sábado, 25 de junio de 2016

Umberto Eco. El Péndulo de Foucault.




Tenemos diversos y curiosos Relojes, y otros que realizan Movimientos Alternativos...Y también tenemos Casas de los Engaños de los Sentidos, donde efectuamos todo tipo de Manipulaciones. Falsas Apariencias, Imposturas e Ilusiones...Estas son, hijo mio, las Riquezas de la Casa de Salomón.
                                                    (Francis Bacon, New Atlantis, ed. Rawley, Londres, 1627,pp. 41-42)
 




El que trata de penetrar en la Rosaleda de los Filósofos sin la clave es como el hombre que pretenda caminar sin los pies.
 (Michael Maier, Atalanta Fugiens, Oppenheim, De Bry, 1618, emblema XXVII)





Tres intelectuales al frente de un negocio editorial se lanzan a una investigación frenética en la que mezclan pasado y presente. El resultado es una ilusión impregnada de realidad acerca de un  misterioso Plan, consistente en una estrategia para una venganza histórica y una fuente de futuro poder de una secta mítica: los Templarios. Este plan representa la ambición suprema perseguida por los genios paranoicos de todos los tiempos: el dominio del mundo. Intuyendo el peligro, ellos mismos se sitúan en el punto de mira de extraños personajes que ambicionan los resultados de los recursos pusetos en marcha por sus mentes. 
 




Fue entonces cuando vi el Péndulo.
La esfera, móvil en el extremo de un largo hilo sujeto de la bóveda del coro, , describía sus amplias oscilaciones con isócrona majestad.
Sabía, aunque cualquiera hubiese podido percibirlo en la mágia de aquella plácida respiración, que el período obedecía a la relación entre la raíz cuadrada de la longitud del hilo y ese número...(Pág. 9)





Afirma que el día antes había visto cómo llevaban a la hoguera a cincuenta y cuatro hermanos de la Orden porque no habían querido confesar los mencionados errores, y que había oído decir que los habían quemado, y que él, no estando seguro de poder resistir en caso de que lo quemaran, confesaría por miedo a la muerte, en presencia de los señores comisarios y de cualquier otra persona, si lo interrogaban, que todos los errores imputados a la Ordeneran ciertos y que él, si se lo pedían, también habría confesado que había matado a Nuestro Señor.
               (Declaraciones de Aimery de Villiers-le-Duc, 13 de mayo de 1310)                                                                
 


                                                    

Erars de Siverey me dijo: "Sire, si cuidáis de que ni yo ni mi heredero recibamos alguna afrenta por esto, iría a pedir ayuda para vos al conde de Anjou, a quien no veo allí en medio del campo." Y yo le dije: "Micer erars, me parece que os haríais un gran honor yendo a pedir ayuda para salvar nuestras vidas, porque vuestra suerte es bien incierta."
(Joinville, Historie de Saint Louis, 46,226)





Así desaparecieron los caballeros del temple con su secreto, en cuya sombra palpitaba una bella esperanza de la ciudad terrena. Pero la abstracción a que estaba ligada su empresa seguía viviendo...y más de una vez, en el curso del tiempo, dejó caer su inspiración en los espíritus capaces de acogerla.
(Victor Emile Michelet, Le secret de la Chevalaire,1930,2)                                                                   





El grial...es un peso tan desmedido que las criaturas que son presa del pecado no poseen el don de moverlo.
(Wolfram von Eschenbach, Parzival, IX, 477)                                                      





Porque yo soy la primera y la última. Yo soy la honrada y la odiada. Yo soy la prostituta y la santa.
(Fragmento de Nag Hammadi 6, 2)
 
    


Autor: Umberto Eco
Título original: Il pendolo di Foucault

Traducción cedida por: Ediciones Orbis, S.A.
Editorial Lumen,S.A. para Círculo de Lectores

Nº de páginas 588


 



-¿Qué te recuerda ese pez?
-Otros peces
-Y qué te recuerdan los otros peces?
-Otros peces
              (Joseph Heller,Catch 22, New York, Simon and Schuster, 1961, XXVII)             










 

No hay comentarios:

Publicar un comentario