jueves, 18 de abril de 2024

Ellas ilustran botánica. Arte, ciencia y genero. Real Jardín Botánico de Madrid

 Real Jardín Botánico de Madrid

Pioneras en la ilustración botánica

La historia de la ilustración científica a través de las obras originales, las reproducciones impresas, los libros históricos, los modelos didácticos y las biografías de las autoras.

Barbara Regina y Margaretha Dietzsch (1706-1783 y 1726-1795)

En el siglo XVII, las primeras ilustradoras científicas botánicas eran excelentes pintoras que realizaban naturalezas muertas para las colecciones de de reyes y nobles. 


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El recorrido de la exposición empieza en el siglo XVII con algunas de las artistas más relevantes en las disciplinas del dibujo, la pintura y el grabado. Como rasgo común, todas ellas pertenecían a familias de artistas y eran bodegonistas de formación.
 
María Sibylla Merian (1647-1717)

A partir del siglo XVIII los viajes a otros continentes y la fascinación por las plantas exóticas allí descubiertas animó la presencia de artistas botánicas en las expediciones científicas.


En la Antigüedad, eran las mujeres quienes identificaban, recogían y estudiaban las plantas con fines curativos. Las llamadas brujas no eran sino científicas que ejercían de médicas, químicas y boticarias.
 
Berthe Hoola van Nooten (1817-1892)

Gracias a la ilustración botánica, muchas mujeres comienzan a independizarse o a apoyar las maltrechas economías familiares. 
 
Cipriana Álvarez de Durán de Machado (1827-1904)

Independientes y aventureras, en el siglo XVIII, artistas botánicas, en un claro desafío al rol que se les imponía en su época, empezaron a embarcarse en expediciones científicas para investigar y documentar la flora autóctona.

Agnes Chase (1869-1963)

Educadas y educadoras, en el siglo XIX, la botánica era considerada una disciplina adecuada para las mujeres. Así, la recolección, estudio, catalogación y representación de herbarios se extendió como afición y educación "femeninas".



Margaret Mee (1909-1988)



Contemporáneas en la ilustración botánica
 
Paula Heredero, Ilustración digital.

Aina Bestard

Katie Scott


Ellas ilustran botánica. Arte, ciencia y genero
 
22 febrero 2024 - 19 mayo 2024 



El Corte Inglés Gourmet. Plaza del Callao


miércoles, 17 de abril de 2024

Alfama y Belém. Lisboa


Castelo y Alfama: la ciudad vieja
 
Por haber sido poco afectada por el terremoto de 1755, la colina en que se alza el castillo de Sáo Jorge es quizá el verdadero casco antiguo de la ciudad. El carácter laberíntico y policromo de sus escarpadas y sinuosas calles, salpicadas de escadinhas, becos (callejones) y recovecos muy castizos, no podrá desmotivar al viajero que se aventure a descubrir esta parte de Lisboa que recuerda ciudades como Toledo o Segovia.
 
 
En Castelo y Alfama, núcleos de la Lisboa musulmana, se condensan los más genuinos encantos alfacinhas: mercadillos, ropa tendida en balcones con geranios en flor, tascas, pequeños comercios...ambientados por un ambiente popular y acogedor que tiene más de pueblo que de ciudad.
 

 
 
Un pequeño vagón amarillo con asientos de madera y campanilla de repique nostálgico nos traslada hasta el pasado de Lisboa. El icónico tranvía 28 sube a una de las colinas más altas de la ciudad hasta llegar al mirador de Graça, uno de los doce que alberga la capital portuguesa, donde guardan las mejores vistas del castillo de san Jorge, el río tajo y las torres de las iglesias que emergen entre los rojizos tejados de las casas

Alfama ("agua buena" en árabe) y Mouraria, sobre todo, por los azarosos caprichos del devenir, o por la divina providencia, el desastre no afectó tanto a estas zonas como a la que, en tiempos del rey Dom José, pudo ser reconstruida bajo la dirección  del ministro José Sebastiáo de Carvalho, marqués de Pombal.
 

La dimensión de estos barrios es sin duda humana, lo cual constituye uno de sus rasgos más encantadores. Un posible hilo conductor a lo largo de la visita puede ser el trayecto del tranvía 28 (en dirección Graça) que surca las cuestas de estos barrios, ya que, siguiendo las vías del tranvía, el caminante podrá llegar siempre al punto de partida y saber donde se encuentra.
 

 
Pasteles de Belém, este pastel de crema y hojaldre, la parte superior se adereza con canela, dándole un toque tostado, que hace de los bocados una explosión de texturas, se ha convertido en el dulce más famoso de todo Portugal.
 


Monasterio de los Jerónimos

 
Bajando por la avenida Iha da Madeira se llega a la Rua dos Jerónimos, en la que se encuentra el majestuoso monasterio dos Jerónimos, cumbre del manuelino portugués.


La ribera occidental: Belém

Rastelo, la parte más occidental del casco urbano de Lisboa, y una de las más lujosas zonas residenciales, con sus embajadas y palacetes, enlaza con Belém y Ajuda, plagadas de resonancias históricas, que no dejan de sorprender por su monumentalidad y luminosidad: los Jerónimos y la Torre de Belém, son algunos de los ejemplos que convierten esta zona en un punto de visita obligado.


