miércoles, 5 de noviembre de 2025

File (Philae)

Al sur de Asuán. El templo hundido y rescatado de File.

   Con uno de los muchos barcos se llega en pocos minutos a la isla de Philae, una de las visitas más interesantes en Egipto. Nectanebo comenzó la construcción en el siglo IV a.C., sus sucesores tolemaicos y romanos lo acabaron en el curso de 600 años.
 

   En total se tardaron 560 años en construir, ampliar y renovar el templo de File. Todo este complejo se dedicó a la polifacética Isis.
   Uno de los mitos egipcios más universales es el de Isis y Osiris. Osiris, faraón que enseñó a los egipcios la religión, la agricultura y su forma e vida, fue asesinado por su hermano Seth, celoso de él.
   Seth lo descuartizó y desperdigó su cuerpo por todo Egipto. La esposa de Osiris, Isis y la hermana de ésta, Neftis, buscaron los miembros de Osiris, y con la ayuda de Anubis y Tot, lo momificaron. Isis recurrió a la magia para resucitarlo y concibió un hijo al mismo tiempo. Horus, que vegaría a su padre. Osiris volvió a la vida y bajó al inframundo para convertirse en señor y juzgar a los muertos.
 
 


   La palabra "File" significa "fin", en el sentido del final del mundo. En los cuentos de las mil y una noches la isla es el escenario de la historia de amor del hijo de Anas el-Wogud, que libera de un calabozo a la hija del visir después de que un cocodrilo lo acerque a la isla llevándolo en su lomo.
 




    El templo de File y la isla de File están, desde 1980, en lugares distintos. Cuando en 1902 la antigua presa de Asuán entró en funcionamiento, la isla quedó sumergida y solo se podía ver tres meses al año, que era cuando se vaciaban las cuencas y bajaban el nivel del agua.
   Esta situación, insoportable desde el punto de vista arqueológico, cambió en 1971 al construir la presa de Sadd-el-Ali. Flile quedó situada en una cuenca regulada entre ambas presas, con un nivel de agua constante que lo hubiera arrasado todo.
   En una intervención de rescate financiada internacionalmente, el templo, con sus 44.000 bloques de piedra numerados, fue trasladado en 1979 a la isla de Agilka, al norte de File.

 
   Después de un corto viaje en barco se llega al pabellón de Nectanebo. Antes del templo de Isis hay un vestíbulo que conduce al enorme templo tolemaico. También son grandes las pinturas murales; Tolomeo XII entrega a Horus la corona del país, Tiberio y Augusto están representados como faraones, los sacerdotes llevan la barca de Isis. Soportales inacabados llevan al templo, 31 columnas en la parte oeste, 17 en la este. Las representaciones muestran a tiberio adorando a los dioses.
 


   El templo de Isis es el edificio central y muestra la importancia que tenía Isis en la era grecorromana. Los peregrinos venían de Grecia y Roma hasta File, como demuestran las inscripciones. El primer pilón tiene casi 20 metros de altura y 50 metros de ancho. Los relieves muestran a Nectanebo bailando delante de Isis y Osiris, Jnum y Hathor. En otro lugar, los sacerdotes llevan en procesión a Isis sobre la barca.
 


 

  
  

Daniel Estrada


¿Cuanto dura un pensamiento? De Daniel Estrada en Alcobendas
 
El Centro Anabel Segura acoge hasta el 15 de noviembre esta muestra, una propuesta que invita a reflexionar sobre la memoria, la identidad y la fugacidad de las ideas.  
 
 

 ¿Por qué algunos permanecen mientras otros se desvanecen, solo para resurgir tiempo después? Estas preguntas dan forma a una reflexión sobre la memoria, el archivo y la identidad. Como seres humanos, somos una acumulación de fragmentos de tiempo y recuerdos, que constituyen nuestra percepción del presente y del yo.
 
El proceso creativo presentado en esta obra es una alegoría al funcionamiento de la mente: una lucha constante entre la aparición y la desaparición de ideas, un ir y venir que refleja la naturaleza fluida de la memoria.
 

