sábado, 23 de agosto de 2014

La Casita del Príncipe. San Lorenzo de El Escorial


 Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial


Un reloj de sol sobre los jardines del Monasterio


A finales del siglo XVIII, Carlos III, y posteriormente su hijo Carlos IV, decoraron algunas de las habitaciones  de El Escorial para ser utilizadas como palacio de verano. Como se trata de dos reyes de la dinastía Borbón, la influencia del gusto francés se delata en el estilo de los muebles, relojes, porcelanas, lámparas y todo tipo de objetos decorativos.

Lo más importante de estas habitaciones es la impresionante colección de tapices, tejidos en su mayoría en la Real Fábrica de Madrid, y basados en cartones diseñados por Goya, Bayeu, David Tenniers y otros pintores españoles y flamenscos. Tapices cuyo renombre se debe a su especial colorido.

Entre ellos destaca igualmente la colección de tapices belgas que decoran dos de las salas de este palacio -basados en pinturas de Pedro Pablo Rubens- representan escenas de la mitología griega. 


Serie de tapices de El Bosco

 


La primera serie de tapices conocida de El Bosco constaba de cinco paños, con uno dedicado a un elefante, y se menciona en el inventario del rey Francisco I de Francia en 1542. 

 


Esta serie de El Escorial pertenecía al cardenal Antonio Perrenot de Granvela, estadista de Felipe II, y fue tejida en Bruselas con anterioridad a 1560, fecha en la que el marqués de Villafranca, don García de Toledo, expresa su deseo de tener una copia. En 1567 el III duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo, gobernador de los Países Bajos, consiguió otra serie que constaba sólo de tres de tres paños con figuras a mayor escala.




A la muerte de Granvela los tapices fueron heredados por su sobrino, quien los vendió al emperador Rodolfo III en 1600. Este emperador fue educado en España junto a su tío Felipe II, y fue conocido por ser un ávido coleccionista de arte que anheló conseguir alguno de los Boscos de la colección del rey español.

En una fecha pendiente de determinar, los tapices pasaron a la colección real española apareciendo por primera vez expuestos en la decoración de la Casa del Tesoro de 1626. En 1646 Felipe IV los usó en una jornada a Pamplona y se recogen en su inventario de 1666.
                                                      Fundación Carlos de Amberes




El Bosque de La Herrería es un espacio natural de gran valor histórico y paisajístico dentro de la Comunidad de Madrid, situado junto al real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, al Noroeste de la capital. Su superficie total es de 497 hectáreas.

Constituye un típico bosque mediterráneo de hoja marcescente (roble melojo o rebollo), transicional entre el bosque caducifolio (fresnos) y el bosque de hoja persistente (encinar) de acusada continentalidad, con relieve suave ondulado e importantes afloraciones graníticas, atravesado de poniente a levante por el río Aulencia.

 


Ademas del rebollo y el fresno, especies principales, conviven arces de Montpellier, enebros, cerezos, sauces y cabe destacar la presencia de castaños en la zona más alta y fresca, dos de ellos declarados singulares.


Asimismo, es sobresaliente el arce también singular situado en la Silla de Felipe II. Las especies arbustivas predominantes, que forman un sotobosque importante en las zonas no adehesadas, son los majuelos, los endrinos, los escaramujos, las zarzas, las retamas, y las genistas. En las dehesas los pastos son ricos y abundantes.




La diversidad faunística de la Herrería es considerable, si bien la presencia constante del visitante hace que ésta sea esquiva. Los mamíferos más emblemáticos que habitan el bosque son los corzos, los jabalíes, los zorros y las garduñas, habiéndose constatado la notable presencia del gato montés y la nutria. Hay multitud de pequeñas aves insectívoras como herrerillos, carboneros, papamoscas; y otras como mochuelos, arrendajos, y pájaros carpinteros. Destacan la presencia de cormoranes, abejero europeo, pico menor y la chova piquirroja.

En las alturas podemos observar buitres, águilas reales, halcónes peregrinos, aguilillas calzadas, busardos ratoneros y milanos. Entre las especies de reptiles destacan la culebra de escalera, culebra bastarda, lagarto ocelado, lagartija colilarga y salamanquesa común. Los anfibios no son abundantes, a pesar del número de manantiales, si bien se representan principalmente por la salamandra común. La fauna ictícola se concentra en el embalse de El Batán.

 
 Silla de Felipe II


El Bosque de la Herrería fue declarado Paisaje Pintoresco en 1961, y actualmente está comprendido en la Red Natura 2000 como Lugar de Interés Comunitario y Zona de Especial Protección para las Aves. Toda su superficie está abierta al uso público y la gestión de Patrimonio Nacional trata de compatibilizar su disfrute con la conservación del medio natural.

