lunes, 3 de noviembre de 2025

Templo de Kom Ombo

 

Kom Ombo, a 42 km al norte de Asuán, rodeada por campos de cereal y caña de azúcar, tuvo a lo largo de su historia diversos nombres. Al nombre faraónico de "Nebet" le siguieron el griego "Ombos" y el copto "Embo" para Nubia "Kom" es árabe y significa "colina de tierra".
Kom Ombo es una tranquila ciudad agrícola donde habitan muchos nubios desplazados de sus hogares por la construcción de la presa de Asuán, unos 100.000 nubios debieron abandonar sus pueblos.
Dominar el poder del río Nilo con la construcción de la presa de Asuán, para permitir regular su cauce, incrementando la cantidad de suelo cultivable, y para proporcionar energía hidroeléctrica. 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Tiemblas de vergüenza
 
Tiemblas de vergüenza
Pero te gusta ese temblor,
Gimes de miedo
Pero tus lágrimas son dulces.
Te ocultas a mis ojos
Esperando que te encuentre.
                               Joice Mansour 
 

El templo se encuentra expuesto y anclado entre el Nilo y el desierto, grecorromano se encuentra en ruinas, pero aún así, resulta imponente sobre todo por su hermosa ubicación a orillas del Nilo. El edificio es completamente simétrico, con dos entradas, dos salas y dos santuarios.
Esta inusual  estructura se debe a que está dedicado a dos dioses el lado izquierdo al dios halcón Horus y el derecho a Sobek, deidad local con cabeza de cocodrilo. 
 


Ptolomeo VI comenzó la construcción del templo en el siglo II a.C., aunque fue Ptolomeo XII quien lo concluyó en su mayor parte durante el siglo I a.C., El emperador Augusto añadió el pilono de la entrada, hacia 30 a.C. Desde el antepatio, en ruinas, dos puertas conducen a la sala hipóstila, con escenas protagonizadas por Haroris en el muro izquierdo y por Sobek en el derecho.
 
Las columnas están talladas con el loto del Alto Egipto y el papiro del delta. Un conjunto de salas y vestíbulos conduce a los santuarios de Haroris y Sobek.
 
 
 
Kom Ombo experimentó su auge con los griegos tolemaicos. Por entonces la ciudad fue capital de la provincia y punto de descanso de las caravanas de oro, además de tener la sede del cuartel de un arma muy especial: los elefantes guerreros, cuyo uso fomentaban los tolemaicos. Desde el Mar Rojo partían caminos a Kom Ombo en los que las caravanas necesitaban protección.
  

Los templos solo eran accesibles a los sacerdotes. Para permitir que la gente común rece a su dios, los templos podían tener una capilla del oído oyente. Como aquí en Kom Ombo, estas capillas estaban ubicadas en el centro de la pared trasera del templo.
Una escena única, probablemente fue tallada entre los reinados de los emperadores romanos Antonio Plus y Macrinus (138-218 d.C.). Los instrumentos médicos y quirúrgicos representados incluyen bisturíes, sierras, ganchos, fórceps, escamas, una esponja y varios recipientes.
 

 

Otra curiosidad es su calendario, con más de dos mil años de antigüedad. Es el primero conocido de la Historia de la Humanidad. La vida de los egipcios estaba regida por el Nilo. El estudio de algunos papiros han permitido saber que median el tiempo en función de las crecidas y desbordamientos anuales de su río, al que consideraban la fuente de la vida. Por eso concibieron un calendario más agrícola que astronómico.
 


 

 Sobek es el antiguo dios egipcio de la fuerza y el poder. Algunos mitos involucran a Sobek como el creador del mundo y los antiguos egipcios lo veneraron desde el Antiguo Reino. Obtuvo el estatus de celebridad durante el Reino Medio cuando el rey Amenemhat III se interesó especialmente en el Dios cocodrilo. Este XII rey de la dinastía le dio a Sobek un cambio de imagen cuando fusionó su semejanza con Horus. (Vagabundos Travel)
 

 El museo exhibe veintidós cocodrilos momificados de varios tamaños. Los cocodrilos están dispuestos en una colina de arena dentro de un gran escaparate de vidrio. Junto a los fetos y huevos de cocodrilo, también estelas y estatuas que representan al dios cocodrilo Sobek, con cuerpo humano y cabeza de cocodrilo.
 
 




  

domingo, 2 de noviembre de 2025

El Templo de Edfu



Edfu se alza junto al río Nilo, a mitad de camino entre Luxor y Asuán. Dedicado al dios Horus. Constituyó un lugar sagrado de gran importancia en el Antiguo Egipto, según el mito fue aquí donde el dios halcón Horus libró un feroz combate con su tío Seth, que había asesinado a Osiris, padre del primero.
 



El Templo de Horus de Edfu, que permaneció enterrado bajo la arena durante casi 2000 años, es el templo ptolemaiso más grande y mejor conservado de Egipto. Su construcción comenzó en el reinado de Ptolomeo III, en 237 a.C., y concluyó al cabo de 25 años. 
 
Fue ampliado en tiempos de PtolomeoXII (80-51 a.C). A pesar de ser de construcción relativamente reciente, resulta de gran interés para los egiptológos, ya que es una réplica muy exacta de templos más antiguos.
 

 

El imponente primer pilono, de 36 metros de altura, está decorado con escenas que retratan a Ptolomeo XII derrotando a sus enemigos en presencia de Hathor y Horus. Dos bellas estatuas de Horus de granito negro flanquean el pilono, cuya entrada conduce a un gran patio con columnas y a la primera sala hipóstila.
 
