domingo, 18 de febrero de 2018

Lagartera


Lagartera, localidad situada en la  provincia de Toledo,  Comunidad de Castilla-La Mancha. Situado en la falda norte de un cerro o berrocal bastante pendiente. Pertenece a la comarca de la Campana de Oropesa y linda con el término municipal de Candeleda.
 
Castillo de Maqueda

Los primeros pobladores de la región fueron los vetones, pueblo perteneciente a la cultura celta, tal como lo demuestran los verracos y las cañadas para el ganado, que después fueron aprovechadas por los romanos para sus calzadas. A partir de aquí se fueron sucediendo una serie de culturas de las cuales, la árabe es la que más ha influido en sus costumbres, los ritos y el vocabulario lagarterano.

Hay mucho que ver y disfrutar en Lagartera: tiene un Museo dedicado al pintor local Marcial Moreno Pascual (Lagartera, 28 de septiembre de 1911 - Manhattan, 17 de diciembre de 1983) en el que pueden contemplarse pinturas que reflejan el tipismo lagarterano en escenas cotidianas. Su primera exposición data de 1933 en el XII Salón de Otoño, donde presenta "Ofrenda de boda" y "Descanso al atardecer".
 En 1950 se fue a América donde evolucionó pintando murales en Nueva York y retratando a personalidades relevantes, pero su corazón siempre estuvo en Lagartera.




En el Museo Marcial Moreno Pascual, podemos admirar el realismo al que dio forma con su pincel y que sirvió para inmortalizar a su pueblo. Otro pintor que también admiró e inmortalizó Lagartera, Joaquín Sorolla y en este museo podemos ver un par de caballetes y la silla que utizó este pintor cuando inmortalizó a los lagarteranos. En su obra:  Tipos de Lagartera o Novia lagarterana (Casa Museo Joaquín Sorolla). Cinco figuras dispuestas casi frontalmente sobre un muro encalado. Todas ellas con sus mejores galas, pudiéndose apreciar la sobriedad del traje masculino frente al abigarramiento del femenino. Fue pintado en la primavera de 1912, como estudio preparatorio, que luego refundirá en la obra definitiva, La fiesta del pan. 
 
Casa Museo de Joaquín Sorolla

(Detalle)

(Detalle)



LA sala: es el espacio más privado de la casa, tiene un marcado carácter religioso, cuajada de imágenes de santos y vírgenes y espejos. Por su puesto no pueden faltar las arcas que sirven para guardar los trajes y la ropa de más valiosa del ajuar.
 
El dormitorio: donde destaca la cama preparada para la novia, la pieza más importante.
La Sala de Bordados: con una muestra de las labores más representativa de lagartera. En esta sala destacan los dechados, que son paños cosidos que servían de muestra, los más antiguos están codificados en forma de tríptico y en ellos se distribuyen los diferentes tipos de labores como si se tratase de un libro de enseñanza.

La sala de los trajes: Exposición de los Trajes típicos de Lagartera, tanto el femenino como el masculino.

La Planta Primera está dedicada exclusivamente a la exposición del pintor Marcial Moreno Pascual, entre otros destacan los cuadros: "Víspera de boda" y "Sábado de Gloria".
 

 
Iglesia Parroquial, bajo la advocación de El salvador, al igual que la Catedral de Ávila, a cuya diócesis perteneció hasta mediados del siglo XX.
 
 En el lado norte cuenta con una entrada cobijada por un bello pórtico plateresco realizado a principios del siglo XVI, y cuya construcción debió ser patrocinada por el segundo conde de Oropesa, en el exterior figuran las armas heráldicas de los Álvarez de Toledo, junto a las cinco hojas de higuera propias del apellido Figueroa de su esposa doña María de Figueroa y Toledo. La puerta de arco rebajado con dos arquivoltas, con finas columnas con basamento y capitel y decoración de perlas o bolas, muy propio del gusto ojival de la zona y abulense de finales del siglo XV y principios del XVI, es simétrica a la puerta del sur, que quedó como entrada a una capilla que se construyó posteriormente.
 
