miércoles, 5 de octubre de 2016

Museo del Traje



Museo del Traje
 Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico
 









Lo más antiguo de la colección

Los siglos más importantes de la moda española pasaron sin apenas dejar recuerdo material de su predominio mundial. Este museo conserva algunas de las escasas prendas de los siglos XVI y XVII que nos han llegado.
En la actualidad, la muestra incluye dos ejemplos de prendas de busto de hombre: el ceñido jubón y un pourpoint francés con decoración de cuchilladas que permitían ver las exquisitas camisas del interior, de las que se conserva un puño ricamente bordado.
Como elemento femenino, queda una faltriquera, en la que las mujeres guardaban pequeños objetos personales.

Arte y vestido

Las manifestaciones artísticas son la mejor fuente para conocer la vestimenta de nuestros antepasados. Aunque son muy abundantes los textos escritos en los que se describen ropajes, las artes plásticas nos han dejado el mejor recuerdo gráfico de aquellos frágiles trajes; la escultura nos permite contemplar las túnicas, mantos y togas de la antigüedad; la pintura refleja las prendas y las texturas de los tejidos; el grabado y el dibujo describen fielmente los contornos y los motivos decorativos.


  

Tesoros del pasado

España marca la pauta del panorama textil internacional durante toda la Edad Media, y sus ricos tejidos hispanomusulmanes se exportan al resto de Europa. A finales del siglo XV, con la expulsión de los musulmanes y judíos, se crea un vacio en la fabricación textil, que aprovecha Italia para tomar el relevo. Italia mantiene su posición hasta mediados del siglo XVII, e inunda el continente con sus terciopelos labrados y brochados con oro y plata. El siglo XVIII será el siglo de Francia, que marcará la pauta en todas las artes decorativas. Pero ya cincuenta años antes, el rey francés Luis XIV, siguiendo la estela de los italianos, concentraba a los mejores artistas europeos entorno a sus palacios, donde se elaboraban finos trabajos de piel o sedas suntuosas, tanto para indumentaría como para tapicería.









El paseo de los elegantes

Con Carlos III el Salón del Prado (hoy Paseo del Prado) se convirtió en el escenario donde acudían todos aquellos que querían ver y ser vistos.
Las damas paseaban con sus carruajes luciendo trajes a la última moda francesa: batas, deshabillés, pirros, polonesas y vaqueros a la inglesa. Vestidos ricos con tejidos vivos colores y diseños de líneas serpenteantes. Las mujeres que iban a pie vestían basquiña, siempre negra, jubón y mantilla blanca o negra.
Los caballeros que las acompañaban visten el traje francés y se cubren con la capa, la antigua tradición española, y tricornio.

Durante el siglo XVIII conviven dos formas diferentes de vestir las manos: los guantes y los mitones, que dejaban los dedos al descubierto. Podían ser de piel muy fina cabritilla, seda o punto, y en ocasiones se bordaban en el dorso con motivos de flores o aves exóticas. Por la calidad de las pieles y la delicadeza de las esencias con las que se perfumaban se convirtieron en un preciado obsequio para las cortes europeas.
Los abanicos, unidos a la figura clásica de la maja, aunque de uso general completaban el adorno de la mano femenina.
 









Para guardar

Bolsas, monederos, carteras y bolsos han sido esenciales en la vida diaria para guaradar dinero y objetos personales. Los objetos contenidos, sean monedas, pañuelos o documentos, determinan la forma y el tamaño con una amplia tipología.
La mayor novedad de la época se produce en el período neoclásico y fue el llamado satiricamente ridiculo (del francés reticule) por su pequeño tamaño. De perfiles redondeados y con boquilla metálica para el cierre, llevaban una cadena para colgar y se hacían generalmente de terciopelo, decorados con mostacillas. 

Vestir el pie

Se usaban dos tipos de calzado: los zapatos, cerrados, y las chinelas, sin talón. Realizados en ricos tejidos y con suela de cuero, evolucionan desde el tacón alto y curvado del período Rococó al zapato neoclásico plano y escotado. Tenían la punta estrecha y se cerraban en el empeine mediante una lengüeta que ajustaba con hebilla o cintas cosidas. La horma de ambos zapatos era la misma sin diferenciar pie derecho o izquierdo.
Las medias, tejidas en bastidor plano, con costura trasera, se realizaban en seda de vivos colores armonizando con la indumentaria, y se decoraban con bordados y un triángulo enmarcado en la zona del tobillo.

Un falso brillo

En el siglo XVIII las piedras preciosas ejercieron una gran fascinación en las cortes europeas. Su gran demanda y su elevado precio llevó a diversas imitaciones.
George Fréderic Strass (1701-1773) se hizo famoso por sus relucientes y duros vidrios tallados a imitación del diamante. Tanto éxito tuvieron que el nuevo material acabó adoptando su nombre: estrás.
Otro tipo de joyas brillantes, de origen inglés, que se mantuvieron en boga durante todo el siglo XIX, fueron las realizadas a partir del acero pulido y facetado.

Detalles de majo

El majo se sirve de numerosos complementos que imprimen un sello característico a su forma de vestir. Destaca la cofia, tocado de ambos sexos, en forma de embudo, cuya finalidad es recoger por completo el cabello. Pero la prenda genuinamente española es la mantilla que el viajero Townsend (1786) nos describe de la siguiente manera: "La dama española descubre el mismo gusto llevando mantilla, una especie de chal de muselina que cubre la cabeza y los hombros y sirve para varias cosas: capucha, capa y velo. Ninguna extranjera puede alcanzar su facilidad y elegancia al llevar esta simple prenda."







    








De compras

Para facilitar el consumo se idearon los pasajes comerciales cubiertos, precursores de los grandes almacenes, donde se podían encontrar joyas, ropa blanca, complementos de todas clases, accesorios...
Surgen en París en la década de 1820 y se comienzan a implantar en España en la década siguiente.
Los trajes apropiados para las salidas matinales, denominados trajes de calle, fueron sencillos, cerrados hasta el cuello y generalmente de colores oscuros o cuadros, muy de moda. Acompañaban a estos trajes sombreros y capotas, guantes y sombrillas, y para el invierno capas, chaquetones y mantos de capucha.
 

 

Diseño de Cristóbal Balenciaga (1895-1972)









29 de septiembre Día Mundial de los Mares






Los juguetes hablan alemán



 


August Macke. Tienda de modas, 1913






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