sábado, 4 de junio de 2016

Un moderno en la Arcadia. Joaquín Torres-García (1874 - 1949)






 Joaquín Torres-García (Montevideo, Uruguay, 1874-1949) es una figura central entre los artistas que reinventaron la modernidad en Europa y América a inicios del siglo XX.
 Durante los primeros años del siglo XX maduran en Torres las mismas fuentes clásicas, los mismos "motivos saturnianos" que, cargados de "inquietante extrañeza", harán eclosión en el período de entreguerras en forma de iconografía de la melancolía y de retorno al clasicismo. La modernidad de Torres tiene que ver, fundamentalmente, con la preocupación por las fuentes primeras: de la cultura, ciertamente, y en ello va su afiliación al catalanismo arcáico, pero también de la intuición creativa, por la vía de su formación filosófica clásica y escolástica.






Joaquín Torres-García. Construcción en blanco y negro, 1938.

 Fue sólo a finales de la década de 1920, cuando contaba ya con más de cincuenta años, que alcanza Torres su propia voz, su manera definitiva, y en ella el tiempo condensado al que aspiraba desde sus comienzos: la unidad de tiempo en la que se sintetizan muchas temporalidades, será la clave de su proceso.
 Así pasará Torres durante aquellos años por cierto cubismo estilizado, caerá en la seducción dadaista, regresará a la paleta oscura, térrea de sus primeras vistas urbanas, se apróximará al lenguaje de los constructivistas; se imaginará un mundo de máquinas y procesos, regresará al paraiso terrenal y a la figuración de la humanidad primordial; se hará africano, ibérico y polinesio, mitad neoplasticista, mitad neolítico, y no cesará de conjugar en su obra tales contrarios; y en esa experiencia de la amalgama temporal erá haciendo su camino, o como él lo había dicho en su juventud catalana: irá aproximándose a ser él mismo su propio camino. 







Torres abandona París en 1932 con la ilusión de instalarse en Madrid. Pero Europa no tiene mucho más que ofrecerle. En 1934 está de vuelta en Uruguay donde, entre 1934 y 1949, año de su fallecimiento, se explayará en la variación incesante de su manera pictórica, de su pictografismo universal, de su Universalismo Constructivo; sin por ello eximirse de retornos al paisaje de su juventud, a los objetos plásticos, a los juguetes o a las extrañas digresiones retratisticas que lo ocupan, acaso en la ansiedad del conflicto que se prepara, en 1939.








Feria del Libro 2016. Madrid






No hay comentarios:

Publicar un comentario