En 1561 Felipe II decidió la actual ubicación del Monasterio y adquirió los terrenos donde habría de construirlo, así como los colindantes necesarios para crear un coto real de caza y disponer de pastos para el ganado y huertas de abastecimiento de los monjes. Todo ello lo cercó con un muro de piedra de 2 m. de altura y 50 kilómetros de perímetro (Cerca histórica de Felipe II).

 


Hacia finales del siglo XVI, los límites del Real Sitio de El Escorial eran extraordinariamente vastos, teniendo continuidad física con los lindes del Monte El Pardo. La inmensa mayoría de estas propiedades fueron vendidas en 1870 por el Estado a particulares como consecuencia de las leyes desamortizadoras del Sexenio Revolucionario, y sólo se conservan adscritas al Patrimonio Nacional las fincas de La Herrería, El Cerrado, El Romeral y El Navazo de la Pulga. En el siglo XVIII se construyeron dentro de La Herrería las casitas del Príncipe y del Infante con sus respectivos parques y jardines.


La Casa de campo del Príncipe en El Escorial


Esta casa de campo en El Escorial, proyectada por Juan de Villanueva para el disfrute en los meses de otoño del príncipe don Carlos de Borbón, futuro rey Carlos IV, fue realizada en dos fases constructivas, y en su versión definitiva avanza el esquema general empleado en el edificio del Museo del Prado.

En la primera fase, entre octubre de 1771 y 1773, la casa quedó con la estructura de "cuadrilongo" descrita por Ponz. 





Y entre octubre de 1781 y diciembre de 1784 fue construida el ala oeste, con el salón y la pieza ovalada.

Por diversos inventarios manuscritos y por el catálogo impreso de Poleró, de 1857, se tiene noticia precisa de las pinturas que adornaron esta casa de campo desde sus primeros tiempos hasta mediados del siglo XIX.



Un mar de Hortensias (Hydrangea Macrophylla)


En el primer inventario conocido del palacete , de 1779, se registran numerosas obras flamencas, de Jan Brueghel, David Teniers, y de otras escuelas, fruto del coleccionismo del príncipe Carlos, conjunto que fue acrecentándose en años sucesivos y sufrió una merma considerable tras la Guerra de la Independencia.
Varios de estos cuadros fueron más tarde llevados al Real Museo, como la tabla de la Presentación de Jesús en el templo, del "divino" Luis Morales; la del Sacrificio de Isaac, de Andrea del Sarto; los lienzos grandes de La aparición de los ángeles a San Jerónimo, de Domenichino etc...



 Los jardines tienen un trazado depurado y elegante.
 
 

Impresionante el porte de las sequoias de este jardín




El origen de la hortensia se sitúa en Extremo Oriente. La floración dura desde la primavera al comienzo del otoño. Es una planta que aguanta muy bien el frío.
Hortensia,significa "bebedor de agua". El nombre de Hortensia se debe a una francesa del siglo XVIII Hortense Lepante.



"Se está solo en casa. Y no fuera, sino dentro. En el jardín hay pájaros, gatos. Pero también, en una ocasión, una ardilla, un hurón. En el jardín no se está solo. Pero, en una casa, se está tan solo que a veces se está perdido".Marguerite Duras
                                                                                        

"La Tierra es insultada y ofrece sus flores como respuesta".
                                                              Rabindranath Tagore  



Habrá, bajo un cielo claro,
un magnifico Paraíso
con flores, rosas, con dulces
ruiseñores cristalinos...
                                             Jardines Místicos
                                            J.Ramón Jiménez


Los muros de cerramiento están cubiertos con rosales trepadores y, algunas coníferas acompañan a las sequoias viniendo a completar las plantaciones.
 


"Hay un libro abierto siempre para
los ojos: la naturaleza". 
                                    
                                                    Jean-Jacques Rousseau



Árbol que no eres otra cosa
que dulce entraña de mujer,
pues cada rama mece airosa
en cada leve nido un ser.

                                                       Himno al árbol
                                                                                       Gabriela Mistral                   


El muro de cerramiento y algunas rosas solitarias



Estamos solos, nadie más visita este jardín, en este momento, y la sensación de tranquilidad, de paz, la belleza del paisaje, el ruido del agua, los colores, los aromas... ¡Un paseo por el Paraíso!    



El frescor que se siente a la sombra de estos árboles invita a la siesta.
 
 


"Un árbol es nuestro contacto más íntimo con la naturaleza"
                         
                                                         Friedrich Nietzsche

 


 

Desde cualquier punto el jardín es magnifico y el entorno impresionante



Los jardines que rodean el palacete están divididos en dos. Uno de ellos se distribuye en cuatro partes y se abre hacia la fachada posterior.






Cuadrados de setos de boj y un arco de cipreses al fondo una pequeña cascada.


Cascada del jardín



Laberinto de boj y rosas

 


El alma puede ser una amapola,
que puede ser un lirio, una violeta,
un peñasco, una selva y una ola.

