domingo, 24 de mayo de 2015

El Gusto Moderno. Art Déco en París 1910 - 1935


Caballeros medievales, no...


Cerámica del país, tampoco...


San Isidro nos sorprende en el Hotel Wellington.


 

El gusto moderno
Art Déco en París 1910 - 1935


Sí, Art Déco en la Fundación Juan March 


"El último estilo total" de la historia: el difícilmente definible art déco. Ésta es la primera muestra que se le dedica en España y también la primera en celebrarse fuera de un museo generalista o de artes decorativas, en una institución con un programa de exposiciones centrado fundamentalmente en el arte moderno.

Lo que conocemos como art déco fue un estilo alternativo a la vanguardia: significó una modernidad más  pragmática y ornamental que utópica y funcionalista y acabó convirtiéndose en el gran estilo del deseo y el gusto modernos, tan característicos de las sociedades occidentales y del capitalismo de las primeras décadas del siglo XX.


  

Con más de trescientas cincuenta piezas de pintura, escultura, mobiliario, moda, joyería, perfumería, cine, arquitectura, vidrio, cerámica, laca y orfebrería, además de tejidos, encuadernaciones, fotografías, dibujos, planos, carteles publicitarios y revistas procedentes de colecciones públicas y privadas de Europa y Estado Unidos.





El art déco comenzó como una reacción conservadora frente al art nouveau, pero muy pronto adoptó como inspiración numerosas referencias exóticas y vanguardistas. El diseñador francés André Vera propuso que el nuevo estilo debía basarse en el último estilo "genuinamente" francés, el de Luis Felipe, postrer monarca de Francia, que reinó entre 1830 y 1848. En 1909, Louis Süe y André Mare diseñaron los interiores de las tiendas de Paul  Poiret en una versión colorista y festiva de este estilo.
  
La llegada de Serguéi Diáguilev y sus Ballets Rusos a París en 1909 produjo una gran conmoción. No fueron sólo los ricos y resplandecientes colores de los decorados y vestuarios de Léon Bakst y otros artistas lo que llamó la atención, sino también las "exóticas" conexiones de todos ellos. A partir de aquí no restaba más que un paso para llegar a la fascinación por los efectos sensuales y brillantes de las superficies, tan característicos del art déco temprano y del posterior.






Raymond Delamarre
Mowgli, 1927. (detalle)



Tras trabajar para otras casas, Poiret se estableció por su cuenta en 1903, y en 1906 su nombre estaba ya en boca de todos en París. Revolucionó la moda al introducir colores brillantes y liberar al cuerpo femenino del corsé creando una imagen juvenil e íntima. Empleó al artista Raoul Dufy para el diseño de textiles, y estableció en su casa una escuela para chicas jóvenes a las que reclutaba en el campo a una edad muy temprana, podían diseñar con aquella espontaneidad y frescura que las escuelas convencionales de dibujo habían destruido.




Otra carcterística del ambiente anterior a la Primera Guerra Mundial fue el interés por las revistas de moda producidas con exquisito cuidado, como Femina y la Gazette du  bon ton. El empleo de la técnica del pochoir permitió crear pequeñas obras de arte coleccionables en cada ejemplar. Estas ilustraciones no sólo mostraban las prendas de vestir, sino también el ambiente y el estilo de vida de una nueva generación de jóvenes mecenas de la alta costura.

El cubismo fue el fenómeno más significativo del panorama artístico parisino antes de la Primera Guerra Mundial. Desarrollado inicialmente entre 1907 y 1912 por Pablo Picasso, George Braque y Juan Gris.

viernes, 22 de mayo de 2015

El libro del cementerio. Neil Gaiman


Anne Bachelier


Después de que un asesino despiadado acabe con toda una familia, un bebe escapa de la cuna en medio de la noche y logra alcanzar el cementerio más cercano a su casa. Allí será acogido por los bondadosos espectros que habitan el camposanto, quienes lo bautizaran como Nadie Owens, Nad, cuidaran de él y lo ayudaran a protegerse de ese criminal que pretende acabar con su vida, incluso años más tarde...


Anne Bachelier


En El libro del cementerio, Gaiman nos lleva a su terreno, nos introduce en su mundo irreal y nos seduce con su homenaje a los mitos y leyendas universales.



"Pero entre el presente y el futuro, estaba la Vida; y Nad camino a su encuentro con los ojos y el corazón abiertos de par en par."



Autor: Nail Gaiman

Título original: The Graveyard Book
Ilustrado por Dave McKean

Traducción de Mónica Faerna
Rocaeditorial de Libros , S.L.

