domingo, 24 de abril de 2016

Homenaje a Cervantes en el Jardín Botánico

















En 2016 se celebra el IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra. Reconocido como máximo representante de las letras en lengua española, su presencia sigue viva en la sociedad del siglo XXI.

Una vida azarosa, le llevó a ser soldado, cautivo, recaudador de impuestos, poeta y dramaturgo: espejo de la sociedad española de los siglos XVI y XVII. Pero fue su ingenio como novelista lo que le permitió trasladar a sus creaciones literarias una realidad y una ficción que le han valido el sobrenombre de Príncipe de los ingenios. La calidad de sus escritos y los escasos documentos conservados sobre su vida contribuyeron a forjar una leyenda en torno al creador del Quijote.

La exposición "Conoce a Cervantes a través del CSIC" forma parte de las actividades organizadas en homenaje a Cervantes. Pilar M. Olmo







  









La vida de Cervantes se sitúa entre su bautismo en Alcalá de Henares en 1547 y su muerte en Madrid en 1616. Hijo de Leonor de Cortinas y Rodrigo Cervantes, cirujano, pasó su infancia y juventud en diferentes ciudades españolas. Sus primeros poemas se publican en 1569 dentro de una recopilación en honor de la difunta Isabel de Valois. Pero será la década de 1570, la que pasa Miguel de Cervantes surcando las aguas del Mediterráneo, la que marcará la visión, la mentalidad y la obra literaria del escritor, así como su propia existencia. Son también sus años más oscuros y desconocidos, aunque contamos con la relación que presenta cuando es liberado en 1580, que dejarán su huella en sus escritos y en la forma de entender el mundo y su sociedad.

El Mediterráneo, los otomanos y los musulmanes (ya sean magrebíes, orientales o peninsulares) están presentes en El trato de Argel, Los baños de Argel, El gallardo español, en las dos partes de Don Quijote, La española inglesa, La gran Sultana y el Persiles. Como otros muchos hombres de su generación que, voluntaria o forzosamente, tuvieron que integrar este complejo espacio que se caracteriza por vivir entre la paz y la guerra, pasó toda su vida recordando el duro combate naval de Lepanto, su convalecencia en tierras italianas, sus acciones de espionaje en Orán, la conquista del fuerte de La Goleta en Túnez, la dura vida de las galeras y de los hombres que las mueven, las vejaciones de los cautivos, sus memorables intentos de fuga y los especiales lazos de relación que unen a los desheredados apresados entre las empinadas calles de Argel. A lo largo de su vida fue repensando esta década mágica y trágica, cambiando su visión sobre los hombres que le sometieron al duro cautiverio entre 1575 a 1580. En la primera parte de Don Quijote, en la historia del cautivo, se retrata a sí mismo escapando de la ciudad de Berbería acompañado de una hermosa mujer entre las ventas manchegas, aunque reseñando que las comedias que protagonizan esos hombres y mujeres suelen terminar mal. En la segunda parte de su obra nos describe a Ricote y a su hija, Ricota, escapando también del Magreb para reintegrarse a su solar originario, lo que muestra que da a sus homónimos musulmanes el mismo destino que ha sufrido en sus propias carnes.

 







































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