viernes, 16 de octubre de 2026

El Infierno de Dante. Gustave Doré y Robert Rauschenberg

 Plaza de Castilla. Madrid
 
Canal de Isable II. Parque Cuarto Deposito 


Fundación Canal
En el 2001, Canal de Isabel II la mayor y más antigua empresa pública de la Comunidad de Madrid, creó la Fundación Canal como una de sus principales herramientas de responsabilidad social corporativa (RSC).
 


Entre los objetivos de la Fundación Canal destaca el de mejorar las oportunidades de conocimiento de las personas. Bajo el posicionamiento de Arte y Entorno, la fundación ofrece un cuidadoso equilibrio de programas divulgativos y actividades de interés general sobre arte, cultura y medio ambiente, además de relevantes programas en el ámbito científico y académico. Siempre con el foco puesto en la innovación. Todo ello sin olvidar el principio que subyace en su propia esencia: fomentar la cultura del agua.
 


Para la Fundación Canal es muy importante llegar a todos los públicos y por ello su programación abarca diversos ámbitos, intereses y ramas del conocimiento. Así, a través de las actividades ambientales contribuye a la divulgación del conocimiento sobre el ciclo integral del agua, la lucha contra el cambio climático y el cuidado del medio ambiente.
 
Desde el ámbito artístico y cultural se apela a la cultura como herramienta de divulgación del conocimiento, principalmente a través de la obra de los grandes maestros de la música y del arte moderno y contemporáneo.
 
Desde el científico la fundación desarrolla programas de investigación aplicada en colaboración con Canal de Isabel II y prestigiosas organizaciones. 
 
La innovación es un eje transversal que recorre no solo la programación sino también la propia organización de la institución. 
 
 
Sala Mateo Inurria, 2. Madrid
  
El infierno de Dante
Gustave Doré / Robert Rauschenberg
 
   Todo comienza con un hombre perdido en una selva oscura. Es Dante Alighieri, poeta que compuso la Divina comedia en los primeros años del siglo XIV, en una Italia dividida por profundas luchas políticas. Dante conoció de cerca aquellos conflictos: participo en la vida pública de Florencia y terminó condenado al exilio, lejos de una ciudad a la que nunca pudo regresar. Ese mundo convulso entra en su poema.
 

Canto I
La selva oscura
   A mitad de su vida, el poeta Dante se pierde en una selva oscura que simboliza el pecado y la confusión del alama. Tres animales peligrosos le cierran el camino: una pantera, un león y una loba que la tradición ha interpretado como símbolos de distintos vicios y obstáculos para la salvación. Cuando parece que no hay salida posible, aparece el poeta Virgilio, enviado por Beatriz para guiarle en su recorrido.
 
Canto II
Beatriz y la llamada del viaje
   Ante la magnitud del viaje que tiene por delante, Dante duda de sus propias fuerzas y teme no estar a la altura de semejante empresa. Para darle ánimos, Virgilio le revela de dónde viene su ayuda: la propia Beatriz bajó del Paraíso al Limbo, movida por el amor, para encargarle que fuera a rescatarle. Con esta noticia, el miedo de Dante desaparece y los dos emprenden el camino juntos.
 
Robert Rauschenberg
Canto III. Las puertas del infierno
Los oportunistas 1965
 
  Canto III
La puerta del Infierno
   En la entrada del abismo se lee la inscripción: "Abandonad toda esperanza, los que entráis". En el vestíbulo vagan los tibios, personas que en vida no cometieron grandes males, pero tampoco se comprometieron con ninguna causa y que ahora son perseguidas sin descanso por abejas y avispas que los pican continuamente, mientras gusanos y otros insectos succionan su sangre y sus lágrimas. El barquero Caronte se encarga de transportar a Dante y Virgilio al otro lado del río Aqueronte.
 
Canto IV
El Limbo
   En el primer círculo viven las almas virtuosas que nacieron antes del cristianismo o que murieron sin recibir el bautismo. No sufren castigos físicos, pero su condena es igualmente dura: permanecer para siempre con el deseo insatisfecho de ver a Dios, sin que ello llegue a cumplirse jamás. En este espacio conviven figuras ilustres como Homero, Sócrates, Aristóteles, Julio César y el propio Virgilio.
 


