viernes, 31 de octubre de 2025

Valle de los Reyes


 
Tebas: el Valle de los Reyes
  Se encuentra en la orilla occidental del río Nilo, en el Alto Egipto. Este apartado y yermo Valle de los Reyes rodeado de montañas desérticas y dominado por la cumbre del Al-Qurn, que tiene una forma cónica natural que recuerda a una pirámide. 
 
  El Valle también conocido como Ta-Set-Neferu ("el Lugar de la Belleza),fue la necrópolis real del Imperio Nuevo. Con la excavación de sus tumbas en las rocas de las colinas tebanas , desde los tiempos de Tutmosis I (1500-1070a.C.), los faraones pretendían evitar el robo de las valiosas posesiones que habrían de acompañarlos en su otra vida. También de nobles y funcionarios.
 
 
 

  En 1979, el Valle de los Reyes fue declarado Patrimonio mundial de la UNESCO, junto con otros lugares históricos de Tebas. Su designación se debe a su importancia como necrópolis real y al valor excepcional de las tumbas, cuyos relieves y pinturas representan una fuente de conocimientos sobre las creencias religiosas, la vida y el arte del antiguo Egipto.
 



El Valle de los Reyes fue elegido durante la dinastía XVIII, en la transición del uso de pirámides a tumbas excavadas en la roca. La elección del valle no fue fortuita: su localización remota y rodeada de acantilados desérticos lo hacía menos accesibles. la estrategia resultó infructuosa. A pesar de que eran ocultadas, todas las tumbas fueron violadas y expoliadas excepto las de Yuya y Tuya y la de Tutankamón descubierta por Howard Carter en 1922. Carter (1873-1939), de formación artística, se unió a la Expedición Arqueológica de Egipto en 1891.
 Sin embargo, los emplazamientos permanecen, llenos de corredores y cámaras funerarias con relatos simbólicos del viaje de los muertos hacia el inframundo y con pinturas que ayudarían a los faraones en el más allá.
 



  El redescubrimiento del valle de los reyes se atribuye a los primeros exploradores europeos en el siglo XVIII, como Richard Pococke. Sin embargo las excavaciones sistemáticas comenzaron en el siglo XIX con la llegada de Giovanni Battista Belzoni, quien descubrió la tumba de Seti I en 1817, considerada una de las más bellas del valle.
 
  En décadas recientes, las excavaciones y estudios realizados por equipos internacionales, como los liderados por Zahi Hawass, han continuado revelando nuevos hallazgos.
 
  Hasta la fecha se han encontrado un total de 64 tumbas y cámaras, numeradas del KV1 al KV64 (KV significa Valle de los Reyes). Algunas tumbas como la de Seti I (KV17), son elaboradas estructuras con pasadizos y múltiples cámaras decoradas. La más famosa es la tumba de Tuntankhamon (KV62).
 

 

Tumba de Merneptah KV8
  Howard Carter excavó en 1903 esta tumba del faraón Merneptah, hijo de Ramsés III. La entrada está decorada con relieves de Isis y Neftis adorando al disco solar, más adelante, un empinado corredor desciende hacia la cámara funeraria, donde todavía se encuentra el sarcófago. Una falsa cámara funeraria no sirvió para detener a los ladrones, que se llevaron todos los tesoros, pero, en su huida dejaron el pesado sarcófago en un corredor.
 
 
 


 
Tumbas de los nobles
En una amplia zona situada al sur del Valle de los Reyes se han encontrado más de 400 tumbas de nobles y altos funcionarios tebanos que datan, en su mayoría, del Imperio Nuevo. Si las tumbas reales se encontraban protegidas en un valle cerrado y aislado, éstas son más superficiales y están situadas en un promontorio con vistas al Nilo. 
 




   En el Valle de los Reyes los visitantes pueden recorrer varias de las tumbas, aunque solo un número limitado permanece abierto al público al mismo tiempo para garantizar la conservación de los frescos. Actualmente, entre ocho y diez tumbas suelen estar accesibles, con rotaciones periódicas.
 
  El Valle de los Reyes abre a las seis o siete de la mañana, dependiendo de la temporada. Llegar temprano permite evitar las aglomeraciones y el calor. 
 
  
KV6 Ramsés IX
  Posee un largo y empinado corredor típico de las tumbas de los ramesidas. Las pinturas murales están inspiradas en las letanías de Ra, obra religiosa que celebra el viaje nocturno del dios sol. Una sala con cuatro pilares precede a la cámara funeraria, que cuenta con un impresionante techo astronómico que retrata a la diosa Mut rodeada de barcas sagradas. En las oscuras paredes hay pinturas de genios y dioses.
 

