar a su costa la conquista de Melilla, mandó juntar, dice Barrantes, cronista de la Casa Ducal, cinco mil hombres de a pie e alguna gente a cavallo e mandó aparejar los navíos en que fuesen, e hízolos cargar de mucha harina, vino, tocino, carne, aceyte e todos los otros mantenimientos necesarios; e de artillería, lanças, espingardas e toda monición.
Probablemente fueron unos 500 hombres, y apurando mucho lo podríamos aumentar a 700, cifra que se ajusta a la capacidad de transporte de los buques de la época, pensemos que la expedición descubridora de Colón estuvo compuesta de tres navíos y 90 hombres.
Tuvo lugar, pues, sin pegar un tiro la conquista de Melilla en aquella noche de septiembre de 1497, hecho que celebraron con gran satisfacción los Reyes Católicos, los cuales lo reflejan en una carta que enviaron al Duque en octubre.
Por tanto, Melilla, fue la primera conquista africana de la España moderna y con su ocupación empezó a convertirse en realidad el pensamiento político de los Reyes Católicos, que una vez terminada la Reconquista, decidieron apoderarse al otro lado del Estrecho, de una serie de bases que sirvieran de centinelas avanzados de la seguridad de las tierras españolas amenazadas por las invasiones procedentes de África.
Entramos a Melilla a través de la frontera en Nador ( en el extremo oriental de marroquí) para visitar esta ciudad autónoma española. Un tramite sencillo y que no ha supuesto mucha demora.
Pese a que existen muchos motivos por los que viajar a Melilla, lo cierto es que es una de las urbes españolas que menos turistas reciben. Su diversidad su magnífica fortaleza, sus playas, su arquitectura modernista o su deliciosa gastronomía, son motivos más que sobrados para visitarla.
Melilla es una ciudad sorprendente, es la segunda ciudad con más arquitectura modernista de España, solo superada por Barcelona. Melilla se ubica al norte de África, a 15 km de Nador. Después de avanzar por una especie de tierra de nadie, llega el control de salida de Marruecos y después el control de entrada en España.
La ciudad de Melilla (la ciudad de las cuatro culturas: musulmana, cristiana, judía e hindú), la convierten en una ciudad multicultural y diversa. Es una de las dos únicas fronteras terrestres de la Unión Europea en África.
Tiene una superficie de unos 12 kilómetros cuadrados, muy bien aprovechados.
El Conjunto Fortificado de "Melilla la Vieja, conocido popularmente por los melillenses como el "Pueblo", se muestra al visitante como una soberbia fortaleza compuesta de cuatro recintos fortificados separados entre sí por fosos o cortaduras. Existen también una serie de fuertes exteriores que pueden ser considerados como el "Quinto Recinto Fortificado"
Los tres primeros están construidos sobre un peñón rocoso que se adentra en el Mediterráneo y el cuarto en la península, en la zona conocida como la altura del antiguo Cerro del Cubo, en cuya elevación hoy día se asienta el Parador de Turismo.
Desde el siglo XV Melilla constituyó una de las avanzadas de la frontera marítima que los monarcas españoles levantaron en el Mediterráneo, convirtiéndose en una fortaleza. La vieja ciudad, heredera de la Antigüedad y Edad Media, se fue transformando gracias a la construcción de los cuatro nuevos recintos defensivos entre los siglos XVI, XVII y XVIII, conocidos como "Melilla la Vieja" o el pueblo.
Desde 1881, comenzó en Melilla la construcción de una serie de fuertes exteriores con la intención de que protegieran los nuevos límites de la ciudad. Esta iniciativa constituyó en su época un innovador sistema defensivo, similar a los antiguos fuertes exteriores que se fueron perdiendo en el siglo XVII.
Las primeras consideraciones sobre el valor arquitectónico de los recintos, se iniciaron en la zona de la Marina en 1917, y con más intensidad entre 1927-1930 con el Gobierno de la Junta Municipal que inició diferentes obras de adecentamiento.
Fue declarada Monumento Histórico-Artistico 11 de agosto de 1953. A partir de su traspaso al Ministerio de Educación, se inician los trabajos de restauración y comienza el acondicionamiento para la visita.
En 1986 se aprobó la ampliación del conjunto histórico de la ciudad, contando por entonces con el estatus de Bien de Interés Cultural.
El origen de las murallas de Melilla hay que buscarlo en la factoría fenicia de Rusaddir. Ésta se transformaría después en ciudad púnica y destacaba como oppidum (fortaleza), contando a mediados del siglo I a.C., con un circuito de murallas que, al menos, tenía dos puertas principales.
Fue construida en estilo gótico por Miguel de Perea en 1551 con la ayuda de Sancho de Escalante.
Pedro de Palacios la reedifica en 1654, llevándose éste la imagen de Santiago desde la iglesia a un altar erigido en esta capilla.
En el terremoto de 1660 se derrumba esta puerta y se desmantela para su reconstrucción.
Su importancia permaneció en los primeros siglos de la era cristiana, llegando a ser colonia romana. Posteriormente esta ciudad clásica y sus murallas languidecieron y se pierde su memoria histórica, hasta que fue reconstruida entre finales del siglo VIII y mediados del IX, renaciendo brillantemente en el X.
En el 927 el califa omeya de Córdoba Abderraman III construye una potente muralla de piedra, convirtiendo la ciudad en una base estratégica de apoyo para su escuadra mediterránea.
Desde entonces Melilla Y Ceuta (ocupado ésta en 930) serian respectivamente la primera y la segunda llaves del estrecho para los Omeyas. El Bekri en el siglo XI describe esta Melilla andalusí como una ciudad antigua rodeada de una muralla de piedra y defendida por una fortaleza inexpugnable. Fundación Melilla Ciudad Monumental




































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