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jueves, 30 de julio de 2026

Real Alcázar de Sevilla


 Escalera y tapiz
 La escalera que da acceso al Cuarto Real Alto es la principal de todo el conjunto palaciego. Fue construida durante el reinado de Felipe II en el siglo XVI.
 El zócalo de azulejos que la recorre, es una copia de los originales que se encuentran en el Convento de madre de Dios de Sevilla.
 La corona un bello artesonado de casetones poligonales con talla de flores en el centro. El tapiz de la pared frontal es del siglo XVII, realizado en Bruselas y representa una escena mitológica "Dido y Eneas", en la que Virgilio se inspiró para componer la Eneida.
 

 Cuarto Real Alto
  Sobrevivió a un terremoto y un incendio en la segunda mitad del siglo XVIII que dañaron sus partes más antiguas conservadas, y a mediados del siglo XIX se llevó a cabo en él una restauración, que serviría de preludio a la llevada a cabo entre 1855 y 1857. 
 
 Actualmente es la residencia oficial de los Reyes de España cuando visitan Sevilla. Su uso está atribuido a Patrimonio Nacional y comprende diversas salas entre las que destacan: el dormitorio del rey Don Pedro, una de las estancias del palacio mudéjar del siglo XIV que cuenta con increíble artesonado; el mirador de los Reyes Católicos, de influencia granadina y con una de las mejores vistas de todo el Alcázar; y el magnífico oratorio de los Reyes Católicos, joya del inicio del Renacimiento. 
   
 
Patio de las Muñecas
 Este pequeño patio estaba destinado a organizar las estancias de la zona privada del palacio. Debe su nombre a las cabezas que decoran los arranques del arco más próximo al vestíbulo.
 Las columnas y los capiteles son de acarreo, califales y romanos de gran belleza. Las dos plantas superiores son del siglo XIX. Las habitaciones domésticas entorno a este patio, fueron intensamente remodeladas en época de los Reyes Católicos.
 

La historia del Alcázar islámico no es la de la misma ciudad; una historia dinámica y creciente tanto en dimensión como en influencia política y riqueza arquitectónica.   Todavía en la actualidad gran parte de las murallas y palacios se conservan en pie si bien enmascarados o retocados por los distintos habitantes instalados en sus dependencias desde la conquista castellana.
Al período islámico pertenecen las murallas que rodean el Patio de Banderas, su portada original, así como el Palacio del Yeso y gran parte del Patio del Crucero. 
 


Los castellanos se adaptaron a partir del siglo XIII a la vida palatina del Alcázar transformando el sentido y el uso de sus diferentes espacios. Al principio se optó por superponer un edificio emblemático por su calidad y simbolismo sobre lo que había sido el principal de los palacios almohades. El Palacio Gótico escenificó la transición drástica del nuevo orden cristiano; pero en el resto de los edificios de la alcazaba islámica se siguió habitando cada inmueble sin apenas alterar su fisonomía durante el siglo posterior a la conquista.
 

 

El Jardín de la Galera
 Este jardín recibe su nombre de las galeras que, recortadas en el mito de los setos se bombardeaban unas a las otras con cañones de agua imitando una batalla naval. Hoy día nada queda de estas galeras. El jardín incluye cuatro parterres plantados por una rica variedad de flores y arbustos mediterráneos. Conecta con el Palacio del Rey Pedro I a través de una pérgola sobre pilares decorados con relieves renacentistas. En su centro se erige una columna de mármol en homenaje al Rey Al-Mutamid, gobernador y poeta de Sevilla. En un lado de la columna está escrito uno de sus poemas, en el que el rey expresa su largo deseo de regresar a los jardines de su "bendito palacio": "Dios permita que pueda yo morir en Sevilla, y que nuestras tumbas se abran allí el día de la resurrección".
 

 
 
 
 Jardín de Troya
 
  
 

 

Patio de Romero Murube
 Entre el Patio de los Levies y el Patio del Príncipe, debe su nombre al escritor que fuera conservador del Alcázar entre 1934 y 1969. El conjunto responde a las concepciones de la arquitectura doméstica sevillana del siglo XIX. También es conocido como Patio de los Poetas.  
 
