lunes, 30 de junio de 2014

Konrad Witz (1400-1410 a 1445-1446). Octavio Müller

 

Konrad Witz, un artista alemán
en la encrucijada del Gótico y el Renacimiento

 
Konrad Witz.
Santa María Magdalena y Santa Catalina en una iglesia, ca.1440
Pintura sobre madera de pícea, 162 X 130,4 cm.
Estrasburgo, Musée de L'oeuvre Notre Dame


Nacido entre 1400 y 1410 en la región alemana de Suabia, Konrad Witz fue un pintor de gran originalidad en el contexto de la pintura gótica centroeuropea de la primera mitad del siglo XV. de su producción se conocen apenas  unas treinta obras, todas creadas en su período de trabajo en Suiza, a donde llegó atraido por la celebración del Concilio de Basilea, que acogió esa ciudad desde 1431 y que sería disuelto finalmente en 1449 tras trasladarse a Lausana. Presidido por el cardenal Cesarini como legado del Papa Martín V, el Concilio de Basilea fue el decimoséptimo y el más largo de los concilios ecuménicos, y marcó el definitivo fin del Gran Cisma de Occidente.
Basilea fue seleccionada en 1424 como sede del Concilio, dada su condición de villa imperial ubicada en el corazón de Europa. Desde aquel momento la ciudad suiza se lanzó a los preparativos necesarios para la celebración del evento: se mejoraron los caminos, se pavimentaron las calles, se construyó el puente de Birsfelden, se fundó una Casa de la Moneda (1429), se ampliaron las fortificaciones y se aisló a las prostitutas en dos casas construidas para tal fin, entre otras medidas.
La presencia de los padres conciliares supuso el florecimiento espectacular de la ciudad entre los años 1433 y 1434. la industria del papel fue el área que conoció mayor prosperidad, aunque el sector de la construcción, el comercio de paños y la mercería, los curtidores y los fabricantes de vidrio se beneficiaron también notablemente durante aquel período. La banca experimentó igualmente un gran auge y entre 1433 y 1444 los Medici establecieron, a petición del cardenal Cesarini, una agencia bancaria en la ciudad.
  
 
 Konrad Witz
El emperador Augusto y la sibila de Tibur,
Hoja del Retablo del Espejo de Salvación, ca. 1435
Pintura sobre madera de roble, 117,5 X 96,5 cm.
Dijon, Musée des Beaux Arts.

(Detalle)



(Detalle)


El sínodo atrajo numerosos artistas , cuyo rastro se aprecia en distintas sedes religiosas, como la casa de los Caballeros Teutónicos, la iglesia de los hermanos Predicadores o la iglesia de san Leonardo, para la que Konrad Witz creó el magnífico Heilsspiegel-Altar (Retablo del Espejo de la Salvación, ca. 1435). Para el año de 1439, la peste y la escasez habían acabado de forma abrupta con aquel período de prosperidad en Basilea. Un documento datado en 1447 señala que la esposa de Witz era ya viuda. El artista murió probablemente un par de años antes de esa fecha.

 
 Konrad Witz
La Sinagoga, hoja del Retablo del Espejo de Salvación, ca. 1435
Pintura sobre madera de roble, 86 X 81 cm.
Basilea, Kunstmuseum Basel


En la representación de La Sinagoga, que, sujetando con el brazo derecho las Tablas de la Ley y llevando en la mano izquierda una lanza rota, luce un ligero velo sobre los ojos, que remite a la fe ciega en la Ley antigua, una iconografía que deriva del enfrentamiento doctrinal entre cristianos y judíos.
Muchos ven en el esquematismo de los pliegues de los ropajes y en la rotundidad de las figuras de Witz un espíritu escultórico, reminiscente de las tallas en madera tardogóticas, aunque su colorido y su trabajo de la luz son plenamente pictóricos. 
 


