martes, 27 de junio de 2017

La Seo y El Pilar de Zaragoza.


La Seo de Zaragoza
  La Seo del Salvador, donde el arte se convierte en mensaje de fe. La Seo del Salvador refleja la fe, la historia y el arte de Aragón. El templo de La Seo fue edificado, en estilo románico, a partir de la segunda mitad del siglo XII, en tiempos del Obispo Pedro Torroja. Todavía se observan algunos elementos arquitectónicos importantes: dos ábsides en el exterior y los restos de lo que debió de ser el bello ábside central en el interior.
 
  Entre 1316 y 1319 se comenzó a construir el nuevo templo de estilo gótico, utilizándose el yeso y el ladrillo. El interior está revestido de azulejos de los alfares de Zaragoza y su comarca. En 1491, por iniciativa del Arzobispo Alonso de Aragón, se añadieron al tempo dos naves laterales. Casi sesenta años después, durante el pontificado de D. Hernando de Aragón, se añadieron dos tramos más a los pies, quedando la Catedral como la contemplamos hoy.

 La Seo de Zaragoza, recientemente restaurada, posee una gran importancia artística. Es el conjunto más significativo y valioso de Aragón y representa las tendencias artísticas medievales, renacentistas y barrocas.
 
La Seo es un templo de cinco naves que conforman un gran salón.
 
La decoración es sobria excepto en las portadas barrocas de algunas capillas.

El órgano actual conserva trazas de la hermosa caja gótica de 1469 y cañulería de los siglos XV al XVIII, manufacturada por los más importantes organeros (Lupe, Sesma). Es obra de Pedro Roqués, quién, entre 1857 y 1859, sintetizó y armonizó la vasta y compleja historia de este singular instrumento.
 
 
San Valero (¿? - 315) obispo de Zaragoza y patrón de la ciudad. Sufrió persecución de Diocleciano y murió en el destierro. Su festividad se celebra el 29 de enero.
 

Plaza de las Catedrales


La Lonja de Mercaderes es una joya de la arquitectura civil renacentista. Nació para satisfacer las necesidades de los comerciantes aragoneses, que realizaban sus actividades profesionales en La Seo o en la iglesia de Santa María la Mayor y necesitaban un espacio adecuado para negociar acuerdos, cambiar moneda o recibir préstamos. 
 La Lonja de Mercaderes fue construida entre 1541 y 1551 por Juan de Sariñena y otros maestros de obras. Intervino en los aspectos decorativos el cantero e imaginero Gil de Morlanes el Joven.

 
Desde la Torre del Pilar
Desde los 80 metros de altura que alcanza el mirador, se domina toda la ciudad: la herida liquida del río, la monumentalidad de las torres, y el laberinto de fachadas.
  Geometría de tejas y terrazas. Miradores que se asoman a los patios. Laberinto de cúpulas y calles. Fachadas alineadas con respeto a la ordenación en simetrías. Y la vida que discurre pujante.

Plaza del Pilar, también conocida como Plaza de las Catedrales.
 
 
Basílica del Pilar
Centro de devoción mariana, de fervor popular y de peregrinaciones religiosas, el templo del Pilar es una de las manifestaciones más sobresalientes del barroco aragonés.
  La basílica zaragozana es la culminación de un largo proceso de fervor religioso y devoción mariana, que tuvo en el llamado milagro de Calanda uno de los momentos destacados, pero que, al calor de la religiosidad exacerbada por la contrarreforma y el clima de decadencia general, se siguió intensificando en la segunda mitad del siglo XVII.
 Esta larga trayectoria devocional ya se había iniciado en los años 40 de nuestra era, cuando, según una arraigada tradición, se apareció la Virgen al apóstol Santiago.
 





La Santa Capilla es responsabilidad de Ventura Rodríguez, quien preparó los planos en 1750 y terminó las obras en 1765. Esta Santa Capilla se levantó para arropar el Pilar donde, según la tradición se apareció la Virgen. En un templete de mármol, jaspe y bronce se cobija la imagen sagrada y el pilar donde se mostró. Jaspes de Tortosa en la columna, mármol de Carrara en los relieves, piedra de La Puebla de Albortón en los entablamentos.

