martes, 31 de mayo de 2016

Tras los pasos de Inge Morath


Gran Vía de Madrid



Miradas sobre el Danubio
 
 Miradas sobre el Danubio. Tras los pasos de Inge Morath conforma un dialogo visual entre mujeres fotógrafas acerca de su experiencia a lo largo del mítico río. Siendo una niña, la relación de Inge Morath con el Danubio se forjó a través de sus leyendas y fotografías. El agua significaba distancia y peligro, placer y fantasía; era el lugar donde los viajes se inician.

La exposición combina el fabuloso e influyente trabajo que esta fotorreportera realizó entre 1950 y 1990 a lo largo del Danubio, con las imágenes creadas por ocho mujeres fotógrafas, todas ellas ganadoras del prestigioso Premio Inge Morath (otorgado anualmente a una fotógrafa menor de 30 años). Fue esta coincidencia la que llevaría a Olivia Arthur, Lurdes R. Basolí, Kathryn Cook, Jessica Dimmock, Claudia Guadarrama, Claire Martín, Emily Schiffer y Ami Vitale.

Siguiendo el espíritu de Inge Morath, las fotógrafas decidieron emprender juntas un viaje de un mes durante el verano de 2014.
 



"¿Cómo voy a fotografiar este río? De camino al nacimiento del danubio, en Donaueschingen, de repente me vi superada por el pánico: ¿De cuántas maneras se puede fotografiar el agua y qué pueden comunicar tales imágenes? Entonces me tranquilicé: un río no es solo un caudal de agua, un río tiene en sus riberas una historia escrita por generaciones de personas que han plasmado sus historias en ellas".
 



Kathryn Cook "Estuve encantada con la idea de interpretar, a través de mis hijas, mi experiencia en la Selva Negra, en la cuenca del río Danubio. Fue una escapada divertida. Esta libertad cambió por completo la percepción que yo tenía del proyecto en su conjunto y del rol a desempeñar por cada una de nosotras en él.. Nuestras propuestas, individuales y únicas, contribuyeron a crear un "todo" dinámico, una visión contemporánea del histórico sendero trazado por Inge".
 



Lurdes R. Basolí "Par mi este proyecto no sólo significa una acción fotográfica que invierte procesos tradicionales, sino también una experiencia transformadora y de plenitud. durante el road trip creció en mí una consciencia de mujer que permanecía escondida en algún rincón y que sigo explorando tiempo después".
 


"Del mismo modo que alguien aprendiendo a caminar, el joven Danubio no lo hace bien sino con prisa. Burbujea y se atasca entre la hierba alta. Se levanta de azul transparente y se mantiene calmo como un reloj de arena entre la maleza, engullendo otras pequeñas aguas a izquierda y derecha, crece, desaparece por debajo de la tierra, reaparece y emerge, un ojo oscuro, un espejo, algunas rocas ya pueden reflejarse en él por su tamaño"
 


 


Claudia Guadarrama "Este fue para mi un viaje de descubrimiento del viejo mundo, alejado del cliché y enriquecido por los imprevistos y las dudas. Una experiencia inolvidable que me permitió reformular ideas y conceptos acerca de la sociedad, mi vida y el futuro".
 



Ami Vitale "Estábamos en perpetuo movimiento. Todo era espontáneo, vertiginoso, caótico, una gran oportunidad de explorar el mundo sin la presión de los plazos de entrega ni las espectativas de los editores. No prestábamos atención al tiempo ni a la distancia, sólo nos concentrabamos en sentirnos en movimiento, a sabiendas de que no se trataba de llegar a una meta, sino de aprender unas de otras. El Danubio nos dio un regalo liberador que fue, en definitiva, el reunirnos a todas".




"Por la mañana, cuando me levanto la luz temprana, reflejada por las aguas del Danubio, baila por el techo. Viajo sin guías, sin reservas de hotel, atraída solo por el río, sus inmediaciones, su ritmo. Algunas veces diez millas me toman un día, a veces, trescientos".
 



Olivia Arthur "Este proyecto surgió de un encuentro entre tres de nosotras, al darnos cuenta de que compartíamos el mismo entusiasmo por la fotografía y la aventura. Se convirtió en una experiencia que unió culturas, países y reunió el pasado con el presente mediante la creación y la exposición de fotografías. El proyecto superó de lejos mis espectativas".
 



Emily Schiffer "Este proyecto me ha brindado una auténtica amistad con Inge. me la imaginaba entre nosotras, una voz como la de su diario relataba mis pensamientos, comentaba lo que hacíamos y nos apoyaba mientras convertíamos en realidad nuestro sueño. La belleza de este proyecto está en que la perspectiva de cada una ha sido totalmente distinta y, sin embargo, conseguimos un espacio común para todas. Al final volvimos con una producción mucho más poderosa y bella de lo que habríamos logrado cualquiera de nosotras por separado".
 

 

"Un viento solitario sopla por encima del silencio que engulle incluso a sus pocos pueblos; y sus colores son infinitas variaciones de azul y gris y de verde y de vez en cuando del marrón rojizo de las cañas mortecinas, el llameante púrpura del crepúsculo y el plateado sendero de la luz de la luna. Uno siente el anhelo por él, del mismo modo que siente un anhelo por el desierto; una enorme cuna meciendo infinitamente sin la pena de paisajes más humanos y con toda la grandeza de la naturaleza virgen".
 





Nacida en 1923 en Graz, Austria, Inge Morath es conocida como una de las fotoperiodistas más consolidadas de su tiempo. Sus logros allanaron el camino para muchas otras mujeres fotógrafas. Políglota, conocedora de siete lenguas, fue una asidua escritora de sus vivencias. Su carrera empezó como traductora, trabajando en Salzburgo y Viena para la USIA (Servicios de Información de Estados Unidos). En 1949 se trasladó a París para trabajar en la agencia Magnum Photos. Fue durante el tiempo que vivió en Londres cuando se plantea por primera vez hacer de la fotografía su profesión y empieza a publicar imágenes firmadas como "Egni Tharom". En 1955, año de la publicación del libro Guerre a la Tristesse que incluye sus fotografías de España, Morath entra en la agencia Magnum, convirtiéndose en una de sus primeras mujeres. Durante el reportaje fotográfico de la película Vidas rebeldes de John Huston conoce a Arthur Miller, con quien contrajo matrimonio en 1962, tuvo dos hijos y colaboró profesionalmente. En 1992 se publicó Fotografien 1952-1992, la primera gran revisión monográfica y retrospectiva de su obra editada por Fotohof.

 Inge Morath realizó reportajes en todo el mundo y combinó esa faceta de su trabajo con otras de índole más personal. Dentro de estos últimos se encuentran sus genuinas series de retratos, entre las que destacan Le masque, realizada con el caricaturista Saul Steinberg, o sus míticos viajes fotográficos, durante los que capturó paisajes humanos en sitios como Irán, China o el río Danubio. Siempre atenta a la naturaleza agitada del tiempo que le toco vivir, sus fotografías documentan sucesos a la vez que representan expresiones surrealistas del tiempo suspendido.

Inge Morath falleció victima de un cáncer en 2002. En ese mismo año se creó la Fundación Inge Morath que, junto con la Fundación Magnum, impulsó el Premio Inge Morath para jóvenes fotógrafas.


Feria del Libro de Madrid, 2016.






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