lunes, 20 de abril de 2026

Reino de Oku. Camerún

 
Palacio de Santa Cruz. Universidad de Valladolid

Palacio de Santa Cruz, inaugurado en 1491 como Colegio Mayor, debe su fundación al cardenal D. Pedro González de Mendoza, mecenas introductor del Renacimiento en España. Constituye el primer ejemplo de dicho estilo arquitectónico en nuestro país. 

Iniciado bajo patrón gótico, Lorenzo Vázquez de Segovia lo culmina en 1491 con una portada principal al gusto italiano, en la que figura el cardenal arrodillado ante santa Elena, primera en encontrar la Santa Cruz. Este Monumento Histórico Artístico desde 1955 y en la actualidad es sede del Rectorado de la Universidad de Valladolid.
 
 
 
 
 
 

 La sociedad industrial ha dejado atrás la manufactura de objetos cotidianos. Menospreciados y relegados por insignificantes a un papel secundario, hemos olvidado que no siempre fue así. En un mundo rural, la máscara nkem "cesto", representa el trabajo que es capad de realizar un hombre o una mujer cuando carga un cesto sobre la cabeza. Este sencillo gesto, intrascendente en nuestra cultura, encierra un gran valor simbólico y no menos práctico para los habitantes del reino de Oku. El cesto sirve entre otras muchas cosas para recoger la cosecha y transportar las mercancías hasta el mercado.
 

Máscara Forcheh-Ngam, sobre la vestimenta de esta excepcional máscara enarbola toda la parafernalia de la sociedad de medicina tradicional Ngang, situándola en la esfera de los jujus que protegen a la Familia Real de ciertas fuerzas invisibles muy dañinas y difíciles de neutralizar. 
 

El reino de Oku está situado en el centro de la provincia de Bamenda, al noroeste de la República de Camerún, en una región de altas mesetas volcánicas conocida bajo la denominación de "Grassland", con una altura media de 1400 a 3011 metros, cuya cota más alta es el monte Oku, su capital es Elak.
 
La población se agrupa en 36 pueblos diseminados por fértiles valles y laderas de tierra volcánica en los que unos 120.000 habitantes viven principalmente de la agricultura y en menor medida del pastoreo.
 

Máscara "líder" Kam, siempre al frente del juju, la máscara líder dirige y controla las evoluciones del resto de las máscaras mientras danzan. A vanguardia de la formación, marca los cambios de ritmo desde su puesto de mando por medio de señales.
 
 



Máscaras, sociedades secretas, jerarquías y control social 
 
En la decisiva misión de proteger el "cuerpo social" de Oku las sociedades de máscaras cumplen funciones precisas en multitud de ceremonias y rituales de cohesión. Tanto es así que sus "virtudes mágicas" son insustituibles a la hora de curar "extrañas" enfermedades, hacer justicia, proclamar leyes, pronunciamientos, imponer sanciones, conflictos bélicos, entierros, trabajos comunes, tareas policiales, exorcismos, conmemoraciones, entronizaciones...interviniendo de hecho en el plano político, religioso, terapéutico, judicial y social.
Poseer máscaras es la más prestigiosa distinción que en política pueda otorgarse a una ilustre familia o gran dignatario.
 
Cama ritual Ebkun, insignia de notable perteneciente a la familia real

 
 

Camas de jefatura
 
Pasado el preceptivo ritual de purificación consistente en el aseo minucioso y la unción del nuevo jefe de linaje con una mezcla de aceite y polvo rojo extraído de la corteza de camwood, el fal cabeza de familia es presentado al pueblo sentado sobre la cama, convertida a partir de ese momento en estandarte de la jefatura.
 
La metáfora del poder, la cama permite conocer el rango del propietario. Es suficiente con saber interpretar las imágenes plasmadas en su superficie, dedicadas a ensalzar o argumentar la categoría social del personaje.
 