Nº de Páginas: 255
Ganador de la Medalla Newbery 2009


Anne Bachelier


Neil Gaiman es autor de varios libros infantiles, aparte de El libro del cementerio: la colección de relatos El cementerio sin lápidas y otras historias negras y Coraline y de la serie de novela gráfica Sadman.
Entre los numerosos premios que se le han concedido están el World Fantasy, el Hugo, el Nebula y el Bram Stoker. 


(...) Primero, y principalmente y siempre reconocer que este libro debe mucho, consciente e inconscientemente, a Rudyard Kipling y a los dos volúmenes de El libro de la selva. De niño, su lectura me impresionó y me emocionó enormente, tanto que de mayor he vuelto a leerlos y releerlos mil veces. Si hasta ahora sólo habéis visto la película de Disney, deberíais leer la novela.
Fue mi hijo Michael quien me inspiró este libro (...) Neil Gaiman    




"Hay tantas cosas frágiles, despues de todo. 
Las personas se rompen fácilmente, y también lo hacen los sueños y los corazones".
                                                                        Neil Gaiman

 

lunes, 18 de mayo de 2015

"El Capricho" en primavera



María Josefa Pimentel Téllez de Girón condesa y duquesa de Benavente y duquesa de Osuna, entre otras amistades contaba con la del compositor Haydn, contrató en 1787 en París los servicios de Jean Baptiste Mulot, jardinero que había trabajado en el Petite Trianon. A él se debe el primer diseño del Capricho, luego completado con las aportaciones de su compatriota Pierre Provost.


Esto explica la contemporaneidad del Capricho, ajustado a la moda paisajista entonces imperante en Europa. Esa moda correspondía a los atisbos prerrománticos que afloraban en el arte, y a las ideas que sobre la naturaleza y la relación del hombre con ella extendían Rousseau y demás redactores de la Encyclopédie.








Laberinto

Según el Diccionario de la real Academia Española de la Lengua un laberinto es "lugar formado artificiosamente por calles y encrucijadas, para confundir al que se adentre en él, de modo que no pueda acertar con la salida". Para algunos pensadores el laberinto simboliza el inconsciente, el error y el alejamiento de la fuente de la vida, mientras que para otros servía para defender el centro, esto es, el acceso iniciatico a la sacralidad, la inmortalidad y la realidad absoluta.


Encontramos esquemas laberínticos en las más diversas culturas y religiones ya desde épocas prehistóricas. En la Antigüedad representa la casa de Dédalo y se identifica con el mito de Teseo y el Minotauro. A partir del siglo XV aparece como motivo ornamental en los tratados de jardinería, aunque aún con un fuerte carácter simbólico. Poco a poco la figura del laberinto pierde simbolismo y gana en ornamentación, el recorrido se complica y se adorna con esculturas, bancos y estancias.



El laberinto de El Capricho reproduce el carácter estético y ornamental del momento y responde al gusto romántico que está presente en todo el jardín.



No existe ningún documento que pruebe el momento exacto de la plantación del laberinto, aunque es posible que su origen se remonte al período de formación del jardín, ya que se encuentra situado en la primera zona que la duquesa de Osuna compró para formar su propiedad. La primera descripción que existe del laberinto la encontramos en el Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de Pascual Madoz, publicado en el año 1845, Madoz estuvo en la Alameda en el año 1839 siendo propietario del jardín el XI Duque de Osuna, D. Pedro Alcántara, nieto de la duquesa. Según este testimonio D. Pedro tan sólo se dedicó a arreglar el laberinto que ya existía.

La configuración y dimensiones del laberinto se conoce gracias al plano del Instituto Geográfico Nacional de Madrid realizado entre los años 1861 y 1865 y publicado el año 1870. Según este plano la superficie que ocupaba era de 6.000 metros cuadrados.

Plaza de los Emperadores




Exedra

La llamada Plaza de los Emperadores, fue decorada en una fecha indeterminada de la última década del siglo XVIII con una Exedra, conjunto arquitectónico y escultórico dotado de unos bancos para descansar.

Este monumento consta en su parte central de un pequeño templete, consistente en cuatro columnas jónicas que sustentaban una semicúpula adornada, con motivos florales y conchas. Originalmente, tal estructura fue concebida como fuente, por lo que llegó a denominarse como "Fuente de las Columnas", aunque parece ser que nunca llegó a ser tal, conociéndose actualmente todo el conjunto simplemente como la "Exedra".



Después de diversas etapas mal documentadas, el monumento fue remodelado a partir del año en que muere la Duquesa de Osuna, fundadora del jardín en (1834) corriendo los trabajos a cargo del arquitecto D. Martín López Aguado, hijo del que dirigiera años antes la construcción del Casino de Baile.