 En 1806 se levantó su airosa torre, que en la parte baja sirve de acceso al templo, por una nave con bóveda de cañón denominada popularmente la calleja.
 


 El traje típico de lagartera, belleza, colorido y esplendor ha rodeado al pueblo de Lagartera en siglos pasados como puede apreciarse por la majestuosidad de sus trajes; trajes que en la actualidad se conservan y que siguen luciendo en la festividad del Corpus Christi. Junto con otras piezas del bordado como los dechados, las colchas de malla, delanteras, etc...los trajes forman parte de una cultura ya extinguida.

  Como, desde sus orígenes, el traje ha sido siempre un medio de identificación social, a lo largo de su existencia se ha ido enriqueciendo con bordados, galones y pasamaneria. Lo que diferencia los trajes es la calidad de sus telas, los colores de los cimeros y los bordados, más ricos cuanto más importante era la ocasión para la que se lucían.
 

 

Las medias son de estambre que primero se tejen y después se tintan en rojo. El bordado va en los laterales y se enmarca en el "cuadrao" que va separado del pie de águilas o de caracoles por un "arrequive". La parte superior es la "piña". Estan bordadas con lana de colores.
 Los zapatos son "entrepetaos" con galón en la puntera, cintas y hebilla de plata.




jueves, 1 de febrero de 2018

Un pequeño héroe. Un trance difícil. Fedor Dostoiewski


"El secreto de la existencia humana no sólo está en vivir, sino también en saber para qué se vive".
 F. Dostoiewski


"El hombre teme la muerte porque ama la vida".
 F. Dostoiewski
 


Cogí el chal y lo besé, fuera de mí, en un transporte de delirio que duró largo rato...Pudiendo a duras penas respirar, de codos en la hierba, miraba sin fijeza el campo que ondulaba en franjas las mieses, el río que se desliza serpenteando hasta donde podía alcanzar la vista entre las...(Un pequeño héroe, pág. 76)
 

...La novia lloraba de rabia, mortalmente ofendida. Por completo aniquilado y herido en lo más vivo del alma, Pseldonimov permanecía como un criminal cogido en fragante delito y ni siquiera trataba de excusarse...(Un pequeño héroe, pág. 165)



 Pronto tuve hecho el ramillete, muy pobre y muy sencillo; pero ¡cómo saltaba de gozo mi corazón a cada flor que cogía! El escaramujo y el jazmín silvestre estaban junto al asiento y sabía que no lejos había un campo de centeno, aun no segado. Corrí allí en busca de acianos y los mezclé con espigas de centeno, cuidando de arrancar las más llenas y doradas. Muy cerca encontré un grupo de nomeolvides y i ramo quedó casi perfecto. Más lejos, en el prado, vi campanillas de azul oscuro y clavellinas y bajé hasta la orilla del río a coger lirios acuáticos...(Un pequeño héroe. pág. 72)
 
"A veces conviene soñar". F. Dostoiewski


Fundación Mapfre





sábado, 27 de enero de 2018

Penas de amor de una gata inglesa. H. de Balzac / Ernestina o el nacimiento del amor. Stendhal


 
Honoré de Balzac fue uno de los más importantes narradores del siglo XIX. Su legado, reunido  en La comedia humana, sigue siendo una referencia imprescindible para autores y lectores.

 Penas de amor de una gata inglesa, este cuento forma parte de un proyecto editorial de Pierre-Jules Hetzel titulado Scénes de la vie privée et publique des animaux: Les animaux peints par eux-mêmes et dessinés par un autre. Études de moeurs contemporaines, primero publicado por entregas, a partir de 1840, y luego editado en dos tomos, en 1841 y 1842, que reunió relatos de grandes firmas de ese momento, como la del mismo Balzac, Charles Nodier o George Sand, con las ilustraciones de animales de Grandville.
 También se debe recordar que estos relatos se escriben en los años en que las primeras sociedades protectoras de animales comienzan a formarse en Europa así como a considerarse aspectos legales del trato a los animales.