 
 


Casas de guerra
 
Las sociedades militares tienen su sede en aquellos pueblos a los que el Rey ha concedido el privilegio de tener "casa de guerra" por criterios de estrategia militar. Cada una de estas sociedades militares cuenta con la medicina de siete poderosos doctores tradicionales y la magia de instrumentos musicales capaces de elevar el ardor guerrero hasta límites insospechados.
 
Trono Kabar de Fai Ngatinse, jefe de Lum

Kabar es el vocablo nativo que designa un Trono de forma redonda con brazos y respaldo, resultante de vaciar un único tronco de árbol de gran tamaño que aporta la solidez y consistencia que requiere el símbolo de la continuidad del linaje e insignia de gobierno de Fai Ngatinse, jefe del pueblo de Lum.
 
El Kabar encarna la fuerza, el poder, la autoridad, la dignidad y el honor del jefe de linaje. En él recibe los símbolos que ponen de manifiesto su elevado estatus: la copa de rango de cuerno de búfalo y el brazalete de marfil.
 
 

Universidad de Valladolid Colegio Mayor Santa Cruz

Pza. Colegio de Sta. Cruz, 1. Valladolid
De martes a sábado de 11 a 14h
y de 16.30 a 19.30h. Gratuito
 

 

domingo, 19 de abril de 2026

Museo Casa de Cervantes. Valladolid


 Este Museo está ubicado en una casa muy especial. En ella residió, entre 1604 y los primeros meses de 1606 Miguel de Cervantes, y en ella tuvo, muy probablemente, el privilegio de disfrutar de una de sus grandes satisfacciones en vida, hojear los primeros ejemplares del Quijote.
 
 Cervantes vivió con sus dos hermanas, su hija, su sobrina y una criada. Aquí consiguió el permiso del rey para imprimir su famosa novela Don Quijote de la Mancha.
 
 Aquí se encontraría con un librero, Francisco de Robles, quien le compró los derechos de la obra. Saldría a la venta en enero de 1605. Entonces, la historia de la literatura, y la de esta Casa, ya no volverían a ser la misma.
 



"Desocupado lector: sin juramento me podrás creer que quisiera que este libro, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y el más discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir al orden de naturaleza, que en ella cada cosa engendra su semejante". Prólogo, primera parte de Don Quijote de la Mancha,1605
 


 
 

Así empezó todo
  10 de enero de 1601. El monarca Felipe III firmaba la orden que cambiaría el uso de la historia de dos ciudades: Madrid y Valladolid. La corte se mudaba al norte, y con ella, el centro neurálgico del poder de la España del Siglo de Oro. Siguiendo la estela del rey, Miguel de Cervantes, que era recaudador de impuestos, llegó a la ciudad del Pisuerga en 1604 y se instaló con su familia en una vivienda en el Rastro Nuevo de los Carneros. Esta fue su morada hasta los primeros meses del año 1606, momento en que la corte se dirigió de nuevo a Madrid.
 

 
 Don Quijote de la Mancha. Capitulo VIII. Primera parte
 
 "[...]Dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento, y no gigantes, aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que no oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran [...]"
 

 Nuestra Señora de la Armedilla
 
 El patio interior (planta 0) está presidido por la portada del monasterio jerónimo de Nuestra Señora de la Armedilla, atribuida al arquitecto y escultor de origen flamenco, Hanequín de Bruselas. Su origen está asociado a la leyenda de la aparición de una Virgen, una talla románica del siglo XII, hoy en la iglesia parroquial de la localidad vallisoletana de Cogeces del Monte. El hallazgo acabó por convertir este lugar en centro de peregrinación, construyéndose a principios del 1500 una iglesia en su honor. A partir del siglo XIX, y tras una época de esplendor, conoce un periodo de esplendor, conoce un periodo de decadencia y progresivo abandono. Tuvo ocupación guerrillera y en 1859 la propiedad pasó a manos de particulares, llegando a ser utilizada como cantera. En 1925 la portada es trasladada a su ubicación actual, tras un acuerdo con el presidente de la Comisión Provincial de Monumentos por intercesión del marqués de la Vega-Inclán, en calidad de Comisario Regio de Turismo.
 
