sábado, 26 de noviembre de 2016

El Egipto de los magos. Rudyard Kipling (1865-1936)




 Pero no compré nada.La ciudad me cubrió con un tesoro mayor que el que podía llevarme. Aquel tesoro salía de oscuras callejuelas en camellos rojizos cargados de cacharros o en burritos apresurados medio sepultados debajo de sacos de trébol recién cortado; estaba en las manos exquisitamente modeladas de los niños que corrían de la cantina a casa con la comida vespertina, apretando la barbilla contra el borde de la bandeja...(pág. 67)



 Autor: Rudyard Kipling
Título original: Egypt of the magicians, 1914
Introducción y traducción: Emili Olcina
Laertes S.A. de Ediciones
Edición 2011
Nº de páginas: 160



Aquel que murió en viernes
 se acabó para siempre.
 Pues la vida es vapor.
Porque la carne es hierba.
Pues la vida es ceniza.
Porque la carne es barro.
Más la hierba vuelve como res.
Y la nube vuelve como lluvia.
Con ceniza se repara una senda,
y con barro se tapona una grieta.
¿Por qué razón, entonces,
él y Faraón no han de volver?

Estos versos fueron posteriormente integrados a un poema más extenso. El primer verso está tomado e Shakespeare, Enrique IV, actoV, escenaI, última entrada (Falstaff).




 (...) Me enseñó un pequeño prospecto seductor. Lo que es yo preferiría dejar en paz el ajuar funerario de un hombre, especialmente si se fue a la tumba creyendo que las baratijas garantizaban su salvación. Tenemos, claro, el argumento inverso, esgrimido por los escépticos: que el egipcio hacía descaradamente propaganda de sí mismo y nada lo complacería más que la idea de ser examinado y admirado al cabo de tantos siglos. Con todo, puede que uno esté perpetrando un robo contra un alma menguante que noveía las cosas bajo esa luz...(Pág. 91-92)

-Vivimos junto al Río...una línea sin anchura ni grosor. Detrás tenemos el Desierto, al que nada afecta, al que nadie va hasta después de muerto. (Uno no malgasta la buena tierra de cultivo en cementerios.) Prácticamente, pues, nos movemos tan solo sobre dos dimensiones: corriente arriba y corriente abajo. Dejemos de lado el Desierto, al que no hacemos más caso del que hace a la muerte un hombre sano, y verás que no tenemos ninguna clase de telón de fondo. Nuestro mundo e una franja recta de tierra marrón o verde y, durante unos meses, una superficie de agua que refleja el cielo y lo borra todo...(Pág. 97)


    
 

Autor: Bernard Shaw
Título: Tres comedias para puritanos

Traducción del inglés: Julio Brouta
M. Aguilar Editor

Edición 1930
Nº de Páginas 357


 
La vida es un viaje de autoconocimiento.




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