viernes, 3 de noviembre de 2017

Carlos III Majestad y Ornato


Adonna Khare

No puedo mirar detenidamente a un mono sin hacerme luego mortificantes reflexiones.
                                   William Congreve

Adonna Khare

Madrid

Calle Mayor, Madrid

Fiesta de la trashumancia





Una maravillosa sorpresa camino de la exposición

Las protagonistas en la Cañada Real de Madrid

La importancia de la Trashumancia se establece durante el período visigodo, en los ss. VI-VII d.C., al establecerse las rutas para las labores del pastoreo. Para resolverlos conflictos que surgían con el pastoreo, los ganaderos comenzaron a reunirse dos veces al año. estos encuentros se denominaron Mestas.

En el año 1273, el rey Alfonso X el Sabio decide fusionar todas las Mestas del reino de Castilla (en aquel entonces lo integraba toda la Península Ibérica con excepción de Andalucía que era musulmana y el Reino de Aragón), llamado el Honrado concejo de la Mesta de Pastores, más conocido como la Mesta. 

Este órgano es considerado la agrupación más importante de Europa en la Edad Media en cuanto a economía y el primer gremio ganadero. 

Hay están ellas en la Puerta del Sol de Madrid







Un agradable paseo lleno de contranstes y...

Llegamos a nuestro destino, la Catedral de la Almudena y el Palacio Real



Saleta de porcelana del Palacio Real

La saleta de porcelana tiene paredes y techo completamente recubiertos de placas de porcelana. decorada entre 1765 y 1770, es obra de la primera etapa de la Real Fábrica del Buen Retiro, la de mayor esplendor, y se atribuye a José Gricci, Genaro Boltri y Juan Bautista de la Torre.






Ilustración, reformismo, obras públicas, expansión del comercio, de los caminos y correos, de la Armada y de los dominios americanos, junto al papel destacado en la política europea son algunos de los elementos asociados al nombre de Carlos III, reinante en España entre 1759 y 1788,y antes en Nápoles donde promovió las excavaciones de Pompeya y Herculano.
 La buena fama que siempre ha disfrutado este soberano corresponde a sus méritos, pero también a una buena gestión de su imagen mediante la protección de las artes, instrumentos que sirven para expresar la majestad de España. En sus residencias, el rey y su real familia aparecen en un entorno que no sólo impresiona por su magnificencia, sino que transmite al espectador, tanto al de entonces como al de ahora, una serie de contenidos positivos sobre la monarquía. Es adorno, pero cargado de significados además de refinado y rico.
 Nacido en 1716 en Madrid, unos meses después de que muriese su bisabuelo Luis XIV, y muerto en 1788 poco antes de que estallase la Revolución Francesa, Carlos III ofrece la imagen perfecta del soberano paternal del siglo XVIII español, amante del bien público y de las artes, o, para decirlo en expresión de sus contemporáneos, "el Trajano que hoy rige España".


Carlos III y los talleres reales

El impresionante retrato de carlos III en toda su magestad realizado por Mengs y regalado por el monarca al rey de Dinamarca preside esta sala en la que se despliegan las artes decorativas producidas en los talleres reales, así como el excepcional conjunto de las horas del día, pintado también por Mengs.
 El diseñador veneciano Mattia Gasparini había realizado en Portici obras de un estilo rococó chinesco muy del gusto de la reina maría Amalia. En Madrid, recibió el encargo de revestir con una ornamentación magnífica y unitaria la Cámara del soberano y sus inmediatos tres despachos, o "gabinetes de maderas de indias", cuyos panelados de madera eran de rica marquetería con bronces dorados.
 En la Cámara -conocida como "Salón de Gasparini"- los asientos y espejos son de la misma lujosa ebanistería, y están tapizados, al igual que las paredes, con riquísimo bordado de seda e hilo metálico. No menos ornamentales resultan los suelos de mármoles y los techos de escayola.
 El conjunto constituye una de las obras maestras del rococó europeo, aunque su realización a partir de 1760 resulte tardía en comparación con sus modelos de Luis XV. Gasparini organizó y dirigió un taller de ebanistas alemanes y otro de bordadores, cuyas actividades se prolongaron durante el reinado de Carlos IV ya bajo las pautas estilísticas de Ferroni, quien empezó siendo broncista a las órdenes de Gasparini y acabó por sucederle como "adornista" en 1774.
 


