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lunes, 7 de julio de 2025

El Egipto de Eduard Toda


Eduard Toda i Güell (1855-1941) fue un intelectual y diplomático catalán de apasionante vida. En esta exposición se aborda su estancia en Egipto como vicecónsul español, entre 1884 y 1886.
Mostró un gran interés por la política, las costumbres y el legado cultural del país, aspectos sobre los que publicó distintos trabajos. También reunió una importante colección de antigüedades, conservada en su mayor parte en el Museo Arqueológico Nacional.
En este viaje al coleccionismo del siglo XIX se explora su experiencia en el país del Nilo, la formación de su colección y sus actividades de difusión de la sociedad egipcia, que han llevado a considerarlo uno de los precursores de la egiptología en España. 
 

Coleccionismo y estudio
Precedentes: antigüedades egipcias en España, siglos XVII a XIX.
 
En el siglo XVII se documentan varias estatuas egipcias en jardines y residencias de la realeza y la aristocracia hispanas. Un siglo después, se mencionan bronces y estatuillas en sus gabinetes. Estos objetos egipcios procedían de las penínsulas ibérica e itálica, donde habían llegado en la antigüedad mediante el comercio fenicio o con destino a santuarios de Isis de época imperial romana.
 
Durante el siglo XIX se formaron las primeras colecciones españolas de objetos llegados de Egipto. Esta tendencia se consolidó con la creación del Museo Arqueológico Nacional en 1867 y la especialización de sus conservadores. A partir de 1868, la voluntad de presencia exterior propicia la organización de varias expediciones diplomáticas al Mediterráneo oriental, al tiempo que la civilización egipcia era incluida en la docencia universitaria. Sin embargo, la consolidación académica de la egiptología se vio truncada por la crisis de 1898.
 
Toda vicecónsul

 Escenografía
 
El despacho de un anticuario -un precursor de los actuales conservadores de museo- en el siglo XIX. Evolucionando a partir de los gabinetes de curiosidades que reunía objetos raros y exóticos, sin división entre disciplinas, desde el siglo XV, en este espacio los eruditos reunían piezas de valor histórico, artístico o cultural con el objeto de preservarlas y facilitar su contemplación y estudio. las colecciones de los principales gabinetes españoles terminaron integrados en distintos museos e instituciones como el MAN.
 
Sistro, instrumento musical
 
El uso del sistro, como instrumento musical y ritual, llegó desde Egipto a todo el Imperio romano con la expansión de los cultos a Isis. Este ejemplar, que hoy se considera elaborado en Italia, se interpretó como egipcio en el siglo XVIII cuando las primeras excavaciones de las ciudades vesubianas, impulsadas por figuras como el rey Carlos VII -después Carlos III de España- pusieron al descubierto el Iseo de Pompeya, aunque este sistro no procede de ellas.
 
Figurilla falconiforme de Sokar

Primer destino en Extremo Oriente
 
Eduard Toda hijo de Francesca Gúell i Mercader, estuvo influido por su tío Josep, quien le inspiró los ideales progresistas que marcaron su formación. Tras estudiar en Madrid, inició en 1876 inició su carrera como vicecónsul en varias ciudades chinas, fortaleciendo su interés por otras culturas y su historia.
Tras seis años en Oriente, regresó a Cataluña en 1883 y se integró en el grupo de intelectuales la Renaixença de la mano de Víctor Balaguer, colaborando con diversas figuras del movimiento regeneracionista. Consideraba que la renovación de la sociedad vendría de la instrucción intelectual y moral, lo que se plasmó en una intensa actividad de divulgación de los países donde residía como diplomático y en la formación de colecciones que enriquecieran los museos y despertaran la curiosidad de sus visitantes.
 