Gustave Doré
CantoV. Paolo y Francesca
Xilografí 1862 

Canto V
Los amantes: Paolo y Francesca
   Los lujuriosos son zarandeados sin pausa por un viento furioso que no cesa, imagen clara de las pasiones que no supieron controlar en vida. En medio de ese torbellino, Francesca de Rimini cuenta con una delicadeza sorprendente su historia de amor prohibido con Paolo. Ambos eran cuñados y se enamoraron mientras leían juntos un romance de caballería. El marido de Francesca los descubrió y los mató y desde entonces bagan juntos arrastrados por el viento del Infierno. El relato conmueve tanto a Dante que el poeta se desmaya.
 
Canto VI
Cerbero y los glotones
   Bajo una lluvia sucia y helada que no para nunca, los glotones están tirados en un barro espeso y pestilente. El monstruo de tres cabezas Cerbero vigila este tercer círculo y desgarra a los condenados sin cesar. Entre el lodo, Dante habla con el florentino Ciacco, que pronuncia una profecía sobre los conflictos políticos que sacudirán Florencia.  
 
Robert Rauschenberg
Canto IV Limbo
Los paganos virtuosos. 1965 


Gustave Doré
Canto V. Minos
Xilografía
 
 Canto VII
Avaros e iracundos 
   En el cuarto círculo, avaros y derrochadores forman dos grupos que empujan grandes pesos con el pecho y chocan entre sí sin parar, pagando así su falta de mesura con el dinero. Más abajo, en el quinto círculo, los iracundos se atacan con rabia en las aguas fangosas de la laguna Estigia, mientras que los indolentes yacen completamente sumergidos, dejando escapar tristes suspiros desde el fondo.
 
 
 5º Círculo
Canto VIII
La laguna Estigia y las puertas de Dite
   El barquero Flegias lleva a los dos viajeros a través de las aguas turbias de la Estigia. Durante el trayecto, Dante se cruza con el arrogante Filippo Argenti, un enemigo personal al que rechaza sin contemplaciones. Al llegar ante las murallas de la ciudad de Dite, la capital del Infierno, los demonios cierran las puertas con violencia y los poetas se quedan fuera, sin saber como entrar.
 




6º Círculo
Canto IX
Las Furias y el enviado celestial 
   Desde lo alto de las murallas, las tres Furias (Megera, Alecto y Tisífone) intentan convocar a Medusa para convertir a Dante en piedra, pero Virgilio le tapa los ojos para protegerle. La situación se resuelve cuando llega un enviado celestial que cruza la Estigia y abre las puertas de Dite con un solo golpe. Al entrar, los poetas encuentran un paisaje lleno de tumbas ardientes donde están enterrados los herejes.  
 
Canto X
Los herejes
   Mientras caminan entre los sepulcros en llamas, Dante habla con Farinata degli Uberti, adversario político de la familia del poeta, que sale de su tumba sin haber perdido un ápice de su orgullo. En el mismo lugar está Cavalcante, padre del poeta Guido y amigo cercano de Dante. El encuentro mezcla la política de la Florencia de la época con el destino espiritual de sus protagonistas.  
 

6º Círculo
Canto XI
El orden del Infierno
   Para protegerse del olor que sube del abismo, los poetas se refugian detrás de una gran tumba. Virgilio aprovecha la pausa para explicar cómo está organizado moralmente el Infierno: los círculos superiores castigan la incontinencia, mientras que los inferiores están reservados para la violencia, el fraude y la traición. Esta explicación ayuda a Dante a entender mejor todo lo que viene después.
 
7º Círculo
Canto XII
El Minotauro y el río de sangre
   Al bajar al séptimo círculo, los poetas consiguen esquivar al Minotauro, que está furioso. Aquí, los violentos contra el prójimo están sumergidos en el Flegetonte, un río de sangre hirviendo que se extiende a distintas profundidades según la gravedad de sus crímenes. Unos centauros armados con arcos patrullan la orilla para que ningún alma trate de escapar de donde le corresponde. 
 

