domingo, 1 de noviembre de 2026

Arte textil

 
 
Arte textil
Alfombras, bordados y tapices históricos
  
Esta exposición es una cuidada selección de ochenta piezas datadas entre los siglos XV y la contemporaneidad pertenecientes a las colecciones Masaveu. La más alta expresión de este aprecio por las artes textiles es, sin duda, la magnífica colección de tapices de la Corona española, hoy gestionada por Patrimonio Nacional, posiblemente la más importante del mundo.
 
Los asuntos representados son variados y reflejan tanto el uso del tapiz a modo de paño historiado, es decir, de pintura tejida capaz de poner en escena los más complejos programas iconográficos, como de colgadura fundamentalmente decorativa. Las historias figuradas por los liceros -o tejedores de tapices- hacen referencia a epopeyas legendarias o personales de la Antigüedad tomados como ejemplo de virtud pero también a la literatura mitológica y a las narraciones bíblicas. Tampoco falta el género de paisaje en todas sus variantes: desde los amenazados con animales fantásticos o reales escenas de caza o episodios mitológicos, pasando por aquellos otros que convierten el bosque o el jardín en el escenario del cortejo galante.
 

Manufactura posiblemente de la Maison Royale de Saint-Louis, Saint-Cyr Yvelines, Île-de-France, según diseño de autor desconocido. Triunfo de la abundancia.
 

La mitología y el Grutesco
 
La mitología clásica, basada principalmente en Las metamorfosis de Ovidio y en los textos de Homero, es uno de los temas más recurrentes y característicos de la cultura renacentista. Su consagración en las artes figurativas llegó de la mano de Rafael y su escuela en los grandes ciclos de pintura mural que decoraron algunos palacios romanos durante las dos primeras décadas del siglo XVI, pero los asuntos mitológicos pronto pasaron a ser además patrimonio de la tapicería.
 
Así ocurrió también con el grutesco, un nuevo género pictórico surgido con el descubrimiento de la Domus Aurea de Nerón, en Roma, que empezó a introducirse en los tapices en forma de borduras alegóricas y acabó ocupando todo el campo en series enteras concebidas como grutescos tejidos. Este género fue cultivado no solo en la tapicería, sino también en otras artes suntuarias, de lo que es una buena muestra el bordado Triunfo de la abundancia. Realizado mediante el procedimiento técnico de petit point entre las últimas décadas del siglo XVII y las primeras del XVIII.
 
 
  
 

  

  

 Historias de la Antigüedad
 
Los tres tapices que se presentan en esta sección pertenecen al siglo XVII y evidencian cómo durante el periodo barroco los hechos de la Antigüedad se interpretan en clave moralizante. Sin duda, los desastres producidos por los prolongados conflictos bélicos de la época movieron a este nuevo enfoque, en el que la virtus y el buen gobierno asociado a ella adquieren un papel protagonista.
 
La figura del emperador Constantino es una de las que se proponen como modelo de virtud, por su conversión a la fe cristiana y la legalización del cristianismo mediante el Edicto de Milán (313).
 
Los otros dos paños expuestos recogen las historias de dos militares romanos. Una es la del cónsul Decio Mus, ejemplo de patriotismo y de estoicismo porque, siguiendo la práctica de la devotio romana, decidió sacrificarse por las legiones de Roma. Con ella se relaciona el tapiz titulado Tito Manlio presenta a los senadores romanos un trofeo tras la victoria de Veseris, que forma parte de una conocida serie de tapicería basada en cartones de Rubens.
 
El tercer tapiz de la sección representa un episodio de la historia de Cayo Marcio Coriolano, según es narrado en las Vidas paralelas de Plutarco. El arrogante militar romano, que por despecho se había pasado al enemigo, se conmueve ante las suplicas de su madre y su esposa, de modo que manda levantar el asedio al que los volscos estaban sometiendo a Roma. Con este gesto, hizo una demostración de virtudes (piedad filial y amor conyugal) que salvaron a la capital de la República.
 
 
 
 
 
 
Paisajes y boscajes
 
Con el nombre de "verduras" se denominaba en los documentos antiguos a los tapices en los que el elemento fitomórfico (plantas, flores o frutos) tenía una importante presencia. Este tipo de decoración comienza a aparecer de forma tímida en el último cuarto del siglo XV, pero, entre finales de esa centuria y la siguiente, va cobrando una relevancia cada vez mayor como ambientación paisajística de las escenas y motivo ornamental para las bordaduras o fondos de los paños. Poco a poco, esta flora convencional evoluciona hacia una forma de representación progresivamente más real y verosímil, la cual a finales del siglo XVI dará lugar a un género mucho más paisajístico que pasará a conocerse como "boscaje". De estos paisajes boscosos no estará ausente la fauna, también representada cada vez con mayor verosimilitud, ni tampoco las escenas de caza.
 
