domingo, 17 de abril de 2016

Yasunari Kawabata (1899 - 1972) País de nieve.





Desde diciembre hasta abril o mayo tan sólo es posible circular en ferrocarril, y la nieve de las montañas llega a alcanzar hasta cuatro metros y medio de espesor.
Así, la expresión "país de nieve" no se refiere meramente a un país en el que nieva; sino que designa, de forma específica, la parte de la isla más importante al oeste de la cordillera central. Sugiere largos y grises inviernos, túneles bajo la nieve, viviendas oscuras con vigas ennegrecidas por el humo de los fuegos invernales (...)

Las estaciones termales, una de las cuales es el escenario del País de nieve, gozan también de un significado propiamente japonés (...) Los especiales placeres de las estaciones termales están reservados a los caballeros que las visitan sin compañía, pues toda estación termal está provista de sus geishas.

(...) No es casualidad que Kawabata Yasunari haya elegido como protagonista a una geisha de estación termal, y al oscuro país de nieve como escenario de esta novela. La oscuridad y la belleza perdida discurren como un bajo continuo a lo largo de País de nieve, su obra más importante, y tal vez sintamos con más intensidad la fría soledad del mundo de Kawabata.


(...) Kawabata ha sido clasificado acertadamente dentro de una línea literaria que se remonta a los maestros del haiku del siglo XVII (...) De un modo similar, Kawabata confía con firmeza en una asociación de los sentidos (...) En lo mejor del diálogo, una escueta oración, a menudo con doble sentido, se intercambia con otra, de forma muy semejante a la que utilizan los personajes de las historias de amor japonesas, cuando conversan intercambiándose breves poemas.
El género haiku supone un gran reto para el novelista. La forma destaca por su laconismo y austeridad, convirtiendo la novela en una serie de breves imágenes efimeras en el vacío. 

País de nieve es quizá la obra maestra de Kawabata. Ha encontrado en el idilio de Shimamura el símbolo perfecto de una renuncia al amor y ha depositado en Komako y la umbría belleza del país de nieve los temas que evocan las imágenes efímeras a modo de haiku que suscitan esta renuncia. En el análisis final, el propio éxito de la novela se convierte en una especie de afirmación de la humanidad que está siendo rechazada. Edward G. Seidensticker  



Título original: Yuki Guni
Autor: Yasunari Kawabata, 1947

Traducción: César Durán, 1961
Emecé Editores, S.A.

Revisión de la traducción: Beatriz Galán
de páginas: 177  




(...) Komako había clavado los ojos en el cielo purísimo que se extendía sobre la nieve. "Con un tiempo como éste, la resonancia cambia mucho." La riqueza de la sonoridad y su poder armónico eran, en efecto, tal como ella lo había sugerido. ¡Y qué diferencia, por otra parte, la del ambiente! Aquella soledad íntima, lejos del ajetreo de la ciudad, lejos de los artificios de la escena, sin los muros del teatro, sin el público, en el corazón de aquella mañana clara de invierno, en aquella transparencia de cristal en que el cristal de la música parecía levantar su canto vibrante y puro hasta las cumbres nevadas de las montañas, a lo lejos, en el horizonte...(Pág. 80-81)



 

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