7º Círculo
Canto XIII
El bosque de los suicidas
   Los que ejercieron violencia contra sí mismos han sido transformados en árboles retorcidos y oscuros. Cuando Dante rompe una rama, el tronco sangra y lanza un grito de dolor. Las harpías anidan en esos árboles y se comen sus hojas sin parar. El alma del cortesano Pier della Vigna cuenta cómo cayó en desgracia por ser acusado de traición, lo que lo lleva al suicidio. Más adelante, los derrochadores son perseguidos por perras negras y feroces. 
 
Canto XIV
El desierto de fuego
   Los viajeros llegan a un desierto de arena ardiente sobre el que cae sin parar una lluvia de fuego. Allí sufren los que fueron violentos contra Dios, contra la naturaleza y contra el arte. El más llamativo es el rey Capaneo, que fue fulminado por un rayo de Zeus, pero sigue desafiando al Creador con la misma soberbia de siempre, sin mostrar ningún tipo de arrepentimiento.  
 

Canto XV
Brunetto Latini
   Caminando bajo la lluvia de fuego, Dante se encuentra con el alma de Brunetto Latini, su antiguo maestro y uno de los intelectuales más importantes de Florencia. El encuentro está cargado de melancolía y respeto. El maestro elogia el talento literario de su alumno y le anuncia el exilio que le espera, dejando claro que el afecto entre ambos no ha desaparecido a pesar de todo.
 
Canto XVI
Los nobles florentinos 
   Tres ciudadanos ilustres de Florencia (Jacopo Rusticucci, Guido Guerra y Tegghiaio Aldobrandi), condenados en este círculo, se acercan a Dante al reconocer sus ropas y le preguntan con urgencia por el estado de su ciudad. La respuesta del poeta es amarga: la riqueza fácil y el orgullo han acabado con las virtudes que Florencia tuvo en otro tiempo. Al despedirse, Virgilio lanza una cuerda al abismo para llamar al monstruo Gerión.
 

7º Círculo
Canto XVII
Gerión
   Gerión sale de las profundidades y se muestra ante los poetas. Tiene cara de hombre honesto, cuerpo de serpiente, garras de bestia y una cola con aguijón de escorpión, lo que lo convierte en la imagen perfecta del fraude. Dante, con mucho miedo se agarra a Virgilio y los dos se montan sobre el lomo del monstruo, que los traslada flotando hasta el octavo círculo.
 
 
8º Círculo
Canto XVIII
Los seductores y aduladores
   Los poetas contemplan el Malebolge, el octavo círculo dividido en diez fosos de piedra dispuestos en círculos concéntricos. En el primero, quienes sedujeron y engañaron a mujeres caminan en direcciones opuestas mientras los demonios los azotan. En el segundo, la escena es aún más degradante: los aduladores y lisonjeros están hundidos para siempre en una inmundicia densa y asfixiante.
 


Canto XIX
Los simoníacos
   En el tercer foso, los que vendieron cargos eclesiásticos y bienes sagrados están enterrados boca abajo en agujeros estrechos, con los pies al aire y las llamas quemándoles las plantas. Dante habla con el Papa Nicolás III y aprovecha para criticar duramente la corrupción en el seno de la iglesia.
 
Canto XX
Los adivinos
   En el cuarto foso, los adivinos, los magos y falsos profetas avanzan en fila, llorando en silencio. Su castigo es físicamente muy llamativo: tienen la cabeza vuelta hacia atrás y se ven obligados a caminar de espaldas porque en vida pretendieron ver lo que nadie puede ver. Virgilio aprovecha para narrar el origen mítico de Mantua, su ciudad natal.
 

Canto XXI
Los corruptos y los Malebranche 
   Los políticos corruptos hierven en el quinto recinto, cubierto de alquitrán ardiente. Un grupo de demonios alados llamados Malebranche, armados con garfios, vigilan que nadie saque la cabeza. Su jefe, Malacoda, acepta escoltar a los viajeros. El tono del relato se vuelve más cómico y grotesco a partir de aquí. 
 
