miércoles, 5 de agosto de 2026

Arte y Misericordia

Centro Cultural Conde Duque

Arte y Misericordia
El Barroco de la Santa Caridad de Sevilla en Madrid
 
La iglesia del Hospital de la Caridad constituye uno de los conjuntos cumbre del arte barroco gracias al impulso de don Miguel Mañara. En ella desarrolló a través de una serie única de obras maestras, uno de los más profundos mensajes del ideario barroco y cristiano.
 
Mañara había ingresado en la Hermandad de la Santa Caridad en 1662, llegando a ser hermano mayor al año siguiente y hasta su fallecimiento en 1679. La muerte de su esposa en 1661 le hace reconsiderar su vida y el futuro de su alma. Sus meditaciones sobre el sentido de la vida, la realidad de la muerte y la práctica de la caridad como camino para alcanzar la salvación eterna, dan lugar a un mensaje que traslada como guía de vida a los hermanos de la institución.
 
Su ideario queda por escrito en la Regla de la Hermandad y, sobre todo, en la obra titulada Discurso de la Verdad. Esos pensamientos quedaron al mismo tiempo reflejado en un programa artístico que plasma visualmente en las obras de arte. Para ello, elige a los mejores artistas del momento, como eran los pintores Juan Valdés Leal y Bartolomé Esteban Murillo, el tracista de retablos Bernardo Simón de Pineda y el escultor Pedro Roldán, que ingresan en la Hermandad para así reducir los costes de tan ambiciosa tarea, a los que guiará en el proyecto.
 
El conjunto comienza con la consideración de la muerte a través de la impactante visión de las dos pinturas de las postrimerías de Valdés Leal. Señalan el momento de la muerte y el juicio particular. 
 

Juan Valdés Leal (Sevilla, 1622-1690)
Finis gloriae mundi, 1671-1672. Óleo sobre lienzo
Hermandad de la Santa Caridad 
 

Una débil luz vislumbra el interior de una cripta funeraria donde se acumulan los restos en el pudridero. En primer término, la cruda visión de dos cadáveres en descomposición, un obispo y un caballero de la Orden de Calatrava, como lo fuera Mañara, nos muestra la fragilidad de la vida y los implacables efectos de la muerte. 
 
Arriba la mano llagada de Cristo sopesa las buenas obras frente a los vicios practicados por el hombre durante su vida. Estos son simbolizados en el plato izquierdo de la balanza por diversos animales, mientras que a la derecha, las buenas obras son representadas por instrumentos de penitencia y ayuno, libros de oraciones y un rosario, coronados por el amor de Cristo, simbolizado por el corazón con el anagrama JHSLas inscripciones "Ni Más" y  "Ni Menos" indican que en la vida del hombre debe predominar la virtud y el amor sobre los vicios. 
 

Anónimo
Virgen de la Caridad, comienzos del siglo XVI
Madera tallada, dorada y policromada
Hermandad de la Santa Caridad
 
Considerada la escultura más primitiva de la Hermandad, su iconografía corresponde al tipo denominado "Mater Amabilis", pues manifiesta una tímida expresión de amable intimidad entre madre e hijo. Sus rasgos estilísticos la acercan a finales del siglo XV, de indudables resabios góticos del norte de Europa, que influenció a tantos ámbitos del arte sevillano. La indumentaria, la fisonomía, la proporción corporal y lo anguloso de los pliegues, señalan ese origen.
 
La Virgen se presenta completamente frontal lo que, junto a sus delgadas proporciones, hace pensar que fuera originalmente concebido como un relieve realizado en una sola pieza de madera. La talla fue completamente policromada en el siglo XVII, posiblemente cuando fue reubicada en su retablo lateral que realizó para ella Bernardo Simón de Pineda, con la colaboración de Pedro Roldán en la nueva peana y la de Juan Valdés Leal en la policromía. 
 

 

 Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla, 1617- 1682)
Niño Jesús salvador, hacia 1671. Óleo sobre lienzo
San Juanito, hacia 1671. Óleo sobre lienzo
Hermandad de la Santa Caridad
 
Ambas obras se sitúan en el ático de dos pequeños retablos laterales, enfrentados en la nave de la iglesia: san Juanito en el dedicado a san José, mientras que el Niño Jesús corona el dedicado a la Virgen de la Caridad.
 
El Niño Jesús es presentado como salvador del mundo, sosteniendo en su mano izquierda un orbe rematado por una cruz, mientras bendice con su mano derecha. El tema presagia la futura resurrección de Cristo y su triunfo sobre el pecado y la muerte. Lejos de una representación severa de este tema a través de un Jesucristo adulto, Murillo lo acerca emotivamente al fiel, al mostrarlo con inocente expresión de arrobo mirando hacia lo alto.
 
