jueves, 8 de septiembre de 2016

La Granja Real Sitio


Puente de entrada al laberinto



La fauna de los Jardines de la Granja de San Ildefonso

 La gran variedad de especies vegetales, un paseo bajo la sombra de los castaños de indias, tilos, hayas, secuoyas, etc...La abundancia de agua y su estratégica situación en el piedemonte de la Sierra de Guadarrama, dan lugar a una amplia gama de hábitats, , que son aprovechados por una rica y variada fauna de vertebrados e invertebrados.

 Anfibios

 Entre los vertebrados de los jardines, los anfibios constituyen el grupo menos numeroso. Las especies más representativas son la Rana Patilarga, propia de aguas frías y limpias, que habita en los arroyos de la parte alta de los Jardines y el Tritón Jaspeado, que cría en los estanques y en algunas galerías subterráneas por donde discurren las conducciones de agua.
Otros anfibios presentes aquí son la Salamandra Común, la Ranita de San Antonio, el Sapo Común, el Sapo Corredor y el Sapillo Pintojo.
 



Reptiles

 Varias especies de serpientes, todas ellas inofensivas, lagartos y lagartijas, viven de manera habitual en este lugar. La Culebra de Escalera se encuentra sobre todo en la parte alta de los Jardines, mientras que el Lagarto Verdinegro es un típico habitante de las riberas de los cursos de agua y zonas húmedas.
Otros reptiles presentes son la Culebra Bastarda, la Culebra Víperina, la Culebra de Collar, la Culebra Lisa, la Lagartija Ibérica y el Lagarto Ocelado.

Aves

 Son el grupo de vertebrados más abundante, más variado y más fácil de observar. Destacan sobre todo las pequeñas paseriformes como el Carbonero Común, el Herrerillo Común, la Lavandera Blanca, el Mirlo, el Petirrojo o el Lúgano. Algunas rapaces diurnas como el Busardo Ratonero, el Azor o el Aguililla Calzada crían de forma ocasional en los Jardines, mientras que otras como el Buitre Negro, el Águila Imperial Ibérica o el Milano Real se pueden observar con cierta frecuencia sobrevolando la zona. Las rapaces nocturnas están representadas por el Cárabo Común, la Lechuza Común y el Mochuelo, todas ellas nidificantes habituales.
Entre las aves acuáticas, solo el Ánade Azulón es un visitante regular en la zona, donde ocasionalmente ha llegado ha reproducirse. Se le puede ver en pequeños grupos en El Mar, sobre todo en las primeras horas de la mañana.
 
  

 Mamíferos

 Entre la variada comunidad de mamíferos de los Jardines, destaca la presencia de la Musaraña Gris, uno de los mamíferos más pequeños de la zona, habitante de la hojarasca de los parterres y bosquetes así como el Corzo, que es el mamífero más grande del lugar y que habita sobre todo en el bosque de la parte alta.
Otros mamíferos que pueden encontrarse son el Topo Ibérico, el Erizo Común, el Ratón de Campo, la Ardilla Roja, el Topillo de Campo, el Zorro Rojo, la Garduña y el Gato Montés. En cuanto a murciélagos, se han llegado a citar hasta 13 especies diferentes conviviendo simultáneamente en las galerías subterráneas para las conducciones de agua.
 


Invertebrados

 La Comunidad de invertebrados es una de las más ricas y variadas de la Sierra de Guadarrama. Algunas de las especies más raras y escasas de la España central, se dan cita en este paraje.
Mariposas espectaculares como la Isabelina, la Gran Pavón, la Tornasolada o la Antiopa, vuelan en diversos puntos del Jardín. Algunos de los coleópteros de mayor tamaño y belleza de la fauna ibérica como el Ciervo Volante, el Ciervo Volante Menor, el Escarabajo Rinoceronte y algunos Longicornios (como la curiosa especie Prionus Coriarius), encuentra aquí condiciones ideales para el mantenimiento de poblaciones saludables.
Merece también la pena destacar la presencia, siempre asociada a los cursos de agua y las fuentes, de la gran Libélula Emperador de brillante color azul con brillos metálicos.
 

