domingo, 8 de marzo de 2026

8 de marzo día de la mujer


¡Si dejaran que viera las cosas a mi modo
Mientras la turba pasa compacta a su destino ...
¡ que se detenga nadie en mitad del camino
a contemplar si me alzo sobre espumas o lodo...! 
                                                                                           CLARA LAIR 
 



Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido
no fuera más que aquello que nunca pudo ser
no fuera más que algo vedado y reprimido
de familia en familia, de mujer en mujer".
                                                                               Alfonsina Storni 
 



"Mi nombre  destorciéndose amarillo en las ramas,
y mis manos, crispándose para darse a las yerbas."
                                                                                             Julia de Burgos 




Campesina, ¿recuerdas que alguna vez prendiste
su nombre a un comentario brutal o baladí?
Cien veces la miraste, ninguna vez la viste
¡y el solar de tu hijo, de ella hay más que de ti?
                                                                                                    Gabriela Mistral 
                                                                                                              La maestra rural 
 



 Dejadme soñar...
¡con mis alas de plata!
Que brillen entre mil soles
que la brisa arrastra.
                                                               Saruca Miranda de Navarro 
 




"Si todos los políticos se hicieran pacifistas vendría la Paz."
"Que no vuelva a haber otra guerra, pero si la hubiera,
¡Que todos los soldados se declaren en huelga!
"La libertad no es tener un buen amo, sino no tener ninguno."
"Mi partido es la Paz. Yo soy su líder. 
No pido votos, pido botas para los descalzos
-que todavía hay muchos-."
                                              Gloria Fuertes 
 



 




sábado, 7 de marzo de 2026

Maruja Mallo. Máscara y compás.


Maruja Mallo (Viveiro 1902-Madrid 1995) es una de las principales figuras de la Generación del 27, de la que formaron parte Salvador Dalí, Federico García Lorca o María Zambrano. Es también la más importante representante del grupo de artistas que, por primera vez, presentaron colectivamente una cosmovisión femenina desde una perspectiva inédita, la de la mujer moderna, activa, libre y profesional.
 
 La personal y heterogénea producción artística de Maruja Mallo difuminó los límites entre lo popular y lo vanguardista, entre estética y política. Su primera exposición en 1928 recibió un aplauso unánime. Federico García Lorca dijo de sus trabajos que eran "los que había visto pintados con más gracia, sensualidad e imaginación".
 Mallo ofrecía en ellos una nueva visión de España opuesta a los negros del tremendismo y las estridencias de la españolada, es decir el imaginario trágico y violento de la Generación del 98 y la versión tópica y superficial de lo español difundida desde el cine y la prensa. Lo popular no era para ella nostalgia del pasado rural, sino anclaje en un presente marcado por la crisis social, los nuevos medios técnicos y la reivindicación de una República democrática.
 Era también un territorio libre en el que desplegar su fértil imaginación, domada por un rigor técnico y constructivo en el que el compás y sus rotaciones circulares predominan sobre la regla y la trama ortogonal privilegiadas por la vanguardia.
 
Verbena, 1927. Óleo sobre cartón
 
Maruja Mallo estudió entre 1922 y 1925 en la Real Academia de Bellas Artes de san Fernando con un profesorado que integraba artistas academicistas o postimpresionistas, como Eduardo Chicharro o Julio Romero de Torres. Allí adquirió una sólida formación visible en el dibujo, los estudios de luces y sombras o los pliegues de los tejidos de sus primeras obras, entre las que destacan sus paisajes y retratos. Dos de ellos permiten reconocer una constante que aparece lo largo de toda su trayectoria: el protagonismo de las figuras femeninas, y su interés por expandir su ámbito de acción a otras razas y culturas.
 
Guía postal de Lugo., 1929. Óleo sobre cartón
 
Verbenas (1927-1928) Las primeras series de la artista se sitúan en el ámbito de la figuración de los años veinte, que propone una "vuelta al orden" que corrija la deshumanización de la vanguardia mediante su aproximación al arte popular. Un término utilizado en los años treinta para rehuir los de folklore o etnología, más ligados a identidades locales o raciales, que estaban siendo utilizadas políticamente en el momento de alza de los estados totalitarios. El arte popular se consideraba en los años previos a la República una propuesta no solo estética sino también política.
 
