martes, 25 de octubre de 2016

Gatos ilustres. Doris Lessing (1919 - 2013)



Doris Lessing

Hija de padres ingleses, , Doris Lessing nació en Persia (ahora Irán) en 1919 y a la edad de cinco años se trasladó con su familia a Zimbabue. Desde 1949 y hasta su muerte residió en Londres. Fue una de las escritoras más influyentes del sigo XX y obtuvo prestigiosos galardones como el Premio Príncipe de Asturias en 2001 y el Premio Nobel de Literatura en 2007.
 



El amor de Doris Lessing por los gatos viene de lejos. Gatos ilustres se abre con las experiencias de la autora en la granja africana donde se crió y nos lleva hasta su vida adulta en Londres, en un viaje a través de los continentes y de los años que tiene como hilo conductor a muchos de los gatos que formaron parte de su vida. Agresivos algunos, muy dignos otros, todos en busca de atención, estos animales corrientes se convierten en criaturas extraordinarias bajo la mirada atenta de Lessing.
 



 Autora: Doris Lessing
Título original: Particularly Cats

Ilustraciones de Joana Santamans
Traducción del inglés: Elena Valentí

Edición 2016
Lumen Narrativa
Nº de páginas 158


   
   
  Como la casa se alzaba en lo alto de una colina, los alcones, las águilas, las aves rapaces, que suspendidas en las corrientes de aire, daban vueltas sobre los matorrales, a menudo quedaban a la altura de los ojos, a veces más abajo. Posábamos la vista en las alas negras y pardas -una extensión de seis pies-, destellantes con el sol, que se inclinaban cuando el pájaro describía una curva. Abajo, en los campos, nos tumbábamos inmóviles en un surco, a poder ser donde el arado se había hundido más al girar...(Pág. 7)


 O bien se agazapaba con parsimonia y me fascinaba con sus ojos. Yo los contemplaba: almendrados y con un fino trazo oscuro alrededor, rodeado a su vez de otro trazo color ocre. Debajo de cada uno, una pincelada oscura. Ojos verdes. Sin embargo, en la sombra, de un dorado oscuro y grisáceo; gata de ojos oscuros. Y en la luz, verdes, una esmeralda fría y clara. Tras las transparentes esferas de los ojos, pedacitos de una destellante ala veteadad de mariposa. Alas como joyas: esencia de ala.
 El insecto hoja no se distingue de una hoja...a primera vista. Pero con una mirada más atenta, la copia de una hoja es más hoja que la propia hoja: abarquillada, venenosa, delicada, como si fuera obra de un orfebre, pero de un orfebre un poco burlón, por lo que el insecto bordea la mofa. Fíjate, dice el insecto hoja, el impostor: ¿Hay alguna hoja más exquisita que yo? Mira, si hasta donde he copiado las imperfecciones de la hoja es perfecto. ¿Querrás volver a mirar una simple hoja después de verme a mí, el artificio?
 En los ojos de la gata gris se percibía el lustre verde de las alas de una mariposa de jade, como si un artista hubiera dicho: ¿Qué puede ser más grácil, más delicado que un gato? ¿Qué, con mayor propiedad, la criatura del aire? ¿Qué criatura del aire guarda afinidad con el gato? ¡La mariposa, claro, la mariposa! Idea que yace en el fondo de los ojos del gato, tan solo insinuada, con una risita; oculta tras el fleco de pestañas, tras el fino párpado interno, ocre, y tras los subterfugios de la coquetería gatuna.
 Gata gris, perfecta, exquisita, una reina; gata gris con vestigios de leopardo y serpiente; atisbos de mariposa y lechuza; un león en miniatura con garras aceradas para matar, gata gris llena de secretos, de afinidades, de misterios; gata gris que...(Pág. 67/69)  




"Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y que hay que comenzar de nuevo". 
                                                                                                                                               Julio Cortázar











 

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