martes, 2 de febrero de 2016

Zonians. Matías Costa



Centro de Arte Acobendas

Matías Costa




"No pretendamos que las cosas cambien si siempre  hacemos lo mismo"
                                                                                         Albert Einstein





Durante casi cien años, miles de estadounidenses vivieron desahogadamente en tranquilas comunidades tropicales a orillas del Canal de Panamá. Conocidos como Zonians, se encargaron de la construcción y el mantenimiento de una de las mayores obras de ingeniería del mundo, el Canal que comunica el Océano Pacífico con el Atlántico, hasta su devolución a Panamá en 1999. Desde entonces se reúnen anualmente en Florida para evocar su paraíso perdido, conscientes de que cuando ellos desaparezcan su comunidad se habrá extinguido para siempre.





De esta exposición, Matías Costa asume una investigación sobre una sociedad colonial en un espacio construido a medida, donde los Zonians vivían en una burbuja autosuficiente, practicando una especie de socialismo sostenido por el gobierno más capitalista del mundo. Tras ayudar a Panamá a conseguir su independencia de Colombia a principios del siglo XX, Estados Unidos se aseguró los derechos a perpetuidad de esta lengua de tierra de 16 km, de ancho a la que llamó la Zona del Canal de Panamá.

En su obra fotográfica, Costa explora una y otra vez la sensación de extrañamiento frente a las nociones de territorio y pertenencia, con la sospecha de que la identidad -siempre provisional- se va construyendo y destruyendo sobre las huellas de lo fragmentario y disperso.


 





 Las piezas aquí reunidas funcionan como metáfora de esa memoria y de ese territorio. Se trata de las maculaturas que se usaron para hacer las pruebas de imprenta del libro Zonians que complementa esta exposición. Son composiciones que nacen de las distintas capas de tinta que las máquinas depositaron sobre el papel. Imágenes previas, como acontecimientos pasados, que se mezclan con la representación de los Zonians para formar capas de memoria en un territorio figurado.

Ocurre lo mismo con el territorio, sobre el cual en forma de estratos se van depositando los acontecimientos allí vividos. Una cotidianidad que parece que va a durar siempre y de pronto ya no existe y no queda quien la recuerde salvo el propio paisaje, que guarda en su memoria todo lo que ha presenciado y encuentra siempre el modo de manifestarlo.

La memoria tiene una manera caprichosa de acumular, como en capas apiladas, los recuerdos. Pero siempre consigue hacer emerger a la superficie una de esas capas para devolvernos una emoción intensa, muy precisa, que tiene el sabor perturbador de un pasado que parecía olvidado.










Matías Costa nació en Buenos Aires (Argentina) en 1973. Llegó a España siendo aún un niño, en 1977. Se licenció en Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid y comenzó a hacer fotografías en 1989 de manera autodidacta. Tras realizar un curso de fotografía documental en el Taller de Tecnologías Audiovisuales de Madrid, en 1992 publicó por primera vez sus imágenes de prensa. Ha sido fundador y miembro del colectivo NOPHOTO, hasta 2012 junto a Marta Soul, Juan Valbuena, Carlos Sanva, Juan Santos y Juan Millás, entre otros.
 





 

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