miércoles, 8 de abril de 2026

Rebeldías Vanguardistas del siglo XX


Rebeldías Vanguardistas.  
Obras de la colección Vicky & Marcos Micha Levy
    Esta colección es el resultado de más de sesenta años de búsqueda e investigación sobre el arte moderno en Europa, Estados Unidos Y México, siendo este último territorio el protagonista de esta muestra. Rebeldías Vanguardistas teje argumentos a partir del carácter social que definió la obra de varios de los pioneros del muralismo mexicanos -José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros- y, al mismo tiempo posiciona a otros creadores que operaron sus orígenes subversivos del modernismo desde espacios estéticos y conceptuales divergentes, como el cruce con la antropología, el humor o el análisis de las geografías modernas, entre otros.
 

Mathias Goeritz llegó a México el año 1949 y se convirtió en una de las figuras que marcaron la transición del pensamiento arquitectónico y visual hacia la contemporaneidad. A lo largo de décadas, llevó a cabo varios proyectos de colaboración en arquitectura y arte que transformaron la imagen de la Ciudad de México a mediados del siglo XX, entre ellos el Museo Experimental El Eco (1953), las Torres de Satélite (1957) en coautoría con Luis Barragán y Jesús Reyes Ferreira, o el Espacio Escultórico de Ciudad Universitaria (1979), realizado en colaboración con otros cinco artistas del movimiento abstracto y geométrico.
 
   Los conceptos y las visualidades de Goeritz se caracterizan por estructuras mínimas que el artista definió como concretas, así como por una relectura de principios espirituales y religiosos. 
   

   Los protagonistas del muralismo mexicano se posicionaron a favor del nuevo proyecto de nación, que implicaba la creación de una identidad patria independiente. Promovido inicialmente por José Vasconcelos como un proyecto educativo para cimentar esos caracteres comunes a la denominada "identidad mexicana", el muralismo ayudó a tejer una estructura social que reivindicaba los orígenes prehispánicos a través de un lenguaje grandilocuente de marcado corte nacionalista.
 

Carlos Mérida. Trajes regionales de México, 1945
 
Diego Rivera. El modisto Henri de Chatillon, 1944

El proyecto era manifiesto: recrear las figuras y relatos que, aunque conocidos, habían sido suprimidos y borrados de la historia oficial. Su fin era elaborar mitologías fundadas en las crónicas del conflicto revolucionario y poner de relieve las historias que habían sido silenciadas. Artistas como Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros asumieron un papel protagónico como líderes de los movimientos sociales y como autores de varios de los murales mexicanos asociados a este período de la historia del arte.
 
     En su afán por retratar el país, estos creadores dieron con una identidad compuesta de fragmentos disonantes y a veces en conflicto. Al mismo tiempo, Diego Rivera y Siqueiros realizaron múltiples retratos con los que ahondaron en la complejidad del género en la primera mitad del siglo XX.
 

 
David Alfaro Siqueiros. Retrato de Ana Boyer, 1955
 
 Nahui Olin, creadora visual y escritora, permite argumentar una construcción del arte moderno en México desde una perspectiva femenina. Autora de paisajes y personajes peculiares, en los que a menudo destacan los ojos verdes -un elemento autorreferencial-, sus obras suponen un contraste frente a las representaciones mestizas que predominan en la época. 
  
 


Miguel Covarrubias, figura emblemática del siglo XX, destacó como artista, escritor, antropólogo y coleccionista. Sus aportaciones a diversas disciplinas lo convirtieron en un prolífico intelectual de difícil categorización. Ilustrador icónico de Vanity Fair y destacado caricaturista de la sociedad neoyorquina, Covarrubias fue más conocido en México por sus aportaciones antropológicas y por su extensa labor en favor de la conservación de las culturas originarias; su relevante carrera se vio truncada por una muerte prematura en 1957, a la edad de cincuenta y dos años.
 
    De formación autodidacta, además de ser un gran dibujante su compleja visión universal reveló a Covarrubias como un minucioso estudioso de las culturas originarias. La colección de murales de mapas que realizó para la Feria del Golden Gate en San Francisco muestra su visión etnográfica y la labor de investigación pionera que se llevó a cabo.
 
    Tras un viaje personal de nueve meses a brasil en 1933, Miguel Covarrubias obtuvo la beca Guggenheim para regresar a la isla con el proyecto de estudiarla durante un año. 
 
