jueves, 21 de julio de 2016

VI Bienal de Arte Contemporáneo. Fundación ONCE




 La irupción de las nuevas tecnologías impacto profundamente en la vida del ser humano, tanto en su propio cuerpo, en su entorno o en sus relaciones sociales. Lo digital expandió sus sentidos, su forma de moverse en el espacio, su memoria y hasta su inteligencia, posibilitando un mayor rango de potencialidades y al mismo tiempo una mayor diversidad y especificidad de las mismas.

 Las obras que participan en esta bienal, y que abordan conceptos como el de cyborg, realidad virtual, inteligencia artificial -y colectiva- , Big Data y ordenadores cuánticos, nos invitan a replantearnos los parámetros con los que acostumbrábamos a medir las capacidades humanas, expandiendo y poniendo en discusión el límite de la piel, los sentidos, la memoria e incluso el de lo individual y lo colectivo.


Pete Eckert. Monique I, II, III.



Memoria e inteligencia artificial

Bases de datos
Redes néuronales artificiales    Big Data
Detección de objetos
Reconocimiento facial

 También el campo de la mente se expande con el aporte tecnológico. Muchas tareas de razonamiento las delegamos en las máquinas, aprovechando tanto su velocidad de cálculo como la capacidad ilimitada de su memoria.

 El "cerebro electrónico" se ha miniaturizado y ya no distinguimos bien qué aparato lo posee y cuál no. Objetos inteligentes de razonamiento distribuido y en red, están ocultos tras todo tipo de funcionalidades: control, divertimento, , producción, transporte, seguridad. Todo es medido y almacenado. Algoritmos de Inteligencia Artificial organizan esta masa de información, inabarcable para el ser humano.
 







 Redefinición del espacio y la interacción personal

 La tecnología ha modificado la relación entre el ser humano y su entorno, y su modo de recorrerlo y manipularlo. Con la revolución industrial, el mundo comienza a encogerse y nuestro radio de acción, a expandirse. pero al mismo tiempo nos hace reflexionar sobre la propia necesidad del traslado: la televisión, el teléfono o la radio nos conectan con lugares remotos sin movernos de nuestra sala. ¿Para qué viajar cuando se puede estar en varios lugares al mismo tiempo?
La tecnología ha acortado las distancias -el tren, el automóvil, el avión-, pero del mismo modo, ha potenciado nuestros brazos y nuestras manos: la robótica nos ha permitido "manufacturar" objetos en cantidades inimaginables mover rocas en Marte, u operar el cuerpo humano.




El príncipe de las tinieblas es un caballero

                                                                         Shakespeare. King Lear.                              
 



Todos somos hombres,
por naturaleza, frágiles y capaces
de nuestra carne; pocos son ángeles.

                                                     Shakespeare. Enrique VIII.










No hay comentarios:

Publicar un comentario