 

 
Yo era aliado del rocío, amo de la largueza, amigo
de almas y espíritus.
La mano derecha fue generosa el día de los regalos,
Y un azote que mataba el día de combate.
 
 
La izquierda cogía las riendas de corceles para 
echarse al campo de las lanzas. 
 

Hoy soy rehén, cautivo de pobreza, enfermo, un
frágil pájaro de alas rotas.
 
 
 

 No puedo ni contestar a los que me gritan,
ni a los mendigos
suplicándome regalos el Día de la Generosidad.
 
 
 

La alegría que me conocías, se ha tornado desánimo;
las penas han desterrado el regocijo. 
                                                                                (Fragmento) 
                                                                                  Al-Mutamid, rey poeta
 

 
 




 

miércoles, 28 de mayo de 2025

Parque Nacional de Doñana

La recolección de piñas
  El piñón es un producto de uso relativamente reciente. En el pasado, las piñas secas eran utilizadas para preparar el fuego del hogar, quedando los piñones como alimento de jabalíes y cerdos en montanera.
  Subidos al pino, o ayudados desde el suelo con largas cañas, los piñeros "derriban" las piñas para el disfrute de nuestro paladar.
 

La ganadería
  La cría de ganado fue una forma de aprovechar el alcornocal y los pastos que, en zonas de marisma, se mantenían verdes en verano. Con el tiempo, la desaparición del alcornocal y la transformación de la marisma, junto a los nuevos intereses forestales, hicieron perder a esta labor su importancia original.
  La ganadería ha superado con creces esas trabas y, hoy en día, poseen gran importancia tanto la cría de caballos como de ganado vacuno.
  La cría de caballos en la marisma, a obligado a sus dueños a actuar de forma coordinada para la recuperación de yeguas y potros. Así, los ganaderos almonteños han mantenido durante siglos la tradición de ir a la marisma cada 25 de junio, a la "Saca de las yeguas", a recoger su ganado para su venta en la feria local.
  Tradicionalmente, este animal ha sido casi el único vehículo con que moverse por la marisma y forma parte de la cultura de estas tierras.
 

La fiesta, entrañable y familiar
  Las bodas y el nacimiento de los hijos han sido, desde siempre, los momentos en los que las gentes de esta comarca se han reunido para disfrutar de la familia y los amigos. También las ferias locales y las fiestas religiosas eran momentos para el ocio.
  La fiesta más importante en la comarca era y es, sin duda, la Romería del Rocío. Ha sido tradicionalmente una mezcla de cultura y religiosidad que ha unido a todos los estamentos de la sociedad y que, en estos tiempos, goza de una enorme popularidad. 
 

Las nuevas profesiones
  Las gentes que han vivido en Doñana han superado la dureza de estas tierras. Hoy podemos contemplar una comarca muy próspera, donde conviven algunos oficios del pasado con otros del presente.
  Los nuevos usos de este territorio, tales como la agricultura ecológica, la investigación científica, o el turismo verde, deben promover una renta cierta a las personas de Doñana, al tiempo que garantizan el futuro de los que aún no han nacido.
 

La profesión por herencia
  En el pasado, ser guarda significa contar con un sueldo fijo y disfrutar de una casa, un huerto, algo de ganado y la posibilidad de cazar.
  La profesión pasaba de padres a hijos. Las hijas se casaban a su vez con otros guardas, asegurando así que todos los hijos varones continuaran con la tradición familiar.
  Al trabajo sufrido y callado de estos hombres debemos la conservación de los valores naturales de Doñana.
 
La Marisma
  La marisma es el ecosistema de carácter más estacional y cambiante de Doñana. Durante el verano aparece como una extensa planicie arcillosa, seca y resquebrajada, mientras que en invierno el agua de lluvia convierte el paisaje en un interminable lago, refugio invernal de innumerables anádes y otras especies. 
  Su mayor esplendor se produce en primavera, cubriéndose de un tapiz verde de bayuncos y castañuelas, zona de nidificación en esta época de infinidad de aves acuáticas. El ecosistema marismeño destaca por su ausencia de relieve.
  Formado por la acumulación de arenas y limos depositados por los ríos y los caños, presenta pequeños desniveles que controlan la duración de la inundación determinante para la vegetación y la fauna de este lugar.
  