1884-1886 Egipto, integración en la sociedad cairota  
 
Tras su nombramiento como vicecónsul en 1884, Toda se integró con facilidad en la comunidad de El Cairo. Sus relaciones se limitaban a diplomáticos y representantes occidentales, además de algunos miembros del gobierno egipcio. En los primeros meses de su estancia quedó fascinado por la cultura musulmana y as mezquitas históricas.
Conoció después a egiptólogos como Émile Brugsch y Gaston Maspero, participando desde entonces en visitas a los yacimientos arqueológicos con otros miembros de "colonia cairota". Esta había convertido los monumentos en espacios de sociabilidad, en los que se reforzaban los vínculos entre sus integrantes, quienes compartían un sentido de la propiedad sobre el patrimonio desde una perspectiva marcada por el Orientalismo. 
la historia antigua de Egipto fue concebida como universal, pero se excluía de ella a sus descendientes, la población local.
 

Eduard Toda reunió una colección de más de 1350 antigüedades egipcias. Su formación en poco más de una año proporciona una idea de que objetos estaban a la venta en Egipto y a qué podía acceder con sus recursos, que eran limitados. Predomina el pequeño y mediano formato, salvo por varios elementos de ajuar funerario. La selección refleja un compromiso entre sus intereses intelectuales y sus medios, su capacidad para una compra razonada y el asesoramiento de sus amigos egiptólogos.
Estos factores permitieron que la colección fuera muy variada y que incluyera piezas inusuales para la época. Debió de llevar un registro cuidadoso de las procedencias, pero solo se conserva una versión reducida. Reunió también una colección dispar de fotografías y un conjunto interesante de calcos de relieves.
 

El centenar de calcos conservados en la Biblioteca Museu Víctor Balaguer (Vilanova i la Geltrú, Barcelona) son la evidencia de una técnica para registrar relieves parietales. Se humedecían hojas de cartón fino que se pegaban a la superficie. Eran pequeñas para evitar que su peso las desprendiera y tenían que solaparse. En la década de 1880 empezaron a copiarse paredes enteras, lo que implicaba el uso de decenas de hojas. 
El método necesitaba complementarse con fotografías generales que ayudasen a reubicar los calcos durante el proceso de análisis. El desarrollo de la fotografía permitió abandonar esta técnica, que arrancaba los colores al retirar las hojas. 
 
 
 

  

miércoles, 2 de julio de 2025

Monedas que brotan de la tierra.


El tesoro de Tomares, Sevilla
 
Diecinueve ánforas repletas de monedas romanas han permanecido ocultas, durante diecisiete siglos, en el subsuelo de una villa romana de la comarca sevillana de Aljarafe.
El azar las devolvió a la luz el 27 de abril de 2016, y el excepcional hallazgo fue publicado, al día siguiente, en medios de comunicación del mundo entero.
mas de cincuenta mil monedas de comienzos del siglo IV son un enorme "tesoro" para la investigación científica. Solo esta puede desvelarnos su auténtico valor, el de su historia, nuestra Historia.
 
Constantino. Altar iluminado y engalanado con un águila en cada lado. Moneda póstuma emitida en memoria -Memoria Felix- de Constancio. (Londres, Reino Unido). Hacia 307-310 d.C.

 ¿Un tesoro en medio de la nada?
   El maquinista que aquella mañana del 27 de abril de 2016 abría una zanja, en las obras del parque del "Olivar de Zaudín" de Tomares, Sevilla, pensó que había topado con alguna piedra. Lo que vieron sus compañeros, cuando alzó la pala, fue literalmente una lluvia de monedas. 
 
Maximino. Genio del pueblo romano desnudo, con cabeza torreada, capa sobre el hombro izquierdo y pátera y cornucopia en sus manos. (Trier, Alemania). Hacia 1 de mayo 305- inicios 307 d.C.

  ¿Qué hacia aquello allí? La investigación arqueológica del lugar exacto y de su entorno ha permitido saber que las ánforas estaban bajo el suelo de un edificio perteneciente a una hacienda olivarera del entorno de Hispalis, la Sevilla romana. De su puerto salía la mayor parte del aceite que llegaba a Roma, procedente de toda la Betica, actual Andalucía.
 
  Quien decidió guardar u ocultar esta gran cantidad de monedas utilizó para ello los mismos envases en los que se exportaba este "oro verde". Pero ¿Por qué o para qué lo hizo? 
 
