domingo, 14 de agosto de 2016

Fiestas de La Paloma


Hotel Mora. Pº del Prado, 32









Mercado de San Antón


Mercado de San Antón

El Mercado de San Antón, la zona tenía un mercado al aire libre en el siglo XIX: un mercado de cajones de madera denominado de "San Antón". Su nombre se debe por encontrarse junto a la parroquia de San Antón (anexa a las Escuelas Pías). El primer edificio se construye bajo el mandato del consistorio madrileño y se inaugura en el año 1945 bajo el proyecto del arquitecto Carlos de la Torre y Costa.


Este puesto del Mercado de San Antón, vende a granel arroces, cereales y especias. La quinoa roja ya cultivada por los Incas, tiene un alto contenido en proteinas, rica en minerales y vitaminas esenciales y no tiene gluten. hay tres variedades, la blanca, la negra y la roja.
 


Bulgur, grano de trigo preparado de una manera específica: el grano se cuece a medias (hirviéndolo parcialmente) se seca y se agrieta o se pisa. Rico en minerales y fibra, así como en antioxidantes: caroteno, luteina, vitamina E, vitamina K. Ya conocido por los emperadores chinos y romanos.

Chía, la Chía es nutritiva y tiene propiedades funcionales, es fuente de fibra, antioxidantes, calcio, proteinas, acidos grasos y omega 3 de origen vegetal.
 


Arroz rosa Glam Wedding (el arroz de los amantes),  colorido como una boda de Bollywood, es sinónimo de felicidad, fertilidad y vitalidad, famoso por su fino aroma afrutado proveniente de esencias de naranja y estracto de espino amarillo chino. Se utiliza como acompañamiento de carnes, pescados y verduras.
 


En pleno barrio de Chueca, este mercado que merece la pena visitar, consta de tres plantas. todas ellas abiertas a un atrio qu inunda de luz permanentemente tu experiencia. 
 


La primera planta orientada al mercado tradicional, productos perecederos, con charcutería, carnicería, pescadería, frutería, pollería, dulces, salazones, delicias del mar...
 


La segunda planta puedes encontrar múltiples opciones gastronómicas, islas para comer in situ o para llevar. Tapas españolas variadas, comida griega llena de ese frescor mediterráneo, una cuidada selección de comida canaria, comida japonesa, un asador tradicional con especialidades derivadas del cerdo, pero traido al siglo XXI, con originalidad, el foie llevado a su máxima expresión, una taberna gastro con más de cien vinos, los mejores ahumados del mercado acompañados de sidra, batidos, zumos y dulces artesanos.
 




La segunda planta cuenta también con la Sala Trapezio, que acoge diferentes iniciativas culturales.
 
 





La tercera planta está dedicada al restaurante y terraza "La cocina de San Antón", donde se pueden comer los productos adquiridos previamente en los puestos de laprimera planta, pero cocinados llevan un suplemento de cuatro euros. El restaurante ofrece un menú diario a mediodía y una amplia carta basada en productos frescos y naturales de temporada, con platos inspirados en la cocina tradicional española con toques internacionales.
 





El Mercado de San Antón representa un nuevo modelo de mercado sostenible, en el que el lucernario central funciona como un enorme colector de energía fotovoltaica y el suelo es de basalto fundido, un material originalmente reutilizado. dispone también de un sistema de recogida que reduce en un 80% el volumen de basura orgánica. El mercado tiene conexión wi-fi gratuita en todas sus plantas.
 





Verbenas de Madrid

La flor de la verbena hay que recogerla de noche y con luna nueva, cuenta la tradición, es la misma planta que los druidas celtas usaban para adivinar el futuro y los romanos para purificar los altares antes de una celebración; la misma que las novias ocultaban bajo su vestido para tener un matrimonio feliz.
 Pero la planta de la verbena fue también la que adornaba las solapas y escotes durante las fiestas del siglo XIX, la relación más directa con las que ahora conocemos. Desde entonces, las verbenas deben su existencia a la adoración de un santo, tema central de este recorrido que nos lleva por los barrios más castizos de la capital.

Verbena
 



Las fiestas de agosto en Madrid culminan, tras la conmemoración de San Cayetano y San Lorenzo, con la que seguramente sea la más popular de todas: la que se hace en honor de la Virgen de la Paloma, que del 14 al 17 de agosto se lleva la verbena de Lavapiés a La Latina.
 