Canto XXII
El engaño de Ciampolo
   La comedia continúa en la zanja del alquitrán. Un condenado llamado Ciampolo, de origen navarro, cae en manos de los demonios, pero los engaña prometiéndoles traer a más almas a la superficie si lo sueltan. En cuanto lo liberan, se zambulle y escapa. Los demonios, humillados, se pelean entre sí y acaban cayendo en el lodo hirviente.
 

Canto XXIII
Los hipócritas
   Escapando de la rabia de los demonios, los poetas llegan al sexto foso. Allí los hipócritas caminan sin parar con capas que por fuera son doradas y brillantes, pero por dentro están hachas de plomo macizo. En el suelo, Caifás, el sumo sacerdote que condenó a Cristo, yace clavado en el suelo boca arriba y todos los hipócritas le pisan encima al caminar, sin que la procesión se detenga nunca.
 
Canto XXIV
Los ladrones
   Después de escalar entre ruinas, Dante y Virgilio alcanzan el séptimo foso, lleno de serpientes. Los ladrones corren aterrorizados mientras los reptiles se les enroscan y los reducen a cenizas, pero vuelven a formarse una y otra vez en un ciclo sin fin. Entre ellos está Vanni Fucci, un violento noble toscano condenado por el robo sacrílego de un tesoro catedralicio, quien blasfema y anuncia desgracias para Florencia.
 
Dante Alighieri

Canto XXV
Las metamorfosis
   El horror en el foso de los ladrones llega al extremo. Ante los ojos de Dante, hombres y serpientes intercambian sus formas: los cuerpos se mezclan, las extremidades cambian y los rostros se transforman mutuamente. Este castigo refleja lo que hicieron en vida: robar la identidad y los bienes de los demás.
 
Canto XXVI
Ulises
   En el octavo foso, los consejeros que usaron su inteligencia para engañar arden encerrados en llamas con forma de lengua. En una llama doble están Diomedes y Ulises. El rey de Ítaca cuenta su último viaje más allá de las Columnas de Hércules, empujado por un deseo de saber que no tenía límite y que terminó en un naufragio del que no hubo regreso.
 
Canto XXIX Los alquimistas

8º Círculo
Canto XXVII
Guido da Montefeltro
   Otra llama encierra al astuto Guido da Montefeltro, que cuenta como el Papa Bonifacio VIII le convenció de cometer un fraude militar a cambio de una absolución que no era válida. Cuando murió, san Francisco fue a buscarle, pero un demonio reclamó su alma con un argumento irrefutable: no puede haber perdón sin arrepentimiento verdadero.     
 
Canto XXVIII
Los sembradores de discordia
   En el noveno foso caminan mutilados quienes causaron cismas religiosos, políticos o familiares. Un demonio les abre las heridas con su espada cada vez que completan una vuelta. Estas se van cerrando a lo largo del camino solo para ser rasgadas de nuevo en un ciclo eterno. Entre los condenados está el profeta Mahoma, a quien Dante considera responsable de un gran cisma religioso, con el pecho abierto en canal. También se encuentra el noble francés Bertrán de Born, que camina llevando en la mano su propia cabeza cortada, levantándola como si fuera un farol.  
 

Canto XXIX
Los alquimistas
   Los poetas llegan al décimo y último foso del Malebolge, donde los falsificadores de metales padecen enfermedades que destruyen sus cuerpos. En la primera sección, los alquimistas están tirados en el suelo, cubiertos de costras y sarna, rascándose con las uñas hasta hacerse sangre sin que el alivio llegue nunca.  
 
Canto XXX
Los impostores y Sinón
   En el mismo foso están los que suplantaron identidades, los falsos testigos y los que falsificaron moneda. Dominados por la rabia y la fiebre, se muerden y se golpean entre sí en un estado de degradación total. Entre ellos destaca el griego Sinón de Troya, el falso testigo que engañó a los troyanos, quien se enzarza en una brutal y mezquina disputa de golpes e insultos con el falsificador de moneda Maestro Adamo. Virgilio reprende a Dante por quedarse mirando demasiado tiempo esa pelea miserable.
 