Diocleciano. Diosa Juno Moneda, con balanza y cornucopia en sus manos. la primera ceca de Roma estaba instalada en el Capitolio junto al templo de Juno que recibía el epíteto de Moneta -de monere, advertir, amonestar- término que con el paso del tiempo acabó dando nombre a lo que se conoce, como moneda. Aquileia (Italia) Hacia 301 d.C.

 
 Un inmenso archivo: moneda, economía y política en la crisis del Imperio romano
  El tesoro de Tomares ha despertado una gran expectación científica internacional. Es objeto de una amplia investigación multidisciplinar que está proyectando luz sobre este conjunto monetario para su interpretación histórica. Esto no sería posible sin los trabajos de conservación y restauración.
 
Siscia (Sisak, Croacia) Maximiano. Hacia 299 d.C.

Una exploración con micro-cámara ha confirmado que el contenido de todas las ánforas es el mismo: una media de dos mil ochocientos ejemplares de una unidad monetaria conocida como nummus, acuñada en bronce con un enriquecimiento superficial de plata. Los análisis físico-químicos y el estudio numismático de este inmenso conjunto monetario, solo superado en tamaño por el hallado en Misurata (Libia), ofrecen datos relevantes para el conocimiento de un momento histórico crucial, de gran inestabilidad.
 
Genio del Pueblo Romano, con capa sobre el hombro izquierdo, y pátera y cornucopia en sus manos. En la cabeza porta un modio, unidad de medida de capacidad que hace referencia a la Curia Annona, institución que organizaba y aseguraba el reparto de cereal en Roma y en las provincias.
 
   Con idea de mejorar la situación, a finales del siglo III, el emperador Diocleciano dividió el poder imperial entre dos emperadores y dos césares o sucesores asociados, todos ellos representados en las emisiones  de las quince cecas identificadas en el Tesoro de Tomares. esta reforma política fracasó: los conflictos bélicos entre los gobernantes se incrementaron y, con ellos, la incertidumbre política y económica.
 
Antiochia (Antioquía, Turquía) Maximiano. hacia 300- 301 d.C.

  En este contexto, la creciente devaluación de estas monedas , de apariencia de plata y alma de bronce, explica su gran acumulación por quienes tenían que acometer pagos de cierto nivel, como sería el caso del propietario y /o propietaria de la villa romana del Olivar del Zaudín.
 
Constancio. Alegoría de África. Figura femenina, que porta estandarte y colmillo. Al pie, un león devora un toro. Carthago (Cartago, Túnez) 297 d.C.

 
Museo Arqueológico Nacional
Serrano, 13. Madrid 
 

 
 
 
 

sábado, 28 de junio de 2025

Alas para la guerra. Aratis y la Celtiberica

 
La guerra es una expresión de la cultura de los pueblos que implica a todos los miembros de la comunidad y afecta a todas las esferas de la vida. Su análisis, desde el enfoque de la arqueología del conflicto, aporta información a cerca de la sociedad, la organización territorial y política, las prácticas ceremoniales o las conductas de comportamiento.
 
 Aratis, identificada con el yacimiento de Castejón I - El Romeral (Aranda del Moncayo, Zaragoza), fue una importante ciudad celtibérica de la que procede el conjunto de cascos hispano-calcídicos más numeroso que se conoce a día de hoy. Además de su función como arma defensiva, fueron importantes objetos de prestigio. Sus elementos ornamentales reafirman el carácter simbólico que los animales, y en concreto las aves, debieron tener en las creencias celtibéricas, así como su relación con el honorable destino de los guerreros caídos en la batalla: la entrega de su cuerpo a los buitres.
 
Casco Ático Helenístico. Grecia. Bronce 

Aratis, un asentamiento celtibérico, controlaba el valle del río Aranda y el camino hacia las minas de hierro y cobre del área del Moncayo. Destaca por su complejo sistema defensivo y es conocido por las monedas con la leyenda de caracteres ibéricos Aratikos /Aratiz. Aunque existen indicios de ocupación de los siglo V-IV a.C., su esplendor se sitúo entre los siglos III y I a.C., momento en el que aumentó considerablemente su extensión, llegando a alcanzar las 12 hectáreas. Su final fue violento y, al parecer, relacionado con la guerra de Sertorio que, entre los años 76 y 74 a.C., asoló todo el valle medio del Ebro. 
 