 
 
 

jueves, 30 de octubre de 2025

El Templo de Luxor

 

Egipto ha sido descrito como el regalo del Nilo, porque sin este río, el país no sería más que un desierto. Gracias al Nilo, una estrecha franja de exuberante vegetación se abre paso en un terreno árido y estéril. En la antigüedad, una gran civilización floreció en las riberas del gran río. Los templos y monumentos que dejó convierten el valle del Nilo en el terreno más rico en historia de todo el mundo.
 
 

 
Para los filahin (campesinos) y pescadores retratados en las tumbas faraónicas que jalonaban el valle el río Nilo es esencial. Durante miles de años, la crecida anual del Nilo depositó ricos minerales que fertilizaban las tierras ribereñas. Cuando las aguas retrocedían, los campesinos construían canales de irrigación, plantaban sus cultivos y esperaban la fértil cosecha. Aunque la construcción en los años sesenta de la Gran Presa de Asuán puso fin a las inundaciones anuales, muchos granjeros viven todavía en pequeñas aldeas de adobe y cultivan sus ricas tierras siguiendo métodos milenarios.
 

 
El Templo de Luxor es una de las obras más representativas del Imperio Nuevo egipcio. Fue construido en Tebas, la actual Luxor, en la orilla oriental del río Nilo. Su edificación comenzó bajo el reinado de Amenhotep III (dinastía XVIII, c. 1390-1352 a.C.) y fue continuada por TutankamónHoremheb Ramsés II, quien añadió los elementos monumentales de la entrada.
 

El Templo de Luxor  es un complejo religioso dedicado al dios Amón-Ra, aunque también incluye capillas para Mut, Khonsu y el faraón deificado. Pertenece al estilo tebano clásico, caracterizado por el uso de una planta axial, columnas monumentales y una profunda carga simbólica. 
Actualmente, el templo forma parte de un conjunto arqueológico declarado Patrimonio de la Humanidad.
Una puerta de acceso al mundo de los dioses. A punto de entrar en el recinto, un enorme obelisco, que simboliza un rayo de sol, su altura de 25 metros, cuatro babuinos decoran su base. En su origen, iba acompañado de otro obelisco que fue donado a Francia en 1831 y que puede verse en la Plaza de la Concordia de París.
 

 
Detalle

Impresionantes los dos colosos sedentes que franquean la entrada y que representan al faraón Ramsés II. Este soberano que reinó durante más de sesenta años y que fue un gran constructor, se hizo representar en estatuas colosales en diversos templos. En la fachada de este pilono, Ramsés II ordenó grabar escenas batalla de Qadesh en las que se muestra victorioso e invencible contra los hititas.
 


Una belleza columnata conecta los dos patios del templo: el de Ramsés II y el de Amenhotep III. Ambos están rodeados de dos hileras de columnas inspiradas en la planta del pairo y se puede imaginar lo que fue el patio en su día. El papiro, además de ser un soporte para la escritura, es una planta que crece en las marismas del delta del Nilo. También servía como alimento y para elaborar cuerdas, cestos, muebles, calzado etc. Los patios estaban al aire libre, y el resto del templo se encontraba techado.
 
Primer patio con columnas papiriformes y estatuas de Ramsés II

  

El Templo de Luxor desempeño un papel esencial en el culto oficial de Tebas. A diferencia del Templo de Karnak, Luxor tenía una función más ritual y simbólica. Era el centro de la celebración de la fiesta de Opet, en la cual se trasladaba la estatua de Amón desde karnak hasta Luxor en una procesión que simbolizaba la renovación del poder real y la fertilidad del país.
Además, este templo fue concebido como espacio de legitimación del faraón. Amenhotep III mandó decorar sus muros con escenas de su nacimiento divino, donde su madre es fecundada por el propio Amón-Ra, lo que lo consagra como hijo de dios. 
 

El aporte de Ramses II al templo incluye el pilono, los colosos, las estatuas de su consorte Nefertari y la decoración del patio. esto refuerza el carácter monumental del lugar. la imagen del faraón se multiplica en los relieves como sacerdote, guerrero y dios viviente.

La luz natural desempeña un papel simbólico. Los patios abiertos están iluminados directamente, mientras que los espacios más sagrados permanecen en penumbra. Así, el recorrido del templo se convierte en una transición espiritual desde lo visible hacia lo oculto, desde lo profano hacia lo divino. 

 El color original era intenso: azules y ocres para los techos; rojos, verdes y negros en las figuras humanas, y jeroglíficos resaltados en tonos dorados. Actualmente persisten trazos de policromía, especialmente en los relieves internos.