 Tengo la ambición de ser la mistriss Inchbald de las gatas y les ruego que tengan consideración por mis nobles esfuerzos, ¡oh, gatos franceses!, con los cuales ha nacido la más grande casa de nuestra raza, aquella del gato con botas, tipo eterno del "cantamañanas", y que tantos hombres han imitado sin haberle erigido todavía una estatua.
 

J.J. Grandville (1803-1847) fue un caricaturista de gran popularidad y sus dibujos de animales antropomorfos son conocidos y reproducidos con frecuencia hasta la actualidad.

Takahashi Shótei (1871-1945

...Entonces divisé, sin tener aire de mirarlo, a ese encantador minino francés: estaba despeinado, era pequeño, gallardo y no se parecía en nada a un gato inglés. Su aire soberbio anunciaba, tanto como su manera de sacudir la oreja, un bicho raro sin preocupaciones...(Pág. 33)
 





...Una noche escuché en la calle la voz del gato francés. Nadie podía vernos, trepé por la chimenea y llegada alo alto de la casa le grité: "¡Al canalón!". Esta respuesta le dió alas, llegó detrás de mí en un abrir y cerrar de ojos. Creerían ustedes que este gato francés tuvo la inconveniente audacia de autorizarse, por mí pequeña exclamación, a decirme: "¡ven a mis patas!"...(pág. 40)



 Autor: Honoré de Balzac
Título: Penas de amor de una gata inglesa

Ilustraciones: J.J. Grandville
Traducción: Jean Cendrars

Edición: 2013
Nº de pág. 6
 

 

Novelador por antonomasia de las grandes pasiones, Stendhal publica, en 1822, Del Amor tratado que significa la culminación y resumen de sus experiencias y especulaciones teóricas acerca de las relaciones amorosas y en el que expone su famosa teoría de la "cristalización". Ernestina o el nacimiento del amor, relato incluido entre sus notas, ilustra dicha teoría al tiempo que anticipa los rasgos característicos de su novelística, representada especialmente por dos obras magistrales: Rojo y negro y La cartuja de Parma.
 


 
  
 

sábado, 20 de enero de 2018

Palacio del Infantado. Guadalajara





El Palacio del Infantado es una auténtica joya de la arquitectura civil europea. Construido siguiendo una estética propia del tardogótico, refleja una mezcla de estilos e influencias artísticas.

En 1482, el segundo duque del Infantado don Iñigo López de Mendoza, manda derruir las casas de sus antepasados y construir un Palacio, " para mayor gloria de su linaje". El resultado es este magnífico edificio, residencia durante siglos de la familia de los duques del Infantado.

El palacio vivió grandes momentos de esplendor, cubierto de obras de arte y convertido en una pequeña "corte" en torno a los duques del Infantado. Alojó a reyes de España y albergó varias bodas reales, como las de Felipe II e Isabel de Valois y Felipe V e Isabel de Farnesio.

 
En el siglo XVI, el quinto duque del Infantado decidió ampliar el palacio para dar cabida a su elevado número de familiares y sirvientes, adaptándolo al nuevo estilo imperante: el Renacimiento. Además, concibió un impresionante jardín, adornado con estatuas, fuentes monumentales y con un estanque artificial con barcas y cisnes.

En el siglo XVII los duques se trasladan con la corte a Madrid quedando el Palacio sólo como vivienda ocasional. En 1878 lo ceden al Estado para que se instale el Colegio de Huérfanos de la Guerra. 