 Las verbenas muestran "la irreverencia y la gracia. El sarcasmo de una sociedad que asciende y se enfrenta a la sociedad dominante convirtiéndola y representándola en un mundo de fantasmas y muñecos". Son escenas de carnaval en las que el pueblo es el protagonista, mientras que los tópicos ligados a lo castizo -toros, guardias civiles, manolas o la superstición- son ridiculizados. Pero la verbena es también ocasión de tregua en la que conviven razas y paisajes de todo el mundo -incluyendo ángeles negros- y la ciencia y la magia se dan de la mano.
 
El mago / Pim Pam Pum, 1926. Óleo sobre tabla

Este cuadro muestra dos espectáculos de feria yuxtapuestos. Al fondo, el Pimpampum, unos muñecos de cartón piedra caracterizados como marroquíes armados que aparecían con frecuencia en la prensa de la época, cuando la larga Guerra del Riff estaba llegando a su fin. En primer plano vemos al mago: es el feriante, el mago astrónomo que aparece también en las verbenas y, por último, es un trasunto de artista, representado aquí con los rasgos del escritor Valle-Inclán, reconocible por sus gafas y barba, y por la ausencia de su brazo izquierdo. Como escritor y dramaturgo, Mallo utiliza los elementos teatrales de sus Verbenas para realizar una crítica social.
 
Verbena de la Pascua, 1927. Óleo sobre tabla.

 "...la fascinación de las llamadas verbenas, creaciones mágicas de
medidas exactas, manifestaciones que giran con el año, revelación
pagana que expresa las discordias con el orden existente."
 
La verbena, 1927. Óleo sobre lienzo
 
La artista se incluye en la fiesta, autorretratándose tras dos mujeres de rasgos racializados que corren alegres en primer plano, representando el acceso de la mujer al espacio público y el abrazo entre clases. Una de ellas lleva zapatos burgueses de salón y la otra alpargatas, el calzado del pueblo, al que Mallo homenajea subrayando su dinamismo a través de la construcción geométrica del cuadro, que recuerda a obras como "El día de los muertos" de Diego Rivera (1924).
 
Kermesse, 1928. Óleo sobre lienzo


Estampas (1927-28)
 Las estampas, que ella más tarde llamó símbologramas por la combinación de imágenes y acrósticos que contienen, incluyen varias series: las estampas populares, deportivas y las cinemáticas, con escaparates y maniquíes. En ellas mallo contrapone la figura de la mujer deportista y vital en la naturaleza con las imágenes cosificadas de los maniquíes o estatuas, reflejando la simultaneidad y el dinamismo de la ciudad moderna. Ángeles y magos con sus redomas para encantamientos sobrevuelan algunas escenas. Si en las Verbenas los elementos se yuxtaponen al modo de escenas teatrales, las estampas se componen mediante, un concepto tomado del montaje fílmico. 
 En 1928 se presentaron estas dos series en el local de la Revista de Occidente, la publicación cultural más prestigiosa del momento. Su éxito fue inmediato, gracias al prestigio del director, José Ortega y Gasset, y la vitalidad y novedad de las composiciones, que rompían con la visión tópica y pesimista de lo español.
 


 
"La naturaleza eliminando los despojos del pasado, la tierra incendiada
y encharcada, las cloacas empujadas por los vientos, los campanarios
atropellados por los temporales: el mundo de las cosas que transitan."
 


Cloacas y campanarios (1929-32)
 La fusión entre lo inanimado y lo animado y la atmósfera onírica que caracteriza las búsquedas surrealistas, estaba presente ya en las Estampas de Mallo. Pero su serie más cercana a ese movimiento es esta en la que la figura human solo aparece como huella, residuo o esqueleto abandonados en la tierra baldía, Cloacas y campanarios han acabado reunidos. 
 
 A la artista le interesaba el Surrealismo por su voluntad transgresora y destructora del mundo burgués, que veía como paso previo necesario para un nuevo movimiento edificador. A ese viejo mundo caduco de violencia y superstición corresponden simbólicamente "los campos derrotados [...] los templos derrumbados, las imágenes destruidas, los trajes eclesiásticos agónicos, las máquinas y las armas en ruinas", las Cloacas. 
 
Cuaderno de cerámica 1935-38
 En los años finales de la República el compromiso social de muchos artistas dirigió su interés hacia un arte colectivo que llegara a las masas. invitada a colaborar en 1935 con la Escuela de Cerámica de la Moncloa creando diseños para platos, la artista vio la oportunidad de renovar la decoración de objetos utilitarios como un vocabulario rupturista y esencial, basado en motivos tradicionales y universales tomados del mundo natural y mitológico. 
 En sus diseños aplica las enseñanzas geométricas de Matila Ghika y su influyente libro Estética de las proporciones en la naturaleza y en las artes. Mallo conservó toda su vida un ejemplar anotado de esta publicación. 
 