 En los alrededores de la Santa Capilla se suceden las cúpulas , decoradas por Goya y por los hermanos Bayeu. En la cúpula cercana a la capilla de San Joaquín, un Goya en plenitud artística pintó en 1781 el Regina  Martyrum, conocida como Reina de los Mártires. Los hermanos Bayeu pintaron otros versículos como el Regina Angelorum y el Regina Apostolorum. 










La Plaza del Pilar, este gran espacio urbano es el verdadero corazón de Zaragoza y el centro donde convergen todos los itinerarios, acoge tanto el pulso cotidiano de los habitantes como el entusiasmo colectivo de las grandes celebraciones.
 Mide aproximadamente unos 500 metros de largo por 80 de ancho.





lunes, 26 de junio de 2017

Zaragoza



Zaragoza, ciudad del agua, capital del mudéjar y paraíso de las tapas, es una urbe bimilenaria que acumula el poso de cuatro culturas. Centro de espiritualidad y de congresos, escenario de unos hechos históricos que pusieron de manifiesto el fuerte carácter de sus habitantes, hoy se muestra como un enclave amante de la cultura y la diversión. 
 
Zaragoza es una ciudad de armonías discontinuas, dinámica, creativa, acogedora, cordial y amable. Con el nombre de Salduie se conocía el lugar donde confluye el río Huerva con el Ebro, enclave estratégico que fue habitado por la tribu ibérica de los sedetanos en los siglos II-I a.C. Formaba parte de una zona que actuó como frontera entre los íberos (situados al norte del Ebro) y los celtíberos (situados al sur) y estaba ocupada por los citados sedetanos, grupo prerromano que se extendía por el curso medio del Ebro.
 


Las murallas, el perímetro de la ciudad romana estuvo rodeado por una muralla de algo más de tres kilómetros, construida en la segunda mitad del siglo III en sustitución de la erigida en la época fundacional. De un grosor considerable -hasta siete metros-, se realizó exteriormente con sillares de alabastro y piedra caliza, e interiormente con argamasa de extraordinaria dureza.
 
Octavio César Augusto (63 a.C - 14 d.C) Primer emperador romano. De él tomó su nombre la ciudad de Caesaraugusta.


Los dos gigantes del Palacio de la Luna.

La calle Alfonso I, peatonal, comercial y una de las más agradables de la ciudad por el continuo deambular de gentes. En la esquina  con el Coso se alza la casa modernista Casa Molins, realizada por Fernando de Yarza en 1902. De planta baja, tres pisos con miradores y ático coronado por amplio alero, su fachada a dos calles muestra en el chaflán movidas y sinuosas formas que imitan a las de la naturaleza.
 

El Mercado Central, avda. de César Augusto, s/n., diseñado por Félix Navarro en 1903. El edificio, ecléctico y con algunos guiños al modernismo, combina de manera muy lograda piedra, ladrillo, hierro fundido y vidrio en una estructura de tres naves, más alta y ancha la central.



El Tubo, esta geometría tubular de bares y callejas, desde los años 50 forma parte de las señas de identidad de Zaragoza. De las tascas populares del Tubo, siempre muy frecuentadas, se ha pasado al refinamiento de las tapas y a la aureola de leyenda que rodea ciertos rótulos.
 
Jardín Botánico


 
 
 

lunes, 8 de mayo de 2017

Esperando a Godot. Samuel Beckett



"En algún lugar más allá de lo correcto y lo incorrecto, hay un jardín. Allí te encontraré".  Rumi                          

Samuel Beckett (Dublín, 1906 - París 1989) estudió en el Trinity College de su ciudad natal. Tras graduarse, fue profesor de la École Normale Supérieure de París. En esta ciudad conoció a James Joyce, de quien se convirtió muy pronto en amigo y confidente. Participó activamente en la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial, desdeñando su neutralidad de ciudadano irlandés, y, a partir de 1945, se instaló en Francia, donde escribió toda su obra, indistintamente en inglés o francés. En 1969 recibió el Premio Nobel de Literatura; eso no turbó la vida retirada que llevó hasta su muerte.
 En su obra se cuentan piezas teatrales como Esperando a Godot, Fin de partida, Film o Pavesas; novelas como Malone muere y Molloy o el poema de los cien versos Whoroscope.
 