 La portada está ricamente decorada con motivos de grutescos y candelieri. En los laterales se disponen jarrones con azucenas. La crátera de remate está sostenida por un escudo sujeto por dos niños. 
 

Archer M. Huntington
 Bajo el arco se erige el busto de uno de los mentores del Museo, el magnate, coleccionista y filántropo americano Archer M. Huntington. El bronce fue realizado en 1958 por su esposa, la escultora Anna Vaugh Hyatt, con quien compartió su pasión por la cultura española y la obra de su novelista más célebre.
 
 Aunque se sabía de la estancia del escritor en esta ciudad, tras su muerte se perdió su ubicación exacta. A finales del siglo XVIII se localizó el expediente judicial sobre la muerte de don Gaspar de Ezpeleta, un caballero santiaguista que sufrió una emboscada junto a la casa. Entre las declaraciones de los testigos que ayudaron a socorrer al caballero se encontraba la de Miguel de Cervantes. Gracias a ello, se pudo identificar la vivienda. 
 

Biblioteca (planta 0)
Durante las primeras décadas del siglo XX los intelectuales del Siglo de Oro se convirtieron, en buena medida, en el secreto distintivo del genio hispano. Al tiempo que las Soledades de Góngora fundaban la generación poética del 27 y García Lorca escenificaba los dramas de Calderón, Miguel de Cervantes se convertía en el nuevo mito de la nación. No en vano Unamuno publicaba La vida de don Quijote y Sancho; Ortega y Gasset se inspiraba en el caballero de la triste figura en sus célebres Meditaciones y Falla ponía música a escenas cervantinas.
 
 Valladolid afianzó su protagonismo literario con la publicación de la Orden de Creación de una Biblioteca Popular Cervantina. Fue inaugurada el 23 de abril de 1916; tan solo un año después de su apertura, este espacio era visitado por cerca de 90.000 lectores. Con sus más de 4.000 ejemplares -depósitos de libros de la Biblioteca Nacional de la colección personal del marqués de la Vega-Inclán- se convirtió en la segunda más consultada de España. 
 
 Junto a las obras de literatura, que eran la mayoría y las más solicitadas- de Cervantes a Ricardo León, Blasco Ibáñez, Pío Baroja, santa Teresa de Jesús, Concepción Arenal, Emilia Pardo Bazán-, los asistentes podían consultar libros de derecho y sociología, ciencias, religiosidad y teología, medicina, filosofía, música o artes y oficios.
 

Estrado (Planta 1)
 
De tradición islámica, este espacio estaba reservado a las mujeres, donde realizaban actividades como coser, leer o recibir visitas. Estaba en parte ocupado por una tarima cubierta por alfombras, donde normalmente estas se sentarían a la morisca sobre almohadas y cojines. la tarima aislaba del frío de los suelos y en las paredes se colgaba un arrimadero de tela, estera o tapiz para evitar la humedad.
 
 Solía ser la habitación más rica de la casa en la que se disponían todo tipo de muebles de pequeño tamaño como taburetes, sillas arcas, escritorios o espejos. En un país con profunda devoción católica no podían faltar las imágenes religiosas, como pequeñas tallas de madera de la Virgen o el Niño Jesús, muchas veces de vestir.
 
 Esta estancia no habría formado parte de la casa de Miguel de Cervantes, sino de la de su vecina Luisa de Montoya . Así, se ha recreado esta singular habitación en honor a las hermanas del novelista, Andrea y Magdalena, relacionadas con el oficio de la costura y con quienes compartió morada. 
 