 
Ermita de san Antonio 1935-36. Óleo sobre cartón.
En sus primeros figurines para teatro, casi todos desaparecidos Mallo presenta tipos populares que recuerdan por su dibujo ingenuista, a otros aparecidos en las estampas y en diseños cerámicos. Quizás también en relación con el teatro esté la pintura de la Ermita de san Antonio de la Florida, relacionada con sus últimas escenografías por su carácter constructivo y simétrico. La ermita estaba cerca de su vivienda familiar y del lugar de celebración de una de las verbenas más populares de Madrid. Acoge los frescos y la tumba de Goya, uno de los artistas más admirados por Mallo, que escribió sobre él. "Goya es el sarcasmo, la pasión y la gracia. Es la revelación revolucionaria del pueblo español."
 

El teatro, , especialmente los títeres, fue desde finales de los años veinte un espacio privilegiado para el arte más avanzado, que veía en él las posibilidades de una obra de arte total en la que el escenógrafo dejara de ser el autor de decorados pintados tradicionales para convertirse en director de escena.
 
 Mallo realizó sus primeras colaboraciones teatrales con los escritores Concha Méndez y Rafael Alberti. Con este último preparó numerosos espectáculos de títeres, una forma de teatro popular que convertía el texto dramático en elemento secundario, dando protagonismo a los elementos visuales, musicales y espaciales. La disociación entre la mancha de color y el dibujo en las pocas muestras conservadas de sus diseños teatrales parece reflejar el interés por crear un espacio dinámico y cromático mediante proyecciones móviles de luces de vivos colores. 
 

La religión del trabajo (1936-39)
 Al iniciarse la Guerra Civil la artista se encontraba en Galicia, era su momento de mayor conciencia social y compromiso con la República. Tras llegar a Buenos Aires pintó esta serie, con la que inicia su trabajo en el exilio. Pero ella no se interesa, como muchos de sus contemporáneos, por la propaganda, la caricatura de los golpistas, o el ensalzamiento del proletariado, sino que realiza un homenaje a los trabajadores del mar y de la tierra, como esperanza de un mundo futuro en armonía con la naturaleza. Las figuras monumentales de esta serie se inspiran en las diosas o damas oferentes del arte clásico, y se iluminan con una luz auroral, dorada para las campesinas y plateada para las pescadoras.
 
 

 
Sorpresa del trigo, 1936. Óleo sobre lienzo
 
Mallo pintó este cuadro tras asistir a una manifestación del Primero de mayo, en la que los manifestantes portaban espigas y pedían pan. En estos mismos años, la artista escribió: "El trigo, vegetal universal, símbolo de la lucha, mito terrenal. Manifestación de creencia que surge de la serenidad y la gracia de las dos Castillas, de mi fe materialista en el triunfo de los peces, en el reinado de la espiga".
 
 
Naturalezas vivas (1941-44)
 Mallo pintó las Naturalezas vivas como simbiosis de organismos vegetales y marinos [conchas, algas, corales o flores exóticas como la orquídea]. Sensuales y coloristas, recuerdan a órganos sexuales femeninos y aluden al mar o al útero materno como origen de la vida.
Las composiciones parecen inspirarse en las del científico evolucionista y dibujante Ernst Haeckel, estudioso de los protoorganismos marinos y autor del libro Las formas artísticas de la naturaleza (1899). 
 
"De este alucinante océano surgieron mis Naturalezas vivas, plastificación
de la flora y la fauna conjugadas: medusas y orquídeas, estrellas de mar,
caracolas y rosas. Naturalezas vivas rechazando a las "naturalezas muertas."
 


Cabezas bidimensionales [1941-52]
 A partir de los años cuarenta el trabajo de Mallo refleja su fascinación por la riqueza natural, cultural y racial que encuentra a su llegada a América, y continúa el estudio iniciado por las cabezas en La Religión del trabajo. La cultura helénica y las mitologías universales que inspiraban esa serie de figuras impregnadas de un halo dejan paso a las fascinantes Cabezas. Estos rostros de frente y de perfil parecen representar prototipos carismáticos -belleza, riqueza, fortaleza, templanza-. Sin embargo, no excluyen la individualidad psicológica y física de sus modelos reales, con los que ensaya una hibridación de razas, sexos e incluso reinos naturales, como ocurre en la cierva humana.
 
