viernes, 6 de noviembre de 2026

Museo Lázaro Galdiano


José Cecilio Lázaro Galdiano nació en Beire (Navarra) un 30 de enero de 1862. Fue conocido por su labor como empresario, intelectual, editor y coleccionista de arte. Fue el mayor de siete hermanos. Su padre Leoncio de Lázaro Garro y su madre, Manuela Gregoria de Galdiano Garcés provenían de familias nobles.
 
Fue bautizado en la parroquia de san Pedro de Olite y estudió primaria en una escuela rural. El bachillerato, sin embargo, lo estudió en el Instituto de Zaragoza, en los Escolapios de Sos del rey católico.
 
Cuando cumplió los quince años entró como escribiente en una sucursal del Banco de España en Pamplona. Más tarde se haría funcionario, aprobando el examen para el ingreso en la escuela de empleados de sucursales. Dos días después de aprobar este examen fue destinado a Valladolid, donde intentó compatibilizar el trabajo con los estudios superiores, si bien se sabe que le gustaba mucho leer, por lo que se inscribió en algunas asignaturas de la Facultad de Filosofía y Letras. En esos años publicó algunos versos en la revista católica jerezana Asta Regia y en Madrid Cómico. Su afición por los libros y el arte le llevó a reunir una biblioteca de más de 20.000 volúmenes a lo largo de su vida.
 
Pocos años después, su trabajo ya le había hecho desplazarse a diferentes ciudades españolas: Málaga, Valencia, Barcelona...es por esto que José Lázaro tomó la decisión de terminar su trayectoria profesional como empleado de banca, alegando mal estado de salud.
 
Entre los años 1880 y 1890, migró a la Barcelona modernista con el fin de sentirse cercano a sus gustos vinculados al arte y las humanidades, aunque esto frustrara completar sus estudios superiores. En esa etapa ejerció la profesión de periodista lo que le llevó a impartir charlas en Ateneos sobre las "Relaciones entre artistas y literatos en las historia artística y literaria española".
 
Su estancia en Barcelona dio para mucho, ya que también participó en la Exposición Universal de Barcelona de 1888 y trabajó para la Trasatlántica.
 
Poco después se mudaría a Madrid con el afán de emprender en un negocio editorial: la revista literaria "La España Moderna". Su edición comprendió entre los años 1889 y 1914. Entretanto, José Lázaro Galdiano, se casó en Roma con Paula Florido y Toledo, rica dama argentina.
 
Pasó los años de la Guerra Civil  en París y luego en Nueva York, donde continuó adquiriendo antigüedades en un mercado marcado por la guerra. Pasada la guerra regresó a Madrid. Cuando volvió tenía su casa tan llena de obras de colección que tuvo que mudarse al hotel Ritz.
 
Falleció un 1 de diciembre de 1947, a los 85 años de edad en Madrid. Fue muy reconocido que, antes de morir hiciera una donación de todos sus bienes al Estado español, por lo que apareció en el Boletín Oficial del Estado en ese mismo año. Poco después el 18 de julio de 1948 se constituyó la Fundación Lázaro Galdiano. Nafarroako Gobernua
 

El jardín
El Jardín del Museo Lázaro Galdiano o Jardín de Parque Florido es una pieza esencial no solo por su trazado, sino también por ser uno de los pocos conjuntos de palacete y jardín que han sobrevivido en Madrid hasta nuestros días y que hoy es un oasis. (El acceso es libre durante el horario de apertura del Museo, excepto los días que se celebren eventos privados).  
 
De líneas suaves y trazado sencillo, está diseñado por el paisajista turinés Alfonso Spalla (1860-1931) según los principios de los trazados de jardinería de finales del siglo XIX, como una derivación del estilo paisajista que se impuso en el siglo XVIII, adaptando lo que los franceses llamaban un "hôtel de ville" al clima madrileño y al gusto isabelino. Organizado entorno al Museo y comunicando el palacio con las calles Serrano y Claudio Coello, se compone de ondulantes caminos enarenados que describen isletas de forma irregular recubiertas con pradera y plantas tapizantes dispuestas siguiendo los criterios establecidos por la corriente en boga a principios del siglo XX: la mosaicultura.
 