Carlos III en Nápoles

Carlos III es uno de los más destacados soberanos de la Europa de la Ilustración no solo por su reinado en España desde 1759 a 1788, sino por su trayectoria vital previa en Italia a partir de 1731 y, sobre todo, como rey de Nápoles y Sicilia entre 1734 y 1759.
 Carlos, hijo mayor de Felipe V y su segunda esposa Isabel de Farnesio, nació el 20 de enero de 1716 en el Álcazar de Madrid, cuyo solar ocupa hoy el Palacio Real. Por parte materna heredaba los derechos dinásticos sobre los ducados de Parma y Piacenza y, sobre el gran ducado de Toscana. En 1731, pasó a ocupar aquellos ducados en nombre de su madre. Finalmente, Felipe V, en su largo y complejo enfrentamiento con el emperador Carlos VI, conquistó para su hijo Carlos el reino de Nápoles en 1734. 
 Las excavaciones de Pompeya y Herculano, la construcción y decoración de diversos sitios reales y palacios -entre ellos Caserta- y un amplio programa de obras públicas, esenciales en la cultura europea el siglo XVIII, se inserta en una reforma ilustrada de aquellos renovados reinos italianos, que transformaran por completo la fisonomía urbana de la capital napolitana.

Lorenzo Tiepolo. Guitarrista y mujer joven, 1775


Los tipos populares de Lorenzo tiepolo

Los doce pasteles que se exponen del menor de los hijos de Giambattista Tiepolo se encuentran entre las obras más diestras y originales de todo el siglo XVIII. No expuestas al público en conjunto desde 1946, en este mismo Palacio Real, Lorenzo Tiepolo supo reflejar en ellas con eficacia y verismo una variedad de tipos populares del Madrid de la época, vendedores, militares, gente del pueblo llano y alguno, al parecer, en posición más desahogada si atendemos a la indumentaria y los accesorios.
 De acuerdo con la cronología propuesta en esta exposición, su autor aumentaría progresivamente el número de las figuras obligándose con ello a crear planos sucesivos hacia el fondo de la composición y reduciendo el espacio existente entre sus integrantes, de forma que los localizados en los últimos planos se hacen visibles solo a través de un ojo que nos contempla. Todo ello condujo a una merma progresiva en la importancia de la narración, de la descripción antropológica o de la mera anécdota, en favor de silentes e intensas figuras que se ignoran entre sí.  
 

Lorenzo Tiepolo. La naranjera
(Detalle)







Dormitorio de Carlos III

La religiosidad del rey

Carlos III correspondió al título de "rey católico", otorgado en 1496 por el Papa Alejandro VI a los monarcas españoles, de manera manífiesta en su arte cortesano. Fernán-Núñez lo describe así: "Era prudente, religioso sin afectación ni superstición alguna, y el verle asistir a la misa, capilla y demás actos de religión, edificaba a todos y daba una idea de su fe y de la verdad de su religión. Si la fe pudiera verse con los ojos materiales, en ninguna ocasión se hacía más visible, y aún palpable, que cuando este respetable anciano tenía a sus nietos en sus brazos para que los bautizasen, pues era una representación viva de la bondad y convicción de las verdades religiosas que vemos representadas en la cara de los antiguos Patriarcas". Así se refleja en las diversas versiones que encargó a Meng de la Adoración de los pastores, tema que presidía su oratorio, cercano al dormitorio.
 La Imaculada Concepción constituye un tema central en el arte cortesano de Carlos III, que puso bajo los auspicios de esta advocación mariana tanto toda la Monarquía como la orden que fundó con su nombre para premiar "la virtud y el mérito".
 