Autor: Samuel Beckett
Título original: En attendant Godot
Traducción del francés: Ana María Moix

TUSQUETS Editores, S. A.
Edición Austral 2015
Nº de páginas: 127


¿Que puede contar un río sobre sí mismo?
 

Escrita a finales de la década de 1940, En attendant Godot se publicó por primera vez en 1952 en Les Éditions de Minuit, París. Se estrenó en 1953, en el Théâtre de Babylone de París, con dirección de Roger Blin, quien a su vez interpretó a uno de los personajes, Pozzo; actuaron también Pierre Latour (Estragon), Lucien Raimbourg (Vladimir), Jean Martin (Lucky) y Serge Lecointe (el muchacho).
 En 1954 apareció la traducción al inglés, Waiting for Godot, hecha por Beckett, en The Grove Press, Londres.

 Cuando  en 1953 se estrenó en París Esperando a Godot, pocos sabían quién era Samuel Beckett, salvo, quizá, los que ya lo conocían como exsecretario de otro irlandés no menos genial: James Joyce. Por aquellas fechas, Beckett tenía escrita ya gran parte de su obra literaria; sin embargo, para muchos pasó a ser "el autor de Esperando a Godott". Se dice que, desde aquella primera puesta en escena -que causó estupefacción y obtuvo tanto éxito- hasta nuestros días, no ha habido año en que, en algún lugar del planeta, no se haya representado esta obra. El propio Beckett comentó en cierta ocasión, poco después de recibir el Premio Nobel de Literatura en 1969, que Esperando a Godot era una obra "horriblemente cómica".


Acto primero

Camino en el campo, con árbol.
Anochecer.
Estragon, sentado en el suelo, intenta descalzarse. Se esfuerza haciéndolo con ambas manos, fatigosamente. Se detiene, agotado, descansa, jadea, vuelve a empezar. Repite los mismos gestos.
   Entra Vladimir.

Estragon:  (renunciando de nuevo ): no hay nada que hacer.
Vladimir:  (se acerca a pasitos rígidos las piernas separadas): Empiezo a crerlo. (Se queda inmóvil.) Durante mucho tiempo me he resistido a pensarlo, diciéndome: Vladimir, sé razonable, aún no lo has intentado todo. Y volvía a la lucha. (Se concentra, pensando en la lucha. (Pág. 15) 


Acto segundo

Estragon: para que todo fuera bien, habría que matarme, como al otro.
Vladimir: ¿Qué otro? (Pausa.) ¿Qué otro?
Estragon: Como a billones de otros.
Vladimir: (Sentencioso): Cada cual con su cruz. (Suspira.)  Al principio pesa, pero cuando llega el fin uno casi ni la nota.
Estragon: Entretanto, intentemos hablar sin exaltarnos, ya que somos incapaces de callarnos.
Vladimir: Es cierto, somos incansables.
Estragon: Es para no pensar.
Vladimir: Tenemos justificación.
Estragon: Es para no escuchar.
Vladimir: Tenemos nuestras razones.
Estragon: Todas las voces muertas.
Vladimir: Hacen un ruido de alas.
Estragon: De hojas.
Vladimir: De arena.
Estragon: De hojas. (Pág.84)
 

El Capricho



viernes, 14 de abril de 2017

Un paseo por el castillo de Manzanares el Real




El Real de Manzanares: un territorio medieval al sur de la sierra

Manzanares El Real ocupaba el centro de un gran territorio denominado el Real de Manzanares, del que tomó su nombre. Un territorio situado al sur de la Sierra en la cuenca alta del río Manzanares.
Tras la conquista castellana del reino andalusí de Toledo a finales del siglo XI, este territorio quedó bajo la jurisdicción directa de la corona.
Ocupado por pequeñas aldeas, su economía se basaba fundamentalmente en los recursos del bosque, sobre todo, la caza mayor, tan apreciada por los monarcas.
 