En cuanto al volumen, el templo se caracteriza por su progresión espacial. Los espacios se vuelven cada vez más reducidos y sagrados conforme se avanza hacia el santuario. esta jerarquía espacial no solo obedece a criterios funcionales, sino que refleja la cosmogonía egipcia. El ritmo arquitectónico se da en la alternancia entre patios, salas columnadas y estancias cerradas. las proporciones están cuidadosamente equilibradas, con columnas que armonizan con los espacios que las rodean. En consecuencia, el templo transmite una sensación de orden, solemnidad y continuidad.





miércoles, 29 de octubre de 2025

Crucero por el Nilo, Luxor y el Templo de Karnak


Salimos de Madrid desde el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas rumbo al país de los faraones, 30 dinastías. Desde el aeropuerto de Luxor nos trasladamos al barco. Y comienza nuestro crucero por el río Nilo.
 
En pocos lugares se puede encontrar un legado arquitectónico que iguale el de Egipto, cuyos monumentos faraónicos despiertan el interés de los viajeros desde hace siglos. Este país posee además una gran diversidad que abarca desde el bullicioso El Cairo hasta el austero desierto occidental, desde los canales del Mar Rojo hasta los templos del valle del Nilo, y desde la frondosa región del delta, donde se asienta la cosmopolita y culta Alejandría, hasta las fascinantes pirámides de los alrededores de la capital. 
 
 

Junto a los grandes recorridos por Europa, un viaje a Egipto constituye una de las experiencias más interesantes. 
 
Tebas: es el nombre que dieron los griegos a esta ciudad del Antiguo Egipto. Deriva del nombre en demótico ta ipet.
 
Karnak: posee un gran conjunto de templos situado en la zona norte de la ciudad.
 
Luxor: es el nombre que dieron los árabes a la ciudad edificada sobre las ruinas de Tebas, que pese a ello mantuvo en pie importantes restos de sus construcciones.
 
 
 

La moderna ciudad de Luxor, antigua capital de Egipto durante el Imperio Nuevo (1550-1069 a.C.) los monumentales templos de Luxor y de Karnak eran famosos en todo el mundo antiguo y atrajeron visitantes desde época griega y romana. 
 
 
  

EL Templo de Karnak
Junto a la corniche  de la ciudad de Luxor, el paseo junto al río donde atracan los famosos cruceros que recorren el Nilo hasta Asuán, se encuentra este famoso templo, una vez conocido  como ipe resyt o santuario del sur, donde se desarrollaban cada año las celebraciones más importantes de la fiesta de Opet. Durante el transcurso de la misma el dios Amón, acompañado por su esposa Mut y su hijo Jonsu, triada de dioses a la que está dedicado, visitaban el santuario de Luxor para reafirmar los lazos existentes entre Amón y el faraón, encarnación viviente del dios en la tierra. Consistía en una procesión en que los sacerdotes transportaban las barcas de la triada tebana desde el templo de Karnak hasta el de Luxor por la avenida de las esfinges. Permanecían allí un tiempo y el regreso a Karnak se realizaba por el río aprovechando el curso de la corriente.
 

 
 

Este templo constituye un ejemplo de la arquitectura faraónica, se completó durante el reinado de Amenofis III, de la dinastía XVIII y tiene añadidos por el faraón Ramsés II, de la dinastía XIX. Fue modificado posteriormente por varios soberanos posteriores como Alejandro Magno.
 
  
 

En el siglo III d.C. formó parte de un campamento romano y poco más tarde fue abandonado. Los siglos lo cubrieron de arena y vegetación y surgió una aldea en el interior del recinto. En el año 1881, el arqueólogo Gaston Maspero lo redescubrió, aunque, antes de iniciar los trabajos de excavación hubo que trasladar la aldea. 
De aquella población solo queda la mezquita de Abu al Haggag, del siglo XIII, que se alza sobre las capas de tierra acumulada durante siglos. 
 

 

Se accede al templo a través de una avenida de esfinges, esta avenida o dromos, que en el pasado se extendía entre Luxor y Karnak y unía los dos templos más importantes de la antigua Tebas (casi a 3 kilómetros de distancia y una anchura de unos 70 metros). En la entrada está el gigantesco primer pilono, decorado con escenas de la victoria de Ramsés II sobre los hititas en la batalla de Qadesh.
 

 Dos enormes colosos sedentes de Ramsés y un obelisco de granito rosa de 25 metros de altura flanquearan la entrada al templo. Originalmente otro obelisco acompañaba al que todavía queda, fue colocado en la Plaza de la Concordia de París en el siglo XIX, regalo del soberano Mohamed Alí al pueblo francés.
 

 La avenida de las esfinges flanquea la entrada del templo de Karnak