Nacimiento e infancia
Dar a luz en algunas culturas preindustriales se asemeja a la lucha en la batalla debido al peligro de muerte de la madre y el recién nacido y al acto heroico del alumbramiento. Algunos de los bebés muertos antes o después del parto fueron enterrados bajo las viviendas. Mientras, los niños y niñas suelen representarse en el registro arqueológico a través de juguetes y piezas que muestran un aprendizaje por imitación del mundo adulto.
 

Los historiadores grecorromanos otorgaron el nombre de la Celtiberia a una zona concreta del interior de la península ibérica situada alrededor de los cursos altos de los ríos Tajo, Jalón y Duero. durante los siglo VI-I a.C., ese espacio fue habitado por pueblos que compartieron rasgos culturales, lingüísticos y materiales (oppida) y menor tamaño (vici, castella) situados en altura y protegidos con murallas y fosos.
Cerca de ellos situaron sus necrópolis de cremación que destacaron por contar con ajuares funerarios de relevante impronta guerrera. Asimismo, establecieron espacios rituales dentro y fuera de los lugares de hábitat.
Su economía se basó en la agricultura, la ganadería, el artesanado y el comercio, labores que fomentaron el contacto con otras culturas, al igual que hizo el mercenariado. Algunos de los asentamientos acuñaron moneda entre los siglos II-I a.C., evidenciando así la jerarquización del territorio y el desarrollo económico y comercial de esta área. 
 
Monedas de Sekobirikez coins of Sekobirikez
(Pinilla Trasmonte, Burgos)
 
La ceca de Sekobirikez fue una de las más importantes de la Meseta Norte, destacando su gran producción de denarios. Junto con Kolounioku, marca el límite de la Celtiberia por el oeste. 
 



Recipiente cerámico de iconografía de caballos y decoraciones geométricas.
Numancia ( Cerro de la Muela, Garray, Soria) s.II a.C.
 
La actividad trashumante, fuente de riqueza de la aristocracia, precisó de pastores-guerreros que cuidaran las reses. Al desplazarse por amplios territorios bajo el control de grupos diferentes, fue necesario el establecimiento de pactos para poder atravesarlos sin peligro, un tipo de acuerdo que se materializó en las llamadas "téseras de hospitalidad". Muestra de este intercambio fue la adaptación de la escritura ibérica a su propia lengua.
 
Trompeta celtibérica. Castiterreño (Izana, Quintana Redonda, Soria). Cerámica. Siglo II a I a.C.
 
En Hispania no ocurrió nada digno de mención salvo el hecho de que los generales romanos trajeron a su lado a la juventud celtíbera por la misma paga que habían convenido con los cartagineses, y enviaron a Italia más de trescientos hispanos de la alta nobleza para que tratasen de atraerse a los paisanos suyos que servían como auxiliares en el ejército de Aníbal... estos celtíberos fueron los primeros mercenarios que hubo en el ejercito romano. Tito Livio, Historia de Roma desde su fundación, 24, 49.
 
 

Los valores asociados a los conflictos bélicos fueron relevantes no solo en la Celtiberia, sino también en las sociedades de la Edad del Hierro, tanto en el resto de Europa (Galia, Etruria, Grecia...) como en la Península Ibérica (galaicos, vettones, iberos...), influenciándose mutuamente. Los celtíberos participaron como mercenarios en algunas de las guerras de las que formaron parte grandes potencias como Roma y Cartago, lo que supuso que el Robur Hispaniae (Floro 1. 33. 9) o "vigor de Hispania" fuera elogiado por los autores clásicos. En todas estas culturas, las armas fueron elementos destinados a proteger y atacar, pero también se consideraron objetos de prestigio como lo fueron determinados adornos asociados a la élite como los collares rígidos o torques.
 

Los arreos de caballo aparecen en numerosas tumbas con armas pues la posesión de estos animales fue un importante elemento de prestigio. Del mismo modo, las fíbulas de jinete y caballito se interpretan como un símbolo de la élite ecuestre, pero también en la práctica guerrera de cortar la cabeza a los enemigos y de funciones psicopompas, es decir, del transporte del alma del difunto al más allá.
 