 Poco se conoce de su vida. Se estableció en Basilea hacia 1434 -fecha en la que pasa a formar parte del gremio de pintores de la ciudad- , atraído por las oportunidades de trabajo derivadas de la dinamización producida por el Concilio. En 1444 pasó un tiempo en Ginebra, realizando un retablo destinado a la catedral de san Pedro, uno de cuyos fragmentos, conocido como La pesca milagrosa, se conserva hoy en el Musée d'Art et d'Histoire de esa ciudad. En esta obra puede observarse  una de las primeras representaciones realistas de un paisaje identificable a la pintura occidental.
El magnífico Retablo del Espejo de Salvación, que conocemos por los fragmentos que han sobrevivido, en ellos se despliegan personajes extraídos del Speculum humanae salvationis, un popular devocionario que engloba escenas del Antiguo Testamento como prefiguraciones de otros descritos en el Nuevo.

Konrad Witz
Abraham ante Melquisedec
Hoja del retablo de la Salvación, ca. 1435
pintura sobre madera de roble, 78 X 68,5 cm.
Basilea, Kunstmuseum Basel


(Detalle)


(Detalle)



Quizá lo más llamativo en Witz es la sorprendente expresividad de los rostros y la excelencia en la representación de las manos, dos elementos que explican la potencia de una pintura como El emperador Augusto y la sibila de Tibur.
Una mezcla de fuerza e ingenuidad caracteriza los cuadros de Konrad Witz, y esa extraña mixtura es la que quizá haya hecho que se le relegara al olvido durante más de cuatrocientos años, hasta que el historiador Daniel Burckhardt-Werthemann revisara su obra en 1901. Octavio Müller
 
                                                                                                                           


sábado, 28 de junio de 2014

Historias de Belkin. Alexander Pushkin (1799 - 1837)




Pushkin fue el primer escritor que convirtió en arte la belleza del alma rusa, una belleza que había permanecido oculta hasta entonces y que el se encargo de encontrar entre las gentes de nuestro país. (F.M. Dostoievski)

                                                                                                                      


Aquellos de nosotros que verdaderamente conocemos a Pushkin lo leemos con entusiasmo sincero, y nos alegramos de descubrir que los frutos de su arte hablan a nuestro corazón tanto hoy como cuando fueron escritos. (Vladimir Nabokov)
                                                                                                                          



Alexander Sergéievich Pushkin nació en 1799. Hijo de una familia perteneciente a la nobleza, por parte de madre descendía de Hanibal, un abisinio que Pedro I había comprado en un harén turco. Pushkin demostró los primeros signos de un prodigioso talento literario durante su época como estudiante del Liceo Imperial cercano a San Petersburgo. Su primer poema narrativo, Ruslan y Liudmila, apareció en 1817. Pushkin ganó gran fama como poeta, en especial por su novela en verso Yevgeni Onegin (1823-31), a pesar de una vida caracterizada por el escándalo en la que no faltaron duelos, amoríos, afición a los juegos de azar e incluso un matrimonio poco recomendable.
Hacia el final de su vida (murió en un duelo en 1837) Pushkin se dedicó cada vez con más frecuencia a la prosa, y produjo relatos, narrativas de viaje, ensayos históricos y una novela corta. Las Historias de Belkin (1830) se encuentran entre sus cuentos más divertidos e ingeniosos, y anuncian muchos de los caminos hacia los que evolucionaría la literatura del siglo XX.





Madame Prostakova: Lo cierto es, viejo
amigo, que desde su juventud ha
  sido un consumado cazador de   
    historias.                                      
                                          
Skotinin: Entonces se parece a mí.
Fonvizin, El Adolescente 
        

El epígrafe que inaugura el ciclo completo proviene de la obra de Denis Fonvizin El adolescente (1782): "on esche syzmala k istoriyam ajotnik", ("desde su juventud ha sido un consumado cazador de historias"). Pushkin juega con el doble sentido de la palabra istoria, que en ruso, como en otros idiomas europeos, indica de igual forma la disciplina académica ("historia") y el acto narrativo ("contar historias").(...) (Pág. 13) P.R.Bullock


  
Nikolai Kornilievich Bodarevsky (1850 - 1921)


Pushkin escribió los relatos durante el otoño de 1830 en una de las propiedades de su familia en Bóldino, donde había sido confinado tras un brote de cólera. Un año más tarde se publicarían como un ciclo completo con la adición de un prefacio supuestamente escrito por un editor que deseaba ocultar su identidad bajo las iniciales "A.P.". La estratagema resultaba obvia, y los lectores no tardaron en descubrir la verdadera identidad del autor; cuando los Póvesti Belkina fueron reimpresos en 1834, el nombre de Pushkin aparecía sobre la cubierta.
El ciclo pretende ser un conjunto de cinco historias individuales y no relacionadas entre sí, anotadas por el difunto Iván Petróvich Belkin, las cuales fueron narradas originalmente por cuatro individuos distintos. (...) (Pág.8)