En 1936 el Palacio del Infantado fue bombardeado por la aviación franquista y quedó seriamente dañado, conservándose solamente en pie las fachadas y las galerías del Patio de los Leones y la del jardín, manteniéndose en ruinas hasta 1960, fecha en que comenzaron las obras de rehabilitación, finalizadas en 1972 y que dieron al edificio su imagen actual.
  



A pesar de los siglos y las destrucciones, el Palacio del Infantado sigue conservando su nobleza y no pocos elementos artísticos originales, como la fachada principal, en la que se aprecian detalles góticos como la galería corrida de la parte superior, los arcos y tracerías de los garitones o la decoración de la portada. También la estética mudéjar, tan arraigada en España, se puede apreciar en las cornisas de mocárabes o la trama de puntas de diamante. En el siglo XVI se abrirán las ventanas de la planta baja y varios balcones renacentistas, rematadas por un frontón triangular.

Son también interesantes las otras dos fachadas: la de poniente o galería del estanque, fue trazada por Lorenzo de Trillo en 1496 y ejecutada en 1512 por Cristóbal de Adonza y Martín Gamecho. Viene a ser una personal interpretación de las prototípicas "logias" o galerías italianas.

La fachada del ala este fue construida hacia 1911 por el capitán de ingenieros militares de Guadalajara Senén Maldonado, tras ser derribada la iglesia de Santiago que se adosaba al Palacio por este lado. Se inspiraba en las trazas renacentistas de la fachada principal, aunque fue transformada por la rehabilitación de los años 60.
 




Patio de los Leones, el Patio es el elemento central del Palacio, entorno al que se configuran todos los espacios. Las trazas arquitectónicas y decorativas se deven al arquitecto Juan Guas y al escultor Egas Cueman.

Con una riquísima decoración tardogótica, su nombre viene dado por los relieves de la planta baja: parejas de leones enfrentados sujetando tolvas de molino -el emblema del primer duque del Infantado-, y entre ellos, sobre las columnas, los escudos de Mendoza y de Luna en honor a la familia de la esposa del duque. Sobre los arcos de la planta superior están esculpidas figuras de grifos, animales mitológicos de carácter protector, también enfrentados y encadenados a árboles de la vida. Los corredores de esta misma planta están reforzados con ocho arcos decorados con pajecillos que sostienen los escudos de Mendoza y Luna.

En un rincón de la planta baja se encuentra el único artesonado original conservado in situ, de estilo mudéjar.

Sobre el Patio se pueden apuntar varias curiosidades:

  • Hay 48 figuras de leones y otros tantos grifos. 
  • Los leones son todos diferentes, el escultor les dio rasgos distintivos.
  • Entre la decoración vegetal fueron esculpidas pequeñas figuras de animales, varios caracoles, un camaleón y una rana, que se esconden entre la hojarasca.
Tránsitos es el título de la exposición permanente del Museo de Guadalajara. En esta muestra se han reunido algunas de las piezas más relevantes de las colecciones de Bellas Artes, Arqueología y Etnografía de este Museo, cubriendo un período cronológico que comprende desde el Paleolítico hasta el siglo XX.

En Tránsitos se ha creado un discurso unitario de carácter antropólogico en torno a la idea de la vida, muerte y religiosidad, presente en todas las culturas que se han sucedido en la provincia de Guadalajara. 

La vida en tránsito, adj. Dicho de una persona: Que no reside en el lugar, sino que está en él de paso.

La vida es el bien más preciado de cada ser humano y a su conservación encamina una gran parte de sus actos, siendo consciente de que su paso por el mundo es breve. 

A lo largo de la Historia ha pasado de la mera recolección ha los productos en su estado natural a  producirlos y transformarlos para garantizarse el sustento.

Y para hacer su existencia más llevadera ha ingeniado técnicas, ha creado instrumentos, ha diseñado momentos de diversión y de gozo y ha intentado prevalecer sobre el resto del grupo mediante la posesión de riqueza y el ejercicio del poder.
 
