Colección Pasamar-Onila
12 febrero -31 mayo 2026
Las imágenes del "mundo flotante" alcanzaron su máximo esplendor con el establecimiento de la capital del sogunato tokugawa en Edo, la actual Tokio. Durante el período Edo (1615-1868) la capital fue el centro neurálgico de la producción y distribución de arte gráfico, impulsado por las prósperas clases comerciante y artesana en un contexto de creciente alfabetización, cuya demanda satisficieron audaces editores que competían resueltamente por ofreces los mejores y más bellos testimonios de estampas y libros ilustrados.
La Colección Pasamar-Onila es única y singular en el panorama de las colecciones de grabado japonés en España por la calidad y diversidad de estampas del género bijin-ga, "imágenes de mujeres bellas". En paralelo a las estampas de actores de kabuki, la representación de la mujer, bijin, fue el género más popular del ukiyo-e.
Las imagines remiten preferentemente a las cortesanas de alto rango de los barrios del placer, en particular las oiran del distrito de Yoshiwara en Edo, representadas solas o en compañía de sus jóvenes kamuro. Ahora bien, los artistas ukiyo-e no solo prestaron atención a las refinadas geishas de Yoshiwara, además, apreciaron la belleza femenina en las escenas de género, captando la dignidad de la mujer ocupada en sus actividades cotidianas o en la privacidad de su hogar, leyendo o escribiendo poesía, viajando por los lugares famosos de Edo, el monte Fuji, el río Sumida, la isla Enoshima...
Un mundo se sutil belleza y elegancia, la sublimación de lo efímero, cuya culminación fue el hedonismo manifiesto en las escenas sexuales explícitas del género shunga, literalmente "escenas de primavera". El estudio de las poses y actitudes de las bijin y, especialmente, de sus atuendos constituye una interesante fuente de información visual para documentar los hábitos de sociabilidad y los cambios de gusto en la moda del Japón sogunal.
Los exquisitos grabados de ukiyo-e fueron realizados en madera cortada con cuchillas y gubias. A partir de la década de 1760 se impuso una modalidad genuina de estampación a color con varios tacos grabados, denominada nishiki-e. Este método, del que nacían fotos elaboradas a base de colores planos perfilados con dibujos de línea gruesa, fue aumentando progresivamente su complejidad, en un alarde sensacional de virtuosismo técnico.
Bellezas del mundo flotante reúne una elaborada síntesis del género bijin-ga en los maestros clásicos de la edad de oro del grabado japonés, entre el tercio final del siglo XVIII y la primera mitad del XIX. Además de preciosas estampas en tamaño oban, el más común de la época, también se exhibe un grupo de insólitas hashira-e, "imágenes de pilar o columna", tres dípticos verticales o kakemonos, ocho sofisticados trípticos y un excepcional políptico de seis hojas, además de un admirable conjunto temático.






















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