La figura o retrato actúa como un punto de anclaje, un símbolo que absorbe, transforma y resignifica recuerdos visuales y textuales. Esta figura no busca representar una identidad única, sin aludir a la acumulación de experiencias y a la capacidad de la mente para reorganizar y reinterpretar esos fragmentos.
 

El resultado es una obra que materializa la tensión entre lo fugaz y lo constante, ofreciendo una acumulación de fragmentos de nuestra propia existencia, donde lo vivido es tan mutable como nuestra esencia. Un delicado equilibrio entre lo que somos, lo que recordamos y lo que olvidamos, y como estos elementos se entrelazan en un intento de dar forma a las ideas aleatorias que colonizan el pensamiento, migrando desde el estado invisible al territorio visible de la obra.
 
  
 
Campus de la Universidad Autónoma de Madrid


 

Alcobendas

 


El pueblo nubio



 Hacer una excursión a un poblado nubio es una forma sencilla de adentrarse en la cultura de este pueblo. pasear por sus calles permite tomar contacto rápidamente con las características distintivas de su cultura: sus casa humildes y coloridas, en ocasiones decoradas con simpáticos dibujos sobre las paredes.
 
Falucas navegando por las tranquilas aguas del Nilo
  
 Aunque territorialmente ya no exista la Baja Nubia, en Egipto su legado sigue vivo, especialmente en el corazón de las gentes de este grupo étnico. 
 

El pájaro benu atravesó las aguas de Nun en el alba de la creación y vio como la tierra emergía de las aguas. Se le identificaba con el sol, mientras el montículo primigenio era simbolizado por la roca de Benben, en Heliópolis, donde los rayos del sol iluminaron la tierra por primera vez. Esta roca mítica servía de prototipo a los obeliscos, cuyos pináculos eran dorados para captar los primeros rayos del sol.
 


 

 Aunque el desierto ocupa un 90% de su territorio, en Egipto existen también  otros hábitats. Muchos seres vivos han desarrollado estrategias para soportar las temperaturas extremas y los largos periodos de sequía. El ser humano, sin embargo, es menos adaptable, y aunque una pequeña parte de la población reside en los oasis habita en el delta y el valle del Nilo. 
Estas regiones donde el agua es abundante y el suelo muy fértil tienen que alimentar a una población cada vez más numerosa. En el litoral, la fauna y flora marinas, con espectaculares arrecifes de coral constituyen uno de los entornos naturales más variados del planeta.
 

 
   
 
 Arquitectura: las construcciones de los nubios se caracterizan por su sencillez y humildad y son en su mayoría casas de adobe que a menudo presentan cúpulas  o techos abovedados y que se recubren con cal y yeso. En ellas se despliega un gran derroche ornamental, tanto en los colores d las paredes exteriores como alrededor de las puertas, con objetos de cerámica.
 



 Música y danza: es otra de las grandes expresiones de la cultura nubia, con grandes artistas que han gozado de cierto éxito internacional, como Alí Hasan Kuban. Los ritmos nubios suelen ser cadenciosos y las voces ásperas y nasales, por lo que a menudo se compara con el blues, aunque con un colorido sonoro muy diferente, el que proporcionan sus instrumentos musicales, como el oud (guitarra de madera en forma de peral) y el doff (tambor bajo). las danzas son el mejor complemento de la música a menudo en grupos de hombres y mujeres.
 

  

 En el siglo XIX, desde el gobierno de Mehmet Alí, el control de Nubia por parte de Egipto llegó más al sur, hasta el reino de Sennar, que durante varios siglos fue un sultanato independiente. Sin embargo, la colonización británica cambio la situación en toda la zona geográfica: cuando se puso fin al protectorado Británico a comienzos del siglo XX. Nubia quedó definitivamente dividida entre Egipto (Baja Nubia) y Sudán (Alta Nubia).
 Sin embargo, la existencia de la Baja Nubia fue muy breve, de apenas unas décadas, puesto que en los años sesenta las aguas del Lago Nasser sepultaron todos los poblados desde la primera catarata hasta casi la segunda, es decir, la práctica totalidad de la Baja Nubia. Y el pueblo nubio se vio obligado a trasladar sus hogares a otros lugares.