miércoles, 8 de abril de 2026

Primavera Suspendida. Suave Patria.

 
Primavera Suspendida. Cada primavera, Fundación Casa México en España se transforma en un gesto de celebración. Este año, el edificio se convierte en un gran telar urbano: una intervención concebida y realizada por el colectivo de artesanas Cielo Tejido de Etzatlán, Jalisco. 
 
La obra despliega un tejido monumental de motivos florales que evoca la fuerza simbólica de la estación: renacimiento, color, abundancia y comunidad. Cada flor, cada lienzo y cada hebra forman parte de una creación colectiva elaborada por cientos de manos, cuya destreza dialoga con el paisaje arquitectónico de Madrid.
 
El cromatismo vibrante -inspirado en los ciclos de la naturaleza- no solo es una segunda piel, sino que la resignifica: la transforma en un territorio de encuentro en el cual el acto de tejer trasciende su dimensión material para convertirse en metáfora de vínculo y pertenencia. Las fibras entrelazadas conectan comunidades, territorios y memorias tejiendo puentes entre México y España. 
 

 "La amistad entre dos naciones se fortalece con el intercambio constante de conocimiento y experiencia. En México y España me he desarrollado como persona y como profesional, me enorgullece contribuir en la creación de puentes que unan estas grandes naciones. Bienvenidos a esta casa que busca ser referente en la difusión y divulgación de la excelencia de nuestro querido México, muchas gracias por visitarnos" Don Valentín Diez Morodo. Presidente vitalicio y mecenas Fundación casa México en España
 
 
Desde una certeza antigua y persistente que México no es una imagen, sino una respiración. Que su identidad no se enuncia, se transmite. Que vive en la materia, en el ritmo de los oficios, en la memoria que pasa de mano en mano sin pedir permiso al tiempo.
 
Desde ahí nace esta intervención. Desde el amor profundo por una patria que nos ha modelado enteros y que seguimos intentando comprender a través del espacio, de la palabra y del hacer. Desde la convicción de que las artes populares no son un vestigio ni una nostalgia, sino una de las formas más altas de inteligencia cultural que hemos sabido construir.
 
"Suave patria permite que se envuelva
en la más honda música de selva
con que me modelaste por entero..."
 
 
 
 

Esa música honda -vegetal, humana, insistente- es la que aquí se busca poner en diálogo con el mundo. El deseo de que el relámpago verde de los loros resuene estruendosamente más allá de nuestras fronteras y que, al mismo tiempo, se deslice con suavidad, como las garzas, llevando consigo una belleza que no necesita imponerse para ser verdadera.
 
"Patria: tu superficie es maíz..." 
 
Y en este maíz reconozco el origen, el alimento, el tiempo compartido. La alacena y la pajarera. Aquello que sostiene sin alardes y que, por lo mismo, perdura. 
 



Textiles, yute, semillas -maíz, frijol, cacao, café- no se disponen acontecen. Son materia que recuerda, formas que guardan un saber antiguo transmitido sin palabras. En su presencia se reconoce el origen, no como pasado clausurado, sino como tiempo que insiste. 
 
Los espejos no duplican: interrogan. Abren la mirada, despliegan otras profundidades y devuelven al visitante su propia imagen, frágil y momentánea. Quien observa entra en la escena y se vuelve parte de ella. La cultura sucede ahí, en ese cruce silencioso donde el objeto deja de ser objeto, el espacio se vuelve conciencia y mirada, reconocimiento.
 



Aquí, lo popular no es pasado ni ornamento, sino continuidad viva. Una experiencia que no se impone, sino que acompaña. Un recorrido que no se agota en el transito, sino que deja una resonancia con la esperanza de que México, puesto en el mundo, siga siendo eso: una presencia viva, capaz de resonar con fuerza y con suavidad al mismo tiempo. Recordemos que el mayor regalo, el más grande logro del arte, es la comunidad; de hoy, más que en cualquier otro momento, sea el arte aquello que nos una en esta gran comunidad que es el mundo. Fernando Feres.Tejedora de nubes
 
Fundación Casa de México en España
C. Alberto Aguilera, 20. Madrid 
 
 
 
 
 

 
 
 
   
 
 

sábado, 4 de abril de 2026

Jueves Santo en Arganda del Rey



El origen remoto de lo que hoy es el término municipal de Arganda del Rey se remonta a a más de 3000 años, que es la fecha de datación de los restos paleolíticos depositados  en el Valle del Jarama descubiertos a principios de la década de los 70 del siglo pasado. Dos yacimientos en los que se localizaron abundantes restos óseos de animales y útiles de caza fabricados por el hombre, aunque no restos humanos.
 
 
Los primeros moradores de los terrenos de este municipio fueron los celtiberos que ocuparon la región de Carpetania, y que llamaron a este territorio "Arkanta" cuyo significado es terreno de aguas.
 
 Tierras que fueron ocupadas por los romanos, a partir del siglo III a.C. La huella romana quedará impregnada en el topónimo de Arganda que , proviene de "Área Canda" o superficie blanca, por la tonalidad que daba al terreno la abundancia de calizas.
 
 Los primeros asentamientos de lo que hoy es Arganda datan del siglo XI, tras la reconquista de Castilla con la toma de Toledo en 1118 y la creación del señorío de Alcalá, a la que perteneció Arganda, Vilches y Valtierra.
 
 Pocos años más tarde, el rey Alfonso VII concede el señorío al Arzobispo de Toledo. De esa época se mantiene en pie el monumento más antiguo de esta localidad, la ermita mudéjar de Valtierra, del siglo XIII, de la que solo se conserva la fachada norte, el muro sur y parte del muro oeste.
 La peste asoló la comarca en la segunda mitad del siglo XIII, provocó que los habitantes de la época abandonaran los poblados de Vilches y Valtierra, para instalarse en los terrenos de Arganda del Rey, para dar lugar así al primer núcleo importante de población.
 