                                                    Alma desnuda
                                                                     Alfonsina Storni    


Al fondo el palacete, el pequeño huerto de membrillos y el arco de entrada al jardín de boj. (La fotografía está hecha desde la cascada).



Puerta del fondo del jardín. La Casita del Príncipe y los jardines están situados al borde de La Herrería, cuyo límite marca la llamada Cruz de Nefando.



La Casita rodeada de este magnifico jardín francés, con espléndidos árboles, fuentes y estanques. 
 
Los elegantes y conocidos Parterres son de origen francés, siendo ésta una palabra francesa "par terre", en relación con la jardinería significa suelo. Son un elemento clave en los jardines del Barroco.
 
El parterre fue desarrollado por Claude Mollet, creador y fundador de una dinastía de jardineros, quién fue el primer jardinero en servir a tres reyes durante el siglo XVII.
 
Las familias de jardineros, como la de los Mollet y posteriormente Le Nôtre, fueron esenciales en el desarrollo de las escuelas de parterristas y sin duda en la jardinería francesa.
 
Los parterres son de formas geométricas, generalmente cuadrados o rectangulares, formando unas cajas de verdor, las cuales pueden estar compuestas tanto por especies arbustivas como el Buxus sempervirens-boj, la especie más utilizada como también puede ser enmarcado por arrietes o macizos de flores.


Árbol del membrillo (Cydonia) género de plantas perteneciente a la familia de las Rosáceas.
Es un árbol de tamaño pequeño a mediano, originario  del Cáucaso, el sudoeste cálido de Asia (Iran, Turquía).









Edificio de Villanueva, en cuya fachada cuatro columnas dóricas sobre gradas soportan un amplio balcón corrido.



Y bajo el malva y el oro
se han recogido los árboles
verdes, rosados, y verdes
de brotes primaverales.

                                                Jardines místicos
                                                                 Juan Ramón J.

 
Fachada principal del palacete

 
Las dos plantas son simétricas, con dos grandes salas en el centro y otras ovaladas más pequeñas en los extremos. 


Sala de entrada de la Casita del Príncipe; en tiempo de Carlos IV también
se llamó la "pieza de la jaula" por un reloj francés en forma de jaula.


El edificio guarda en su interior una relevante decoración dieciochesca, representativa del arte palaciego de la época.


Sala de los bordados de la Casita del Príncipe


La sala de bordados es un diminuto gabinete de apenas ocho metros cuadrados y bóveda de muy escasa altura, decorada con estucos y aplicaciones de plomo dorado, con suelo, zócalo, molduras y cornisa de maderas finas. 

 
 Escalera de Jaspe
 
Gran parte de los elementos originales se perdieron durante la invasión napoleónica. El rey Fernando VII volvió a decorarlo. Durante el pasado siglo el mobiliario fue restaurado a iniciativa de Alfonso XIII.

 
 Vicente Gómez y Manuel Pérez
Bóveda de la Sala de la Torre, 1792 Temple


Las bóvedas de las escaleras y del piso bajo fueron pintadas al óleo o al temple, salvo las del salón grande y la sala ovalada de la ampliación que recibieron una decoración de estucos y aplicaciones de plomo doradas, al igual que las saletas del piso superior, excepto la bóveda de la sala de la torre pintada por Vicente Gómez y concluida por Manuel Pérez y la del pasillo inmediato, obra de Pérez. 


Sala de porcelanas de la Casita del Príncipe
El conjunto de 224 biscuits de porcelana del Buen retiro, montado en el otoño de 1796


La sala de Porcelana de la Casita del Príncipe de El Escorial, junto con las Salas de Porcelana de los palacios de Aranjuez y Madrid, representa uno de los mejores ejemplos de las piezas realizadas en los talleres del Buen Retiro. Las placas fueron concebidas especialmente para esta estancia, situada en la segunda planta del ala derecha del edificio. La disposición de las mismas, a lo largo de las paredes, sigue una estructura geométrica determinada.

Las placas de diferentes formas y tamaños -circulares, ovaladas,, cuadradas rectangulares, etc.-, están realizadas siguiendo la moda impuesta por la Fábrica inglesa de Wedgwood a finales del siglo XVIII: fondo azul cielo con relieves blancos, enmarcados en madera tallada y dorada. 
 

Sala ovalada de la Casita del Príncipe, con estucos de José Ginés en las 
paredes y bustos dieciochescos en los nichos. 



En la planta baja destacan las decoraciones neoclásicas de Ferroni de estilo pompeyano y etrusco, las sedas, tapicerías, mobiliario, las lámparas y los relojes.

 




Nos han despedido unas cuantas ardillas. Tomaremos algo y luego a la estación de tren que está a unos cinco minutos, caminando, de La Casa del Príncipe.


Y ahora de regreso a casa

 



Estación de Chamartin 

Durante el viaje de ida vimos reses bravas y en el viaje de regreso varios grupos de corzos, una gozada.




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