  
Luisa Roldán. Primeros pasos de Jesús (1692-1704)

Tránsitos muestra el ansia ancestral del ser humano por no desaparecer, porque su muerte no signifique el fin.

Su título quiere expresar el camino, continuado pero lleno de etapas, trazado por nuestros antepasados y las fases por las que el ser humano como individuo ha de pasar durante su existencia material de camino hacia la vida eterna, idea común en todos los seres humanos pero con distintas formas según las épocas y culturas. 
 

Luisa Roldán. La Virgen niña con san Joaquín y santa Ana. (1654-1704) 








Arrimadero de azulejos del Salón de Linajes, capilla del Palacio del Infantado. Barro cocido y vidriado. Autor: Fernando Loaysa. Taller de Talavera de al Reina (1595). procedencia: Jardines del Palacio del Infantado (Guadalajara).

Esta serie de azulejos fue encargada por el quinto duque del Infantado durante las reformas que realizó en el Palacio. Cubría la parte baja de los muros del Salón de Linajes, cuyo riquísimo artesonado era un árbol genealógico de la familia Mendoza, profusamente decorado con numerosas figuras.
 

Autor: Alonso Cano. Virgen de la leche (1657-1660)

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La familia Mendoza

Los Mendoza tienen su origen en las tierras alavesas, donde eran dueños de un lugar fortificado del mismo nombre. Su ascensión comienza cuando se declaron vasallos del rey Alfonso XI de Castilla, afianzándose su fortuna y su posición en la Corte. el primero de ellos en pasar a la escena castellana fue Gonzalo Yánez de Mendoza, Montero Mayor del rey, que se asienta en Guadalajara en 1340.

 Intervinieron activamente en las continuas disputas bélicas del reino de Castilla, cambiando de bando según sus intereses, lo que les llevó a apoyar a la nueva dinastía Trastámara; esto unido a su inteligente política matrimonial, les permitió controlar extensos dominios señoriales, acaparar innumerables títulos nobiliarios y ocupar las más altas dignidades políticas y religiosas, en España y en América. 

 Y el epicentro de su poder estaba aquí, en Guadalajara, en el Palacio de los duques del Infantado.

 Con don Íñigo López de Mendoza, I marqués de Santillana, la familia inicia un ascenso que la encumbrará sobre los demás clanes aristocráticos castellanos. Dotado de una habilidad política inigualable fue capaz de organizar una red basada en los lazos de parentesco, unido por todas las ramas familiares a favor de los intereses del clan, creando una auténtica dinastía nobiliaria.

 La decadencia de los Mendoza comienza, lenta pero inexorablemente, en el siglo XVII extinguiéndose en el siglo XVIII. Los títulos que acumulaban irán a parar a otras familias, pero ya sin la influencia de antaño, apareciendo sus nuevos poseedores vinculados al poder en algunos momentos del siglo XIX, muy menguados ya en sus posesiones y sus rentas. Tanto es así que en 1878 el duque del Infantado se vio obligado a vender su Palacio de Guadalajara. 
 



La vida en palacio

 El palacio debía ser el universo ideal para plasmar los ideales de poder y placer de los nobles. Rodeados de lujo y ostentación, formaron entorno a ellos verdaderas cortes tanto más fastuosas que la de los reyes.

 A la riqueza de la arquitectura había que unir los jardines, máxima expresión de la búsqueda del goce sensorial, y la suntuosa ornamentación de artesonados, azulejerías, yeserías, pinturas al fresco, ricos tapices y reposteros, la opulencia del mobiliario y sus escogidas colecciones.

 La fiesta era el acto externo de mayor boato y su máxima expresión se alcanzaba en la acogida a los reyes en sus diversas visitas, las más conocidas el alojamiento ofrecido a Francisco I de Francia preso en la batalla de Pavía, en 1525, o la boda de Felipe II con Isabel de Valois en 1560, que se celebró con gran pompa en el Palacio del Infantado.

