Dakhla es un pequeño paraíso en el sur de Marruecos, perdido en las aguas del Océano Atlántico y las arenas del desierto del Sáhara. Sus costas están entre las más bellas de Marruecos, aislados del mundo por el desierto circundante, son un verdadero remanso de paz, el lugar ideal para disfrutar del sol, unos 25 grados de media todo el año.
Desde el tiempo de los fenicios y hasta que no llegó el portugués Gil de Eanes y se atrevió a doblar el cabo Bojador, éste remoto lugar de África fue considerado el símbolo de lo desconocido, el lugar del Mare Tenebrosum tras el cual era imposible aventurarse sin la certeza de poder regresar. Tampoco contribuyeron a las exploraciones las extrañas crónicas del periplo de Hanon, y tampoco de que Ptolomeo bautizara a este lugar del mapa como "el cabo del miedo".
Equivocados estaban Herodoto y aquellos otros que afirmaban que más allá de estas tierras no había nada, pues el calor era tan extrema que la vida era imposible y cualquier ser humano que osara internarse por allí se volvería negro ipso facto.
Se equivocaban, porque sin tan solo hubieran seguido unas millas más con rumbo sur, habrían encontrado uno de los lugares más increíbles Dakhla.
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| La Sarga |
La entrada por el estmo de arena blanca, mar turquesa y soca negra, la playa de Duna Blanca, las colonias de flamencos y la isla del Dragón. Una costa abrupta azotada por el irifi, ese viento de poniente que azota. El pincho de gacela dorca cobrada entre las dunas, la Punta de la Sarga donde poder divisar focas monje.
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| De compras |
Dakhla, "la entrada", la puerta del Paraíso, la antigua Villa Cisneros, nuestro destacamento más antiguo en el Sahara Occidental, desde 1884 que lo fundara el africanista Emilio Bonelli. Lugar de encuentro de legionarios, saharauis, pescadores, paracas, buscadores de sueños o aventuras, gente dura, con mil historias escritas sobre una piel curtida por el sol y el siroco.
Todos los meses del año son buenos para visitar Dakhla, aunque los meses con mayor viento son los meses que van de marzo a octubre.
El dirham, la moneda de marruecos, hemos cambiado los euros en una agencia bancaria por cada euro 10 dirham, 50 euros 500 dirham. El algunas tiendas admiten euros.
Popular en Dakhla
1. La Duna Blanca
2. Isla del Dragón
3. Playa de Puerto Rico
4. Deportes acuáticos
El Faro de Villa Cisneros (también llamado faro de Dakhla o faro de Arciprés) es un faro situado en el promontorio de Arciprés Grande, cercano a la ciudad de Villa Cisneros, Sahara Occidental. está gestionado por la autoridad portuaria y marítima .
Este faro sustituye al antiguo que databa de aproximadamente 1920. Está compuesto por una torre de hormigón cilíndrica con linterna y galería. Está pintado con bandas horizontales negras.
En los mercados los puestos de vendedores de especias forman un llamativo cuadro de colores: rojo de pimentón, beige de comino, amarillo de cúrcuma, verde de anís, todo de un color envolvente que ya prepara la felicidad. Estos son productos naturales que se presentan en cestas tejidas o tinas de plástico. un festín para los sentidos.
Marruecos es un país donde se come, muy rico y variado. Pastilla, cucús, tajín, méchoui, y los pescados. Con sabores y olores llamativos, extrae su originalidad de una sutil mezcla de tradiciones culinarias bereberes, árabe y andalusí. La pastelería marroquí es una delicia.
Dakhla: puerto del desierto, alacena de Europa
Es el epicentro de la actividad pesquera de Marruecos, que acaba exportando casi todos los productos del mar que capturan sus barcos. Las cajas de pescado salen de la bodega la que se accede bajo el puente. Los marineros marroquíes las empujan hacia arriba por la proa mirando al muelle. Son principalmente cajas de sardina y caballa.
La tripulación puede superar las 20 personas, las 76 empresas relacionadas con la actividad en esta región exportan a todo el mundo, pero tienen como mercado principal Europa.
Ha resguardo en la bahía donde está ubicada la ciudad, estas embarcaciones se agolpan unas contra otras en la zona que tienen asignada en un puerto situado a unos 600 metros mar a dentro, al que se accede por un puente.
Regresamos de la visita al puerto, cuya entrada está custodiada por la policía a la cual hemos tenido que mostrar los pasaportes y nuestro conductor tuvo que argumentar lo breve de dicha visita y lo inocente que son tres turistas de nuestra edad.

































