El Rocío continúa recibiendo el nombre de aldea a pesar de que actualmente su población supera los 1.500 habitantes. Centro propicio para la romería, el arte, la desmesura, el desvarío y el folclore, la aldea es un gran escenario religioso y festivo donde todo gira alrededor de la Virgen del Rocío, esa blanca paloma que, solo con la quietud de sus alas, llena paredes, corazones y gargantas.
 
 

Santuario del Rocío
  Localizado en el emplazamiento de la primitiva ermita, de once varas de largo, levantada a finales del siglo XIII por el rey Alfonso X "El Sabio", el actual santuario de Ntra. Señora del Rocío fue construido entre 1963 y 1969 bendecido en un estadio primario de ejecución el día 12 de abril de 1969, prolongadas hasta 2013.
 

El proyecto original fue diseñado por los arquitectos, Antonio Delgado-Roig y Alberto Balbontín de Orta, aunque en obras posteriores han intervenido otros. En 1991 se bendijo la Espadaña de la puerta principal que concluyó su definición arquitectónica en un estilo regionalista; en 2002 la puerta abierta al Real del Rocío, 2006 el retablo mayor, de estilo neobarroco, diseñado por Antonio Martín Fernández, y en 2011, las capillas sacramental y penitencial. En 2013 se inauguró el Tesoro de la Virgen, en el trifolio.
 


Con motivo de la celebración del primer Año Juvilar, desde el año 2012 se encuentra vinculado a la Basílica de Santa María la Mayor de Roma, por lo que cumpliendo con los requisitos establecidos en un lugar donde se puede obtener la indulgencia plenaria. Recientemente ha alcanzado, en 2017, los títulos canónicos de Santuario Diocesano y Nacional.
 
Las Dunas
  El sistema de dunas móviles de Doñana, único en España, es uno de los paisajes más bellos del parque. Sumamente interesante tanto ecológica como culturalmente, las dunas se forman por acumulación de arena cuyo frente de avance tiene una pendiente más acusada que la parte de desplazamiento denominada cola.
  El avance de las dunas desde la playa entierra y destruye la vegetación que encuentra a su paso, formándose entre dos dunas los "corrales", bosquetes de pino piñonero y matorral.
 


La Madre del Rocío
  El Arroyo de la Rocina es uno de los principales cauces que vierten a la marisma del Parque Nacional de Doñana y es el origen de la Madre de las marismas del Rocío, una de las mejores ventanas de Europa para la observación de aves.
  Aquí encuentran su hábitat ideal miles de patos, fochas, limícolas, garzas y grandes bandos de flamencos, espátulas o moritos. Durante el verano, la ausencia de agua nos ofrece un paisaje diferente y, en apariencia, carente de interés. Sin embargo, es un magnífico para observar sobre la arcilla cuarteada a gamos, ciervos y jabalíes en las orillas situadas en frente de la aldea. 
  La puesta de sol y el amanecer en la marisma es un espectáculo de enorme belleza, durante cualquier época del año.
 

Las Dunas
  Una de las costas vírgenes más amplias de Europa, con unos 35 km., entre la población de Matalascañas y la desembocadura del Guadalquivir. Las playas de Doñana presentan un intenso dinamismo, modificándose constantemente su perfil debido a las progresiones y regresiones marinas en el transcurso de los siglos. Testimonio de ello son las tres torres almenaras del s. XVI que se encuentran a lo largo de la costa, actualmente refugio de halcones peregrinos.
  Los vientos de componente SW originan el transporte incesante de arenas sobre las playas del Parque Nacional, trasladadas posteriormente al interior formando los trenes de dunas móviles.
  Sobre la playa, refugio de miles de aves costeras, se acumulan restos de especies marinas como crustáceos y peces, y es frecuente encontrar cetáceos y tortugas marinas.
 