La figura de san Juan Bautista niño aparece en el desierto, como premonición de lo que será su vida adulta. Es representado con la habitual ternura de Murillo para retratar la infancia, con su túnica de lana atada al hombro y una cruz con la filacteria donde se lee: "Ecce Agnus D [el]", frase que pronunciará señalando a Jesús. "He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (juan 1;29) profetizando el sacrificio y la muerte de Jesús en la cruz para redención de la humanidad.
 

Pedro Roldán (Sevilla, 1624-1699)
San Jorge, 1673-1674 madera tallada, dorada y policromada
Hermandad de la Santa Caridad
 
El templo del hospital está dedicado a san Jorge como patrón de la Hermandad y su representación se incluye en el retablo mayor. Roldán lo muestra como un heroico guerrero, con un manto con el escudo de la Orden de Calatrava. Igualmente, lleva un casco, coraza, faldellín y espada.
 
La figura está dotada de particular movimiento al elevar el brazo que sostiene la lanza, haciendo caer el manto por el lado izquierdo y definiendo una curva sobre el pecho. La verticalidad de la composición queda rota por la posición del brazo, rasgo que queda acentuado con el contrapeso de la pierna que apoya sobre el dragón, cuya figura enroscada contribuye a este dinamismo. La rueda con cuchillas en la que apoya la mano es el instrumento con el que fue martirizado según la tradición. La carnación, más clara de lo habitual, es próxima al natural.
 

Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla, 1617-1682)
Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos, hacia 1672. Óleo sobre lienzo
Hermandad de la Santa Caridad
 
La célebre pintura muestra a la santa con sus ayudantes atendiendo a los enfermos que aparecen en primer plano. Su ubicación al inicio de la nave de la iglesia, tras las Postrimerías y frente a la de san Juan de Dios, revela el énfasis que Mañara pretendía dar al cuidado y servicio de los enfermos. 


 
Horario de verano
(del 15 de junio al 15 de septiembre)
 
Martes a sábado
de 10:00 a 14:00 y de 17:30 a 20:00
 
Domingos y festivos
De 10:30 a 13:30
 
Lunes cerrado
 

 
 

Raimundo de Madrazo y Garreta
Según obra del Greco. Óleo sobre lienzo
La Sagrada Familia 1908 
Museo del Greco, Toledo    

 

 

jueves, 30 de julio de 2026

Real Alcázar de Sevilla


 Escalera y tapiz
 La escalera que da acceso al Cuarto Real Alto es la principal de todo el conjunto palaciego. Fue construida durante el reinado de Felipe II en el siglo XVI.
 El zócalo de azulejos que la recorre, es una copia de los originales que se encuentran en el Convento de madre de Dios de Sevilla.
 La corona un bello artesonado de casetones poligonales con talla de flores en el centro. El tapiz de la pared frontal es del siglo XVII, realizado en Bruselas y representa una escena mitológica "Dido y Eneas", en la que Virgilio se inspiró para componer la Eneida.
 

 Cuarto Real Alto
  Sobrevivió a un terremoto y un incendio en la segunda mitad del siglo XVIII que dañaron sus partes más antiguas conservadas, y a mediados del siglo XIX se llevó a cabo en él una restauración, que serviría de preludio a la llevada a cabo entre 1855 y 1857. 
 
 Actualmente es la residencia oficial de los Reyes de España cuando visitan Sevilla. Su uso está atribuido a Patrimonio Nacional y comprende diversas salas entre las que destacan: el dormitorio del rey Don Pedro, una de las estancias del palacio mudéjar del siglo XIV que cuenta con increíble artesonado; el mirador de los Reyes Católicos, de influencia granadina y con una de las mejores vistas de todo el Alcázar; y el magnífico oratorio de los Reyes Católicos, joya del inicio del Renacimiento. 
   
 
Patio de las Muñecas
 Este pequeño patio estaba destinado a organizar las estancias de la zona privada del palacio. Debe su nombre a las cabezas que decoran los arranques del arco más próximo al vestíbulo.
 Las columnas y los capiteles son de acarreo, califales y romanos de gran belleza. Las dos plantas superiores son del siglo XIX. Las habitaciones domésticas entorno a este patio, fueron intensamente remodeladas en época de los Reyes Católicos.
 