  


(La primavera, detalle)

(La nevada, detalle)
Reales Fábricas

La magnificencia de Carlos III se muestra en las producciones de sus Reales Fábricas, tanto en la de porcelana, que creó en el Buen Retiro, como en las que fundara su padre que alcanzaron su apogeo durante su reinado: la de tapices en Madrid, y la de cristales en San Ildefonso (Segovia). En esta última se producían espejos "de un tamaño seguramente único en Europa" que sorprendía a los viajeros contemporáneos.
 La práctica de vestir los muros de las residencias invernales con tapices fijados a las paredes condujo a realizar series enteramente nuevas, hachas a propósito para cada habitación sobre modelos encargados a un único pintor. Cada sala ofrecía así un aspecto integrado, coherente y armónico. A tan gran producción correspondió una completa renovación estética cuyo máximo exponente fue Francisco de Goya.
 En esta sala se ha reconstruido la "pieza de comer" de Carlos III en El Pardo (también llamada de cenar, o de la conversación) para la que Goya realizó los cartones entre 1786 y 1788. La muerte del soberano supuso el cierre de aquel palacio y el traslado de sus tapices a San Lorenzo de El Escorial. 

José del Castillo, La caza de la liebre, pintor (Madrid, 1737-1793)

Realizado en la segunda mitad del siglo XVIII tapiz en seda y lana, elaborado en la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, sobre cartón de José del Castillo, este tapiz estaba concebido como parte del conjunto que debía decorar la pieza de cámara de los príncipes de Asturias en el Real Palacio de San Lorenzo de El Escorial. 

"Yo he oído decir en El Pardo, estándole sirviendo á la mesa: si muchos supieran lo poco que me divierto á veces en la caza, me compadecerían más de lo que podrían envidiarme esta inocente diversión. Me dirán muchos. podría ocuparse en otras cosas más que en la caza. Á lo que responderé: lo uno, que ninguna otra ocupación reunía la ventaja del ejercicio; y lo otro, que no amando la música, y poco el juego, el demasiado estudio y lectura no eran tan conveniente para el fin que se proponía con dicho ejercicio". Vida de Carlos III, Conde de Fernán Núñez
 

Cámara de Gasparini en la que Carlos III se vestía y recibía audiencias privadas
  
(Detalle)

 
El rey " de monte en monte"

Para escapar de la melancolía hereditaria, Carlos III estimó que el mejor remedio era "huir la ociosidad y estar siempre empleado, y en acción violenta en lo posible". Es decir cazando. La práctica de la caza contribuye a explicar que solo viviese en Madrid ocho semanas al año y el resto en el campo, donde "la libertad que gozaba era más conforme a su genio, pues podía salir fácilmente y sin séquito a caza por la mañana á los jardines". No era poco el personal empleado en la real ballestería y caballeriza para atender esta pasión regia, ocupación común de los príncipes europeos pero de este en grado sumo.
 Fernán-Núñez, que cuenta todo esto añade: "Había sido en su niñez muy rubio, hermoso y blanco, pero el ejercicio de la caza le había desfigurado enteramente, de modo que cuando estaba sin camisa, como le vi muchas veces cuando le servía como su gentil hombre de cámara, parecía que sobre un cuerpo de marfil se había colocado una cabeza y unas manos de pórfido".





(Detalle)
Chinoiseries

En la corte española, la fascinación por la chinoiseries, se plasmó en algunas decoraciones del reinado de Carlos III, en las que jugaban un papel esencial los llamados "pequines", finos tejidos de seda pintados al temple, bien con adornos vegetales y florales, bien con escenas historiadas de personajes chinos. Con este tipo de tela se confeccionaban tanto las colgaduras de verano para paredes, cortinas y camas de los dormitorios de las personas reales, como la de los gabinetes privados del propio monarca. Estos tejidos se adquirieron a través de la Compañía Sueca de las Indias Orientales y del Galeón de Manila aunque también en algunas ocasiones, fueron imitados en España con gran habilidad. Los elementos de porcelana china o japonesa podían completar la decoración de estas salas para crear un ámbito decorativo homogéneo de carácter oriental.