De acuerdo con el manuscrito las historias individuales que componen el ciclo de las Historias de Belkin fueron escritas en los siguientes días de 1830:

"El dueño de la funeraria" - 9 de septiembre
"La parada de postas" - 14 de septiembre
"La dama campesina" - 20 de septiembre
(a las nueve de la noche, por cierto)
"El disparo" - 14 de octubre
"La tormenta de nieve" - 20 de octubre (Pág.13)



Autor:Alexander Sergéievich Pushkin
Título: Póvesti pokóinogo Ivana Petróvicha Bélkina
Prólogo: Philip Ross Bullock



Edición: Editorial Nevsky Prospects
Colección: Rusia Gótica
Nº Páginas:  149



Alexander Pushkin, un magnifico escritor de cuya pluma salen joyas como esta, no pude parar de leer hasta terminarlo. ¡Que sentido del humor!





La mesa de los trucos de Cervantes. Museo Casa Natal de Cervantes




400 Años de las Novelas Ejemplares

Museo Casa Natal de Cervantes





El 9 de septiembre de 1613 en Madrid, Juan Calvo, escribano del Consejo Real, firmó l a venta del privilegio de impresión de las Novelas ejemplares a favor del librero Francisco de Robles. Con este documento, Cervantes vendía los derechos y beneficios de la venta de su novela a cambio de 1600 reales y 24 "cuerpos del dicho libro". De la impresión se haría cargo el taller de Juan de la Cuesta en la Calle Atocha de Madrid.
 
Doce novelas ejemplares que verán la luz en 1613 como una unidad, como un libro. Un libro muy especial que constituye una "mesa de trucos" en feliz descripción del propio Cervantes en su prólogo: "Mi intento ha sido poner en la plaza de nuestra república una mesa de trucos, donde cada uno pueda llegar a entretenerse sin daño de barras".
 
Se cumplen por tanto 400 años de su primera publicación, y el Museo Casa Natal de Cervantes ha querido conmemorar este aniversario con la exposición: "La mesa de los trucos de Cervantes: 400 años de las Novelas ejemplares".


 
Ilustración de Chris Riddell

 
La muestra, dividida en tres espacios temáticos, propone un recorrido que nos aproxima a la génesis, y particular difusión de la obra, desde 1613, hasta el presente. El hilo conductor de esta exposición es una vez más el libro, aunque en esta ocasión, historias y personajes adquieren auténtico protagonismo.
 
En la primera parte se realiza un recorrido que se inicia con la cesión del privilegio de impresión de las Novelas ejemplares, y continúa con las claves para entender la difusión que esta obra ha tenido a lo largo de la historia. Para finalizar, dos vitrinas dedicadas a las adaptaciones cinematográficas, al TBO y al coleccionismo.

El segundo espacio de la exhibición, camina entre cada una de las doce novelas, en las que sus ilustraciones desgranan aspectos esenciales de contenido y personajes.

Finalmente se ofrece información específica sobre las obras siguiendo el orden establecido por el índice de la edición príncipe de 1613.


Ilustración de Chris Riddell




A través de los fondos cervantinos de las colecciones bibliográficas de la Comunidad de Madrid (Biblioteca Regional de Madrid, Archivo Histórico de Protocolos y Museo Casa Natal de Cervantes), así como de algunas bibliotecas privadas de la región (V. Sánchez Moltó y J.M. Lucía).




Es la primera de las conmemoraciones de este IV centenario, que precede a otros venideros en los próximos años, como las publicaciones del Viaje del Parnaso (1614), Ocho comedias y ocho entremeses (1615) o la segunda parte del Quijote (1615), entre otros, así como el fallecimiento de Miguel de Cervantes (1616), o la publicación póstuma del Persíles (1617).


















