domingo, 26 de junio de 2016

Almost There. Aleix Plademunt






 Todo viaje, si es verdaderamente un viaje, es iniciático, lo que explica que no se le promocione: porque, de un viaje iniciático, no se vuelve. Se vuelve otro. Algo otro de nosotros vuelve. Alguien que es y no es nosotros.

 El viaje resultadista, en cambio, vive de la promesa contraria: te garantiza que volverás intacto. Tiene que poder garantizarlo. para eso, hará lo que haga falta para evitar que, de donde estés a donde vayas -y durante el tiempo que estés ahí- pueda pasar algo que amenace la integridad de lo que eres.
 
 Por lo que dicho viaje, además, parece sostener la idea de que uno es "algo" antes de salir de casa. Desde esta mentira, el resultadismo se permite eliminar distancias, ir a donde quiera y volver sin rompecabezas metafísicos.Cree que no, pero está atrapado en el mapa. El viaje del Pequod, en cambio, empieza con el descrédito de todo mapa. Es el viaje del  intersticio, de la deriva. Es el viaje insatisfecho del casi, el que explora el espacioque se abre entre el todavía no y el ya no, el que acompaña el mundo en sus transformaciones morosas. No tiene método ni cartografía. Siempre está a punto de empezar y ya siempre ha empezado. Reconocer esto último quizás sea el reto de toda una vida. Borja Bagunyá.
 









Mas allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra. 

William Ernest Henley, Invictus



Sueño de una noche de verano

Mientras una compañía de cómicos ensaya una obra de teatro para celebrar las bodas de Hipólita y Teseo, dos parejas de enamorados escapan de la ciudad de Atenas para intentar conseguir el amor verdadero. Todo se complica cuando un duende transforma en burro al actor principal de la compañía y le aplica a los jóvenes atenienses una sustancia que les hará enamorarse de la persona equivocada.
Una de las obras más hermosas de Shakespeare, un clásico universal lleno de encanto y humor.
 

Eva Galán
 



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