 En relación con esta serie se conservan numerosos dibujos que muestran su interés por la diversidad racial encontrada en el nuevo continente. Dos estudios parecen relacionar a las figuras con plantas asociadas a su procedencia: hispana en el caso de una mujer con un clavel y mestiza en el de otra con una hoja de crotón, arbusto tropical originario de las islas del Pacífico.
 
"Gabriela, deseo hace tiempo tener una fotografía tuya pero que sea tan
interesante como tú con tu preciosa cabeza, si es posible me envías una de
frente y otra de perfil [...] que represente tu obra y a ti."
                                                                              (Carta a Gabriela Mistral, 1943) 
 

Máscaras (1948-1957)
 La última serie importante realizada en la década de los cuarenta culmina la exploración de la esencia del ser humano realizada por la artista en su etapa americana. Las figuras participan de un proceso de metamorfosis, muestran el momento en que aún no han dejado de ser rostros vivos, pero ya anuncian la irreversibilidad de la máscara o de la muerte. Una transformación subrayada por la presencia de mariposas y por la luz auroral o crepuscular, los momentos en que el día y la noche se confunden.
 
 En las Máscaras la artista ensaya una combinación de rasgos faciales y psicológicos que en ocasiones llega a ser algo siniestra y a la vez cómica, al duplicarse a través de las sombras, en unos casos, o confrontar, ante un animado fondo playero, una gestualidad al borde del sadomasoquismo -un asunto que aparece en sus escritos de esos años-.
 
 Esa disociación entre la inmovilidad de las máscaras en primer plano y el dinamismo del espacio del fondo, subrayado por la curvatura de las playas o la línea diagonal de la composición, puede relacionarse con su condición de exiliada, o extraterritorial como ella se consideraba. Su amiga y filósofa María Zambrano relacionó la ambigüedad de la máscara con la condición escindida del exilio. 
 
Estrellas de mar, 1956. Óleo sobre lienzo

Maruja Mallo amaba el deporte, un asunto al que había dedicado en su primera etapa tres estampas en las que retrataba a su hermana y sus amiga, la escritora Concha Méndez. En sus entrevistas de la etapa americana se dejaba retratar saliendo del agua o montando a caballo. El rostro repetido en esta figura pentagonal podría ser un autorretrato. Para ella el atleta era un tipo heróico relacionado con los Atlantes, habitantes de una isla mítica que quedó sumergida bajo el mar, con cuyos ritmos los relaciona.
 

"Y ya frente al gigante andino levitamos sobre el Aconcagua, encontrándonos
frente al fascinante, inmenso desierto de agua del Pacífico, donde submarinos
acróbatas y bailarines danzaban sin hacer resistencia a la flora y fauna
autóctonas de los paraísos."  
 

Moradores del vacío (1968-80) Viajeros del Eter (1982) Protoesquemas (1968-72) 
  A partir de los años cincuenta Mallo reduce su producción pictórica, pero el archivo da cuenta de su intenso trabajo teórico y su estudio del espacio como espacio / tiempo, desde la perspectiva de la física contemporánea. En las figuras de sus últimas series, Moradores del vacío y Viajeros del éter, poco investigadas, parecen fundirse microcosmos y macrocosmos, ciencia y mitología: la célula o la nave espacial conviven con as sirenas y los ángeles. Maruja Mallo siguió con interés la carrera espacial, a través de los medios de comunicación pero también de sus representaciones populares en el cine o los cómics.
 
 En los Protoesquemas mallo recupera su interés por la geometrización de las formas, a partir de la multiplicación de triángulos o círculos. la artista describió esos protoesquemas y las máscaras abstractas, en las que el trazado geométrico previo y la composición final son idénticas, como culminación de su trabajo anterior. 
 

 "...deseo captar la estructura mecánica del éter en conjugación con los hipernautas del espacio infinito del todo. Después de la superación de la naturaleza, [...] me dirijo a la plastificación de los signos, a la creación plástica de cosmómetros, almotrones, donde la ley y el contenido plástico se requieren mutuamente: pro-esquemas del mito plástico." 
 



 
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía  
Maruja Mallo  
Máscara y compás
Desde el 08 oct 2025 hasta el 16 mar 2026