Escalera y tapiz
La escalera que da acceso al Cuarto Real Alto es la principal de todo el conjunto palaciego. Fue construida durante el reinado de Felipe II en el siglo XVI.
El zócalo de azulejos que la recorre, es una copia de los originales que se encuentran en el Convento de madre de Dios de Sevilla.
La corona un bello artesonado de casetones poligonales con talla de flores en el centro. El tapiz de la pared frontal es del siglo XVII, realizado en Bruselas y representa una escena mitológica "Dido y Eneas", en la que Virgilio se inspiró para componer la Eneida.
Cuarto Real Alto
Sobrevivió a un terremoto y un incendio en la segunda mitad del siglo XVIII que dañaron sus partes más antiguas conservadas, y a mediados del siglo XIX se llevó a cabo en él una restauración, que serviría de preludio a la llevada a cabo entre 1855 y 1857.
Actualmente es la residencia oficial de los Reyes de España cuando visitan Sevilla. Su uso está atribuido a Patrimonio Nacional y comprende diversas salas entre las que destacan: el dormitorio del rey Don Pedro, una de las estancias del palacio mudéjar del siglo XIV que cuenta con increíble artesonado; el mirador de los Reyes Católicos, de influencia granadina y con una de las mejores vistas de todo el Alcázar; y el magnífico oratorio de los Reyes Católicos, joya del inicio del Renacimiento.
Patio de las Muñecas
Este pequeño patio estaba destinado a organizar las estancias de la zona privada del palacio. Debe su nombre a las cabezas que decoran los arranques del arco más próximo al vestíbulo.
Las columnas y los capiteles son de acarreo, califales y romanos de gran belleza. Las dos plantas superiores son del siglo XIX. Las habitaciones domésticas entorno a este patio, fueron intensamente remodeladas en época de los Reyes Católicos.
La historia del Alcázar islámico no es la de la misma ciudad; una historia dinámica y creciente tanto en dimensión como en influencia política y riqueza arquitectónica. Todavía en la actualidad gran parte de las murallas y palacios se conservan en pie si bien enmascarados o retocados por los distintos habitantes instalados en sus dependencias desde la conquista castellana.
Al período islámico pertenecen las murallas que rodean el Patio de Banderas, su portada original, así como el Palacio del Yeso y gran parte del Patio del Crucero.
Los castellanos se adaptaron a partir del siglo XIII a la vida palatina del Alcázar transformando el sentido y el uso de sus diferentes espacios. Al principio se optó por superponer un edificio emblemático por su calidad y simbolismo sobre lo que había sido el principal de los palacios almohades. El Palacio Gótico escenificó la transición drástica del nuevo orden cristiano; pero en el resto de los edificios de la alcazaba islámica se siguió habitando cada inmueble sin apenas alterar su fisonomía durante el siglo posterior a la conquista.
El Jardín de la Galera
Este jardín recibe su nombre de las galeras que, recortadas en el mito de los setos se bombardeaban unas a las otras con cañones de agua imitando una batalla naval. Hoy día nada queda de estas galeras. El jardín incluye cuatro parterres plantados por una rica variedad de flores y arbustos mediterráneos. Conecta con el Palacio del Rey Pedro I a través de una pérgola sobre pilares decorados con relieves renacentistas. En su centro se erige una columna de mármol en homenaje al Rey Al-Mutamid, gobernador y poeta de Sevilla. En un lado de la columna está escrito uno de sus poemas, en el que el rey expresa su largo deseo de regresar a los jardines de su "bendito palacio": "Dios permita que pueda yo morir en Sevilla, y que nuestras tumbas se abran allí el día de la resurrección".
Jardín de Troya
Patio de Romero Murube
Entre el Patio de los Levies y el Patio del Príncipe, debe su nombre al escritor que fuera conservador del Alcázar entre 1934 y 1969. El conjunto responde a las concepciones de la arquitectura doméstica sevillana del siglo XIX. También es conocido como Patio de los Poetas.
de almas y espíritus.
La mano derecha fue generosa el día de los regalos,
Y un azote que mataba el día de combate.
La izquierda cogía las riendas de corceles para
echarse al campo de las lanzas.
frágil pájaro de alas rotas.
No puedo ni contestar a los que me gritan,
ni a los mendigos
suplicándome regalos el Día de la Generosidad.
las penas han desterrado el regocijo.
(Fragmento)
Al-Mutamid, rey poeta























































