domingo, 10 de julio de 2016

Miguel Blay en el Museo del Prado




Solidez y Belleza

El ideario artistico de Miguel Blay y Fábrega (Olot, 1866 - Madrid, 1936), uno de los escultores más importantes del panorama artístico español de finales del siglo XIX y primer tercio del XX, se resume en la cita que da título a la exposición, extraida de su discurso de ingreso en la Real Academia de bellas Artes de san Fernando.




"Solidez y belleza. He aquí en dos Vocablos, expresado todo el ideal que encierra el programa que ha de cumplir un escultor [...] Solamente cuando la solidez y la belleza se hallan extremadamente unidas, es cuando se logra el resultado que se busca: crear una verdadera obra de arte responsable y estable."




Esta exposición de pequeño formato presenta al público las obras que el Museo del Prado conserva del escultor, con motivo de la conmemoración del 150 aniversario de su nacimiento.
Nacido en Olot y formado esencialmente en París, donde vivió muchos años, se instaló en Madrid en 1906 y dedicó toda su vida con pasión a la escultura. Destacan en sus obras la elegancia, la sobriedad, el equilibrio y la naturalidad, tanto en asuntos más privados -retratos de miembros de la nobleza, de la burguesía y de su propio entorno-, como en proyectos públicos de monumentos en España, en Francia y en diversos países de Iberoamérica, principalmente en Argentina, nación a la que tuvo un especial cariño y donde dejó su impronta en los años culminantes de su carrera. También llevó a cabo proyectos monumentales en Santiago de Chile, Montevideo, Panamá y San Juan de Puerto Rico.





Cáceres. National Geographic


Sefardíes

 Noé tuvo tres hijos. Sem, Cam y Jafet; y que de ahí procede la gran división de pueblos en semitas, camitas y jaféticos, a raíz del fracaso en la construcción de la torre de Babel.

 Entre los descendientes de Sem figuran los hebreos, procedentes de Caldea, por el patriarca Abraham. El nombre de hebreos lo tomará de Eber. De Eber se deriva ibrí. Y conforme al verbo abar, que significa pasar, ibrí es el que ha pasado, por ejemplo, el río Jordán.

 Siguiendo una tradición que se consolida ya en la Edad Media, la gran familia judaica reconoce dos grandes grupos: el de los sefardíes y el de los askenzíes. Sefardíes los de origen español.
 

Tudela. national Geographic

 Los sefardíes siguen la tradición del hebreo bíblico y lo pronuncian conforme a la puntuación masorética. Como lengua popular es corriente entre ellos el ladino.

 Durante la Edad Media los sefardíes estaban asentados en los países mediterráneos, y principalmente en España (la segunda Jerusalén). Los askenazíes se establecieron preferentemente en el norte de Europa: Alemania, Polonia, Rusia...




 Hoy entendemos por Sefarad España; y más exactamente la España judía, como Al Andalus es la España musulmana. En las comunidades sefarditas dispersas por todo el mundo perviven canciones, refranes y romances que en gran parte salieron de España.
 
Joaquín Turina. Expulsión de los judíos de Sevilla

Gran número de canciones (con frecuencia romances acompañados de melodía) se cantan con motivo de una fiesta o conmemoración religiosa. una de las fiestas más solemnes en el judaísmo es la Tischá be Ab, del día 9 del mes de Ab, festividad que conmemora la caída de Jerusalén en poder de los romanos y la destrucción del templo y dispersión del pueblo judío.


 
Dió poderoso,
mandamos lluvia,
avre tus cielos,
arrega tus campos,
grandes y pequeños,
todos pan quieremos.
El Adón echa agua al motón,
Lluvia quieremos,
Sol no quieremos.
 
 


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