miércoles, 6 de abril de 2016

Miradas de Asturias. Joan Fontcuberta



Arstusia
Joan Fontcuberta
Miradas de Asturias
Fundación Mª Cristina Masaveu Peterson


Saristau Déposito de agua de Roces I, Gijón

Miradas de Asturias es una iniciativa de largo recorrido de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson para promover, desde el mecenazgo, la creación de un fondo de obra inédita inspirada en Asturias y sus gentes, a partir de la visión íntima y personal de prestigiosos fotógrafos invitados.
Con un respeto absoluto por su libertad creativa, la actividad genera una ambiciosa dinámica, materializada por la singular mirada de nuestros Premios Nacionales de Fotografía.
Esta cuarta edición de Miradas de Asturias tiene como fotógrafo invitado a Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955), artista, docente, ensayista, crítico y promotor de arte. Premio Nacional de Fotografía y de Ensayo y Premio Internacional Hasselbad.


Suarista Aliviadero Natahoyo, Gijón

Suaritas Mina Carbonar, Vega de Rengos, Cangas de Narcea

Siasatru Órgano, Basílica de Covadonga

El trabajo que he realizado para "Miradas de Asturias" es una exploración en la que me he dejado llevar desandando mis primeros pasos, cuando en los años 70 propuse la contravisión como herramienta de actuación artística. La poética de lo disonante, la gestión ya no de un "instante decisivo" sino de un "espacio visual decisivo", nos descubre el mundo ceñido a un realismo escenográfico o, como escribe Xavier Antich, "plegando paisajes para que muestren y revelen el desajuste que contienen, y plegando fotografías sobre sí mismas para que dejen entrever su anomalía, su disimetría, su desencaje...".
 Durante un año he recorrido Asturias hurgando en sus entrañas tanto físicas como simbólicas. Entrañas que afectan a la geografía y a la historia, que hablan de conflictos y anhelos, y que cobijan en el imaginario popular creencias y leyendas ancestrales. Es obvio que no me ha guiado una voluntad descriptiva. Más bien me parece que la oposición entre lo evidente y lo vedado, entre lo tangible y lo ilusorio, me ha permitido seguir alimentando la vieja obsesión de merodear esas tierras de nadie entre la realidad y la ficción. Joan Fontcuberta, febrero 2016


Tariasus Ventanal gótico tapiado. Catedral de Oviedo

Satrasiu Las montañas, Cangas del Narcea


Ausatris Parque de la Vida, La Mata. Luarca



Jean Georges Beraud


El poeta dice la verdad

Quiero llorar mi pena y te lo digo
para que tú me quieras y me llores
en un anochecer de ruiseñores
con un puñal, con besos y contigo.

Quiero matar al único testigo
para el asesinato de mis flores
y convertir mi llanto y mis sudores
en eterno montón de duro trigo.

Que no se acabe nunca la madeja
del te quiero me quieres, siempre ardida
con decrépito sol y luna vieja.

Que lo que no me des y no te pida
será para la muerte, que no deja
ni sombra por la carne.

                                                               Federico García Lorca
 
Jean Georges Beraud. El puente Neuf.


El poeta pide a su amor que le escriba

Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal, la piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí, rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
el duelo de mordiscos y azucenas.

Llena, pues, de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena noche
del alma para siempre oscura.

                                                             Federico García Lorca


Jean Georges Beraud. El telegrama.


Jean Georges Beraud. La carta, 1908.


Ay voz secreta del amor oscuro

¡Ay voz secreta del amor oscuro!
¡ay balido sin lanas! ¡ay herida!
¡ay aguja de hiel, camelia hundida!
¡ay corriente sin mar, ciudad sin muro!

¡ay noche inmensa de perfil seguro,
montaña celestial de angustia erguida!
¡ay perro en corazón, voz perseguida!
¡siencio sin confín, lirio maduro!

Huye de mi, caliente voz de hielo,
no me quieras perder en la maleza
donde sin fruto gimen, carne y cielo.

Deja el duro marfil de mi cabeza,
apiádate de mi, ¡rompe mi duelo!
¡que soy amor, que soy naturaleza!

                                                             Federico García Lorca 
 

Jean Georges Beraud.

 
Soneto de la dulce queja

Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua y el acento
que me pone de noche en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas, y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío.

No dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi Otoño enajenado.

                                                            F. García Lorca
 

Jean Georges Beraud
  
  

Noche del amor insomne

Noche arriba los dos con luna llena,
yo me puse a llorar y tú reías.
Tu desdén era un dios, las quejas mías
momentos y palomas en cadena.

Noche abajo los dos. Cristal de pena,
llorabas tú por hondas lejanías.
Mi dolor era un grupo de agonías
sobre tu debíl corazón de arena.

La aurora nos unió sobre la cama,
las bocas puestas sobre el chorro helado
de una sangre sin fin que se derrama.

Y el sol entró por el balcón cerrado
y el coral de la vida abrió su rama
sobre mi corazón amortajado.
                                                           F. García Lorca 



 

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