Si bien parte de la historiografía mantiene que la presencia de armas, en las tumbas es un marcador masculino, hubo mujeres que se enterraron con este tipo de elementos. Seguramente este hecho sucediera al ser considerados como un símbolo de alto estatus de la difunta, lo que refuerza el valor de prestigio con el que contó el armamento.  
 

Alas para la guerra (siglos IV - III a.C.)
El uso del bronce en el armamento de esta época queda prácticamente limitado a los cascos. Es ahora cuando aparece el tipo hispano-calcidíco que destaca por su ergonomía, eficiencia en el combate y distinción social. 
Las espadas se generalizan, aunque el puñal sigue siendo utilizado mayoritariamente y las lanzas continúan desempeñando su papel como principal arma a nivel táctico. Estas piezas suelen localizarse en las necrópolis, pero también en otros espacios rituales, hecho que refuerza la importancia simbólica del armamento.
 

Una de las características más destacadas de este tipo de cascos son los elementos decorativos, sobre todo los apliques metálicos que representan alas o cuernos y los soportes para otros adornos perecederos como plumas o cresta de crines. Estos elementos rebasan su funcionalidad defensiva para adentrarse en la esfera psicológica y simbólica. 
De esta manera, su portador transmite un mensaje de poder y fuerza al enemigo y también a su comunidad, pues la posesión de estos elementos pudo estar relacionada con su estatus particular.
 
En la cultura material celtibérica destaca la representación de la cabeza humana, lo que hace pensar que pudo ser la parte del cuerpo asociada simbólicamente al alma y la identidad de cada persona. De ahí que los cascos fueran un arma defensiva de gran importancia simbólica que hubo que decorar, depositar con los difuntos y ofrecer a las divinidades.
  
  
Café Central - Club de Jazz. Pza. del Ángel 10, (Distrito Centro) Madrid.
 
El Café Central, meca del Jazz en Madrid, 43 años de historia. Desde el 12 de agosto de 1982, noche tras noche conciertos con a penas 70 espectadores y el escenario en una esquina del local.
 
 
Los mejores del género han actuado en el Café Central, Joshua Edelman, Tete Montoliu, Pedro Iturralde, Lou Bennett, Sheila Jordan, Andrea Motis, Ignasi Terraza...
 


viernes, 21 de febrero de 2025

Nubia y Egipto

Estatua de Harsomtuemhat

Esta estatua de un hombre llamado Harsomtuemhat representa a un aciano cuyos rasgos realistas y expresivos reflejan la moda escultórica de la época tardía. El personaje está sentado, con las piernas encogidas, sujetando un sistro (sheseshet) formado por un mango y el rostro de la diosa Hathor. El papel del instrumento era apaciguar la cólera de los dioses y ponerlos en disposición de escuchar las plegarias. Harsomtuemhat fue sacerdote de Horus, de Neith, de Hathor y de Metyer, además de noble, príncipe y escriba de los documentos reales, lo que indica su elevada posición social en los estamentos civil y religioso.
 
La colección egipcia y nubia del Museo se formó por distintas vías. En el siglo XIX llegaron las piezas encontradas en Saqqara por Lameyer, las colecciones compradas a Asensi, Abargues y Toda Güel, así como varios sarcófagos donación del gobierno egipcio. En el siglo XX se incorporaron, entre otros, la donación de Roque Martínez, la compra de Várez Fisa y depósitos del Museo del Prado y la Real Academia de la Historia.
   Una segunda vía es fruto de la participación española en el salvamento del Patrimonio de Nubia ante la construcción de la presa de Asuán en la década de 1960. Se recibieron más de 3.000 objetos y se concedió un permiso para excavar en Heracleópolis Magna que, hasta 1980, incluía la autorización para traer a España parte de los objetos encontrados.
 

Oriente Próximo
la colección de objetos de Oriente Próximo conservada en el Museo Arqueológico nacional es fruto de intercambios con otros museos, de donaciones o ventas de antiguos viajeros, coleccionistas, sacerdotes y diplomáticos.
  
