domingo, 22 de septiembre de 2019

Encender una hoguera. Jack London.



Frío, soledad,naturaleza salvaje...y perro. Pcas narraciones resumen la literatura de Jack London con tanta perfección como Encender una hoguera (1907), considerado el mejor relato del autor. La idea de abandonar a un hombre en un paisaje glacial, a más de sesenta grados bajo cero rondaba a London desde que en 1901 publicó una primera versión, dirigida preferentemente al público juvenil.
  Seis años después lo rehizo, dotándolo de mayor carga dramática, para Century Magazine y en 1910 lo recopiló en el volumen Lost Face.
 
 
Autor: Jack London
Título original: To Build a Fire, 1901 & 1907
Traducción: Susana Carral
Ilustraciones: Raúl Arias
Edita: Reino de Cordelia, S.L.
Edición: Primavera 2018
Nº de Páginas: 86














sábado, 11 de mayo de 2019

Tintes del cielo. Natsume Sóseki


Ignacio Pereria. Moncloa.

 Revuela un grillo
entre sones de gong,
al rezar sutras.

Los sutras son las escrituras sagradas del budismo, y su recitación es un acto solemne en la tera o templo budista.Los saltos y cantos de un grillo se entremezclan aquí con el rito, dándole un aire espontáneo de naturalidad. (Pág. 17)
 

Autor: Natsume Sóseki
Título: Tintes del cielo

Selección, traducción, introducción y notas: F. Rodríguez-Izquierdo
Colección: Maestros del Haiku - 4 

Editorial Satori
Edición 2016

Nº de páginas 155
Edición bilingüe 



Río en otoño:
de allí, una piedra blanca
lleve conmigo.

Un buen recuerdo de algún paisaje fluvial puede ser una piedra blanca, recogida de la orilla. El color blanco, síntesis cromática de todos los otros colores, atrajo poderosamente la atención del poeta; máxime, cuando la piedra estaba bien lavada por la corriente del río. (Pág. 37)

Ignacio Pereira. La Puerta del Sol.
 
La ipomea, ya a punto
de florecer: lo avisan
tintes del cielo.

Por las tonalidades cromáticas del cielo podemos barruntar el inminente florecer de la ipomea.¿Contagian los pétalos a las nubes, coloreándolas, o es a la inversa? Una curiosa simbiosis entre los seres naturales nos plantea la cuestión. 

Ignacio Pereira, La Gran Vía.
 
Yace aquí abajo
todo un atardecer,
con posible tormenta.

Este haiku lo usó Sóseki como inscripción sepulcral de su gato doméstico. Apesadumbrado por la muerte de su gato, el que seguramente le habría inspirado su famosa novela Wagahai wa neko de aru (Yo soy un gato), Sóseki le dedicó este epitafio, que es una pura -y simpátida- metáfora.

Jaume Plensa, Julia.
 
En una tina
caen flores de camelia,
para allí helarse.

Las flores pueden formar un ramo, o lucir en una composición de ikebana, o adornar un altar...En cualquier caso, merecen mejor destino que caer en una tina a la intemperie, donde -dado el rigor del clima invernal- se van a helar. Pero esto último es lo que -tristemente- iba a ocurrir.
 
 
Luis Lladró Fabregas

 
Colina herbosa:
corta al sur el paisaje,
donde el trigal.

Ver el paisaje en términos geométricos -formas triangulares (como una colina) que cortan a otras superficies contiguas, que a su vez se cortan entre sí...- es parte de la arquitectura mental de un dibujante. La técnica del shasei o del "esbozo de la naturaleza" para el haiku, puesta en relieve desde Yosa Buson, es aquí la herramienta capital para la descripción que plantea Sóseki.
 
 
Madrid

 
Lluvia otoñal:
me evoca aquel son rítmico
de una oda china.

La lluvia tiene una cadencia y una música, justo como la poesía. Oyendo caer la lluvia tardo-otoñal, Sóseki se acuerda del ritmo que percibió leyendo un poema chino de Guan. El haiku, por su ritmo dentro de la brevedad, es un metro muy apropiado para recoger tal impresión.

 
Pacto que enlaza
presente con futuro:
nieve sobre el bambú.

La nieve cubriendo el bambudal es una estampa reiterativa de cada año, pero no por ello anodina. Nos recuerda generaciones pasadas, nos asoma al futuro. La vieron nuestros ancestros, la verán nuestros descendientes.
 

 
 

 

lunes, 29 de abril de 2019

El puente Bizkaia


 Artxanda funikularra

Una buena oportunidad  para obtener una vista panorámica del conjunto de Bilbao, consiste en subir al mirador del monte Artxanda, cuya cima se sitúa a 250m de altitud. La mejor forma de ascender a la cima es con el funicular, que salva la pendiente en pocos minutos.
 

Lo construyó en 1913la empresa suiza Von Rou, especialista en teleféricos y trenes de cremallera alpinos, y a lo largo de su historia a sufrido dos reformas.
 





A Terpe 1936. Este monumento honra a los batallones que defendieron Bilbao en la guerra civil.


Artxanda es un área de esparcimiento y recreo, con agradables bosques, parques y merenderos.