 
 

El castillo

Este palacio fortificado, transición del Gótico al Plateresco, es el mejor conservado de la Comunidad de Madrid. Parte de los materiales fueron extraidos del Castillo Viejo y al igual que éste tiene una planta cuadrangular flanqueada por tres torres cilíndricas y una cuadrangular, que es la del Homenaje. El patio consta de dos pisos de arcadas. En el lado sur del castillo hay una galería cubierta, obra de Juan Guas.
Su construcción fue iniciada por D. Diego Hurtado de Mandoza a finales del siglo XV y fue terminada por su hijo D. Iñigo. El castillo ha sido sometido a varias restauraciones, la última llevada a cabo por la Diputación Provincial de Madrid y dirigida por el arquitecto José Manuel González Varcárcel en 1975.
 
 











Embalse de Santillana






Castillo de Manzanares el Real.

Cuenca del Manzanares 
 

 A 50 km de Madrid por la Autovía de Colmenar Viejo, Manzanares el Real ofrece un interesante patrimonio histórico y natural. Enclavado en la vertiente meridional de la Sierra del Guadarrama en un entorno exclusivo en su triple vertiente de montaña, río y embalse, está protegido desde 1930 y fue declarado reserva de la biosfera en 1992.
 La singularidad de este paisaje radica en la magestuosidad de los canchos y riscos de La Pedriza que forman parte del Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama.
 Este pueblo de base agrícola y ganadera encontró su auge cultural con los Mendoza, en los siglos XV y XVI. Después de este período comenzó uno de decadencia y aislamiento que se prolongó  hasta el siglo XX, concretamente hasta que en los años 60, la zona es revitalizada por el turismo de naturaleza.
 
Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves (Finales del sigloXV)


 En 1985 se creaba la figura de protección del Parque Regional de al Cuenca Alta del Manzanares, 52.796 hectáreas que se extienden por 12 términos municipales, entre ellos Manzanares El Real. El Parque abarca todo el territorio que de sur a norte discurre entre las tapias del monte de El Pardo y la Cuerda Larga del Guadarrama, que desde el puerto de Navacerrada al de La Morcuera constituye una ruta clásica para cualquier montañero.
 
 La Pedriza, aunque no podemos olvidar su vegetación y fauna, lo fundamental en La Pedriza es la variedad de formas que adoptó el granito. Al fragmentarse las rocas en determinados planos, propios de los minerales que la constituyen, origina bloques muy variados en cuanto a formas y dimensiones.
 Estos no tardan en redondearse por la erosión del agua y el viento, dando lugar a un amplio repertorio de figuras. En las cotas más altas, la erosión es brutal, dando lugar a riscos y mogotes más abruptos y puntiagudos.
 En 1930 fue declarada de interés natural y nacional. En 1985, se protegió como espacio de gran belleza e interés. En 1992, La UNESCO la declara Reserva de la Biosfera. En 2013, La Pedriza es pieza fundamental del Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama.
 







 El castillo de Manzanares El Real ocupa una posición estratégica de dominio de la Cañada Real Segoviana, que era utilizada por la Mesta para desplazar el ganado estacionalmente por España entre los siglos XIII y XIX. Todo el edificio se realza con el robusto antemuro defensivo y el paseo de ronda. Una gran puerta flanqueada por torretas nos da paso al interior tras atravesar el antiguo foso, hoy colmatado.
 Fue construido en el siglo XV por el I Duque del Infantado, Diego Hurtado de Mendoza. las obras las prosiguió su hijo Iñigo López de Mendoza, quien incorporó al proyecto al arquitecto Juan Guas, uno de los máximos representantes del gótico tardío en Castilla y arquitecto de los Reyes Católicos.
 Ambos eran hijo y nieto respectivamente del Marqués de Santillana ( 1398 - 1498) autor de Coplas a la muerte de mi padre y Serranillas.
 Este edificio es la plasmación arquitectónica de una sociedad a caballo entre dos épocas, la caballeresca medieval (elementos defensivos como el antemuro o la entrada acodada) y la renacentista humanista, con sus grandes salones, las fachadas decoradas y los magníficos miradores más propios de un palacio. 
 
