martes, 21 de julio de 2026

Venus y Adonis. William Shakespeare


Los dos grandes poemas narrativos de Shakespeare, Venus y Adonis y La violación de Lucreciase publicaron respectivamente en 1593 y 1594. Ambos fueron dedicaron dedicados a Henry Wriothesley, el muy joven tercer conde de Southampton (19 años), cuya protección social buscaba y consiguió el poeta. Había sido escrita durante la peste de 1592 y 1593, que mantuvo cerrados los teatros de la capital para evitar contagios. Al publicar el primero, su autor contaba 29 años y solo llevaba uno en Londres, donde pretendía hacer carrera en el mundo del teatro.
 
Por aquel tiempo circulaban ya entre sus amigos algunos de los Sonetos, escritos sin duda en honor a su protector, pero éstos, en cambio, no se publicaron, hasta 1609, y no por decisión del propio Shakespeare, sino un tal Thomas Thorpe, que los mandó imprimir sin permiso de su autor.
 



  Autor: William Shakespeare
Título: Venus y Adonis 
Traducción y prólogo: Gustavo Falaquera
Poesía Hiperión , 440
Edición bilingüe
Ediciones Hiperión, S. L.
ISBN: 84-7517-718-2
 

En vida del autor fue su obra más popular, incluso un verdadero éxito. Parece que gustó y fascinó al público de la época, proporcionando al poeta un prestigio cultural o social, por su carácter de "alta poesía" inspirada en modelos clásicos, que el teatro, considerado más bien una diversión popular, no llegaba a tener.
 
El argumento de Venus y Adonis es aparentemente sencillo: la diosa del amor, enamorada del joven cazador, pretende hacer de él su amante. Adonis, reacio a los encantos de la diosa, se resiste tanto física como dialécticamente a sus tentativas, insistiendo en que lo único que le interesa es la caza, en especial la del jabalí. Cuando la diosa escucha sus propósitos le advierte de los peligros que encierra la persecución de tal animal y procura convencerle de que abandone el proyecto, pero Adonis no le hace caso y consigue, ya al anochecer, arrancarse de sus brazos y escapar.
 Venus pasa la noche lamentándose por la tragedia que intuye próxima y, en efecto, por la mañana escucha el griterío de una partida de caza, los cuernos, los aullidos de los perros, y llega al convencimiento de que Adonis ha muerto desgarrado por los colmillos de la fiera.
 Luego, ella misma intenta autoconsolarse y convencerse de que todo han sido imaginaciones de su amor temeroso, hasta que finalmente descubre que no es así, que efectivamente Adonis ha sido muerto por el jabalí. 
Ante su cadáver llora la muerte del joven, cuya sangre tiñe las rosas y da origen a una nueva flor, la anémona. Finalmente, Venus se retira a la isla de Pafos, donde decide enclaustrarse y retirarse del mundo. 
 

El tema procede de la literatura clásica, fundamentalmente de Ovidio, y fue tratado por numerosos artistas, tanto en la poesía como en la escritura y la pintura, aunque la versión de Shakespeare se aparta del modelo habitual para desarrollar su propia versión del mito. Lo escribió en sextetos, o "sexta rima", estrofa de procedencia renacentista italiana y consta de 199 de tales estrofas.
 
Tiziano. Venus y Adonis, 1554. Óleo sobre lienzo. Museo del Prado 

Amor desconfiado, ¡oh qué extraño resultas
no creyendo y, al tiempo, siendo en exceso crédulo!
Tu bien y tu desgracia son extremos los dos;
desesperas y esperas, y ello te hace ridículo:
en un caso te halagan ideas improbables,
las probables ideas en el otro te matan.
 
Ya está ella deshaciendo la tela que ha tejido:
Adonis vive y no hay que insultar a la Muerte,
ella no le acusó de no servir de nada:
ahora a su odioso nombre le añade honores. Llámale
la reina de las tumbas y tumba de las reinas,
suprema soberana de todo lo mortal.
                                                                  (pág.103)  
 


 
 
 
 
 

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