La historia del Alcázar islámico no es la de la misma ciudad; una historia dinámica y creciente tanto en dimensión como en influencia política y riqueza arquitectónica.   Todavía en la actualidad gran parte de las murallas y palacios se conservan en pie si bien enmascarados o retocados por los distintos habitantes instalados en sus dependencias desde la conquista castellana.
Al período islámico pertenecen las murallas que rodean el Patio de Banderas, su portada original, así como el Palacio del Yeso y gran parte del Patio del Crucero. 
 


Los castellanos se adaptaron a partir del siglo XIII a la vida palatina del Alcázar transformando el sentido y el uso de sus diferentes espacios. Al principio se optó por superponer un edificio emblemático por su calidad y simbolismo sobre lo que había sido el principal de los palacios almohades. El Palacio Gótico escenificó la transición drástica del nuevo orden cristiano; pero en el resto de los edificios de la alcazaba islámica se siguió habitando cada inmueble sin apenas alterar su fisonomía durante el siglo posterior a la conquista.
 

 

El Jardín de la Galera
 Este jardín recibe su nombre de las galeras que, recortadas en el mito de los setos se bombardeaban unas a las otras con cañones de agua imitando una batalla naval. Hoy día nada queda de estas galeras. El jardín incluye cuatro parterres plantados por una rica variedad de flores y arbustos mediterráneos. Conecta con el Palacio del Rey Pedro I a través de una pérgola sobre pilares decorados con relieves renacentistas. En su centro se erige una columna de mármol en homenaje al Rey Al-Mutamid, gobernador y poeta de Sevilla. En un lado de la columna está escrito uno de sus poemas, en el que el rey expresa su largo deseo de regresar a los jardines de su "bendito palacio": "Dios permita que pueda yo morir en Sevilla, y que nuestras tumbas se abran allí el día de la resurrección".
 

 
 
 
 Jardín de Troya
 
  
 

 

Patio de Romero Murube
 Entre el Patio de los Levies y el Patio del Príncipe, debe su nombre al escritor que fuera conservador del Alcázar entre 1934 y 1969. El conjunto responde a las concepciones de la arquitectura doméstica sevillana del siglo XIX. También es conocido como Patio de los Poetas.  
 
 

 
Yo era aliado del rocío, amo de la largueza, amigo
de almas y espíritus.
La mano derecha fue generosa el día de los regalos,
Y un azote que mataba el día de combate.
 
 
La izquierda cogía las riendas de corceles para 
echarse al campo de las lanzas. 
 

Hoy soy rehén, cautivo de pobreza, enfermo, un
frágil pájaro de alas rotas.
 
 
 

 No puedo ni contestar a los que me gritan,
ni a los mendigos
suplicándome regalos el Día de la Generosidad.
 
 
 

La alegría que me conocías, se ha tornado desánimo;
las penas han desterrado el regocijo. 
                                                                                (Fragmento) 
                                                                                  Al-Mutamid, rey poeta
 

 
 




 

martes, 21 de julio de 2026

Venus y Adonis. William Shakespeare


Los dos grandes poemas narrativos de Shakespeare, Venus y Adonis y La violación de Lucreciase publicaron respectivamente en 1593 y 1594. Ambos fueron dedicaron dedicados a Henry Wriothesley, el muy joven tercer conde de Southampton (19 años), cuya protección social buscaba y consiguió el poeta. Había sido escrita durante la peste de 1592 y 1593, que mantuvo cerrados los teatros de la capital para evitar contagios. Al publicar el primero, su autor contaba 29 años y solo llevaba uno en Londres, donde pretendía hacer carrera en el mundo del teatro.
 
Por aquel tiempo circulaban ya entre sus amigos algunos de los Sonetos, escritos sin duda en honor a su protector, pero éstos, en cambio, no se publicaron, hasta 1609, y no por decisión del propio Shakespeare, sino un tal Thomas Thorpe, que los mandó imprimir sin permiso de su autor.
 



  Autor: William Shakespeare
Título: Venus y Adonis 
Traducción y prólogo: Gustavo Falaquera
Poesía Hiperión , 440
Edición bilingüe
Ediciones Hiperión, S. L.
ISBN: 84-7517-718-2
 

En vida del autor fue su obra más popular, incluso un verdadero éxito. Parece que gustó y fascinó al público de la época, proporcionando al poeta un prestigio cultural o social, por su carácter de "alta poesía" inspirada en modelos clásicos, que el teatro, considerado más bien una diversión popular, no llegaba a tener.
 