La Granja

 Algunos autores afirman que La Granja de san Ildefonso no es segoviana. Y no les falta razón, La granja es un enclave regio, en el pie de la cara norte del Guadarrama, un enclave versallesco en Castilla. Ese lujo francés, combinado con el fervor dieciochesco por la mitología clásica, no se aviene bien con el espíritu ascético de una tierra de pastores.


  Son las cosas de la vida. Pasaron los reyes, que habían venido pasando desde tiempos pretéritos, les gustó el paisaje y pusieron el palacio y se marcharon. El palacio es un palacio real, escoltado por un bosque con especies variadas y exóticas, unos jardines franceses y unas fuentes que resumen las leyendas de los griegos antiguos.
 
Junto al palacio se extiende el pueblo, con un trazado urbanístico absolutamente lineal que, además de edificios destinados a viviendas, donde se albergaban ministros, chambelanes, edecanes y palafreneros, existen fabricas de gallarda compostura, como la de cristal, reconvertida ahora, en Centro Nacional del Vidrio, quintaesencia y resumen del aliento elevado que inspiró la Ilustración.
Muchos de los espejos, lámparas, cornucopias y vajillas, que enseñorean los palacios españoles, salieron de aquí.
 




 Fuente de los Dragones, son dos fuentes, prácticamente iguales realizadas por Thierry. Se encuentran separadas por unos 200 metros. El grupo escultórico está formado en su parte baja por cuatro dragones alados, con cuellos erguidos, grandes bocas abiertas y poderosas garras. En la parte interior hay cuatro delfines que con sus colas entrelazadas hacia arriba parecen sujetar la maceta central.

El pavoroso incendio que sufrió el palacio de san Ildefonso, el 2 de enero de 1918, destruyó gran parte del ala sureste, o ala este del patio de la Herradura. esta sala, ocupada por los monarcas mientras se finalizaba la construcción de la fachada central del palacio, perdió en tal suceso la decoración al fresco que cubría el techo. La escena representada era Diana contempla o Endimión dormido, obra del pintor italiano Bartolomé Rusca.
La decoración de la sala, estrecha y profunda, iluminada por un solo balcón, afortunadamente en el incendio no pereció totalmente la decoración en charol de los muros, debida al pintor de cámara Domingo María Sani, aposentador y jefe de la Furriera de este palacio, y amoldada al gusto chinesco muy de moda a mediados del siglo XVIII.
 
Planta baja sala 2ª
 
Las piezas que se visitan en esta planta baja son 11 y configuran la llamada anteriormente galería baja de estatuas, ya que en ella se colocaron, bajo la dirección de Domingo María Sani y por orden de los reyes fundadores, Felipe V e Isabel de Farnesio, las estatuas de la colección formada por la reina Cristina de Suecia y adquirida por ellos en Roma. Actualmente hay pocas estatuas, la mayor parte fueron trasladadas en 1829 a las salas de escultura del Museo del Prado.
 

Fachada sur del palacio

 

Pero, siendo muy digno de resaltar, La Granja es, sobre todo, naturaleza. En otoño, cuando la hoja comienza a amarillear, un caleidoscopio en tonos dorados y bermellones nos empapa los ojos. Pasear entonces por las anchas avenidas del bosque, pisando la hojarasca, produce una secreta sensación del placer perdurable.





Fuente en la Plaza de las ocho calles



Parador Nacional de La Granja

Real Fábrica de Cristales de La Granja. Jardines de La Granja.


Parador Nacional de La Granja





La Naturaleza ha conformado un espacio privilegiado en torno a la cabecera del valle del río Eresma, aquí también conocido como río Valsaín. Por la exuberancia de sus bosques, los montes de Valsaín fueron desde muy antiguo el escenario de cacerías para disfrute de reyes y nobles.
 


