viernes, 28 de noviembre de 2025

La mitad del mundo. La mujer en el México indígena. Historias tejidas.

Instrumentos de "escritura" textil
 
Desde tiempos ancestrales, las mujeres indígenas han transformado fibras naturales en hilos, hilos en telas y telas en prendas, valiéndose de instrumentos sencillos, pero de gran complejidad técnica, por lo que se requiere mucha experiencia y destreza para alcanzar la maestría en las obras de arte textil.
 
Para hilar se emplea el uso o malacate, compuesto por una vara y un contrapeso, que permite obtener torzales de distintos grosores y cabos. Para tejer, el telar de cintura y, en algunas regiones, telares de estacas. Durante el Virreinato se incorporaron instrumentos de pedal para hilar y tejer.
 
La elaboración de textiles exige conocimientos biológicos, para entender el comportamiento de las fibras; matemáticos, para concebir la lógica de la alineación y el movimiento de los hilos en la estructuración de las telas y las decoraciones; y químicos, para formular los materiales tintóreos y en el manejo de la paleta de colores.
 
 
La actividad textil ha tenido gran relevancia entre los pueblos indígenas desde la época prehispánica, pues se vincula con la identidad personal, y comunitaria, la organización social y económica, y el pensamiento religioso. Hilar, tejer y bordar han sido labores propias de las mujeres, sin distinción de rango, pues según los mitos, así lo dispusieron las deidades.
 
Los textiles de los pueblos  originarios de México forman parte esencial de los procesos culturales e históricos de un territorio diverso en identidades étnicas y rico en experiencias artísticas. Más que meras prendas de vestir, son testimonios de sus pensamientos, creencias y vivencias. Esta exposición propone una lectura de las historias plasmadas por mujeres indígenas sobre textiles, a través de cuatro temas:
 
1. "Atuendo femenino", que aborda la continuidad del uso de prendas femeninas desde la época prehispánica.
 
2. "Instrumentos de "escritura" textil", que muestra herramientas y materiales empleados para tejer y bordar.
 
3. "Enseñanza y aprendizaje", que resalta la transmisión de esos saberes a las niñas desde temprana edad.
 
4. "Narrativa textil", con ejemplos de textiles de diversas regiones que dan cuenta de historias y creencias de carácter personal y comunitario.
 

 Cubrir el cuerpo
 
El hipilli o huipil es una de las prendas femeninas de origen prehispánico utilizadas para cubrir el torso. Puede ser largo o corto, ancho o angosto, según el uso, sobre o bajo las faldas. Está formado por uno a cuatro lienzos con una abertura para el cuello, que puede ser cuadrada, redonda, vertical u horizontal. Los motivos decorativos se disponen simétricamente y, en ocasiones, se adornan con cintas, cordones, blondas, espiguillas y flecos.
 

 Nagua tradicional
 
El enredo (cueitl en náhuatl) ha sido utilizado por las mujeres indígenas desde la época prehispánica para cubrir la parte inferior de su cuerpo. Esta prenda se presenta en formatos rectangulares variables: abiertos de forma plana o tubulares. Los lienzos se enredan en la cadera, envolviendo el cuerpo mediante pliegues distribuidos uniformemente, con estilos que dependen de las modas y tradiciones regionales, y se sostienen en la cintura con fajas. A partir del siglo XVI se introdujo el uso de la falda.
 

Enseñanza y aprendizaje
 
Cuenta un relato mexica que, tras ordenar el cosmos y crear a la quinta humanidad, las deidades encomendaron a Cipactonal, la primera mujer, hilar y tejer el algodón, tarea que debían continuar las mujeres de su descendencia.
 
El proceso de enseñanza y aprendizaje se realiza mediante el ejercicio práctico en talleres domésticos. Desde niñas aprenden a hilar, tejer y bordar a manera de juego. En la adolescencia comienza su instrucción formal, cuando las abuelas les enseñan a seleccionar y transformar los materiales, asimilar los diseños ornamentales y decodificar los símbolos iconográficos que se transmiten mediante dechados o patrones graficados. Con el tiempo, las jóvenes dominan el oficio y crean lienzos finos y complejos: se dice que una buena tejedora sabe escuchar, mirar, tocar y oler los elementos asociados con el tejido.
 

 Instituto Cervantes
Alcalá, 49. Madrid 
 

 
 

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