Ramón del Valle-Inclán (1866-1936) llenó toda su época con su extravagante personalidad y su extraordinaria literatura. Desde el ciclo narrativo de las Sonatas (1902-1906) hasta la trilogía incompleta de El ruedo ibérico, pasando por las novelas de La guerra carlista (1908-1909), las Comedias bárbaras (1907-1922) y su impresionante teatro de vanguardia (dentro del cual ocupan un lugar de honor Divinas palabras y Luces de bohemia, 1920), su espectacular evolución a partir del modernismo de sus primeros años hasta el esperpento conserva en todo momento una profunda coherencia, determinada por su radical compromiso con el lenguaje y su vena de genial estílista.
Autor: Valle-Inclán
Título: Tirano Banderas
Ilustraciones: Alberto Gironella
Nº de páginas: 257
Galaxia Gutenberg, S.A.
ISBN 84-8109-151-0
Tirano Banderas (1926), obra maestra de Ramón del Valle-Inclán, es una novela excepcional, inusitada en el paisaje literario de su tiempo. El relato se desarrolla en una imaginaria república americana, Santa Fe de Tierra Firme, sometida a la dictadura de un general, Santos Banderas, en cuyos rasgos se reconoce el rostro esencial de las tiranías que en su momento sirvieron a Valle de inspiración al escribir la obra y que desde entonces no han dejado de proliferar a una y otra ribera del Atlántico.
Punto de partida de las llamadas "novelas de dictadores", de tan importante y copiosa tradición en las literaturas hispánicas, Tirano Banderas destaca tanto por la profunda penetración crítica de la realidad que retrata como por el magnífico despliegue de recursos narrativos con que acierta a reflejarla, dotándola de una increíble veracidad a la vez que de un impresionante valor simbólico.
Un revolucionario tratamiento del tiempo y de la estructura del relato potencia el prodigio de una lengua que rompe todas las fronteras del castellano para forjar una entidad nueva y sin embargo reconocible, con la que el idioma alcanza una cima no superada.
"México me abrió los ojos y me hizo poeta", dejó dicho Valle.
Menchaca
La osa y el madroño
César Menchaca es un artista mexicano que, desde hace más de quince años, trabaja en colaboración con comunidades artesanas Wixárika, creando esculturas monumentales, intervenidas en chaquira que han sido exhibidas en México y a nivel internacional. Su obra surge del diálogo entre tradición, identidad cultural y una profunda conexión con la naturaleza.
La osa y el madroño es una escultura realizada en técnica mixta, intervenida con más de 7.000.000 de chaquiras de cristal, resultado de más de 4.000 horas de trabajo y la participación de 20 artistas mestizos y artesanos wisárika.
La obra representa un encuentro simbólico entre dos culturas: el emblema de Madrid y la cosmovisión del pueblo wisárika, una de las tradiciones vivas más antiguas de México. La chaquira colocada a mano funciona como un lenguaje sagrado, donde colores y patrones expresan la relación entre el mundo espiritual y el terrenal, la naturaleza como ser vivo y el equilibrio entre el ser humano y el universo.
La iconografía presente incluye el Hikuri, planta sagrada y fuente de sabiduría; el Venado Azul (Kauyumari), guía y mensajero de los dioses; y el Ojo de Dios (Tsikuri), símbolo de protección y representación del orden cósmico. En conjunto, la escultura se convierte en un puente cultural y espiritual que celebra la memoria, identidad y el respeto por la vida.
"Los más jóvenes no se han cansado de proclamar en los últimos años la estricta actualidad de Valle, y ven en los esperpentos la más segura vía de un teatro crítico". Antonio Buero Vallejo










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