Se encuentra en la Real Fábrica de Cristales de La Granja, uno de los edificios industriales europeos más importantes del siglo XVIII y verdadera seña de identidad de La Granja y de todo su entorno. Gracias a la labor del primer rey Borbón, Felipe V y a sus sucesores, se emprendieron en España una serie de acciones tendentes a proteger e impulsar la industria de la nación. Se invirtieron cuantiosas sumas asignadas a su costoso mantenimiento y a la adquisición de tecnología y personal especializado procedente de Francia, Alemania y Bohemia, siendo su principal objetivo abastecer de objetos suntuarios los palacios y residencias reales, evitando así las costosas importaciones. El entorno del Real Sitio proporcionaba combustible para los hornos, materias primas, espacio y agua suficientes. La manufactura fabricaba no sólo magníficos espejos de magnitudes nunca vistas, sino también todo tipo de objetos de lujo: recipientes de mesa y adorno, de farmacia, óptica y por supuesto las maravillosas arañas.


 
Un soplador o "manchonero" cogía con su caña una "posta" o burbuja de vidrio incandescente del horno y la soplaba, recargándola varias veces con nuevas tomas de vidrio hasta que formaba un gran cilindro.

El cilindro se separaba de la caña y se introducía en el arca de recocido, donde iba enfriándose muy lentamente.

Una vez frío, el cilindro o "manchón" se cortaba con punta de diamante sus dos extremos sobrantes y se le daba un último corte longitudinal. Por último, se introducía en el arca de "extender", donde iba progresivamente aplanándose con el calor del horno.

 
El vidrio es un material inorgánico, sólido amorfo (sus moléculas están dispuestas de forma irregular) y no es sólido cristalino, es duro, y frágil al mismo tiempo, de aspecto traslúcido y en la mayoría de los casos transparente.
 

 
Surge de la fusión a alta temperatura de una mezcla de síliceo arena (elemento vitrificante) con un álcali (carbonato de sodio, sosa o potasa, como elemento fundente) y carbonato de calcio elemento estabilizante), dentro de un crisol.
 
El edificio actual fue diseñado en 1770 por Joseph Díaz
 
El sodio, llamado comúnmente barrilla, se obtenía de la incineración de plantas marinas y fue la zona costera de Alicante y Murcia los centros principales productores durante todo el siglo XVIII, exportando barrilla por toda Europa. La potasa, en cambio, se obtenía de la incineración de las plantas y cortezas de los pinos de las zonas boscosas, por esta razón, la potasa solía utilizarse en las fábricas alejadas de las costas marinas y adentradas en los bosques centroeuropeos, ricos en coníferas.
 
 
El color natural del vidrio es de un tono verdoso, para decolorarlo es necesario utilizar ciertas cantidades de manganeso, o jabón de vidrieros. Ahora bien, para colorearlo es necesario introducir en las composiciones distintos óxidos, así por ejemplo, con óxido férrico se consigue el vidrio amarillo, con óxido de estaño el vidrio blanco opaco, con óxido de cobalto el vidrio azul...
 
 
El vidrio al plomo, lo que comúnmente se entiende como cristal, fue descubierto en el siglo XVII por el químico inglés, George Ravenscroft, al introducir en las composiciones plomo o minio, ingredientes que aportaban a los vidrios transparencia, translucidez, sonoridad y, en definitiva belleza.
 
 
Para conseguir un vidrio tal y como lo conocemos, es necesario fundir las materias primas, a 1500 grados centígrados, en el interior de un crisol de arcilla refractaria introducido previamente en el horno.
 
 
En 1833, y ya sin el respaldo de la Corona, la Real Fábrica cierra sus puertas y comienza una etapa de arrendamientos a particulares, conservando siempre la Corona la propiedad de los edificios. En 1972, el último arrendatario abandona el edificio, y se constituye 10 años más tarde la Fundación Centro Nacional del Vidrio, que reforma el edificio, para albergar un Museo, una Escuela y un Centro de Producción de piezas históricas de La Granja.