Según esta definitiva configuración, al templete se accedía a través de unas escalinatas y zócalos ornamentados con esfinges. Cuatro años después de la muerte de la duquesa, su nieto hace añadir un busto de su abuela que se encarga de realizar en bronce José Tomás y que se ubicó bajo la semicúpula del templete sobre un gran pedestal de mármol rosa.
 


domingo, 17 de mayo de 2015

Jardín El Capricho de Osuna


Casino de Baile

El parque de El Capricho es uno de los contados ejemplos de territorio acotado por el hombre en función de una idea y determinada concepción. Este rincón del siglo XVIII sobrevive como por milagro entre la autopista de Barcelona, la carretera de Barajas a Torrelaguna y la urbanización Alameda de Osuna.



El casino de baile constituye uno de los caprichos más significativos de este peculiar jardín. Fue de las últimas construcciones que se levantaron en vida de su propietaria y protectora, María Josefa Pimentel (1752 - 1834) Duquesa de Osuna por entonces ya viuda desde hacía tiempo.





Además del Botánico, el Campo del Moro, el Retiro, los jardines de Sabatini, la Fuente del Berro, la Quinta de los Molinos y la Casa de Campo, existe el que quizá sea máximo ejemplo  en cuanto a narrarnos el espíritu de una época y permanecer fiel al momento en el que fue concebido. Se trata de El Capricho de Osuna, un rincón de extraordinaria belleza.




Casa de Cañas


La duquesa de Osuna quiso que en su propiedad de la Alameda existiesen todos los elementos que caracterizan al "anglo-chino" que estaba en boga a finales del siglo XVIII en toda Europa. Entre los elementos más característicos de estos jardines se encontraban las rías, los lagos de bordes irregulares y las islas. En el Capricho se construyó a lo largo de su límite norte una ría artificial que hacia el medio de su recorrido se abre en un estanque. Hasta este lago llegaban las barcas en que navegaba doña Josefa y sus invitados.



En la orilla próxima a la desembocadura de la ría se levantaba un pequeño embarcadero conocido como "La Casa de Cañas" por estaar revestido su exterior de este material. Este edificio servía no solo para guardar los barcos sino que incluye un pequeño pabellón de reposo que se abre hacia el agua y que servía como comedor ocasional.

El artífice de esta construcción fue el escenógrafo milanés Ángel María Tadey que trabajó para la Duquesa entre los años 1792 y 1795. Tadey levantó en la Alameda una serie de edificios de estructura ligera que servían para crear escenarios donde los visitantes pudiesen disfrutar de la vida en el campo.




Embarcadero

Tanto el interior del embarcadero como el exterior están decorados con pinturas murales que simulan una falsa arquitectura. La técnica pictórica conocida como "trampantojo" o engaño visual sirve para que el espectador que está dentro de los edificios pueda contemplar un paisaje dibujado a través de unos huecos también pintados. En el embarcadero unos falsos cortinajes simulan el interior de una tienda de campaña y en el comedor unas finas columnas sostienen un toldo. A través de los huecos pintados en los muros el espectador contempla un paisaje inexistente y al mismo tiempo puede ver, a través de las puertas y ventanas auténticas, la realidad del lago donde se levanta La Casa de Cañas.





La Casa de Cañas ha sobrevivido hasta nuestros días a pesar de la fragilidad de los materiales con que está construida y de los avatares por que ha pasado el jardín después de la muerte del último propietario, el XII Duque de Osuna, D. Mariano. Sin embargo, el estado de conservación en que se encontraba ha obligado ha que se ejecutasen trabajos de restauración. Entre los años 1999 y 2001 se realizaron trabajos de refuerzo de la estructura, recuperación del acabado de cañas con la aplicación de un color aproximado al original y restauración del suelo perimetral y de la barandilla. En el interior de los gabinetes se restauraron las pinturas murales que habían sufrido el deterioro de muchos años a la intemperie y se colocaron los cerramientos y carpinterías que habían desaparecido.




El Mercado de San Ildefonso





El mercado de San Ildefonso fue uno de los primeros mercados de abastos cerrados en Madrid. Se encontraba ubicado en la Plaza de San Ildefonso, dentro del barrio de Malasaña. Estuvo en funcionamiento entre los años 1835 hasta 1970, siendo finalmente derribado.







Esta zona tenía desde comienzos del siglo XVIII un mercado informal de venta de verduras en cajones de madera. Esta situación alarmó al Ayuntamiento por la falta de higiene. Finalmente en el año 1835 encarga al arquitecto español Lucio Olavieta la construcción del que será el primer mercado cubierto de Madrid.






El mercado de San Ildefonso viene de maravilla para hacer un descanso breve durante las compras en el centro, la hora de descanso en el trabajo y la opción de llevarnos la comida a casa.