 



Como tu cielo es el de mi alma triste
y en él llueve tristeza a fino orvallo,
y como tú entre férreas montañas,
sueño agitándome.
                                                   Miguel de Unamuno

 
Estación de Feve

Teatro Arriaga

Palacio de Chavarri
 
Metro de Bilbao. Arquitecto: Norman Foster. Año: 1988-1995.


"De todas mis memorias como arquitecto, yendo a sitios, viendo edificios, nada se compara con mi experiencia en Bilbao, in situ, viendo las tuneladoras debajo de la tierra. Es algo que nunca olvidaré, algo casi religioso; al ser consciente de las fuerzas de la naturaleza, de la dinámica del cambio." Norman Foster






Las Arenas y Portugalete, a ambas orillas de la ría, unidas por una barquilla y el puente de Bizkaia.


Considerado como un símbolo de la Bizkaia industrial, fue construido en 1893 con el nombre de Puente de Bizkaia, aunque siempre ha sido conocido como el puente colgante de Portugalete. Su barquilla une Las Arenas y Portugalete, en ambas orillas de la ría, mediante una obra de ingeniería pionera en su época, cuando la comunicación entre las dos márgenes era muy complicada, debido a la gran anchura del cauce y a la proximidad del mar y sus fuertes corrientes. Además la gran intensidad del tráfico marítimo impedía la construcción de un puente levadizo convencional, por lo que finalmente se optó por uno colgante de hierro, que a la postre sería el primer puente transbordador del mundo, un tipo de puente muy frecuente a principios del siglo XX, pero del que hoy en día solamente quedan nueve en funcionamiento.
 

 El autor de esta obra de ingeniería fue el vizcaíno Alberto de Palacio y Elisague, quien lo concibió como elemento estructural puro, absolutamente funcional, sin revestimientos decorativos en todo su arco. Consta de dos pilares dobles en cada orilla, que forman torres de 61m fijadas a cables de sujeción anclados en macizos de cimentación situados a unos 100m de las torres. El travesaño horizontal no es el original, ya que éste fue volado durante la guerra civil. El que ahora puede verse fue construido en 1940 con menos vigas en diagonal. También fue modificado de nuevo en 1998, cuando se incluyó una pasarela peatonal que permite su visita. A ella se accede a través de un ascensor instaldo en la torre de Portugalete. En julio de 2006 fue declarado Monumento de la Humanidad por el Comite del Patrimonio Mundial de la Unesco.
 


Paramos un poco para comer algo en Amistad


Monumento a Evaristo de Churruca en Las Arenas

Monumento inaugurado oficialmente el 25 de octubre de 1939. Está compuesto por una torre-faro de estilo Art Decó, diseñada por el arquitecto Ignacio Mª Smith y por un conjunto escultórico en bronce, obra del artista Miguel García de Salazar.
La escultura comprende los siguientes elementos: estatua sedente en bronce del homenajeado Evaristo de Churruca, dos estatuas ubicadas lateralmente representando una a la "Industria" y la otra a la "Navegación", en el frente dos figuras representativas de Bilbao luchando contra Neptuno y entre ellos un gran bloque de escollera. Aparecen los escudos de Bizkaia y Gipuzkoa tallados en la misma piedra y el de Bilbao en bronce y bajorelieve.
La obra representa el triunfo de los trabajadores sobre la furia del mar, la victoria de los vizcaínos sobre la barra, la ría y El Abra, dominados definitivamente gracias, en gran medida, a las obras impulsadas por Evaristo de Churruca durante su etapa al frente de la Junta de Obras del Puerto.
 



Muelle de Las Arenas: paseo de las grandes villas de Getxo

Actual sede del real Club Marítimo del Abra-Real Sporting Club (R.C.M.A-R.S.C.), levantada en 1975 por Eugenio Aguinaga e Iñigo Eulate para sustituir el edificio histórico destruido por el incendio provocado por un atentado terrorista el 26 de noviembre de 1973. Éste había albergado inicialmente el pabellón central del "establecimiento de Baños de Mar Bilbaínos", levantado por la familia Aguirre en 1868. Como consecuencia del decaimiento del turismo a causa de la desaparición de la playa, la familia Coste Aguirre abandonó el negocio balneario y en 1903 arrendó el edificio al naciente Club Marítimo, que lo terminaría adquiriendo en 1908.
Este Club posee una gran importancia en la historia de Getxo, y desde su fundación comenzó a organizar regatas internacionales, entre las cuales cabe destacar la primera Copa del Rey de Vela, en 1905, en la que participó Alfonso XIII y que actualmente se celebra en Palma de Mallorca.
Uno de sus ragatistas más conocidos ha sido el getxoztarra José Luis de Ugarte, (1928-2008). Entre sus numerosas hazañas se encuentra la de haber culminado en 1993, a los 65 años, la Vendée Globe o vuelta al mundo sin escalas en soltario, tras completar las casi 28.000 millas de recorrido en un total de 135 días de travesía.
 


















Puente de Zubi Zuri, en el campo de Volantín, obra de Santiago Calatrava.




Reponiendo fuerzas con unos pintxos y txakoli, en el Cacasco Viejo.