Toda esta evolución de la "verdura" es consecuencia de los avances que se van produciendo tanto en el campo de la botánica como en el de la zoología, pero ese incipiente interés científico convive todavía en la tapicería con la alegoría cristiana, heredada de los herbarios y bestiarios medievales, que atribuyeron significados simbólicos a las plantas y los animales.
 

La alfombra 
 
La alfombra de nudo es una de las manifestaciones más representativas y antiguas de las industrias artísticas que florecieron en la península ibérica. Sus orígenes se pueden remontar, por lo menos, al siglo X, según el testimonio del viajero y geógrafo Ibn Hawqal. Otros autores posteriores certificaron el prestigio que las alfombras andalusíes alcanzaron durante varios siglos más en las cortes islámicas, pero la tradición alfombrera introducida por los árabes no se extinguió con el final de la época hispanomusulmana, sino que tuvo una brillante continuidad en la España cristiana. 
 
Todas las alfombras fabricadas en los obradores hispanos hasta mediados del siglo XVII fueron tejidas con el llamado "nudo español", un procedimiento que las caracteriza técnicamente y las distingue del resto de anudados producidos en Oriente, en los que se utiliza el "nudo persa" o el "turco". La principal diferencia del "nudo español" con respecto a estos dos es que la lazada envuelve un único hilo de urdimbre, no un par. Por eso se llama también "nudo sencillo".
 

Pastoral galante
 
A partir del reinado de Luis XV, de 1715 a 1774, en Francia, la tapicería comienza a evolucionar de acuerdo con un nuevo gusto en el que el relato histórico y la alegoría van perdiendo importancia en favor de otros asuntos más amables y un lenguaje más ornamental. La "pequeña manera" del rococó acaba desplazando al "gran gusto" barroco de la corte de Luis XIV.
 

Un tapiz no es una copia, sino una interpretación que exige que otras manos traduzcan el dibujo y los colores de un pintor al medio textil mediante calcos o fotografías en las que se anotan los hilos y ligamentos si se fabrican con telar de Jacquard, así como los colores. Estos son tintes y no pigmentos, reflejan la luz de forma muy distinta a la pintura, y las fibras proporcionan una textura rica y cálida.
 
La mujer tendida es, el motivo abordado por Henri Laurens y Óscar Domínguez en sus tapices, que representan figuras mitológicas -una ninfa y Europa raptada por Zeus bajo la figura de un toro- que aluden a la mujer como foco del espacio íntimo, una referencia de la que las artistas textiles harían una lectura crítica a partir de los años sesenta. 
 

Espoleado por los tapices de Pablo Picasso o Henri Matisse, Le Corbusier realizó su primer cartón en 1936, por invitación de la galerista Marie Cuttoli. Desde entonces encontró en el tejido un elemento clave de sus interiores y para la integración del arte en la arquitectura que él perseguía. En 1949 empezó a trabajar con Pierre Baudouin, pintor y profesor de las manufacturas francesas de Aubusson, con el que realizó Le canapé (el sofá). Se trata de una pieza única en la que comenzó a conceptualizar su idea del tapiz como "mural nómada", un revestimiento portátil que convierte la casa en un hogar. Es un elemento esencial, porque contiene los principios materiales y simbólicos de la vivienda: el tapiz define el muro, de ahí su gran tamaño, da calor y absorbe el sonido y sus imágenes expresivas conectan la vida emocional de los habitantes con la inorgánica de los muros.
 
 
  





 

Joan Miró. Barcelona 1893- Palma de Mayorca, 1983. Con la colaboración de Josep Royo, Barcelona 1945. Tarragona II, 1971. Lana 

Teresa Lanceta, Barcelona, 1951. Crónica de una batalla, #I, #II,#III, 2023. Lana y algodón.
 
Aurélia Muñoz. Forma de la naturaleza, 1973


 
Colecciones Masaveu
 
Arte textil 07 oct - 18 jul 2017
 
C/ Alcalá Galiano, nº 6 Madrid
 
  
 
  

 
 

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