La colina de los chopos. Juan Ramón Jiménez



La colina de los chopos

(Madrid posible e imposible)

 

Puestas de sol en Rosales

(Compasión)


Los rostros fijos miran inmóviles contra la sierra -abierta enfrente, corrida por un lado, como un ondeaje de turquesa, entre los árboles primeros-; mates, deslumbrados del diverso esplendor - grana, morado, limón, rosa áureo, incoloro- del gran poniente, diario. A veces dos miradas brillantes se encuentran ladeadas y se clavetean largamente con sus ojos, en un nostáljico reconocimiento sentimental.
Y va bajando la hora. Una estrella grandota, solitaria y pura, que se nos atraganta, en la emoción, como la bola de cristal a la botella de gaseosa del puesto vecino, se enciende, verde, en la descolgada inmensidad sorda. El cenit, de un cárdeno azul desentonado y poderoso, cae, apretando, laminando, alejando más cada segundo el ocaso, que no se acaba nunca, tras el ondulado horizonte de redondos pinos verdinegros.
Y entre la frescura, que ya viene siendo frío, de las profusas verduras cercanas, todos -parejas, hombres solos, viudas,- los que vinieron a consolarse, a aumentar, a compensar su corazón en dolor o en amor, van desfilando inadvertidos, lentos, cuesta abajo, cuesta arriba, a la derecha, a la izquierda, más apasionados, más solos, más solas, acrecentando gustosamente el amor y el dolor -revivido lo muerto, el corazón reencendido- por la puesta del sol cotidiano. J.R.Jiménez
                                                                                
 

El Parterre, de hierro

(Febrero)

(A. Manuel B. Cossío)   


Por dentro, el hierro de la sangre en saludable bienestar, que arde y pica al sol de la primavera que va a venir, nos hace con las entrañas como un parterre invisible, igual a éste que vemos gustosamente con los ojos encendidos.
Y dentro y fuera en fraternal cadena, todo hierro. Hierro el boj, con el brote en carne viva; los podados olmos, con sus muñones como de hierro forjado, contra los cedros y los cipreses de hierro; de hierro las hojas nuevas, moradas y negras, del evónimo circundante; las alcachofas de las fuentes, fruto de una pensativa mano de hierro; el olor mordiente, fresco y calentón, de todo el verdor perenne; de hierro la misma mariposa que anda, negra y roja, de hierro en hierro; de hierro la ilusión de una hermosura perdurable.
...La una, de dulce hierro, en las torres vecinas. Amartillada, radiante soledad absoluta. Se oyen claros, metálicos los cantos de los pájaros lejanos, y el agua abundante y retorcida, voluble brazo desnudo, que, como la sangre -sangría de fragua-, huele a hierro. Y el Parterre, trabajado en el yunque del sol herrero, vibra, chispea, exaltada su forma, con poca sombra, cortado rotundo, perdurable, como Madrid debió ser siempre, de hierro. Juan Ramón Jiménez

                                                                                                                          


El reló de la Plaza de la Villa

(A Ramón Gómez de la Serna)

¿Cómo sitúa a Madrid, en el crepúsculo nocturno, este reló amarillo, sordirrojo, contra el profundo cielo de poniente en cuyo día perdurable gotea, pura y libre, la estrella! ¡Aquí si que pesa por abajo la ciudad; que tiene más cimiento que cuerpo; que se ha arraigado en los subterráneos siglos!
De donde quiera que se viene a la Plaza de la Villa, se entra bien, como en un baño, en ella. -Y a estas horas de las siluetas, hora única de las ciudades mal mezcladas como Madrid, ya, gracias a Apolo, los bellos criados negros de la noche han arrollado, pateándolas, las ridículas alfombras del jardinero mayor, ese... Mago ¡Manuel Machado, por Dios vivo!
Sólo quedan, a la escasa luz artificial de estos tiempos pobres de guerra, la Plaza -no estas casas, la plaza en sí misma-, el ocaso, la estrella y el reló; el eterno reló, superviviente sobre aquel Madrid ancho, de los pisos, tendido, abierto al cielo grande, que pudo ser en una hora que pasó, que no sé -¡reló amarillo!- si sigue todavía semisiendo en tu hora presente, ni si, un día y del todo, será.

