Dylan Thomas
si supiera qué orden acataba
y tenías que morderla hasta su centro
hasta romperme en hebras
mi vocación de rabia
junto a tu voluntad de carroñero
Algunos me dejan contarte los pecados del cuervo.
Dylan Thomas
el ciervo, el zorro.
Y yo maravillada
porque el campo, todo el campo,
parecía hecho de oro.
Tú sabías
que huían de nosotros
que todas las espigas
las ibas a ofrecer a la tristeza
y cómo, cómo protegerte del sol
que entonces me salía de la garganta.
Un halcón, señalaste.
Pero el campo brillaba demasiado
y no miré hacia arriba.
V. Pérez-Sauquillo (fragmento)
Título: Bajo la lluvia equivocada
Ediciones Hiperión, S.L.
Poesía Hiperión, 520
ISBN:84-451-2852-3
... este inútil
Trabajo de quererte
Que tú no necesitas
Luis Cernuda
donde era bosque
con el grito de todo lo que hierve
con los dedos en flor
como por fin florece la tormenta.
V. Pérez-Sauquillo
Pensé que eran raíces
lo que siempre fue sombra.
El sueño va sobre el tiempo
flotando como un velero.
Nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño.
¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!
El tiempo va sobre el sueño
hundido hasta los cabellos.
Ayer y mañana comen
oscuras flores de duelo.
¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
¡Que espesura de anémonas levanta!
Sobre la misma columna,
abrazados sueño y tiempo,
cruza el gemido del niño,
la lengua rota del viejo.
¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
¡Que espesura de anémonas levanta!
Y sí el sueño finge muros
en la llanura del tiempo,
el tiempo le hace creer
que nace en aquel momento.
¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!
La leyenda del tiempo
Federico García Lorca
Así que pasen cinco años (1933)







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