Soy quien aúlla en las noches,
soy quien gime en la nieve,
quien no ve luz y asciende
de la tierra a galope.
Llevo el carro de la Muerte,
tengo alas de pavor;
mi aliento es la galerna,
frío y muertos, mis presas.
En Auvernia la vieja, cuando la falta de escuelas suplían su incultura los pobres con leyendas, cuando nobles e hidalgos preferían sus fortines propios y solitarios a la corte del príncipe, vivía un caballero de rango en un castillo...(Pág.37)
tienen algo monstruoso". Jorge Luis Borges (Ficciones, 1944)
Título: Psychopompos. un Romance
Traducido y prologado: J.A. García Román
Librería & Editorial Arrebato Libros
Autor: Yosa Buson
Título de la antología: Flores del Buda
Traducción, introducción y notas: Fernando Rodríguez-Izquierdo
Editorial Satori. Maestros del Haiku -11
ISBN:978-84-947467-5-8
Yosa Buson (1714-1784), pintor y haijin -o poeta del haiku- entre los artistas japoneses. Nació en un pueblo cercano a Osaka aunque muy joven se trasladó a Edo (actual Tokio). A los veintitrés años, entró a formar parte del círculo poético presidido por Hajin.
Tras la muerte de su maestro en 1742, Buson se instala en la población norteña de Yúku, donde practica la pintura y participa en rondas de haikai. Es en esta época cuando realiza diversos viajes siguiendo los pasos de Bashó.
En 1751 se establece en Kyoto donde comienza a destacar como pintor, alcanzando cotas de verdadera maestría, al tiempo que continúa cultivando el arte de la poesía.
¿qué madre e hijo llegan
a mi cocina?
La casa japonesa tradicional puede ser de muy fácil acceso. A veces puede ser cuestión de descorrer algo la puerta de entrada y decir Tadaima "He llegado", un saludo prácticamente familiar. En este caso el haijin se halla solo, en su retiro invernal; y participa un poco de la psicología de un ciego: percibe que ha entrado alguien, aun no viéndolo. Luego capta que se trata de una mujer acompañada -seguramente- de su hijo pequeño. Dos posibles invitados en son de paz.
Río invernal:
aguas abajo arrastra
flores del Buda.
En invierno las aguas fluviales van crecidas, y cuanto cae sobre ellas avanza rápido. En este caso son flores que habían sido ofrendadas a Buda como una especie de exvoto o plegaria, y tal vez se marchitaron ya. Por el curso natural de la corriente, y salvo cualquier imprevisto, irán a dar al vasto mar.
Título: Gato sin dueño
Selección, traducción y notas: Fernando Rodríguez-Izquierdo
Editorial Satori. Maestros del Haiku -10
Tan Taigi (1709-1771) es un maestro en el arte del haiku que emerge, no de las sombras, sino de entre otras figuras estelares, aunque también desde el olvido por parte de muchos.
Taigi nació en Edo (actual Tokio), y sus comienzos en haikai se desarrollaron en Edo-za, escuela haikista de Edo, bajo la dirección de Takarai Kikaku (1661-1707), discípulo directo de Bashó y uno de los llamados "Diez filósofos",, los más cercanos al desaparecido maestro.
En 1751 Taigi viaja a Kyoto, donde se hace sacerdote Zen-budista de la tera o templo Daitoku-ji. Un año antes de morir Taigi, vio la luz su primera antología: Taigi kusen.
Tras la muerte de Taigi (1771) y la de Shooha (1772), Buson encabezó el movimiento artístico conocido como "Vuelta a Bashó".
va a escribir su respuesta
junto a los lotos.
Según la costumbre de la época, la misiva llegaría por mano de alguien enviado. Ese mensajero debe dejar a un lado todo asomo de prisa, pues el destinatario o destinataria se toma su tiempo para, leída la carta, hacer un ikebana de nenúfares, y luego ponerse despaciosamente a responder junto a su obra de arte floral. ¿Necesitaría flores para inspirarse? -pensamos-. Una vez escrita y entregada la respuesta, el paciente mensajero entrará de nuevo en funciones.
se durmió en un tejado:
lluvia vernal.
A menos que lo protejan los aleros de una torreta o edificación alta, ese gato extraviado que duerme sobre una techumbre tiene ante sí un trago amargo, bajo esa lluvia de primavera. Aun cuando no le caiga directamente el agua, es de compadecer en su soledad. ¿A quién le importa? -tendemos a pensar-. Al haijin le importa. Y, si nos llegan sus palabras, a nosotros también.
Fatma Haddad Baya, nacida en 1931 en la Argelia colonial, Baya empieza a pintar y esculpir hacia los trece años, alentada por su tutora francesa, Marguerite Carminat. Aimé Maeght descubre su trabajo en la primavera de 1947 y organiza una exposición individual de la joven artista en su galería parisina ese mismo otoño.
Elogiada por André Breton, Albert Camus y Jean Dubuffet, la obra de Baya suele relacionarse entonces con las de Matisse por su dimensión decorativa, su gusto por el arabesco y su definición del espacio pictórico a través del color. Tras casarse en 1953, Baya interrumpe su producción artística, que no retomará hasta 1961. En unas composiciones que son aún más decorativas, sus perfiles femeninos dejan paso a plantas, jarrones e instrumentos musicales, en una sensación de all-over con múltiples puntos focales.





































