 


Entre 1914 y 1920 escribió Juan Ramón Jiménez este libro singularísimo, uno de los más líricos y fragantes libros de prosa salidos de su pluma. Posiblemente empezó a escribirlo cuando aún vivía en la Residencia de Estudiantes de la calle de Fortuny, antes de instalarse en la nueva Residencia del alto del Hipódromo.



Autor: Juan Ramón Jiménez
Título: La colina de los chopos

Selección, ordenación y prólogo: Francisco Garfia
Taurus Ediciones S.A.

Nº Páginas: 178







 

miércoles, 25 de junio de 2014

Madera de boj. Camilo J. Cela (1916-2002)




Madera de boj nos sitúa en aquel lugar que los romanos entendieron como el fin del mundo, el Finis Terrae, y, desde allí, Camilo José Cela dirige su mirada maestra hacia la fachada marítima gallega convirtiéndose en puntual notario de la capacidad destructora de la Costa de la Muerte: da fe de los naufragios porque "al tiempo se le puede dar marcha atrás si se le mece con inteligencia y con cariño".

Con una prosa magnifica e innovadora, Cela vuelve a sorprendernos con un viaje por una Galicia que nace del alma y vive en el alma; un viaje salpicado por el verdoso tinte de la lujuria y siempre pasado por el filtro del humor y del amor.


El capataz James E. Allen tiene el pelo colorado y la cara toda pintada de pecas, es inglés pero parece irlandés, James toca muy bien el acordeón, valses, polcas, mazurcas, y recita en voz alta poesías de Poe, oírlas de noche queda muy misterioso, ¿hasta dónde llegarán las notas del acordeón?, ¿las oirán las ballenas?

Era xa noite no solitario outubro,
As miñas lembranzas eran traidoras e murchas
Pois non sabiamos que era o mes de outubro.

James E. Allen había sido winger del equipo de rugby Hunslet Boys, de Leeds, lo dejo a los veinticinco años porque se sentía viejo, en Leeds se fabrican locomotoras muy famosas, en la playa de Nemiña no hay una ballena varada más que en alguna luna nueva, no en todas, en una sí en dos no, a veces la ballena no está muerta...

 

Sentado en la tapia de la ballenera de Caneliñas, con los pies balanceándose en el aire y mirando para la mar, siempre hay que mirar para la mar, tenga presente que a la mar no se le puede perder la cara, mi tío Knut Skien, que tiene un ojo azul celeste y el otro verde botella, canta, también en gallego y también acompañándose del acordeón, los versos de Poe, a Poe hay que cantarlo en gallego para que se entienda mejor incluso que en inglés.

Os ceos eran cincentos e sombríos,
As follas eran crispadas e secas,
As follas murchas e seca.

A la punta de Cusiñadoiro algunos la llaman cabo de la Vela, aquí fue donde naufragó el mercante Arada...



Dicen algunos marineros viejos que las sirenas fueron las primeras palilleiras de los encajes de Camariñas, que copiaron de los dibujos de las algas y de las estrellas de mar y de las transparencias del agua recién buceada por los cormoranes, ahora ya casi no quedan sirenas y los camariñáns fueron perdiendo poco a poco su afición a enamorarlas, ahora ya no les llevan cañitas de crema hasta la orilla ni les regalan el oído tocándoles la Marcha Real en la gaita, en las noches de luna...

Se discute por los padres de la Iglesia si el demonio y el diablo son la misma criatura y también si los demonios son muchos y cada uno tiene su nombre o si es uno solo que según convenga se llama de uno o el otro modo, yo no soy quién para pronunciarse sobre este tema tan peligroso y que puede llevar a la excomunión y al fuego eterno o al menos sempiterno...



El boj da unas flores pequeñas que tiran a verde, su madera es de color amarillo limón, dura y de elegante pulimento, los violines de madera de boj suenan mejor que ninguno, da gusto oírlos y hasta las bravas gaviotas se callan para deleitarse con su sonido, Dorothy, la mujer de Dick, nunca quiso escuchar la música de un violín de madera de boj porque la emoción le dolía...

 

La herba de Nosa Señora cocida en agua de lluvia y unas gotas de anís dulce alivia muchas enfermedades pero no cura ni la morriña ni el desamor, al bonitero vasco Playa de Arrízar lo abordó y hundió el portacontenedores francés Artois...