El argumento de Venus y Adonis es aparentemente sencillo: la diosa del amor, enamorada del joven cazador, pretende hacer de él su amante. Adonis, reacio a los encantos de la diosa, se resiste tanto física como dialécticamente a sus tentativas, insistiendo en que lo único que le interesa es la caza, en especial la del jabalí. Cuando la diosa escucha sus propósitos le advierte de los peligros que encierra la persecución de tal animal y procura convencerle de que abandone el proyecto, pero Adonis no le hace caso y consigue, ya al anochecer, arrancarse de sus brazos y escapar.
 Venus pasa la noche lamentándose por la tragedia que intuye próxima y, en efecto, por la mañana escucha el griterío de una partida de caza, los cuernos, los aullidos de los perros, y llega al convencimiento de que Adonis ha muerto desgarrado por los colmillos de la fiera.
 Luego, ella misma intenta autoconsolarse y convencerse de que todo han sido imaginaciones de su amor temeroso, hasta que finalmente descubre que no es así, que efectivamente Adonis ha sido muerto por el jabalí. 
Ante su cadáver llora la muerte del joven, cuya sangre tiñe las rosas y da origen a una nueva flor, la anémona. Finalmente, Venus se retira a la isla de Pafos, donde decide enclaustrarse y retirarse del mundo. 
 

El tema procede de la literatura clásica, fundamentalmente de Ovidio, y fue tratado por numerosos artistas, tanto en la poesía como en la escritura y la pintura, aunque la versión de Shakespeare se aparta del modelo habitual para desarrollar su propia versión del mito. Lo escribió en sextetos, o "sexta rima", estrofa de procedencia renacentista italiana y consta de 199 de tales estrofas.
 
Tiziano. Venus y Adonis, 1554. Óleo sobre lienzo. Museo del Prado 

Amor desconfiado, ¡oh qué extraño resultas
no creyendo y, al tiempo, siendo en exceso crédulo!
Tu bien y tu desgracia son extremos los dos;
desesperas y esperas, y ello te hace ridículo:
en un caso te halagan ideas improbables,
las probables ideas en el otro te matan.
 
Ya está ella deshaciendo la tela que ha tejido:
Adonis vive y no hay que insultar a la Muerte,
ella no le acusó de no servir de nada:
ahora a su odioso nombre le añade honores. Llámale
la reina de las tumbas y tumba de las reinas,
suprema soberana de todo lo mortal.
                                                                  (pág.103)  
 


 
 
 
 
 

sábado, 18 de julio de 2026

Bajo la lluvia equivocada. Vanesa Pérez-Sauquillo


Algunos me dejan crearte de los discursos del agua.
                                                                                                 Dylan Thomas 
 
si supiera qué orden acataba
 
y tenías que morderla hasta su centro
 
hasta romperme en hebras
 
mi vocación de rabia
junto a tu voluntad de carroñero  
 
 
Algunos me dejan contarte los pecados del cuervo.
                                                                                  Dylan Thomas 
 
el ciervo, el zorro.
Y yo maravillada
porque el campo, todo el campo,
parecía hecho de oro.
Tú sabías
que huían de nosotros
que todas las espigas
las ibas a ofrecer a la tristeza
y cómo, cómo protegerte del sol
que entonces me salía de la garganta.
 
Un halcón, señalaste.
Pero el campo brillaba demasiado
y no miré hacia arriba.
                              V. Pérez-Sauquillo (fragmento) 
 

Autora: Vanesa Pérez-Sauquillo
Título: Bajo la lluvia equivocada
Ediciones Hiperión, S.L. 
Poesía Hiperión, 520
ISBN:84-451-2852-3
 
 
... este inútil
 Trabajo de quererte 
Que tú no necesitas
Luis Cernuda
donde era bosque
 
con el grito de todo lo que hierve
 
con los dedos en flor
 
como por fin florece la tormenta.
                                         V. Pérez-Sauquillo 
 

me equivoqué a tus pies.
Pensé que eran raíces
lo que siempre fue sombra.
   
 
El sueño va sobre el tiempo
flotando como un velero.
Nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño.
¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!
El tiempo va sobre el sueño
hundido hasta los cabellos.
Ayer y mañana comen
oscuras flores de duelo.
 ¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
¡Que espesura de anémonas levanta!
Sobre la misma columna,
abrazados sueño y tiempo,
cruza el gemido del niño,
la lengua rota del viejo.
¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
¡Que espesura de anémonas levanta! 
Y sí el sueño finge muros
en la llanura del tiempo,
el tiempo le hace creer
que nace en aquel momento.
¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!
 
                                                                                                 La leyenda del tiempo 
                                                                                   Federico García Lorca
                                                                                                         Así que pasen cinco años (1933)