 

 Aposento y alcoba (Planta 1)
  
 Durante la Edad Moderna, el término aposento se empleó de manera genérica para referirse a las distintas piezas de la casa. Cervantes la usará a menudo para aludir específicamente a la habitación reservada a su persona, donde tiene su cama y, en su caso, los libros. Si bien tampoco formaba parte de la vivienda original, esta sala evoca, a través de una variada selección de piezas -el bufete, el brasero, los útiles de escritura - lo que pudo ser la habitación más personal del escritor. 
 
 En el mismo aposento se sitúa la cama, al uso de la época -con dosel, colchón de lana o estopa y almohada de lienzo-, en una pequeña alcoba. Era habitual superponer colchones, que por la noche se extenderían para dormir en diferentes lugares de la casa. también se usaban calientacamas, con brasas de la cocina en su recipiente, para distribuir el calor por el interior de la cama.
 
 Durante el Siglo de Oro era costumbre general practicar el sueño fragmentado o bifásico. Normalmente la gente se acostaba entre las ocho y las diez de la noche, unas cuatro horas después de haberse ido a la cama permanecían despiertos una o dos horas, para volver a descansar otras cuatro. Las referencias al primer y segundo sueño fueron frecuentes en los libros de la época; Cervantes da cuenta de ello en el Quijote: "Cumplió don Quijote con la naturaleza durmiendo el primer sueño, sin dar lugar al segundo, bien al revés de Sancho, que nunca tuvo segundo, porque le duraba el sueño desde la noche hasta la mañana, en que se mostraba su buena complexión y pocos cuidados".
 
Cocina y comedor (Planta 1)
 
Museo Casa de Cervantes 
Calle del Rastro, sn. Valladolid
Entrada gratuita
 
   

  
 
 
 
 

sábado, 18 de abril de 2026

Recorrer el mundo. Recordar la tierra. Anders Zorn

 
De luto, 1880. Acuarela sobre papel

En 1880 Zorn logra su primer gran éxito en la exposición de estudiantes de la Academia de Bellas Artes con esta acuarela, que representa a una mujer con la cabeza girada y velada tras un tul negro. Esta obra revela ya su destreza técnica y sensibilidad, por lo que atrajo el interés de muchos compradores. El reconocimiento obtenido con ella impulsó a Zorn a explorar variaciones sobre el tema de la mujer en duelo y le proporcionó numerosos encargos de retratos iniciándose así su exitosa trayectoria profesional.
 
Vista de Argel desde el jardín d'Essai, 1887 

Anders Zorn nació en 1860 en la provincia sueca de Dalecarlia. Sus padres se conocieron cuando trabajaban en la cervecería Von-Düben de Uppsala, si bien nunca se casaron y Anders no llegó a conocer a su padre. Debido al trabajo temporal de su madre, el pequeño fue criado por sus abuelos en una humilde granja en el corazón de Suecia. Desde niño mostró una extraordinaria destreza manual que pronto lo encaminó hacia la carrera artística. A los quince años ingresó en la Academia de Bellas Artes de Estocolmo, donde destacó por su dominio de la acuarela. Su primer gran éxito llegó en 1880.
 
Un año más tarde, desencantado con la enseñanza académica y respaldado por la independencia económica que le proporcionaban los primeros encargos, Zorn abandonó la institución. inició entonces una etapa de viajes que resultaron decisivos para su formación como artista. Entre ellos destacan los realizados a España, atraído por la imagen romántica difundida por su admirado compatriota el acuarelista Egron Lundgren (1815-1875). El virtuosismo técnico y el gusto por los motivos anecdóticos, que también se prestaban al género orientalista que en ese momento gozaba de tanto éxito entre los clientes europeos, protagonizan las obras españolas de Zorn así como las realizadas durante sus estancias en Constantinopla y Argelia.
 
Interesado por los motivos fluviales y los efectos atmosféricos, tanto sus paisajes de Inglaterra como las vistas de su Suecia natal revelan su afinidad con la acuarela y una temprana fascinación por la representación del agua, cuya superficie y reflejos se convertirán en un tema recurrente a lo largo de toda su carrera.
 