Virgilio (70-19 a.C.) Obra de Justus van Gent

8º Círculo
Canto XXXI
Los gigantes
   Los poetas se acercan al pozo central que da acceso al último nivel del Infierno. En la oscuridad, Dante confunde con grandes torres a los gigantes bíblicos y mitológicos, encadenados allí como castigo por haberse revelado contra los dioses. El gigante Anteo, que no lleva cadenas, los toma con cuidado en su mano y los baja hasta el fondo helado.  
 
9º Círculo
Canto XXXII
El Cocito
   En noveno círculo es el Cocito, un inmenso lago de hielo donde son castigados los traidores, hundidos a distintas profundidades según la gravedad de su traición. Dante recorre primero la Caína, donde están los traidores a su propios familiares, y luego la Antenora, reservada a los traidores a la patria. En esta segunda zona, en un momento dado tropieza y golpea sin querer la cabeza del florentino Bocca degli Abati, que se niega a revelar su nombre hasta que otro condenado lo delata.
 
Robert Rauschenberg (1925-2008)

9º Círculo
El conde Ugolino
   En la Antenora, el conde Ugolino para un momento de roer el cráneo del arzobispo Ruggieri para contar cómo murió: encerrado con sus hijos en una torre, los vio morir de hambre uno a uno antes de fallecer él mismo. Al pasar a la Tolomea, Dante y Virgilio encuentran a los traidores a sus huéspedes, cuyas lágrimas se congelan al instante impidiéndoles siquiera llorar. 
 
Canto XXXIV
Lucifer y la salida hacia las estrellas
    En el centro exacto de la Tierra está Lucifer, el ángel caído, atrapado para siempre en el hielo. Sus tres cabezas mastican sin parar a Judas, Bruto y Casio, los tres grandes traidores de la historia. Dante y Virgilio descienden por el cuerpo del monstruo, cruzan el centro del mundo y salen al otro lado. Al final del trayecto, vuelven a ver las estrellas.  
 
Jean Nouvel

Con motivo del séptimo centenario de la muerte de Dante Alighieri, el edificio alberga una revisión contemporánea y multiforme de la Divina Comedia. La propuesta artística combina proyectos fotografícos, montajes oníricos e iniciativas literarias en los espacios creados por el arquitecto francés Jean Nouvel.


  
 



 
    

miércoles, 14 de octubre de 2026

Fue de día, fue de tarde, fue fantástico / La muerte nuestra de cada día.

 

Fue de día, fue de tarde, fue fantástico
 
Esta nueva revisión de la Colección Isabel y Agustín Copel (CIAC) retoma un episodio poco estudiado de la historia del arte mexicano de la segunda mitad del siglo XX, el Museo Dinámico.
 
El Museo Dinámico surgió en México en 1962 por iniciativa de Miguel Salas Anzures para albergar lo que él llamaba el arte de vanguardia, el de una nueva generación de artistas mexicanos que estaban explorando la abstracción de las artes plásticas. Ante el rechazo institucional a acoger a estos jóvenes creadores, Salas Anzures y el arquitecto Manuel Larrosa organizaron exposiciones en casas que aún no estaban habitadas.
 

 

 

La abstracción fue el lenguaje pictórico que el Museo Dinámico buscó albergar cuando las instituciones mexicanas la seguían excluyendo. Fue el idioma común  que permitió el diálogo entre una nueva generación.
 

 



El Museo Dinámico fue un proyecto donde tenían cabida la poesía, la música y lo perfomático como parte de la exposición.
 

 

 

   

 

La arquitectura como espacio simbólico ¿Qué pasa cuando el interior habitado, o a punto de habitarse, se vuelve escenario? La arquitectura aparece aquí no como contenedor sino como lenguaje.
 
 
 
 

 

 La muerte nuestra de cada día 
Una mirada contemporánea desde el Heliograbado