lunes, 1 de febrero de 2016

Azorín (1873- 1967) María Fontán


Alexey Kondakov

"Si soy lo que tengo y pierdo lo que tengo, entonces, ¿Quién soy yo?
                                                                    Erich Fromm, psicólogo alemán.

  
Edificio obra del arquitecto José Espelius Anduaga (1874-1928)


(...) Y hasta el fondo del alma, el alma de Edit, entraba para posarse perpetuamente este sedimento de melancolía que mostraba su madre. Ester era alta y fina; cuando caminaba, sus movimientos eran ágiles y elegantes. Había en Ester una indecible distinción nativa se iba allegando a la cuarentena, y su rostro tenía ahora la tersura de cuando muchacha...(pág. 22)

Ménsulas en forma de cabeza de elefante sostienen los balcones

En la calle de la Abada, o sea del Rinoceronte, hubo una tiendecita cerrada muchos meses. Se abrió un día y se vió que dentro estaban trabajando albañiles y carpinteros. Chapuzas y estanterías costaron una semanas de trabajo. Al cabo, tras un mostrador con tablero de nogal apareció un señor de luenga y ancha barba blanca, que siempre estaba leyendo un libro. La tienda era honda y lóbrega. Se respiraba en ella un fuerte olor a hierbas silvestres; allí estaban todas las del campo y las del monte...(Pág. 26)



Arquitectura de Madrid

Calle Goya, 32. Madrid

El mar  sombrío de Bretaña estaba lejos; las Landas de Bretaña con sus brezos y sus dólmenes estaban lejos. Pero desde la lejanía se reflejaban en los ojos acerados de  Odette e influían  tristeza en la persona de esta grácil joven. A su vez, la melancilía de Odette suscitaba la tristeza milenaria de María Fontán...(Pág. 71)






Autor: Azorín
Título: María Fontán

Colección Austral
Espasa-Calpe, S.A.

Edición 1944
Nº de Páginas: 175
 




No hay comentarios:

Publicar un comentario