La ejecución del proyecto del monasterio de los Jerónimos -costeado gracias a las riquezas generadas por los descubrimientos y a la Vintena da Pimenta, especie de impuesto de un 5% sobre las recetas resultantes del comercio marítimo- fue una de las primeras medidas tomadas por el rey  Manuel I cuando subió al trono.
En 1495 el monarca pidió autorización al Papa para edificar un monasterio de la orden de san Jerónimo en Restelo, junto a las puertas de Lisboa.
En este lugar, en una época en la que las playas del antiguo Restelo eran utilizadas como lugar de ataque y de partida de muchas embarcaciones rumbo a otros países del mundo, ya existía una pequeña ermita consagrada a santa María de Belém y apadrinada por Enrique el Navagante. 

 
Esta ermita fue donada en 1460 por el infante a la orden de Cristo, de la que él era gran maestre. Los trabajos se iniciaron en 1501, unos 40 años más tarde, inmediatamente después del regreso de Vasco de Gama de la India, y tardó alrededor de un siglo en construirse.
para el monarca, su edificación posee un carácter ideológico y además de índole personal, ya que tenía como propósito afirmar su casa dinástica (los Avis-Beja) y construir un ambicioso panteón familiar.

 
Además, era una manera de reforzar el absolutismo monárquico en Portugal y la imagen del imperio. Fueron varios los responsables de la obra: Diogo Boytac, Juan del Castillo, Diego de Torralva y Jerónimo de Torráo (este último ya en el siglo XV).
Durante el reinado de Manuel I las obras se llevaron a cabo a un ritmo frenético, pero a su muerte (1521) se paralizaron y solo fueron retomadas a mediados de siglo.
 

 


El desarrollo urbanístico de Belém se debe sobre todo a la intervención de los monarcas lusos. Y también directamente relacionado con los descubrimientos portugueses, ya que desde su playa salieron las naves de Vasco de Gama y Pedro Álvares Cabral, y a ella regresaron cubiertos de gloria tras sus conquistas.
 
Puente 25 de abril



Al fondo la Torre de Belém


Un interesante paseo es el que,hacia el oeste, se abre a la zona de los muelles, cruzando la vía del tren (hay un pasaje subterráneo). Allí junto a la doca de Belém, está enclavado el enorme Padráo dos Descobrimentos con su aspecto de nave que e adentra en el río, donde se pueden admirar la Rosa de los Vientos y subir en ascensor al mirador.
 



 
Construido en hormigón y las estatuas en mármol de lioz, es una réplica del original realizado en material desechable para la Exposición del Mundo Portugués de 1940 por los arquitectos Conttinelli Telmo y Leopoldo de Almeida. Posee un auditorio y diversas salas en su interior. Fue inaugurado en 1960 para conmemorar el V Centenario de la muerte de Enrique el Navegante, cuya figura encabeza lo alto de la proa con una pequeña carabela en las manos.
Le sigue una serie de 33 personajes históricos relacionados con los descubrimientos, agrupados en dos hileras.


lunes, 15 de abril de 2024

Praça Marqués de Pombal, Catedral de Lisboa.

Plaza del Marqués de Pombal

 
Como homenaje a este importante personaje de la vida de Lisboa, luce la Plaza del Marqués de Pombal y luce la estatua del propio marqués. Si algo caracteriza la plaza es ella, pues es la que permite que las vivencias no se agoten en el tiempo de la ciudad. La estatua del Marqués de Pombal fue inaugurada en el año 1934 y ella es, casi de manera exclusiva, la encargada de hacer el homenaje.
  De manera majestuosa, impone y aún muy dominante sobre Lisboa el gobernador reposa en su plaza junto a un león, símbolo inequívoco de poder. hay imágenes en la base de la estatua que hablan de las diferentes reformas que este Marqués llevó a cabo en los peores días de la ciudad, de hecho estas reformas están escritas en la columna. En el pedestal de la estatua hay más logros, y las piedras y las olas hablan por sí mismas.
 
  La Plaza del Marqués de Pombal, es una de las más importantes de Lisboa. Fue en esta misma plaza en la que se declaró, el 5 de octubre, de 191o, la Primera República.
 

 
Mercado da Ribeira
 

La Plaza de Toros de Campo Pequeño fue construida en la década de 1890, diseñada por el arquitecto António José Dias da Silva. El estilo neo-morisco del edificio se inspiró en la antigua plaza de toros de Madrid (que ya no está en pie). El edificio circular está coronado por cuatro cúpulas y tiene un techo retráctil, lo que lo convierte en una de las estructuras arquitectónicamente más inusuales de la ciudad. 
 


La Catedral de Lisboa, comúnmente conocida como la Sé de Lisboa, es la iglesia más antigua y la más importante de la ciudad. Su construcción data del siglo XII y su estilo predominante es el Románico.
  Desde el exterior, la catedral está protegida por gruesos muros enmarcados con dos torreones a modo de campanarios, que le aportan un aspecto más propio de las fortalezas medievales que de un templo. La fachada aún conserva su estilo románico y se encuentra presidida por un rosetón central.