Bajo las grandes cúpulas se encontraban los dos hornos de fusión, aprovechando sus vanos como chimeneas. El horno tiene planta circular y chimenea con 8 bocas de obraje con crisoles de arcilla refractaria, siendo en su interior donde se fundía el vidrio a una temperatura de 1400 grados centígrados.
 
Santa Mártir. Estilo neogótico

Taller Maumejean Hnos. Uno de los fondos más importantes conservados en la Fundación CNV es la colección del taller Maumejean. Estos fondos se componen, aproximadamente de un total de 9.190 bocetos, 6.288 placas fotográficas, 26.130 metros cuadrados de cartones y vidrieras. Esta colección proviene del último taller Maumejean que existía en Madrid, y formaba parte del muestrario de vidrieras que tenía el taller para atender los distintos encargos.
 
Busto de obispo. Estilo neogótico


Mercado Municipal de Abastos, los mercados periódicos no permanentes se solían realizar en las plazas del municipio, primero en la Plaza del Mercado o del Mercado Viejo,al lado del actual Cuartel de la Guardia Civil, más tarde en la Plaza de la Fruta. Los primeros años del siglo XIX el Consistorio tomó la decisión de trasladar el mercado a la Plaza de los Dolores, pero habría que esperar a los años 40, tras la Guerra Civil, para ver levantado el edificio que ocupa hoy este lugar. Se trata de un edificio de planta cuadrada y dos alturas con un patio central descubierto.

Si un lugar, entre los Reales Sitios de España, merece que se recuerde su pasado, ese es san Ildefonso. En el año 1450, Enrique IV mandó construir una ermita dedicada a este santo. Se dice que lo hizo para agradecer el haberse librado de un riesgo mortal corrido en una de sus cacerías habituales. Pronto la ermita, y su casa contigua, pasó a manos de los Jerónimos del Parral, cedida por los Reyes Católicos. Los monjes, después, construirían una casa-hospedaje (aún se conserva el claustro), dando origen así al pueblo y a su nombre de La Granja.
 

Los Jardines Reales ocupan una extensión de 146 hectáreas y están inspirados en los de Versalles. En estos jardines se fusionan los parterres, la arquitectura natural y el bosque. Calles, plazoletas y parterres de flores; jarrones, asientos y las sendas trazadas entre fuente y fuente, enmarcan el Palacio y lo ennoblecen. 


 Estos jardines, obra de Renato Carlier y Esteban Bouletou (nombre éste asociado al de otros Palacio Reales españoles) con la sorprendente extensión de 146 hectáreas, de las que 67 son específicamente bosques. Y en estos jardines y en sus fuentes, constituyen "el mayor encanto de La Granja". Este "mundo de estatuas", da vida al recinto, se asoman casi intemporales en cada recodo.

Felipe V, hacia 1720, quedó encantado con aquel lugar, cuya historia de casi tres siglos era entonces poco menos que irrelevante. El Monarca compraría al pueblo del Parral y, luego a la ciudad de Segovia una parte de los montes de Valsain. En 1721 se iniciaban las obras del Palacio, que habría de ser bendecido el 17 de julio de 1723.
 

Un año más tarde, san Ildefonso será el sitio desde donde Felipe V  expedía el Decreto de abdicación en favor de su hijo, Don Luis. Tuvo, sin embargo, el cuidado de reservar para sí y la Reina el Real Sitio y Palacio. En 1725 habría de levantarse la capilla de Palacio.
 

En 1746 sería depositado en el antiguo panteón, mandado construir por su hijo Fernando VI . Carlos III ser, no obstante, el que mayor empeño ponga en la construcción definitiva del Real Sitio. En efecto, en 1761 compra a la ciudad de Segovia gran cantidad de terreno y amplía y da término a las obras proyectadas. San Ildefonso será, en el futuro, centro de fechas históricas memorables.
 