 El zaguán, o entrada al edificio principal, servía de primera defensa y de organización del interior.
 El patio de armas, presidido por el escudo nobiliario de los Mendoza, dos hermosas galerías porticadas con columnas y balaustradas de estilo gótico tardío, nos introducen en la zona palaciega.
 







El Estrado de Damas es una recreación de la sala de reunión social de las mujeres españolas hasta el siglo XVIII, ambientada en la estética de los palacios andalusíes. Entre esteras, alfombras y cojines, las señoras y sus damas pasaban las jornadas bordando, tocando instrumentos o leyendo, rodeadas de los baúles donde guardaban sus ropas y ajuares, los primitivos armarios.
 
 











 A pesar de que en la villa había ya un castillo, Diego Hurtado de Mendoza decidió construir uno nuevo y abandonar el viejo, aprovechando sus materiales para la nueva obra y creando un edificio acorde con la relevante posición que cada día iba adquiriendo la Casa Ducal. Diego vivió en el nuevo castillo hasta sus últimos años, y murió en él en 1497. Sin embargo, su hijo y heredero, Iñigo López de Mendoza, decidió el traslado de la sede principal de la familia a Guadalajara, donde radicaban las casas de origen de los Mendoza en Castilla, y donde se estaban iniciando ya las obras del nuevo palacio ducal, el del Infantado.
 El castillo fue utilizado por la familia Mendoza durante poco menos de un siglo y a partir de 1530 fue abandonado. El recinto fue deteriorándose con el tiempo y utilizándose como almacén, cuadra e incluso como cine y escuela durante la Guerra Civil.
 Hoy es Monumento Nacional y Bien de Interés Cultural y goza de la máxima protección otorgada al Patrimonio Histórico Español. Sigue siendo propiedad de la Casa Ducal del Infantado, aunque lo gestiona la Comunidad de Madrid que lo ha transformado en un Centro de Interpretación. 
 


Embalse de Santillana 

 La introducción de la energía hidroeléctrica en Madrid tiene nombres y apellidos: Joaquín de Arteaga y Echagüe, XVII duque del Infantado, marqués de Ariza y de Santillana.Hasta entonces los motores de gas o de vapor eran los que generaban energía eléctrica, pero a un elevado coste. Joaquín de Arteaga proyectó un vasto plan hidráulico y construyó varias presas y centrales hidroeléctricas. El embalse de Santillana, en el antiguo feudo de los Mendoza, sus antepasados, fue una de las actuaciones más importantes.
 Tras su adquisición por parte del Canal de Isabel II, la de Manzanares El Real es una de las dos presas de escollera de las que dispone.
 La coronación alcanza los 1.355 metros y la altura de la escollera es de 40 metros sobre cimientos. Se construyó en el tiempo récord de 12 meses y en ella tiene su origen el Canal de Santillana. Amegó la presa existente y con sólo cinco metros más de altura duplicó su capacidad de almacenamiento. De la vieja obra se mantiene la torre neogótica a imagen y semejanza del vecino castillo. 
  
 

El castillo Viejo

 Se conservan las ruinas al oeste de la villa, junto al cementerio viejo. Su planta, con tres torres cilíndricas y la del Homenaje cuadrada, es prototípica de la época y modelo para el Castillo Nuevo. El aparejo es propio del arte mudéjar, con un encintado de ladrillo entre la mampostería de granito. 
 







Brock, durmiendo la siesta