viernes, 15 de mayo de 2026

Fuerteventura


De Fuerteventura, forman parte del paisaje los molinos de viento, los dromedarios, los rebaños de cabras y el turismo asentado en sus largas playas de arena blanca. Un paraíso con más de 150 km de playas de aguas turquesa, donde descubrir paisajes naturales y compartir el carácter amable de sus gentes. Se mece a unos 90 km de la costa africano-sahariana.
 
  Entre la apacible calma del cielo y del mar -así lo dejó escrito Unamuno- descansa Fuerteventura.
 
Aeropuerto internacional de Fuerteventura
Exposición 50 años de Tecnología Aeroportuaria

El origen de los aborígenes de esta isla canaria siempre ha estado rodeado de leyendas. Lo cierto es que muy posiblemente fueran pueblos de origen bereber. En el momento de la conquista cristiana, encabezada a partir de 1402 por Jean de Bethencourt y Gadifier de la Salle, había dos reinos: Maxorata, en el norte, y Jandía, en el sur. 
 
  Dos años después del desembarco se lleva a cabo la fundación de Betancuria que habría de convertirse en la capital de la isla. Durante los siglos posteriores Fuerteventura -convertida en señorío- hubo de hacer frente a las incursiones de piratas berberiscos. hecho esencial para La Oliva y el norte de la isla fue la creación del Regimiento de Milicias a principios del siglo XVIII. Su coronel fue nombrado Gobernador de las Armas. A partir de 1742, los coroneles, convertidos en verdaderos señores de la isla, trasladaron su residencia a La Oliva, que se convirtió, de facto, en capital insular hasta las primeras décadas del siglo XIX.
 
 
El clima de la isla es templado y suave, manteniendo una temperatura media de 22 grados todo el año. Fuerteventura es la segunda isla más grande de las Islas Canarias.
  
Geológicamente Fuerteventura, una de las islas más viejas del archipiélago (solo rejuvenecida por erupciones volcánicas y movimientos cuaternarios). Es una planicie suavemente ondulada (llanuras que alternan con formaciones montañosas de 300 a 500 metros), jables y dunas. Los aborígenes la llamaron Maxorata (Isla Mayor), muestra semimesetas y algunos macizos que al caer forman barrancos o valles.
 
Estatua del pintor Suso Machín 
 

Puerto del Rosario, la capital majorera de Fuerteventura  y su principal puerto -ensenada resguardada de los vientos- que fue centro portuario de la zona cerealícola de Guisguey, desde aquí y por vía marítima salían los rebaños de cabras y demás barcos cargados de trigo, cebada, orchilla y barrilla. 
 
  Fundado en 1797, algunos pequeños estancieros levantaron las primeras construcciones, siete años antes el lugar no contaba con edificación consistente alguna, pero el núcleo fue creciendo a medida que acentuaba su carácter portuario (una veintena de casas tenía en 1809, y en 1835 ya no pertenecía a Tetir, era en cambio municipio independiente.
 
Puerto del Rosario sede de la administración regional



Miguel Unamuno y Jugo "Majorero" (1864-1936), la casa en la que estuvo alojado en Fuerteventura se ha convertido en museo. Unamuno convirtió sus peripecias en sonetos: De Fuerteventura a París, diario íntimo de un confinamiento y destierro (1925). Esta obra es uno de los libros poéticos más intensos y logrados del bilbaíno.


Las cabras constituyen el emblema y el nexo del majorero (o fuerteventuroso) con su pasado.
 
La Fuente de la Explanada
 
Parque escultórico de Puerto del Rosario
  Puerto del Rosario se ha consolidado en las últimas décadas como una ciudad museo al aire libre, gracias al desarrollo y crecimiento continuado de su Parque Escultórico, uno de los conjuntos de arte público más amplios y singulares de Canarias. Con más de 180 esculturas distribuidas por calles, plazas, avenidas, rotondas y espacios públicos, el parque forma hoy parte esencial del paisaje urbano y de la identidad cultural de la capital majorera.
 

 




 
 
   

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