 


Detrás de la sala hipóstila se encuentra una segunda sala hipóstila más pequeña con cámaras a ambos lados. En estas cámaras se guardaban las ofrendas a los dioses antes de ser llevadas a la sala de las ofrendas. Desde esta sala hay una escalinata que conduce al tejado, desde donde se divisan espectaculares vistas del Nilo  de los campos circundantes.
 
 
 
El Sol, fundamental para los egipcios, era considerado fuente de vida. Conquistaba las fuerzas de las tinieblas todas las noches antes de emerger victorioso a la mañana siguiente, en un ciclo eterno. Adorado bajo diversos nombres y apariencias, su apelativo más extendido era Ra, representado con una cabeza de halcón, aunque también se le llamaba Atum, Harajty, Jepri o Atón (el disco solar).
 
El faraón, representación del dios sol en la Tierra, era saludado como hijo de Ra. Cuando, por razones políticas, Amón se convirtió en deidad suprema, se unió su nombre al de Ra para conseguir prestigio, creando así el dios Amón-Ra, el rey de los dioses. 
 


Los muros de la escalinata están bellamente decorados con escenas de la fiesta del Año Nuevo, una celebración que se realizaba en todos los templos de Egipto. El primer día del año sacerdotes en procesión transportaban la estatua del dios tutelar al tejado del templo  para que el sol la revitalizara.
 
 
 
 
 
Al sur del templo se encuentran los restos de la casa del nacimiento de Horus. Era el centro neurálgico de la fiesta de la coronación, ritual que celebraba el nacimiento de Horus y su encarnación como faraón reinante.
 



 


sábado, 1 de noviembre de 2025

El templo de la reina Hatshepsut y los Colosos de Memnon.

 
 
Templo de Hatshepsut en Deir el-Bahari 
De todos los templos que se hallan esparcidos a lo largo del país de Kemet, el templo funerario de la reina-faraón Hatshepsut, de la dinastía XVIII,  es uno de los más bellos que se han construido. Se conocía en la antigüedad con el nombre de Djeser-Djeseru ("el sublime de los sublimes")
 
Se halla localizado  en la orilla occidental de Luxor, ya que el occidente representaba la zona de los difuntos, por donde se ponía el sol. Se encuentra próximo al Valle de los Reyes, junto a el se localiza el Templo de Mentuhotep II, soberano de la dinastía XI y unificador de Egipto, cuya construcción sirvió de inspiración a Senemut, arquitecto real y posiblemente amante de la reina Hatshepsut. El templo fue dedicado a Amón-Ra, ya que el poderoso clero de Amón propició la subida al trono de la reina. 
 



El templo resultó dañado por Ramsés II, y más tarde, los cristianos lo convirtieron en monasterio. En la pared norte del templo se recrea la historia del nacimiento divino de la reina, según la cual fue engendrada por el dios Amón, para justificar su acceso al trono en detrimento del heredero : Tutmosis III, hijo del esposo y hermano de Hatshepsut.
 
Este templo posee tres terrazas con columnas de gran tamaño. las terrazas escalonadas alcanzan los treinta metros de altura. Cada nivel  está conformado por columnatas de pilares de caliza de sección cuadrada, precedidos por estatuas osiríacas. Las terrazas están conectadas por una gran rampa central, que en la antigüedad estaba flanqueada por jardines de plantas exóticas traídas del Punt, tales como árboles de incienso y mirra. Aunque las estatuas y los demás detalles ornamentales fueron robados o destruidos a lo largo de los siglos.
 
   
 

 La primera terraza: está compuesta por un gran patio rodeado rodeado de muros bajos y largos con un doble pórtico de cierre. Decorado con relieves que representan barcazas construidas para transportar los obeliscos desde Asuán al gran templo de Amón en karnak y escenas de caza y pesca. En esta primera terraza había dos estanques con forma de T que contenían plantas ornamentales. 
 
 


La segunda terraza: a la que se accede por una primera rampa está formada por un pórtico con dos filas de 22 pilares cuadrados con escenas del nacimiento , educación y coronación de la reina y una expedición comercial por mar hasta el país de Punt junto con la procesión de vuelta al templo de Amón. 
 
 
Estatuas de Hatshepsut
Las columnas del pórtico de la terraza superior están decoradas con estatuas osiríacas de la reina Hatshepsut, que la representan como faraón barbado. Aunque muchas de estas estatuas fueron destruidas por faraones posteriores.
 
La tercera terraza: a la que se accede por una segunda rampa se hallaba formada por 22 columnas precedidas por pilares osirícos que fueron destruidas por Tutmosis III cuando asumió los plenos poderes, tras la muerte de Hatshepsut. En este nivel, en el lado sur, a la izquierda de la terraza, se encuentra la capilla de Tutmosis I y la cámara de ofrendas de la reina, excavada en la roca. En el lado contrario, al norte, están las salas dedicadas a Ra-Horajti , las de Amón y Amonet.
 


  

Los Colosos de Memnón
Con 18 metros de altura, las dos estatuas sedentes de Amenofis III son los primeros monumentos que ve la mayoría de los visitantes que llegan a la orilla occidental de Tebas.
Originalmente guardaban el templo mortuorio de Amenofis III -probablemente el más grande del Antigüo Egipto- destruido por las crecidas del Nilo. Estos dos colosos sin rostro son sus únicos vestigios y, a pesar de su deterioro resulta impresionantes. 




De nuevo en el barco