 
En Nueva York, los años veinte significaron el impacto de Marcel Duchamp y su revolución ready-made o de Scott Fitzgerald y sus ritmos experimentales. También era la ciudad que se había convertido en vértice internacional de las voces de la resistencia, encabezadas por aquellos a quienes la historia había dejado al margen. Confiando en trazar su destino en una metrópolis cuya abundancia parecía no acabar nunca, Covarrubias nos comparte la vida en el barrio de Harlem y la escena Jazz que se gestaba en las veladas del Cotton Club. Empatizando con sus motivos estéticos, el artista inmortaliza estas noches de euforia social para la sofisticada publicación Vanity Fair. Compuestos como viñetas de un mundo efervescente, los dibujos fueron compilados para su temprana publicación Negro Darwings, en 1927.  
 


  

Fundación Casa de México
C. Alberto Aguilera, 20. Madrid
 
 

 
 
  

 
 
 
 

Primavera Suspendida. Suave Patria.

 
Primavera Suspendida. Cada primavera, Fundación Casa México en España se transforma en un gesto de celebración. Este año, el edificio se convierte en un gran telar urbano: una intervención concebida y realizada por el colectivo de artesanas Cielo Tejido de Etzatlán, Jalisco. 
 
La obra despliega un tejido monumental de motivos florales que evoca la fuerza simbólica de la estación: renacimiento, color, abundancia y comunidad. Cada flor, cada lienzo y cada hebra forman parte de una creación colectiva elaborada por cientos de manos, cuya destreza dialoga con el paisaje arquitectónico de Madrid.
 
El cromatismo vibrante -inspirado en los ciclos de la naturaleza- no solo es una segunda piel, sino que la resignifica: la transforma en un territorio de encuentro en el cual el acto de tejer trasciende su dimensión material para convertirse en metáfora de vínculo y pertenencia. Las fibras entrelazadas conectan comunidades, territorios y memorias tejiendo puentes entre México y España. 
 

 "La amistad entre dos naciones se fortalece con el intercambio constante de conocimiento y experiencia. En México y España me he desarrollado como persona y como profesional, me enorgullece contribuir en la creación de puentes que unan estas grandes naciones. Bienvenidos a esta casa que busca ser referente en la difusión y divulgación de la excelencia de nuestro querido México, muchas gracias por visitarnos" Don Valentín Diez Morodo. Presidente vitalicio y mecenas Fundación casa México en España
 
 
Desde una certeza antigua y persistente que México no es una imagen, sino una respiración. Que su identidad no se enuncia, se transmite. Que vive en la materia, en el ritmo de los oficios, en la memoria que pasa de mano en mano sin pedir permiso al tiempo.
 
Desde ahí nace esta intervención. Desde el amor profundo por una patria que nos ha modelado enteros y que seguimos intentando comprender a través del espacio, de la palabra y del hacer. Desde la convicción de que las artes populares no son un vestigio ni una nostalgia, sino una de las formas más altas de inteligencia cultural que hemos sabido construir.
 
"Suave patria permite que se envuelva
en la más honda música de selva
con que me modelaste por entero..."
 
 
 
 

Esa música honda -vegetal, humana, insistente- es la que aquí se busca poner en diálogo con el mundo. El deseo de que el relámpago verde de los loros resuene estruendosamente más allá de nuestras fronteras y que, al mismo tiempo, se deslice con suavidad, como las garzas, llevando consigo una belleza que no necesita imponerse para ser verdadera.
 
"Patria: tu superficie es maíz..." 
 
Y en este maíz reconozco el origen, el alimento, el tiempo compartido. La alacena y la pajarera. Aquello que sostiene sin alardes y que, por lo mismo, perdura. 
 



Textiles, yute, semillas -maíz, frijol, cacao, café- no se disponen acontecen. Son materia que recuerda, formas que guardan un saber antiguo transmitido sin palabras. En su presencia se reconoce el origen, no como pasado clausurado, sino como tiempo que insiste. 
 
Los espejos no duplican: interrogan. Abren la mirada, despliegan otras profundidades y devuelven al visitante su propia imagen, frágil y momentánea. Quien observa entra en la escena y se vuelve parte de ella. La cultura sucede ahí, en ese cruce silencioso donde el objeto deja de ser objeto, el espacio se vuelve conciencia y mirada, reconocimiento.
 