Sahara
Los materiales procedentes del antiguo Sahara español y de algunas zonas del norte de África que se conservan en el Museo tienen su principal fuente de ingreso de la colección formada por Julio Martínez Santa-Olalla. Adquirida a sus herederos por el Estado Español en 1975, este enorme conjunto de objetos estaba integrado por sus propios hallazgos durante la realización de las "Expediciones Paletnológicas al Sahara español" en la década de 1940, en las que se prospectaron grandes áreas y se dieron a conocer numerosas representaciones de arte rupestre sobre todo de Saguiat el Hamra. 
  
Halcón Horus
 El halcón se identificó con Horus, "el elevado, el que está por encima". Fue un dios muy antiguo de la mitología antigua, vinculado a la realeza y tutor de los monarcas. El faraón fue siempre la manifestación de Horus en la Tterra, un Horus viviente.
 
Oriente Próximo Antiguo
La historia de Oriente Próximo Antiguo es el relato de la vida de los pueblos que habitaron desde el Egeo al valle del Indo, y desde Asia Central y el Cáucaso hasta la Península Arábiga. Hará unos doce mil años, en la región conocida como Creciente Fértil nacieron la agricultura, la ganadería y las primeras aldeas, que pronto se expandieron. en torno a 3500 a.C. se desarrolló en Mesopotamia la primera cultura urbana y el Estado. Surgieron entonces la realeza y las ciudades-estado con los sumerios, extendiéndose el proceso de urbanización por todo Oriente Próximo. En 2350 a.C el rey Sargón de Acad fundó el primer gran estado territorial, y la ciudad de Ur y su III dinastía se declararon en 2100 a.C herederas de las tradiciones sumerias y acadias.
   La Babilonia de Hammurabi (1792-1750 a.C.) y de sus sucesores se convirtió en un centro neurálgico del poder político hasta que surgieron grandes potencias como Mitanni o Hatti. Y durante el I milenio, antes y después de Cristo, hasta la llegada del Islam en 636 se vivió el pujante y sucesivo desarrollo de los grandes imperios asirio, babilonio, aqueménida, parto y sasánida, y la integración de partes de oriente en el mundo helenístico y romano-bizantino. Hoy sabemos que todos esos pueblos y otros, como cananeos y hebreos, arameos y fenicios, urarteos, frigios y lidios, árabes, bactrianos y sogdianos participaron en esta misma historia, porque todo Oriente fue un mismo mundo. 
 
El legado de Mesopotamia
Mesopotamia formó parte del Creciente Fértil y ocupó lo que hoy es Iraq, entre los ríos Tigris y Éufrates. Los pueblos mesopotámicos realizaron progresos y avances espectaculares en el dominio de las ciencias, las matemáticas, la astronomía, la medicina, las técnicas de irrigación e instalaciones hidráulicas, la metalurgia y la ingeniería. Inventaron la rueda, cultivaron la cebada, el trigo, la palmera datilera, la higuera y el olivo, y domesticaron animales para obtener leche y pieles.
   Sumerios, acadios, asirios, hurritas, caldeos, amorritas y arameos, todos ellos habitantes del "país entre ríos" aportaron su legado a la posteridad. Esta compleja sociedad dispuso, desde el II milenio a.C., del primer compendio de leyes, el Código de Hammurabi.
 
Máscaras, en caso de imposibilidad de adquirir un sarcófago, los egipcios cubrían el rostro del difunto con una máscara de madera y tapaban el resto del cuerpo con materiales perecederos como el adobe o elementos vegetales que no se han conservado.
Durante la Baja Época y el periodo grecorromano, las cabezas se introducían en una máscara hecha de distintas capas de lino muy prensadas y estuco, que se cubría con pan de oro. otro material usado en la elaboración de las mascarillas fue el yeso, incrustándose los ojos en piedra blanca y negra imitando el globo ocular y el iris. en la máscara se dibujan los rasgos convencionales del difunto.
 