Las verbenas del verano comienzan en la Plaza de Cascorro con San Cayetano. Cada 7 de agosto, sus fieles se acercan a la imagen para besarle el pie derecho, mientras que durante su procesión el objetivo es coger una flor del trono del santo, pues eso asegura trabajo durante un año, siendo como es el patrón de los gestores administrativos y los desempleados.
 La historia de san cayetano siempre estuvo al lado de los pobres y los enfermos. Tanto es así, que se deshizo de todas sus riquezas y vivió de la caridad; ni si quiera podía pedir. Solo cuando la necesidad era extreama, hacia sonar una campañilla. 
 Desde que en el siglo XIX se quemó la iglesia de San Millán en la Plaza de la Cebada, San Cayetano comparte templo con él.
 




Junto a la iglesia de San Cayetano y San Millán, los vecinos de la calle más engalanada de todas, la del Oso, reparten la "limoná", en castizo, como hicieran sus antepasados. La preparan ellos mismos, a base de vino blanco, limón, azúcar y canela, y sirve para animar a locales y visitantes.
 




La Virgen de la Paloma y San Pedro el Real





Tras la misa que tiene lugar en la parroquia de la Virgen de la Paloma y San Pedro el Real, el Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid se encargará de la tradicional bajada del cuadro de su patrona. Lo llamativo de este acto religioso es que lo que los bomberos llevarán en procesión, no es una talla, sino un lienzo.
 






A finales del siglo XVII, una vecina de Puerta de Toledo llamada Isabel Tintero, se encontró en la calle con un grupo de niños que jugaban con un cuadro de la virgen. Eso le pareció un sacrilegio, y se llevó la lámina para restaurarla. Por esas fechas, Isabel Tintero estaba embarazada: se encomendó a la virgen del cuadro y el parto le fue bien. La protección que parecía ofrecer esta pintura llegó a oídos de otras mujeres, que empezaron a reunirse para rezar y adorar a la imagen, a la que finalmente se le hizo una capilla.
 


Con el tiempo, a esta Virgen se le atribuyeron varios milagros y su culto se extendió rápidamente, llegando su devoción a la Casa Real. Así fue cómo, a principios del siglo XX, se construyó la iglesia de La Paloma, llamada así por la calle en la que se encuentra. Una versión distinta sobre el origen de este nombre habla de una paloma que acompañaba a la virgen durante toda la procesión. 
 




En la calle, los vecinos de Las Vistillas disfrutarán estos días de los productos típicos, como las gallinejas y los entresijos o los churros. En un tiempo, eran los buñuelos el clásico de las fiestas madrileñas, como lo es, desde 1850, el chotis.
 












El "schottisch", como otros tantos ejemplos de nuestra lengua, la palabra chotis es una adaptación del fonema schottisch, que significa "escoces" en alemán.
 Este baile no es madrileño, ni español. Procedente de Escocia, se puso de moda en la corte de Viena durante el siglo XIX, por lo que los alemanes lo bautizaron como baile escocés. En Madrid se vió por primera vez en el Palacio Real, y acabó bailándose en las fiestas populares. Y de la misma manera que el chotis no es español, la pieza más conocida de este género, "Madrid, Madrid", fue compuesta por alguien de fuera, Agustín Lara, un mexicano.





Cielo velazqueño al atardecer, pueblo madrileño
 que siempre se hace querer.
Desde Cibeles al Museo del Prado, Puerta del Sol,
Gran Vía y Alcalá, pues casi ná. 
Yo soy de Madrid, de Barquillo Strip,
me gusta su gente y su frenesí.
Cielo velazqueño al atardecer, pueblo madrileño
que siempre se hace querer.




San Francisco el Grande



Nacida en el Madrid de las Vistillas,
de Embajadores y de la Cava,
yo soy la pinturera modistilla,
que baila el chotis como el que lava.
 



Era mi novio mi pasión, mi vida,
era mi alegría, era el mundo entero,
era ese novio que jamás se olvida,
era mi cariño, mi querer sincero. 
 



Me decían al mirarme tan dichosa,
es Rosa de Madrid, es Rosa de Madrid.
Madrileña, la más barbi primorosa,
la flor de Camberí, la flor de Chamberí.
 


La mocita más juncal y más hermosa,
de labios de rubí, de labios de rubí,
la que va por esas calles tan marchosas,
por eso dicen que es rosa de Madrid.
 





El jardín del príncipe de Anglona, es uno de los pocos ejemplos que ha llegado a nuestros días de las casas de los nobles de la Corte madrileña de finales del siglo XVIII.
 


El jardín se sitúa sobre un terraplen artificial salvando un fuerte desnivel entre la calle Segovia y la calle Príncipe Anglona, lo que le confiere características de jardín colgante sobre la calle Segovia.
 



El jardín del Príncipe Anglona, neoclásico con elementos de tradición española de jardín andaluz, posee una ordenación en perspectiva apoyada en la vegetación y el agua, elementos autónomos dentro del conjunto.










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