Aquí, lo popular no es pasado ni ornamento, sino continuidad viva. Una experiencia que no se impone, sino que acompaña. Un recorrido que no se agota en el transito, sino que deja una resonancia con la esperanza de que México, puesto en el mundo, siga siendo eso: una presencia viva, capaz de resonar con fuerza y con suavidad al mismo tiempo. Recordemos que el mayor regalo, el más grande logro del arte, es la comunidad; de hoy, más que en cualquier otro momento, sea el arte aquello que nos una en esta gran comunidad que es el mundo. Fernando Feres.Tejedora de nubes
 
Fundación Casa de México en España
C. Alberto Aguilera, 20. Madrid 
 
 
 
 
 

 
 
 
   
 
 

sábado, 4 de abril de 2026

Jueves Santo en Arganda del Rey



El origen remoto de lo que hoy es el término municipal de Arganda del Rey se remonta a a más de 3000 años, que es la fecha de datación de los restos paleolíticos depositados  en el Valle del Jarama descubiertos a principios de la década de los 70 del siglo pasado. Dos yacimientos en los que se localizaron abundantes restos óseos de animales y útiles de caza fabricados por el hombre, aunque no restos humanos.
 
 
Los primeros moradores de los terrenos de este municipio fueron los celtiberos que ocuparon la región de Carpetania, y que llamaron a este territorio "Arkanta" cuyo significado es terreno de aguas.
 
 Tierras que fueron ocupadas por los romanos, a partir del siglo III a.C. La huella romana quedará impregnada en el topónimo de Arganda que , proviene de "Área Canda" o superficie blanca, por la tonalidad que daba al terreno la abundancia de calizas.
 
 Los primeros asentamientos de lo que hoy es Arganda datan del siglo XI, tras la reconquista de Castilla con la toma de Toledo en 1118 y la creación del señorío de Alcalá, a la que perteneció Arganda, Vilches y Valtierra.
 
 Pocos años más tarde, el rey Alfonso VII concede el señorío al Arzobispo de Toledo. De esa época se mantiene en pie el monumento más antiguo de esta localidad, la ermita mudéjar de Valtierra, del siglo XIII, de la que solo se conserva la fachada norte, el muro sur y parte del muro oeste.
 La peste asoló la comarca en la segunda mitad del siglo XIII, provocó que los habitantes de la época abandonaran los poblados de Vilches y Valtierra, para instalarse en los terrenos de Arganda del Rey, para dar lugar así al primer núcleo importante de población.
 


Iglesia de san Juan Bautista
Dedicada a san Juan Bautista, patrón de la ciudad, y construida entre 1690 y 1715, la iglesia se levanta sobre un primitivo templo renacentista de finales del siglo XV que fue ampliado en el siglo XVI bajo la dirección del arquitecto Pedro Gil de Sopeña. Del edificio renacentista se conserva una portada en el atrio, un muro con ventanas de tradición mudéjar en la calle San Juan, una arcada en la sacristía y los restos de una bóveda gótica con capiteles en la base de la torre.
 Destaca la monumentalidad del conjunto en el que sobresale la torre de sillería de 57 metros de altura cubierta con chapitel de pizarra que fue sustituido en el año 1879 al incendiarse el original por la caída de un rayo. 
 

Cofradía de san José

 Capilla de san José, es una de las capillas más bellas del templo parroquial. Desde 1609 ya empieza a haber constancia del culto a san José en la parroquia. En marzo del mismo año por falta de agua debido a una sequía, el clero y la villa hicieron voto a san José de guardar su día y dejar de trabajar en él como en domingo.
 
Capilla de la Inmaculada y el bautismo

En los pies del templo parroquial se hallan dos capillas, una a oriente y otra a occidente. En la capilla oriental, de la Inmaculada, situada bajo una bóveda de arista, se encuentra un retablo barroco original, aunque no de la misma parroquia, en el que se pueden observar lienzos que representan, en el central la Inmaculada Concepción de la Virgen María, a izquierda y derecha la Anunciación y la Visitación, coronado en la parte superior por el apóstol san Marcos componiendo su evangelio.
 
Altar Mayor

  
En 1808, tras la invasión de los franceses y en plena Guerra de la Independencia, Arganda fue invadida por las tropas francesas lo que provocó la destrucción y saqueo de numerosos edificios, entre ellos la antigua ermita barroca de Nuestra Señora de la Soledad, patrona de la localidad, destruida en gran parte al igual que sus retablos.
 
En el siglo XIX Arganda conoce una época de esplendor y crecimiento económico como nudo de comunicaciones entre Madrid y la costa levantina, que se traduce en mejoras urbanas dentro del municipio, y la construcción de una línea de ferrocarril, en 1849, que unía Madrid con la localidad de Alocén en Guadalajara. Tren que prestaba servicio a los viajeros y a la empresa La Azucarera para el traslado a la capital de sus productos. Siglo en el que se construye también la Torre Telegráfica Óptica que formaba parte de la red de comunicaciones a distancia entre Madrid y Valencia.