El legado de Irán
La meseta iraní formó parte del antiguo imperio Persa, aunque sus fértiles vegas estuvieron ya habitadas desde el IV milenio a.C. Los pueblos sedentarios que habitaron este territorio llegaron a dominar la agricultura de regadío mediante canales subterráneos y consiguieron la recuperación de manantiales naturales. La ganadería fue también un medio de subsistencia cotidiana y la extracción de alabastro, diorita, turquesa, lapislázuli, ámbar e incluso oro que alimentó el intercambio comercial a través de rutas establecidas.
   A finales del II milenio a.C., este territorio fue testigo de las inmigraciones medas y persas. Sometido inicialmente a la hegemonía meda, Ciro II creó el Imperio Persa Aqueménida en el año 550 a.C., con capital en Susa, y posteriormente los sasánidas se hicieron dueños del territorio. 
 
 
El legado de la Península Arábiga
La Península Arábiga se ha integrado recientemente en los estudios de Oriente Próximo. La arqueología en Bahrein, Arabia, Yemen, el Sultanato de Omán y los Emiratos Árabes ha permitido articular la historia del territorio.
   Hasta hace pocos años, los tiempos anteriores a la Arabia preislámica a penas afloraban en dos tradiciones: la bíblica, de la reina de Saba, y la clásica de la Arabia felix, basada en las fantásticas riquezas que se suponían allí atesoradas.
   Hacia el I milenio a.C., la región meridional de Arabia experimentó un proceso de maduración política. Una primera fase, entre los siglos VIII y I a.C., acompaña la hegemonía de Saba y las gentes de los oasis. La segunda fase, desde el siglo I hasta el VII después d.C., se perfila con Himyar como reino predominante. En 662 el islam abatió la tradición cultural y religiosa de la antigua Arabia.
   Los antiguos egipcios diferenciaron entre "la tierra negra", Kemet, y "la tierra roja", Desheret. El negro designaba el fértil valle que se extiende a orillas del Nilo; y el rojo los dos desiertos que se hallan a ambos lados, el líbico y el arábigo, el primero de los cuales salpicado de oasis. El territorio estuvo dividido en nomos o provincias: 22 en el Alto Egipto, 20 en el Bajo Egipto.
   La historia egipcia alterna etapas de unificación política, los llamados Reinos Antiguo, Medio y Nuevo -regidos por dinastías que lograron extender sus fronteras hasta Asia y Äfrica-, con etapas de fragmentación, denominadas Períodos Intermedios. Más tarde, con la llegada de los ptolomeos, se impuso una nueva estructura política y social.
   Los egipcios no estuvieron solos: libios, asirios, persas y etíopes formaron también parte de su historia.

Estela del rey Seankhiptah
Esta estela es el principal documento que existe del rey. En la izquierda el soberano aparece ante el dios Ptah y en la derecha Nebsumenu, donante de la estela, ofrenda a Anubis. El texto de la parte inferior narra una reclasificación de terrenos, que pasan a ser de ser tierras arables a distritos, quizá zonas navegables e irrigadas.
 
 
Fauna y flora en el valle y en el desierto
El valle del Nilo y los desiertos circundantes configuraron un entorno natural que fue intensamente explotado por los pobladores de estas regiones, como se refleja en las imágenes y los restos que nos han llegado.
   Son abundantes las plantas que se asocian inevitablemente a la civilización egipcia: papiro, loto, palmera, mandrágora, sicomoro, vid, trigo y persea, junto a otras importadas, como el incienso y la mirra.
   Igualmente son numerosos los animales representados: ranas, peces, aves, insectos, peces, gatos, asnos o bóvidos, que formaban parte de la existencia cotidiana; y también otros como órices, antílopes y chacales, que deambularon libremente por el desierto.
   Leones, monos, hipopótamos, cocodrilos avestruces, jirafas y elefantes, animales que actualmente solo se encuentran en el corazón del continente africano, poblaron Egipto y Nubia en la Antigüedad. 
 
