jueves, 8 de agosto de 2013

Moby Dick. Herman Melville (1819 - 1891)


"Y Dios creó las ballenas"
                              Génesis
                                                


"Los mares indios crían los mayores peces que hay: entre los cuales las ballenas, esos torbellinos llamados balaenae, ocupan de largo tanto como cuatro arapendes de tierra".Plinio
                                                                                
                                
                                                          
 
"Para alcanzarlo, no le ha de servir
ni filtro ni elixir, sino volver
al que, con traidor dardo, abrió la llaga
que en su echo le da dolor sin tregua;
como ballena herida, que el mar cruza hacia tierra".
                                                                              La reina de las Hadas
                                                                              William Shakespeare



 
"A primeras horas de la tarde vimos lo que se creía que era una roca, pero resultó ser una ballena muerta, que habían matado unos asiáticos y remolcaban a la orilla. Parecían tratar de esconderse ellos también detrás de la ballena, para evitar que les viéramos". Cook, Viajes
                                          



                                               
"En una ocasión vi dos de esos monstruos  (ballenas), probablemente macho y hembra, nadando lentamente uno tras otro, a menos de un tiro de piedra de la orilla (Tierra de Fuego), sobre la cual el haya extendía sus ramas".
                                                                                                            Darwin
                                                                                              Viaje de un naturalista
 



"Rara y vieja ballena, entre galernas,
siempre estará en su casa en el océano,
gigantesca en poder, reinando fuerte
como rey de los mares sin fronteras".
                                                                             Canto de balleneros




Autor: Heman Melville
Título: Moby Dick and The Whale
Traducción del inglés y notas: José María valverde
Editorial: Planeta S.A.
Nº Páginas: 638




En el siglo XVIII abundan las publicaciones de textos de carácter religioso y político escritos por peregrinos y colonos en forma de poemas, ensayos, discursos y artículos periodísticos. También se publican diarios y relatos autobiográficos de entre los que destacaban, por su popularidad, los de "cautiverio", que narraban las peripecias de colonos presos por indios nativos. Puede sorprender, para un lector contemporáneo, la poca presencia de la novela, siempre cercana al género gótico y, de alguna forma, epigonal de la británica. La explicación posiblemente guarde relación con el dogma protestante: la lectura de ficción era un divertimento que un colono no podía permitirse habida cuenta de que su misión consistía en mantener a la familia y luchar por la supervivencia en un mundo aún sin civilizar. Se consideraba, por tanto, perniciosa e inmoral.
 No fue sino hasta el siglo XIX que la ficción empieza a extenderse gracias a los cuentos y poemas románticos de Washington Irving y E.A.Poe; así como al trascendentalismo, una nueva corriente filosófica influida por el ideario ilustrado que Emerson y Thoreau introducían en sus discursos y, sobre todo, en sus ensayos, los emblemáticos Nature y Walden. Es el siglo de Hojas en la hierba de Whitman, publicada por primera vez en 1865 y la poesía de Emily Dickinson. Serían Hawthorne y Melville los primeros en emplear los recursos de la novela para hablar de la vida y de las preocupaciones de sus conciudadanos y, de este modo, adquirir motivos y temas que hoy consideramos genuinamente estadounidenses.Carlos Bueno Vera


 

Cuando en 1851 se publica Moby Dick, Herman Melville (1819 - 1991) tiene 32 años, ha navegado por medio mundo, ha convivido con caníbales, se ha casado con Elizabeth Shaw, tiene dos hijos y ha escrito cinco novelas.

 Durante el último tramo de su vida, se hace patente que Melville no puede vivir de sus ingresos como escritor, por lo que pasará dos décadas trabajando para el Servicio de Aduanas de los Estados Unidos. Bebe de más y es probable que Elizabeth se planteara el divorcio. Con mayor frecuencia padece infecciones de pulmón y de piel que se agraban con la edad. Su hijo Malcolm, se quitará la vida en 1867. No se conocen las razones que llevaron a Malcolm, con 18 años recién cumplidos, a pegarse un tiro en la cabeza. Por otro lado, Stanwix, su segundo hijo, se quedará sordo y acabará muriendo de tuberculosis con apenas 35 años, cuando aún vivía su padre. Su hija Bessie, tampoco tuvo mejor fortuna. padecía artritis reumática y su madre tuvo que cuidar de ella durante toda su vida. Sólo Frances, la menor, llevaría una vida más plácida.

 (...) En una semana más o menos me voy a Nueva York a encerrarme en un habitación de un tercer piso y matarme a trabajar en mi "ballena" mientras poco a poco se habre paso hacia la imprenta. No se me ocurre otra manera de terminarla. Ando siempre de acá para allá por culpa de distintas circunstancias. esa atmósfera silenciosa de paz y tranquilidad en la que crece la hierba, bajo la cual todo escritor deberia crear...rara vez, me temo, la consigo... (Cartas a Hawthorne. Pág. 47).

 Pero hablaba de la "Ballena". Como dijo el pescador, "estaba aturullada" cuando la dejé hace tres semanas. En cualquier caso, la voy a agarrar de la mandíbula dentro de no mucho y acabaré con ella de algún modo u otro... (Cartas a Hawthorne. Pág.48/49).

 La primera edición inglesa -anterior a la norteamericana de Moby Dick se tituló The whale ("La ballena"). No fue sino hasta la primera edición norteamericana -publicada un mes después- que Melville prefirió titular la novela Moby Dick.  
 



Capítulo I

Espejismos

Llamadme Ismael. Hace unos años -no importa cuánto hace exactamente-, teniendo poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada en particular que me interesara en tierra, pensé que me iría a nvegar un poco por ahí, para ver la parte acuática del mundo...(Pág. 25)


 
Sostenido por ese ataúd, durante casi todo un día y una noche, floté por un océano blando y funéreo. Los inocuos tiburones pasaban a mi lado como si llevaran candados en la boca; los salvajes halcones marinos navegaban con picos envainados. Al segundo día, un barco se acercó, y por fin me recogió. Era el Raquel, de rumbo errante, que retrocediendo en busca de sus hijos perdidos, encontró sólo otro huérfano. (Pág. 603)










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