 Música, bailes, banquetes, torneos, juegos de cañas, toros o fuegos artificiales se desarrollaron en su interior y ante su fachada, participando incluso la población de la ciudad, mostrando así también el poder sobre sus habitantes.
  



 Salas de los frescos

 Las denominadas Salas de los Frescos o Salas del Duque son las únicas salas de honor que se conservan tras el bombardeo de 1936. Sus techos fueron decorados con pinturas al fresco por el pintor italiano Rómulo Cincinato entre 1578 y 1580 durante las reformas emprendidas por el quinto duque del Infantado, D. Iñigo de Mendoza.

 Cincinato, que anteriormente había trabajado en El Escorial al servicio de Felipe II, crea un complejo programa iconográfico concebido para exaltar el linaje de la familia Mendoza, representando historias heroícas, mitos clásicos y figuras alegóricas, todo ello junto a una profusa decoración de grutescos, demostrando un amplio conocimiento de historia, mitología, literatura y arte clásicos, muy propio del Renacimiento.

 Se han conservado tres salas y dos saletas decoradas, ya que las pinturas de otras dos salas, las del Día y Escipión, y las de la escalera y la del piso superior desaparecieron en el incendio de 1936 posterior al bombardeo.

 Actualmente se pueden contemplar las siguientes salas:
Saleta de los Héroes: está dedicada a la Historia de roma y sus héroes, como modelo a seguir por los duques.
Saleta de los Dioses: enfrente de la anterior, está decorada con diversas divinidades clásicas. En ambas saletas la decoración lo ocupa todo, techo y paredes.
Sala de Atalanta: en su techo se narra la historia de Atalante e Hipómenes, inspirada en el libro de las "Metamorfosis" de Ovidio.   
 

Saleta de los dioses

 Espacio de compleja interpretación por las graves pérdidas y repintes que sufrieron las pinturas. Parece que todas las representaciones giran en torno a los escudos de los segundos y quintos duques y duquesas y, por lo tanto, un homenaje como responsables de la construcción y reforma del Palacio. De esta manera, se vincularían diversas deidades a cada uno de estos personajes, a los que atribuirían las virtudes de los dioses olímpicos.
 Al igual que en la contigua Saleta de los Héroes cincinato representa a Marte y Minerva, dioses protectores de las armas y las letras, que parecen tener la consideración de tutelares de la Casa Ducal. 
 


Panteón de la Duquesa de Sevillano
 
La construcción del Panteón de la duquesa de Sevillano (propiedad de la Fundación san Diego de Alcalá) obedece a la iniciativa particular de la familia de los duques de Sevillano, que junto con la de los marqueses de Villamejor, impulsaron el desarrollo de la arquitectura privada guadalajareña en las últimas décadas del siglo XIX. Esta arquitectura tuvo como fuente de inspiración el mundo griego y bizantino, utilizando en sus edificios numerosos elementos arquitectónicos de estos estilos como fueron los frisos corridos y antefijas, frontones clásicos, plantas centralizadas, cúpulas rematadas por la cruz...etc.
 
Concretamente fue Dª María Diega Desmaisieres, condesa de la Vega del Pozo y duquesa de Sevillano, quién llevará a cabo, valiéndose de su fortuna familiar, estas importantes obras en la ciudad y su entorno, siendo la más destacada la ejecución de un panteón familiar siguiendo los deseos de su padre D. Diego Desmaisieres.
 
El panteón se levantó en terrenos de su propiedad, en los altos de san Roque, poblados entonces de pinares, fuera del cementerio de la ciudad. Fue concebido como centro de un conjunto de edificios destinados a asilo y escuelas para niños. La duquesa encargó el proyecto al arquitecto Ricardo Velázquez Bosco, colaborando con él Benito Ramón Cura, arquitecto de gran prestigio en Guadalajara.