  Las familias deben convertirse en tierra de la propia tierra para que los robles y los castaños crezcan más recios y solemnes, para que el boj respire más duro y más hondo, no es digno eso de que le entierren a uno en el extranjero y rodeado de muertos a los que no se les entiende, sobre la tierra que cubre los huesos de mi padre debe crecer un grosellero en el que cante el ruiseñor a la media noche su canción sin esperanza, la esperanza no debe confundirse con el deseo porque es más noble...



Thus, in discourse, the lovers whiled away
Thus night that  waned and waned and brought no day.
                                                                                                                       Poe

 

El vientre de todos estos horizontes es de oro, no encierra oro, reposos de oro, rorcuales de oro, gaviotas de oro, sino que está tupido por el oro que no deja lugar para los raposos, ni los rorcuales ni las gaviotas, por Cornualles, Bretaña y Galicia pasa un camino sembrado de cruces y de pepitas de oro que termina en el cielo de los marineros muertos en el mar.

 




 Autor: Camilo José Cela
Título: Madera de boj

Editorial Espasa Calpe, S.A.
Ilustración cubierta: Juan Pablo Rada
Nº Páginas: 323








martes, 24 de junio de 2014

El laberinto de la afectividad. Enrique Rojas


James Jacques Joseph Tissot (1836 - 1902)


El autor hace una excursión hacia la vida afectiva, penetrando en la riqueza y complejidad de los sentimientos, las emociones y las pasiones. Su discurso da respuesta a la pregunta: ¿qué es la efectividad? La travesía psicológica va registrando los paisajes interiores que revelan las distintas calidades humanas: desde la melancolía a la ansiedad, desde la inquietud interior a la desesperación. Su recorrido zigzagueante observa, describe y analiza todo el mundo afectivo que mueve y vertebra al ser humano. Propone con gran originalidad una clasificación de los sentimientos.


John George Brown (1831 - 1913)



La definición de afectividad no es fácil. Trazar unos perfiles bien delimitados y precisos es una tarea casi imposible, teniendo en cuenta lo difuso de sus contenidos. Todos sabemos de ella, pero cuando intentamos atraparla conceptualmente nos damos cuenta de su complejidad. La frondosidad de los fenómenos afectivos es como un bosque, en donde siempre hay sorpresas y zonas intransitadas. No obstante, debemos aplicar a nuestro análisis el rigor científico, para apresar con un método estricto el conjunto de hechos que se dan dentro de un campo...


John George Brown (1831 - 1913)


Uno se desliza hacia el interior del corazón humano buscando y rebuscando los porqués de su conducta, con entusiasmo, con tesón, buceando en cada escondrijo del mismo. La intimidad humana es densa y compleja, casi interminable. Está llena de pasadizos y muchas veces de lugares desconocidos e ignorados, a los que nunca ha llegado ningún explorador psicológico. De ahí que tantas veces los sentimientos sean un enigma. Los estudiamos, los clasificamos, asistimos a sus movimientos, al espectáculo a que dan lugar..., pero teniendo siempre presente que hay muchos tramos imprevisibles en los que es arriesgado decir la ruta que seguirán o qué nuevo vericueto escogerán...


John George Brown (1831 - 1913) 


Malebranch, discípulo de Descartes, describe el sentimiento como una impresión de tonalidad confusa, con ingredientes psico-físicos; su importancia estriba en haber demostrado su importancia a nivel individual, como modificador de la trayectoria biográfica: él confiere una forma especial de conocimiento...


Augustus Edwin Mulready (1844 - 1904)


La depresión es la enfermedad por antonomasia de los sentimientos; en ella se alojan la tristeza, el desconsuelo, la pena, la falta de ilusión por la vida, el cansancio, la apatía,etc.Por el contrario, la ansiedad es la enfermedad de las emociones.Entramos así en las diferencias entre sentimiento y emoción...


  Gustave Léonhard De Jonghe (1829 / 1892)


Enrique Rojas es Catedrático de Psiquiatria, pertenece a la generación de los médicos humanistas que tanta tradición han tenido en Europa y en concreto en España.



Autor: Enrique Rojas Montes
Título: El laberinto de la afectividad

Espasa-Calpe, S.A.
Nº Páginas: 158