El jardín conserva un repertorio arbóreo del momento, llegado de la India, China, Japón, América, que incluye palmeras, coníferas y frondosas, entre las que destacan cedros, almeces, abeto de Colorado, árbol de las pelucas, castaños de indias, tilo, laureles, hayas rojas o el característico plátano en candelabro, además de naranjos ornamentales. Más de 70 especies -arbolado, masas arbustivas, trepadoras, flores -adornan durante todo el año los senderos de Parque Florido, con azaleas, boj, hortensias, magnolias, cíclamen, jazmín estrellado, rosales, brezo, lilos, rododrendo, acebos, artemisa, etc.
También cuenta con un jardín zen en un costado del parque, presidido por un peral, diseñado en 2021 por el arquitecto Shuichi Kobari.
 
Un recorrido amenizado por la colección de arte con bustos de emperadores romanos o la estatua de Galatea.  
 

 
 










El Palacio de Parque Florido
El palacio fue promovido por José Lázaro Galdiano y su esposa, Paula Florido Toledo, con el fin de establecer su residencia particular en Madrid, tras su matrimonio. Confiados en el prestigio alcanzado por José Urloste con su pabellón español en la Exposición Universal de París de 1900, decidieron encomendarle los planos de su residencia, la cual habría de seguir la traza y estilo neoplateresco de aquel.
 

Fechado el proyecto en enero de 1904, finalmente no pudo materializarse por falta de acuerdo entre el arquitecto y su cliente, lo que motivó su sustitución por Joaquín Kramer, ligado a comités de mentalidad avanzada como Federico Fliedner y Francisco Giner de los Ríos.
Manteniendo la concepción general del proyecto de Urioste y asumiendo las continuas modificaciones ordenadas por Lázaro, los nuevos planos pudieron concluirse nueve meses después comenzándose las obras inmediatamente, con la colaboración de José Lorite, sobrino de Kramer.
Cansado de las exigencias del promotor, Kramer abandonó en 1906, asumiendo la dirección facultativa el arquitecto barcelonés Francisco Borrás, quien ya había realizado para Lázaro el edificio colindante donde se ubicaba la sede de su editorial La España Moderna.
 
Tercera planta, gabinete del coleccionista, piezas de armería, dagas, espadas, armas joya del siglo XVI:
 
El volumen del Palacio, Parque Florido, tienen planta rectangular desarrollada alrededor de un patio cubierto, al que se adosa un pórtico y en el extremo opuesto una torre. Al exterior, toda la decoración plateresca proyectada fue eliminada, optándose algo más clásico y intemporal. El edificio, con sus valiosas colecciones de arte y bibliofilia.
 
Decoración del techo de la tercera planta

La antigua residencia se convirtió en Museo, siendo inaugurado en 1951, aunque su nuevo uso exigió una adecuación del interior, encargándose las obras al arquitecto Fernando Chueca, referente de la arquitectura española del siglo XX, quien también llevó a cabo una profunda reforma de La España Moderna para servir como edificio institucional con auditorio, sala de exposiciones temporales, biblioteca, archivo y despachos de la revista de arte Goya.
 
Sofonisba Anguissola. Retrato de una joven dama, 1560-1580 
 
 Llegada la hora de decorar el palacio, Lázaro confió los trabajos a Manuel Castaños, quien llevó a cabo la ornamentación de cornisas y sobrepuertas, y a Juan Vancell, que se ocupó del encasetonado clásico del pórtico de la fachada principal, dejando a cargo de especialistas franceses las imitaciones de mármoles y maderas. Todo ello se hizo con diseños y dirección del arquitecto Francisco Borrás quien, en sintonía con los gustos de los propietarios, empleó formas renacentistas en los salones de la parte noble y un estilo Luis XVI, más luminoso y a la moda, en las habitaciones de la planta primera, donde la familia hacia la vida. Las colecciones artísticas se distribuyeron en las estancias de ambos pisos, integradas en la decoración general.
 

 La pintura de los techos fue realizada por Eugenio Lucas Villamil, entre 1906 y 1908, mediante la técnica la técnica llamada moarouflage, lienzos fijados a los techos una vez pintados, en este caso con temas adecuados a la función de cada sala, siguiendo los modelos que el propio Lázaro le facilitaba. El complejo proceso constructivo y decorativo, atentamente supervisado por el coleccionista, se dió por concluido en los primeros meses de 1909. 
 
El Greco. San Francisco en éxtasis, 1577-1580
 
   

  




 

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