Alegría maternal, 1882

Esta acuarela, junto con Las primas, la más destacada de las que Zorn realizó en Cádiz en 1882. En ella una joven madre gitana aparece en un momento de intimidad cotidiana junto a su hijo. Esta obra se ha relacionado con la llamada Virgen de la servilleta de Murillo, que Zorn pudo haber visto en el museo de Bellas Artes de Sevilla durante su primera estancia en España.
 
Zorn realizó nueve viajes a España, lo que evidencia los fuertes lazos que mantuvo con nuestro país. Durante su primera estancia estuvo acompañado por el artista sueco Ernest Josephson (1851-1906) con quien recorrió varias ciudades españolas entre 1881 y 1882. Zorn llegó siguiendo la estela de Egron Lundren (1815-1875), su principal referente en esos años, cuyas acuarelas habían popularizado los tópicos románticos del momento: mujeres con mantilla, toreros, vendedores ambulantes y escenas costumbristas que marcaron la visión extranjera de España en el siglo XIX.  
 
Las primas, 1882
 
"Un par de días después ya estábamos camino de ese país tan anhelado [...], el de las acuarelas de Egron, con mujeres hermosas de ojos negros y lánguidos bajo la mantilla". Con estas palabras describía Zorn sus expectativas sobre España y la imagen que tenía de sus mujeres antes de realizar su primer viaje a nuestro país.
 

¿Qué sucede cuando mirar al otro es, en realidad congelarlo? La maestría de Anders Zorn en sus pinturas, tan vivas en materia y tan seguras en el gesto, suspenden a España, oriente y otros lugares lejanos en un tiempo espeso, casi inmóvil donde la belleza funciona como promesa y como límite. El otro es un cuerpo luminoso, sensual, intensamente presente, y también extrañamente privado de devenir. Gloria Oyarzábal 
 
  

Llegar a ser pintor: de la acuarela al óleo
  En el año 1882 Zorn se instala en Londres, donde rápidamente se consolida como retratista. Tres años más tarde, su matrimonio con Emma Lamm -miembro de una acomodada familia judía de Estocolmo -amplia notablemente su red de clientes, entre los que destaca el influyente banquero Ernest Cassel. Su fama como retratista no tarda en traspasar fronteras: del Reino Unido a Suecia pasando por Portugal y España, adonde acude en 1884 para pintar retratos de relevantes miembros de la sociedad madrileña. Desde sus inicios sus retratos se distinguen por situar a los modelos en entornos que actúan como atributos simbólicos de su personalidad.
 


La destreza de Zorn en la representación minuciosa de los detalles alcanza un punto culminante en La ninfa del amor , un raro ejemplo de pintura mitológica en su producción. Esta obra marca un punto de inflexión en su trayectoria, ya que a partir de entonces el artista solo buscará sus temas en los entornos cotidianos.
 
 

Bañistas al aire libre
  Hasta el siglo XX los códigos de la historia del arte limitaban la representación del desnudo femenino a la pintura mitológica o alegórica. En la década de 1880 Anders Zorn traslada esas imágenes del interior del estudio del artista al paisaje natural sueco, liberándolas de los dictados de la tradición académica. Sus modelos, mujeres nórdicas, ya no representan a heroínas o diosas de la Antigüedad, sino que encarnan el ideal de salud y fortaleza contemporáneo que evoca la armonía con la naturaleza y las propiedades terapéuticas del agua.
 
 
Zorn solía realizar estas composiciones durante sus veranos en Dalarö, en el archipiélago situado al sur de Estocolmo. Sus modelos son captadas en actitudes aparentemente naturales, ajenas a la presencia del pintor, lo que otorga a estas escenas una particular sensación de espontaneidad e intimidad.


 Fundación Mapfre
Sala Recoletos. 
Paseo de Recoletos, 23. Madrid
del 19.02 al 17.05.2026