miércoles, 20 de marzo de 2024

Federico García Lorca


Sorpresa
 
Muerto se quedó en la calle
con un puñal en el pecho.
No lo conocía nadie.
¡Cómo temblaba el farol, 
madre!
¡Como temblaba el farolito
de la calle!
Era madrugada. Nadie
pudo asomarse a sus ojos
abiertos al duro aire.
Que muerto se quedó en la calle
que con un puñal en el pecho
y que no lo conocía nadie.
                                                      F. García Lorca
 
 


Vaca
 
Se tendió la vaca herida.
Árboles y arroyos trepaban por sus cuernos.
Su hocico sangraba en el cielo.
 
Su hocico de abejas
 bajo el bigote lento de la baba.
Un alarido blanco puso en pie la mañana.
 
Las vacas muertas y las vivas,
 rubor de luz o miel de establo,
balaban con los ojos entornados.
 
Que se enteren las raíces
y aquel niño que afila su navaja
de que ya se pueden comer la vaca.
 
Arriba palidecen
luces y yugulares.
Cuatro pezuñas tiemblan en el aire.
 
Que se entere la luna  
y esa noche de rocas amarillas
que ya se fue la vaca de ceniza.
 
Que ya se fue balando
por el derribo de los cielos yertos,
donde meriendan muerte los borrachos.
                                                                            F. García Lorca 
 
 
 
 
 La casada infiel 
                                                                                                A Lydia Cabrera
                                                                                                  y a su negrita
Y yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido,
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.
 
  Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena,
yo me la llevé al río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.
    Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
La regalé un costurero
 grande de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba el río.
                                                          Federico García Lorca 
  
 
  
 
 
 La gastronomía marroquí es muy variada, en cada región es diferente, con recetas propias que merece la pena conocer. Es rica y diversa porque sus influencias también lo son. No se puede negar que una de las tradiciones más presentes en ella es la árabe, motivo por el cual comparte muchos platos con otros países del norte de África y Oriente Medio.
 
 Se diferencia de otras cocinas del Magreb, en que no tiene prácticamente influencia de la cocina turca, pues el imperio otomano nunca dominó este territorio.
Otro rasgo característico es la influencia bereber. Buena parte de la gastronomía  marroquí se gestó en el siglo IX, en tiempos de la dinastía Meriní, en sus ricas cocinas palaciegas.
 
 
 Además, en la cocina marroquí se pueden encontrar pequeños detalles de las culturas que han estado en contacto con Marruecos en el pasado, como la andalusí, la sefardí, la francesa o la española.

 Los dulces populares, no son tan variados como los platos salados, algunos de ellos, se toman en momentos muy representativos, como el iftar (momento en que se pone fin al ayuno diario durante el Ramadán).

 Así ocurre con la chebakia, un dulce elaborado a base de harina, huevo, mantequilla, almendras tostadas, sésamo y miel. El sfenzh, también para acabar con el ayuno, pero en este caso para el "desayuno" como primera comida del día.

Los briwat son pasteles rellenos a modo de empanadas, que se suelen servir para "picar", en ocasiones especiales como banquetes.
 

"Todo el universo se encuentra en la tetera, más exactamente, la sinía (bandeja redonda) representa la Tierra, la tetera al cielo, los vasos a la lluvia; el cielo a través de la lluvia se une a la Tierra".  Abdallah Zrika
 
Ensalada de la casa. Tagin de cordero.

Falafel. Kunafa de queso y Muhalabia.

Tetera mediana



 

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