jueves, 28 de abril de 2016

Museo Etnográfico El Caseron


San Sebastián de los Reyes

 El edificio del Caserón
De finales del siglo XVII, es una de las construcciones civiles más antiguas conservadas en San Sebastián de los Reyes. Dos edificios conformaban el actual Caserón. La parte que hoy ocupa el museo era de labranza, la otra construcción se cree que era una propiedad del Ayuntamiento dedicada a mesón.
 



 A finales del siglo XIX, se unificaron los edificios adaptándolos como una gran casa solariega. Con motivo de la Guerra Civil fue temporalmente ocupada por grupos republicanos y después entregada a la Caridad de San Vicente de Paul.
Las dependencias domésticas de la familia y de la servidumbre, granero, boyera y trasteros se orientaban en torno a un gran patio. Otro más pequeño hacía las funciones de cuadra por donde, a través de su gran porche, se accedía a una cueva-bodega.
 





La reforma de este singular edificio, llevada a cabo por el arquitecto José María Pérez (Peridis) se ha realizado respetando sus elementos arquitectónicos esenciales.
El Museo cuenta con más de 600 metros cuadrados de exposición donde se pueden las colecciones distribuidas por plantas.






Breve historia del Museo
En 1982 se crea en el Centro de Estudios Tradicionales como un Departamento de Investigación Etnográfica en la, por entonces, recientemente creada Universidad Popular, dedicándose a la tarea de la recuperación de romances, canciones, utensilios, indumentaria, etc. Material etnográfico, en definitiva, cuyo futuro próiximo podría ser la destrucción o el olvido...

 



Poco a poco el volumen de piezas va aumentando y surge la idea de crear un Museo con todo el material recogido, aportando además una novedad como es la de hacer participe a los vecinos de San Sebastián de los Reyes de la posibilidad de incrementar los fondos con sus aportaciones. La respuesta es tan positiva, que el 26 de agosto de 2005 el Museo es inaugurado oficialmente con unos fondos catalogados de 3.700 piezas, en su gran mayoría donadas por los vecinos del municipio.





El mundo rural dependía de los diferentes oficios para llevar a cabo sus actividades, puesto que se autoabastecía para obtener los muebles, la ropa, los alimentos, y además elementos para la vida diaria. Los diferentes oficios dependían unos de otros, el carretero del herrero, este del carbonero, el molinero de los dos primeros, etc. Dentro de las ocupaciones tradicionales, se incluyen aquellas tareas preindustriales que son realizadas de forma manual y con máquinas movidas por energía natural (agua, viento) o fuerza animal, sin el concurso del vapor o la electricidad.
 






























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