Geomorfología
  El área de Doñana se encuentra en la desembocadura del Guadalquivir, muy amplia durante el Plioceno, cuando las aguas oceánicas se extendían tierra adentro. En el centro de este gran lago se fueron acumulando sedimentos fluviales finos (arenas y limos) traídos por el Guadalquivir.
  Doñana comenzó a configurarse a comienzos del Cuaternario, cuando debido a la movilización eólica de las arenas por vientos de componente SW, se originaron dunas con unas penetraciones en el interior de hasta 25 kilómetros. Al mismo tiempo la erosión marina y el transporte de los materiales arenosos a lo largo de la costa hacia el Este dieron lugar a una gran lengua de arena que ha separado del mar el estuario del Guadalquivir y ha favorecido así el proceso de relleno del lago interior.
 
 
Este trabajo de relleno aluvial continúa hoy día, cuando el estuario ha quedado casi aislado del mar y se encuentra atravesad por los ríos(Guadalquivir y Guadiamar) y los caños (Guadiamar, Travieso, Madre de las Marismas, etc.) que los originaron, presentando actualmente sus cauces sinuosos y encajados. En realidad las marismas y el paisaje del Parque Nacional de Doñana se encuentra en constante transformación.
  
 
Almonte
 

 
Una distancia de 15 km separa el Rocío de Almonte. En sus tiendas, calles, plazas, edificios y letreros se advierte que Almonte vive para Doñana y el Rocío. Pero también posee personalidad propia como pueblo y esta se manifiesta en la veneración que siente hacia el pasado y la alegría con la que vive el presente.
 




martes, 27 de mayo de 2025

Muelle de las carabelas

El Muelle de las Carbelas brinda la quietud de sus aguas a las réplicas de las naves colombinas que surcaron los mares rumbo a lo desconocido.
 
 
Laguna dulce de la Rábida
Esta pequeña laguna constituye un oasis de agua dulce en un medio salino. Rodeada por la grandiosidad del estuario del Odiel, esta joya natural ofrece un refugio excepcional a una rica variedad de aves, algunas en busca de sustento y otras deseosas de dulcificar su plumaje.
Aquí, la naturaleza cobra vida en un espectáculo de colores y sonidos. Desde el elegante planeo del Ánade Real hasta la aguda mirada del Martín Pescador, cada visita desvela un mundo donde las aves prosperan. Contemplar el vibrante azul del Avión, la serenidad de la Focha Común o la delicada gracia de la Garceta, cada una añadiendo su nota única a la sinfonía del ecosistema, todo un placer.
Mientras paseamos por este enclave natural, podemos avistar al Andarrios Chico en su diligente búsqueda de alimento, o al exótico Calamón deslizándose entre las eneas. El contraste de la Espátula alimentándose bajo el sol poniente, o el vuelo acrobático de la Golondrina Dáurica, recuerdan que la magia reside en los pequeños momentos.
 

 


 
La nao Santa María. "La capitana"
  Alquilada a Juan de la Cosa, gran marinero y cartógrafo cántabro, que residía en el Puerto de Santa María (Cádiz), fue apodada como la "gallega", lo que da una pista sobre el lugar de su posible construcción, alrededor de 1480. Este tipo de barcos eran conocidos como "los panzudos del norte". Tenía más capacidad de carga que las carabelas y era la única con camarote o chupeta, para uso exclusivo de Cristóbal Colón.
  Cuenta con cubierta principal de proa a popa con dos elevaciones o pisos en la parte trasera: la tolda y la toldilla y, entre ambas, el camarote del capitán. Justo debajo de la cubierta principal estaba la bodega diáfana para ubicar el cargamento, en su mayoría, avituallamiento de la tripulación.
 

En la parte delantera, se acentuaba otro nivel, el castillo de proa. El velamen se ajustaba en tres mástiles de proa a popa: trinquete y mayor, con velas cuadradas y mesana, con vela triangular o latina en el último; además cuenta con bauprés con vela cebadera en proa. El mayor, justo después de la pequeña cesta, llamada cofa o carajo, presenta vela tropezoidal llamada gavia. Por su peso y mayor calado, principalmente, no era la más marinera de las tres y su maniobrabilidad era más lenta y dificultosa. La tripulación rondaba los cuarenta marineros y la capacidad de carga, entre 100 y 120 toneladas según el criterio del tipo de tonel de referencia.
 