Cortina de dos hojas, guardamalleta y abrazaderas, h. 1765

(Detalle)

 Manufactura china, Pequín (tafetán de seda pintado a tinta y coloreado al temple) y pasamanería, 217 X 242 cm (cada hoja); 90 X 210 cm (guardamalleta) Patrimonio Nacional.
 En el Oficio de Tapicería del Palacio Real de Madrid se conserva un magnífico grupo de dos cortinas con escenas chinas, cada una formada por dos hojas, una guardamalleta y sus correspondientes alzapaños. En esta ocasión los motivos decorativos están pintados no sobre tafetán, como ocurre en el resto de los pequines que se conservan en las Colecciones Reales, sino sobre raso blanco muy denso y brillante de gran calidad.
 Todas las hojas tienen el mismo adorno, una escena repetida dos veces en cada hoja, con distintos personajes chinos en el jardín de una casa con su tapia, mientras que al otro lado de la misma se dibujan dos templetes y más personajes en distintas actitudes. Árboles, rocas y algún pequeño animal completan el ambiente.



El obrador de marfiles del Buen Retiro
El gabinete de marfiles en la casa de campo del Príncipe en El Escorial, fue instalado para Carlos IV en la década de 1790 tal y como ha llegado hasta nuestros días, con marcos de ébano realizados por el ebanista José López y los broncistas Ferroni y Urquiza. Sin embargo, buena parte de este magnífico conjunto corresponde al reinado de Carlos III que, muy aficionado a este arte -él mismo utilizaba el torno como pasatiempo- estableció en su Real Manufactura del Buen Retiro un obrador de marfiles dirigido a partir de 1764 por Andrea Pozzi, antes activo en Nápoles. Sólo tres de estos relieves hechos bajo su dirección están firmados por él, y resulta difícil precisar qué se debe a sus ayudantes y la cronología de las obras.
 



El romano Andrea Pozzi fue el escultor en marfil más importante en la corte de Carlos III como director del taller eborario del Buen Retiro donde se realizó este conjunto de relieves. Su iconografía constituye un homenaje suntuario a la Antigüedad clásica y a una de las principales empresas artísticas de Carlos III, las excavaciones de Pompeya y Herculano. La mayor parte de las escenas están basadas en las estampas de las pinturas romanas publicadas por orden del rey a partir de 1757, cuya difusión fue esencial para el Neoclasicismo. Un hermano de Pozzi, Roque, fue uno de los principales grabadores de estos lujosos volúmenes. Otros relieves reproducen célebres esculturas antiguas o se inspiran en las logias de rafael en el Vaticano. 
 
Manufactura de la primera mitad del siglo XVIII, sobre un damasco del siglo XVII. Bordado de hilo entorchado de plata, seda lasa, felpilla de seda sobre damasco de seda. Patrimonio Nacional.
 

La muerte del rey
El 14 de diciembre de 1788, tras la muerte de Carlos III, se instaló su capilla ardiente en el Salón del Trono del Palacio Real Nuevo de Madrid. Según la etiqueta de la Casa de Austria, se desmontó la decoración habitual del salón y se cubrieron las paredes con una de las tapicerías más emblemáticas de las Colecciones Reales, probablemente la de la Conquista de Túnez por Carlos V, que se colgaba habitualmente en el antiguo Alcázar en las capillas ardientes de reyes y reinas. Acorde a la rígida etiqueta, se instaló un estrado ricamente alfombrado, sobre el que sesituó un dosel; bajo éste se colocó una cama imperial -con su propio dosel- y, en los laterales blandones de plata. Se montaron siete altares para decir misas de continuo por el alma del monarca entre los que no podía faltar la imagen de la Inmaculada, a la que el monarca consagra España y dedica la orden por él instituida. la tradición exigía que la capilla fuera pública, permitiendo la entrada a 2todas las personas, de ambos sexos, sin distinción de claese que quisieron ver a S.M. Difunto". El conjunto transmitía la imagen de magnificencia y poder que requería una ceremonia de tanta relevancia política.

Cama mortuoria de los reyes de España

De manufactura genovesa, el conjunto de dosel y cama imperial, es decir con su propio dosel figura descrito en el inventario de 1813, como destinado "por nuestros legítimos reyes para exponer sus cadáveres y los de sus hijos los Príncipes de Asturias y hacerles los funerales que tienen costumbre a cuyo fin acompaña a esta cama un dosel compañero y el fin de los funerales"




 Palacio Real de Madrid
C/ Bailén s/n 

 






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