 
Las creencias en Egipto
Ninguna palabra egipcia designa la noción actual de religión, ya que en el antiguo Egipto el dominio de lo religioso no se limitó a un aspecto preciso de la vida, sino también a lo que hoy denominamos filosofía, moral o política.
   Podemos conocer las creencias egipcias por las fuentes escritas e iconográficas que se refieren, fundamentalmente, a los rituales, fiestas y mitos. Los mitos relacionados con los dioses que vivieron "en aquel tiempo", en la época de "la Primera Vez", evidencian que no existió una ruptura radical entre el tiempo del mito y el tiempo de la historia. La religión egipcia no funcionó como una religión revelada; adoración, plegaria, piedad, fe y culto fueron las manifestaciones religiosas dominantes.
 
Estatua de Nectanebo I. Dinastía XXX
Con los cinco nombres reales en el pilar dorsal. La cabeza no pertenece a la estatua original, que ha sufrido varias restauraciones en época antigua. 

El origen del mundo: las cosmogonías
Los teólogos definieron la Creación como un "proceso de ordenamiento", el paso del caos al cosmos, la consecución de un mundo establecido cuyo equilibrio, llamado Maat por los egipcios, era necesario mantener. 
   Los textos procedentes de diferentes santuarios denominaron la Creación como "la Primera Vez" y, aunque las versiones variaron, todas tuvieron fundamentos comunes para explicar el Génesis. El sol y el agua fueron los elementos esenciales; en el origen solo existía el Océano Primigenio. El Creador despertó, manifestándose bajo el aspecto del sol y, tras levantar la colina inicial, se posó sobre ella originando el primer amanecer.
   El segundo estadio supuso la creación de los seres. Los mitos lo relatan de forma distinta, según proceda de las diferentes ciudades cosmogónicas: Heliópolis, Hermópolis, Menfis, Esna, Tebas. La creación se representó mostrando al dios del aire (Shu), separando el cielo (diosa Nut) de la tierra (dios Gueb).
 

La divinidad en Egipto
La palabra "dios" en egipcio puede escribirse con diferentes signos, como la banderola, un halcón o un personaje sentado con barba. Los dioses poseyeron un alma, una imagen de culto, un cuerpo y nombres acompañados de epítetos, en ocasiones comunes.
   Las divinidades podían manifestarse a los hombres de múltiples maneras, encarnándose según les convenía. Estas transformaciones, que se denominaban Kheperus, no representaban la totalidad del dios, sino facetas y apariencias diferentes.
 
Ataúd antropomorfo del sacerdote Amenemhat

La balanza como símbolo de la justicia tiene su origen en el antiguo Egipto. En las representaciones del juicio de Osiris se juzga al difunto colocando su corazón en el platillo de una balanza y en el otro, una pluma. Del fiel de la balanza dependía que viviera para siempre.
   El tema perdura en el mundo grecolatino y es Hermes quien maneja la balanza y decide la suerte de los mortales. En la Edad Media, el arcángel san Miguel es el encargado del pesaje de las almas.
   En todas estas imágenes, la balanza garantiza el juicio equilibrado y equitativo, cualidades propias de la justicia y razón por la que la balanza, sola o portada por una mujer, la simboliza.
 

El dios Anubis vigila el fiel de la balanza, en la que se pesan el corazón y la pluma de la diosa Maat. El dios Thot anota el resultado.
La devoradora de corazones, con cabeza de cocodrilo, espera ante Osiris e Isis el resultado del pesaje del corazón. 
 
 


 
La domesticación de plantas y animales
la domesticación de plantas y animales ha supuesto uno de los grandes avances en la historia de la humanidad. En Egipto y Nubia la economía doméstica se basó en la agricultura y en la ganadería; las granjas, los trabajos en el campo y la cría de ganado vacuno, cabras y aves fueron las principales actividades. Los rebaños eran conducidos por pastores y se utilizaban tanto para la alimentación (leche, carne y grasa) como para las labores agrícolas. El cerdo también formaba parte de la dieta de estos pueblos.
   Perros y gatos eran animales habituales en el entorno familiar. Los caballos se aclimataron fácilmente en Egipto, y los de guerra pasaron a formar parte del ejercito nubio a comienzos del I milenio a.C.; los dromedarios eran idóneos para los desplazamientos por el desierto.
 
Representación de Ihé, cantora de Amón