En la tarde-noche del 24 de diciembre de 1492, encalló en Bahía Caracol, costa norte de la isla de Santo Domingo. Se logró sacar gran parte de sus provisiones y se aprovechó la madera para construir el primer asentamiento europeo en tierras americanas: el Fuerte de la Navidad. Cristóbal Colón dejó allí 39 hombres, regresando en la carabela Niña.
 

 
 
La carabela Niña. La más rápida.
  Era la más pequeña, pero la única que realizó tres de las cuatro expediciones de Colón a América. Ligera, fácil en la maniobra y rápida en su navegar; en el primer viaje, regresó como la capitana de la expedición, tras la pérdida de la Santa María. Construida en 1488 en la ribera de Moguer con el nombre de Santa Clara, fue apodada como La Niña, al ser propiedad de los hermanos Niño. Cargaba unas 50-55 toneladas y su tripulación se estima en unos veinte marineros. Tenía cubierta principal y tolda, pero sin castillete de proa. Partió con velas latinas que se cambiaron por cuadradas en Canarias para aprovechar el viento en mar abierto sobre la maniobrabilidad.
 

Como buena carabela, la Niña era en su construcción más portuguesa, con gran parecido a un cárabo, pequeña embarcación norteafricana habitual en el Mediterráneo y que los portugueses copiaron, ampliaron y añadieron velas. las bordas laterales eran seguidas desde la tolda (piso superior) a la proa, sin castillete, y la zona cubierta por la tolda era muy reducida. Su capitán fue Vicente Yánez Pinzón. La Niña sirvió de modelo para la construcción de la primera carabela en tierras americanas: la India.
 

 

La carabela Pinta. La nave del capitán Martín Alonso Pinzón
  La carabela Pinta, al igual que la Niña, fue aportada por los marineros de la zona como pago de una condena pendiente desde la última guerra pendiente entre Portugal y Castilla, finalizada con el Tratado de Alcaçovas-Toledo, en 1479, cuando unos marineros se saltaron los límites con el país vecino, lo que sirvió a los Reyes Católicos para la expedición colombina. Pertenecía al cántabro Gómez Rascón y al palermo Cristóbal Quintero, quizá de procedencia norteña y atracada en la ribera de Moguer, Huelva. Inicialmente no elegida por Colón, al tener otras dos naves, fue la intervención de Martín Alonso Pinzón lo que hizo que se decantase por las carabelas Pinta y Niña. 
 

Las carabelas son más sencillas que las naos, con una cubierta principal de proa a popa y la bodega. Cuenta con una elevación en la parte trasera, la tolda; y un pequeño castillete de proa. Dispone de tres mástiles para el velamen: trinquete, mayor y mesana y está gobernada con timón de codaste, pues aún no existía el timón de rueda. Cargaba unas 75 toneladas. Unas treinta personas componían la tripulación que tenía al frente al mayor de los hermanos Pinzón, Martín Alonso. Fue la nave más "rebelde" de las tres, en los primeros días tuvo que soportar el posible sabotaje de sus dueños, que habían manipulado el timón, aunque su capitán consiguió llegar a Canarias, donde se reparó.
 

Posteriormente, ya en el Nuevo Mundo, Martín Alonso Pinzón decidió hacer "sus propias Américas"y, en el viaje de regreso, cerca de las Azores (Portugal) volvió a separarse por las tormentas de su ruta. Llegó a Baiona (Galicia), a principio de marzo de 1443, arribando en el puerto de Palos de la Frontera el 15 de marzo, horas después de la Niña.
 

    

El puerto del siglo XV
  El 3 de agosto de 1492, al alba, y tras celebrar misa en la iglesia de san Jorge, situada junto al histórico castillo, Cristóbal colón zarpó del puerto de Palos, acompañado de los tres Pinzón, los hermanos Niño y un nutrido grupo de marineros, principalmente de la zona, en lo que sería una gesta inolvidable en la historia universal.
  Palos contaba con unos 2.500 habitantes en el siglo XV y en el río fondeaban numerosas embarcaciones locales dedicadas, sobre todo, a la pesca y al comercio.
 
 
Los marineros palermos tenían fama por su saber náutico y el enclave era también frecuentado por otros barcos de procedencia más lejana, dando al río Tinto gran renombre en las rutas de navegación de la época.