En los jardines del palacio existen veintiséis fuentes monumentales, todas ellas basadas en la mitología clásica. Fuente de La selva, autor Jan Thierry. Está formada por un estanque, dividido a su vez en cuatro subestanques.
Hay esculturas  en cada nivel, pequeños amorcillos y los protagonistas Pomona la diosa romana encargada de proteger la fruta y los árboles frutales, los jardines y las huertas, la diosa que no quería amar, aislada en su particular mundo. El dios Vertumno se resistía a aceptar una negativa...
 




 
La Cascada Nueva, frente a la fachada principal de palacio, en forma escalonada, formada por tres fuentes: La fuente de Anfítrite, La Cascada propiamente dicha y la Fuente de las tres Gracias.
Anfítrite, era hija del Océano, dotada de gran belleza, tanta, que el dios Neptuno, se enamoró locamente de ella. Los autores René Frémin y Lean Thierry, representan en la fuente, el momento en que Anfítrite, en una carroza formada por una gran concha, tirada por delfines y rodeada de náyades y un cefirillo que alienta a la barca va en busca de Neptuno. En la parte superior del estanque, y a ambos lados, dos númenes, vierten abundante agua.
 


Fuente de los baños de Diana


Aquí y allá, de pronto
como cuando, en otoño, un árbol mustio,
de golpe se deshoja;
remolinos de súbita armonía,
que no sé qué lejanas bocas puras
cantan -oro - y luz -, surgen.
 
                                                 Juan Ramón Jiménez
  




martes, 16 de agosto de 2016

Poesía clásica china

El ojo verde,1944. Chagall

"El tiempo es como el dinero; no lo perdamos, y tendremos suficiente"


Brilla el rocío

Cristalizadas hierbas del rocío.
Al fin se ha puesto el sol.
Llenad, llenad las ánforas de jade:
La noche acaba de llegar.

El rocío brilla toda la noche
sobre las hierbas y el trébol.
Mas, ¡qué pronto se secará el rocío!
¡Que pronto morirá la noche!

                                                                       Período de Shi Jing
                                                                                           (siglo XI - siglo VI a.C)   

 

La goma y la laca

Un viajero viene de lejos
y me trae un rollo de gasa,
enviada por mi amado.
Pese a mil leguas de distancia,
mantiene invariable su corazón.
La gasa tiene una pareja de tórtolos.
Con ella hago un "Edredón de Felicidad Compartida",
que me cubrirá y me lo recordará a cada instante.
Los ribetes, muy bien bordados, nunca se deshilan.

Cuando la goma se une con la laca,
¿quién podrá separar una de la otra?
  

Luna esplendorosa

Luna esplendorosa.
Ilumina las cortinas ante mi lecho.
Triste, no puedo conciliar el sueño.
Me levanto y me paseo por la alcoba.
Aunque dicen que es feliz la senda del viajero,
prefiero verlo de regreso pronto.
Salgo a la puerta, sola, melancólica.
¿A quien voy a confiar mis tristezas?
Dirijo a la lejanía una última mirada
y vuelvo a mi aposento.
Las lágrimas mojan mi blusa y mi falda.


Título: Poesía clásica china
Edición: Guojian Chen

Traducción: Guojian Chen
Ediciones Cátedra (Grupo Anaya, S.A) 2001

Colección: Letras Universales nº 316
Nº de páginas: 375 


Papayos
Me das unos papayos,
y yo te obsequio un jade.
No es un trueque de regalos,
sino expresión de amistad.
Me das unos melocotones,
y yo te obsequio un jade.
No es un trueque de regalos,
sino expresión de cariño.
Me das unas ciruelas,
y yo te obsequio un jade.
No es un trueque de regalos,
sino expresión de amor eterno.
 

 
La poesía China es una de las más antiguas del mundo. Hay constancia de coplas y poemas escritos, atribuidos a autores del siglo XVIII a.C. La producción poética es además muy copiosa y sus poetas numerosísimos.



Palacio Real, tapices de Goya.