Iglesia de san Juan Bautista
Dedicada a san Juan Bautista, patrón de la ciudad, y construida entre 1690 y 1715, la iglesia se levanta sobre un primitivo templo renacentista de finales del siglo XV que fue ampliado en el siglo XVI bajo la dirección del arquitecto Pedro Gil de Sopeña. Del edificio renacentista se conserva una portada en el atrio, un muro con ventanas de tradición mudéjar en la calle San Juan, una arcada en la sacristía y los restos de una bóveda gótica con capiteles en la base de la torre.
 Destaca la monumentalidad del conjunto en el que sobresale la torre de sillería de 57 metros de altura cubierta con chapitel de pizarra que fue sustituido en el año 1879 al incendiarse el original por la caída de un rayo. 
 

Cofradía de san José

 Capilla de san José, es una de las capillas más bellas del templo parroquial. Desde 1609 ya empieza a haber constancia del culto a san José en la parroquia. En marzo del mismo año por falta de agua debido a una sequía, el clero y la villa hicieron voto a san José de guardar su día y dejar de trabajar en él como en domingo.
 
Capilla de la Inmaculada y el bautismo

En los pies del templo parroquial se hallan dos capillas, una a oriente y otra a occidente. En la capilla oriental, de la Inmaculada, situada bajo una bóveda de arista, se encuentra un retablo barroco original, aunque no de la misma parroquia, en el que se pueden observar lienzos que representan, en el central la Inmaculada Concepción de la Virgen María, a izquierda y derecha la Anunciación y la Visitación, coronado en la parte superior por el apóstol san Marcos componiendo su evangelio.
 
Altar Mayor

  
En 1808, tras la invasión de los franceses y en plena Guerra de la Independencia, Arganda fue invadida por las tropas francesas lo que provocó la destrucción y saqueo de numerosos edificios, entre ellos la antigua ermita barroca de Nuestra Señora de la Soledad, patrona de la localidad, destruida en gran parte al igual que sus retablos.
 
En el siglo XIX Arganda conoce una época de esplendor y crecimiento económico como nudo de comunicaciones entre Madrid y la costa levantina, que se traduce en mejoras urbanas dentro del municipio, y la construcción de una línea de ferrocarril, en 1849, que unía Madrid con la localidad de Alocén en Guadalajara. Tren que prestaba servicio a los viajeros y a la empresa La Azucarera para el traslado a la capital de sus productos. Siglo en el que se construye también la Torre Telegráfica Óptica que formaba parte de la red de comunicaciones a distancia entre Madrid y Valencia. 
    



domingo, 29 de marzo de 2026

Bellezas del mundo flotante. Bijin-ga en la edad de oro del ukiyo-e


Colección Pasamar-Onila
12 febrero -31 mayo 2026
 

Las imágenes del "mundo flotante" alcanzaron su máximo esplendor con el establecimiento de la capital del sogunato tokugawa en Edo, la actual Tokio. Durante el período Edo (1615-1868) la capital fue el centro neurálgico de la producción y distribución de arte gráfico, impulsado por las prósperas clases comerciante y artesana en un contexto de creciente alfabetización, cuya demanda satisficieron audaces editores que competían resueltamente por ofreces los mejores y más bellos testimonios de estampas y libros ilustrados.
 




La Colección Pasamar-Onila es única y singular en el panorama de las colecciones de grabado japonés en España por la calidad y diversidad de estampas del género bijin-ga, "imágenes de mujeres bellas". En paralelo a las estampas de actores de kabuki, la representación de la mujer, bijin, fue el género más popular del ukiyo-e.
 
Las imagines remiten preferentemente a las cortesanas de alto rango de los barrios del placer, en particular las oiran del distrito de Yoshiwara en Edo, representadas solas o en compañía de sus jóvenes kamuro. Ahora bien, los artistas ukiyo-e no solo prestaron atención a las refinadas geishas de Yoshiwara, además, apreciaron la belleza femenina en las escenas de género, captando la dignidad de la mujer ocupada en sus actividades cotidianas o en la privacidad de su hogar, leyendo o escribiendo poesía, viajando por los lugares famosos de Edo, el monte Fuji, el río Sumida, la isla Enoshima...
 




Un mundo se sutil belleza y elegancia, la sublimación de lo efímero, cuya culminación fue el hedonismo manifiesto en las escenas sexuales explícitas del género shunga, literalmente "escenas de primavera". El estudio de las poses y actitudes de las bijin y, especialmente, de sus atuendos constituye una interesante fuente de información visual para documentar los hábitos de sociabilidad y los cambios de gusto en la moda del Japón sogunal.
 




Los exquisitos grabados de ukiyo-e  fueron realizados en madera cortada con cuchillas y gubias. A partir de la década de 1760 se impuso una modalidad genuina de estampación a color con varios tacos grabados, denominada nishiki-e. Este método, del que nacían fotos elaboradas a base de colores planos perfilados con dibujos de línea gruesa, fue aumentando progresivamente su complejidad, en un alarde sensacional de virtuosismo técnico.
 

Bellezas del mundo flotante reúne una elaborada síntesis del género bijin-ga en los maestros clásicos de la edad de oro del grabado japonés, entre el tercio final del siglo XVIII y la primera mitad del XIX. Además de preciosas estampas en tamaño oban, el más común de la época, también se exhibe un grupo de insólitas hashira-e, "imágenes de pilar o columna", tres dípticos verticales o kakemonos, ocho sofisticados trípticos y un excepcional políptico de seis hojas, además de un admirable conjunto temático.